laberinto

La herida abierta

Llorabas sobre la herida abierta del mundo
arrodillado hasta las entrañas
laberinto de tu sombra
perdido en la infancia
del limbo de la memoria
en el umbral de una vida perdida
entre dos teclas que nunca llegaste a pulsar
¿es que hiciste de aquellas tu nombre?
De cicatrices que caían del techo
del cielo desestrellado del más allá.

¿Ahora a quién ibas a orar?
Mano a dedo a consuelo
y nunca caía la primera vocal
pero seguías agitando el nombre de Dios
hasta hacer desaparecer el punto

De letras hiciste tu jaula
y en ella llorabas sobre la herida abierta del mundo.

Tal vez estamos tan vacíos que por eso nada nos llena. Tal vez el hueco es tan profundo que los sentimientos caen y se pierden; terminas en un laberinto en el cual no hay salida; te encierras en una burbuja que el suplicio alimenta. No sabes qué hacer, ni cómo vivir. Todo se vuelve un sinsentido.

- AT.