lamparilla de noche

Niño malo ~Wigetta

Dos fotos, un vídeo y aun así parecía que Twitter  iba a colapsar en cualquier momento. Teorías, reflejos en las gafas, fotos de tías que exageraban en el cuidado de su belleza y demás cosas rondaban por aquella red social, Willy simplemente se dedicaba a hacer muecas. ¿Cuándo entenderían que aquel hombre, todo en el, si hasta su polla, eran solo de él?

Otro trago más a su bebida, que ahora mismo desconocía que era paso por su garganta y suspiro de nuevo, ¿Por qué todas eran tan paranoicas y se montaban sus historias? ¿No podían simplemente disfrutar de esto? ¿Por qué ahora le importaba lo que las fans dijeran de ellos por twitter? La cabeza le iba a explotar.

 

-Me voy a dormir chicos, Vegetta, vayámonos.

 

-Vale, nos vemos chicos.

 

Ambos se despidieron y se fueron hacia sus habitaciones, Samuel se preguntaba por qué Willy tenía una cara de mala leche pero prefirió no preguntar, seguro tanta música y la bebida le habían hecho marear y eso al menor le había molestado, ni se imaginaba la realidad. Guillermo estaba celoso, estaba irritado, ese hombre era de él.

 

Samuel abrió la puerta de la habitación, dejando pasar primero al menor, quien ya iba desabrochándose el resto de los botones de su camisa, Samuel cerró la puerta, se giró y fue hasta la cama, haciendo lo mismo que el menor, dejando su camisa perfectamente doblada en una silla.

 

El silencio que reinaba en la habitación era súper incomodo, pesado, y Samuel quería que esa sensación dejara de sentirse.

 

-Estuvo genial el día no crees, mañana regresar a casita pim pam, grabar videítos.

 

-Y que salga un nuevo rumor de que alguno de nosotros tiene novia. -Willy interrumpió al mayor, haciendo que este alzara una ceja. ¿Eso a que venía?

 

-¿Todo bien chiqui? Te noto algo raro. -Samuel quiso acercase a encender la luz, que todo este tiempo estuvo apagada, solo eran iluminados por las lamparillas de noche, pero Guillermo lo frenó cuando lo tomo por la cintura.

 

-Has sido un niño muy malo Samuel. -Guillermo aspiro el aroma de la colonia en su cuello, pasando su nariz haciéndole cosquillas con esta. -Uno muy, muy malo.

 

Los vellos del cuello de Samuel se erizaron, sacándole un jadeo.

 

-¿Yo hice algo ahora?

 

-Sí, me has hecho enojar sabes, y recibirás un castigo.

 

A Samuel le gustaba demasiado cuando Willy tomaba el papel dominante, lo ponía demasiado. Se giró sobre sus talones, encarándolo con una gran sonrisa en los labios.

 

-¿Y cuál será mi castigo?

 

-Quítate los pantalones y ponte en cuatro, vamos a usar uno de los regalos que nos dejaron hoy.

 

Samuel de manera obediente y sin saber a qué regalos se refería, se deshizo de sus pantalones y se puso de rodillas y palmas en la cama, esperando a que el menor hiciera su próximo movimiento. Pronto sintió las manos de su pareja acariciarle el trasero de manera mimosa con una mano.

 

-¿Me dirás cual será mi castigo?

 

-No, mejor dejare que lo sientas.

 

La pesada mano del menor fue a parar a las bonitas nalgas del mayor quien soltó un gemido de sorpresa, Guillermo beso donde la piel comenzaba a hacerse roja. Volvió a repetir la acción dos veces más, dejando escapar más gemidos de la boca de Samuel, quien apoyaba su mejilla en la almohada, sintiéndose extasiado a la par que mareado por este subidón de placer sumado al alcohol en su sangre. Guillermo dejo unos últimos besos mientras que dejaba algo del lubricante en sus dedos, pasándolos por la apretada entrada del mayor, eran pocas las veces que Samuel era el “pasivo”, así que no estaría tan fácil como cuando el hacía tal papel.

 

Con cuidado, introdujo uno de sus dedos, Samuel mordió con fuerza su labio, Guillermo introdujo un segundo y comenzó a hacer tijerillas mientras besaba la parte donde se encontraba el coxis de Samuel, a forma de relajante. Cuando lo sintió menos tenso y sentía el típico meneo de caderas, saco sus dedos, hora de usar el kit. Guillermo saco un pequeño vibrador de no más de 10 cm y lo lleno de lubricante, para luego comenzar a introducirlo en Samuel, quien ahogo un jadeo contra la almohada al sentir el metal frío.

Cuando estuvo lo suficientemente dentro de Samuel, Guille apretó el botón que daba inicio a la vibración, Samuel se sintió desfallecer, ¡El cabrón le había puesto el máximo nivel! Sintió como su polla se tensaba aún más.

-Es… es demasiado.

 

Guillermo le dedico una media sonrisa e hizo girar al mayor, teniéndolo recostado en la cama, con sus piernas abiertas, con los ojos cerrados soltando lágrimas y gemidos de placer. Guillermo tomo la polla de su pareja entre una de sus manos y comenzó a masturbarlo de manera rápida.

 

- Eres un niño malo Samuel, me han llegado rumores de que me estas engañando con una tal Silvia, ¿Por qué eres tan malo? ¿Por qué haces enojar a papi?

 

Y ahí estaba la respuesta a todo, al cabreo sin sentido, a su mágico cambio de humor,  al supuesto castigo, de todo. Guillermo celoso era una de las cosas que más disfrutaba, por qué siempre que el menor tenía un ataque de celos, siempre terminaba en una sesión de sexo salvaje donde algún objeto de la casa se rompía, era tan tierno que hasta eso ponía a Samuel haciéndolo querer estamparlo contra una pared y hacerlo con él de mil maneras hasta hacerlo llorar de placer, aunque ahora a quien le había tocado pillar había sido a Samuel, quien vamos, no se iba a quejar.

 

-He sido muy malo p…papi.

 

Guillermo saco su propia polla de sus pantalones comenzando a auto-complacerse, Samuel aparto su mano y le ayudo en la labor sintiendo sus dedos temblar ante el placer que estaba sintiendo. Los espasmos en si vientre pronto aparecieron, haciéndolo morder más su labio que ya había reventado de la fuerza, sintiendo como se corría con un sonoro gemido, mordiendo la almohada bajo él. Sin duda este sería otro de esos viajes que ninguno de los dos olvidaría.