la solari~~~

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Film Posters by Adam Juresko for Andrei Tarkovsky’s Solaris, Terrence Malick’s Badlands, Akira Kurosawa’s Seven Samurai, Alfred Hitchcock’s Vertigo, Ingmar Bergman’s The Seventh Seal, Jean-Luc Godard’s Vivre Sa Vie, Federico Fellini’s La Dolce Vita, Nicolas Winding Refn’s Drive, David Lynch’s Eraserhead, and Stanley Kubrick’s Full Metal Jacket.

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Top: Solaris by Andrei Tarkovsky, 1972.
Bottom: Il se peut que la beauté ait renforcé notre résolution - Masao Adachi by Philippe Grandrieux, 2011.

“Last night, the taxi back to the hotel took the highway through Tokyo. I thought of Tarkovsky, of Solaris, of the long film sequence shot in the same location. Cinema moves from one film to another above and beyond those who make it.” -Philippe Grandrieux

Olavarria nos recibió con mucho frío, un poco de lluvia y olor a ansiedad. Se hizo largo llegar, pero a las 2.30 de la madrugada del sábado al fin estábamos ahí, rodeados de miles y miles de personas que, como nosotros, tenían el mismo fin: ver una vez más, y quién te dice no la última, al Indio Solari.
El clima era festivo. Risas a toda hora y gente que intentaba cantar a los gritos, con toda la pasión.
Éramos una gran comunidad, todos haciendo lo mismo, separados, pero todos juntos. Mi botella de vino era la de otro y la sal fina del flaco de al lado pasó a ser mía. Todos compartíamos, todos celebrábamos.
Entablábamos conversaciones todos con todos, que siempre empezaban con un ‘¿y ustedes de dónde son?’. No te sorprendía si alguno te decía que era de Misiones o de Uruguay.
Cansados por el viaje y anestesiados por el alcohol intentamos dormir pero se hizo imposible. Olavarria había pasado a ser Las Vegas, 'la ciudad que nunca duerme’. Apenas pude dormitar unos cuarenta minutos y cuando casi logro conciliar el sueño me despertó el rasgueo de la guitarra que daba comienzo a 'gualicho’, sonando a todo volumen desde un corsa blanco.
Por fin llegó el día, el sábado el clima además de ser de fiesta era de ansiedad, emoción, y una pasión difícil de explicar.
En los ojos de todos se veía una imperiosa necesidad por que llegara el momento del show. Carpas, micros, combis, autos diminutos que simulaban ser esos de los que salen treinta payasos. Banderas, remeras, gorras, tatuajes. Era imposible no darse cuenta por qué estábamos ahí.
Un poco aturdida por el cansancio y teniendo la vista preferencial de dos tipos que meaban adelante mío, me sorprende un ex noviecito del secundario al grito de '¿Qué haces? ¡Linda infinita!’, seguido de un abrazo y un lógico '¿Cuándo viniste?, ¿viste lo que es esto boluda?’
Empezamos a caminar todos para el predio, a paso de hombre, amontonados, cantando, gritando. Cada tanto sacaba la cabeza para arriba para respirar mejor. Ya había algún que otro quebrado, pero que intentaba seguir con las pocas fuerzas que le quedaban, porque el que abandona no tiene premio.
Después de un rato largo pudimos entrar. Cual equilibrista de circo hice todas las piruetas posibles para no resbalarme y caerme en el barro que había. Y lo logré.
Parada ahí entre las columnas de sonido veía un poco de amor francés entre las parejas y me reía de las charlas de los que me rodeaban.
Arrancó el show con su saludo habitual seguido de 'Barbazul vs El amor letal’. Estábamos descontrolados, y tuvimos que frenar.
Carlos se enojó, puteó, y paró la fiesta por un rato. Después siguió y la volvió a parar. Politizó. Algunos lo aplaudieron, otros simularon. Siguió y después la paró otra vez. Me hizo acordar al Cd rayado que tengo en el auto que cuando llega la mejor parte del tema se corta y puteo contra todos los dioses.
Tantas horas de viaje y espera, tanta expectativa y emoción, se habían convertido en fastidio. Después de todo lo que esperamos ese día, tenía que ser el mejor recital del mundo. Claro que no siempre ¿ves? resulta bien.
Solari intentó ponerle normalidad a la cuestión y siguió, hasta cerrar con el clásico 'Jijiji’ ensamblado a 'Mi perro dinamita’.
Hoy es domingo. Después de haber dormido un par de horas en una camioneta muerta de frío, estamos de vuelta. Mientras miro fijo la ruta y decido ponerme a escribir para no dormirme.
Fue un fin de semana largo, por momentos parecía no terminar y ahora que pasó todo siento que duró veinte minutos. Estoy cansada, tengo olor a humo en la ropa, tengo sueño y hambre. Pienso en mis perros que no los veo desde el viernes, y en cómo me van a pasar factura por haberme ido. Quiero llegar.
Pienso en anoche, en los temas que me hubiera gustado escuchar y en los que me hicieron emocionar. Pienso en todo, en la gente que fue desde tan lejos. En las horas, en las pasiones. Pienso y me pregunto si habrá una próxima vez o ya fue la última. Sea como sea, si la hay ¡vamos!
Vamos a brillar, mi amor.

Al menos dos muertos por una avalancha en un concierto de argentino Solari

Buenos Aires, 12 mar (EFE).- Al menos dos personas murieron esta madrugada por una avalancha durante un concierto del cantante Indio Solari en la localidad argentina de Olavarría, aunque la cifra de fallecidos podría ser mayor, informaron hoy medios locales.
El subsecretario de Salud de la localidad bonaerense, Germán Maroni, confirmó la muerte de dos jóvenes, uno por politraumatismos y otro de un paro cardiorrespiratorio, durante el concierto del icónico músico argentino.
Sin embargo, fuentes hospitalarias aseguraron al diario La Nación que los fallecidos podrían ascender a diez, siete de ellos menores de edad y tres adultos.
La avalancha se produjo durante el tercer tema interpretado por Solari, unos 20 minutos después del inicio, cuando el cantante detuvo la actuación para pedir a la gente que no pisase a una veintena de jóvenes que habían caído al suelo.
“Deben estar borrachos, no los pisen”, dijo el músico, que, después de que se encendieran las luces y ante la magnitud de la tragedia pidió la presencia de miembros de la Defensa Civil, según testigos citados por los medios locales.
A partir de ese momento, se produjo un desfile incesante de ambulancias desde esa zona hacia las carpas de atención médica instaladas en el recinto.
Unas 300.000 asistieron al concierto, aunque el lugar solo tenía capacidad para 250.000, según medios locales. EFE

"Todo el mundo sabe que soy bostero", dijo el Indio Solari

La vida de Carlos Alberto Solari, conocido por todos como el Indio, es de un altísimo hermetismo. Y hace pocos años confirmó uno de sus secretos mejor guardados: que era hincha de Boca. Fue en 2015, luego de votar en Ituzaingó, cuando uno de sus fanáticos logró que deje una frase que llega a todos los xeneizes y ricoteros.

“Todo el mundo sabe que yo soy bostero”, afirmó el ex líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, para luego agradecer y manifestar su simpatía por todos los clubes que lo incluyen en sus banderas y a cada provincia argentina donde viaja a tocar.