la piedrita

Estoy harto de mí,
de todo.
De la gente que no saluda,
de la televisión y sus mierdas,
de que no haya respeto,
que no se vea amor.
Estoy harto de todo a tal punto
que camino las calles pateando piedritas,
puteando de a ratos esperando algo,
sin saber muy bien qué.
Y en esa esquina siempre estás vos,
no debe ser tanta casualidad, y es que yo saldré a buscarte,
y cuando te veo, me ves,
sin saber quiénes somos o qué buscamos,
todo cobra un sentido.
Y te vas caminando, quién sabe a dónde, sin haber notado nada en particular.
La insignificancia de tu sonrisa me entrelaza la existencia, eso que para vos es un simple gesto, para mí se vuelve vida.
Y en una mecánica de orbitarte vivo de tu droga,
aun sin poder decirte jamás que tenés el poder de cambiarme el mundo,
pero me mostrás que existe uno diferente,
y eso es todo lo que necesito.
—  PibedeVictoria
El cumpleaños de Aries...

(+ Piscis por atrasado).

Piscis suspira mientras juega sus pies que cuelgan del marco de su ventana. El aire ha enfriado demasiado pero está demasiado sumergida en sus pensamientos como para siquiera notar que su melena está hecha un desastre y que el timbre de su casa lleva sonando más de diez minutos. Virgo, dos plantas abajo de Piscis no ha notado que la chica está hundida nuevamente en sus pensamientos y está por perder la cabeza de tanta impaciencia que ya se le ha acumulado.

 - Tal vez sería más fácil si le lanzaras una piedrita a la ventana, no crees? - Tauro llega masticando no sé qué cosa mientras señala a la ventana abierta de par en par que tienen sobre sus cabezas. Virgo estaría regañando a Tauro por hablar con la boca llena si no estuviera demasiado avergonzada por no haber notado que Piscis estaba a unos metros por encima de ella.

 - Eh, Piscis - grita aclarándose la garganta y la chica finalmente sale de sus pensamientos sonriendo con amabilidad cuando ve a sus dos amigos en la planta baja. Hace una seña indicando que baja enseguida y tarda apenas diez segundos en estar con ellos - estaba recordando… no festejamos tu cumpleaños, Piscis - dice Virgo mientras acomoda el cabello de Piscis como lo haría una madre - podríamos ir a tomar un café y un pastel… conozco una cafeter… - está diciendo Virgo emocionada cuando Tauro la interrumpe con un resoplido

- O podemos celebrarlo con Aries, su fiesta es hoy en la noche y va a ser grande. Según Leo, va a haber tanto alcohol que ni Dios padre se lo podrá terminar - dice ante la mirada irritada de Virgo y la mirada emocionada de Piscis.

Géminis sonríe palmeando la espalda de Cáncer haciendo rodar los ojos del cangrejo a sabiendas de lo que su amigo está insinuando. Ya es relativamente la milésima vez que repite sobre el “encuentro” que debía darse esta noche en el cumpleaños de Aries. -Oí que Escorpio tiene una sorpresita para Aries esta noche, creo que deberías reconsiderarlo y darte el lujo de acompañar a Piscis también- Cáncer suelta un resoplido metiendo sus manos en los bolsillos una vez dentro de la enorme casa donde la música fuerte llega a oírse a unas cuadras más allá. Ignora a Géminis decidiendo ir a saludar a Aries que ya se encuentra en un serio estado de ebriedad afirmada del brazo de Leo.

 -¿Vienen Tauro y Virgo con ustedes? Tenemos una broma para esos idiotas - Leo sonríe con maldad ignorando atrás los gritos de Acuario y Capricornio discutiendo como ya era normal.

 -Eh, mira quién viene ahí- Interrumpe Géminis al ver la silueta de Escorpio cargando un cigarrillo en sus labios más una sonrisa bastante traviesa dirigida para la pobre Aries que cambia su expresión al instante. 

- ¿La cumpleañera está ocupada?, me gustaría hablar con ella en privado…- Cáncer y Leo se miran entre sí y sumándose Géminis a ambos, deciden dejar a solas a ese par entre risitas reprimidas al adentrarse con el resto a la fiesta. Escorpio repasa sus ojos por cada una de las curvas de Aries tomándola por la cintura para llevarla a un balcón lejos del resto de los metiches. -Feliz cumpleaños, preciosa. No sabes cuanto estuve esperando este día….

Aries se eriza al sentir los labios de Escorpio sobre su mejilla muy cerca de sus labios sedientos de unos cuantos besos pero su mareo y alguna extraña timidez nada común en ella la están echando para atrás. Ha soñado hace ya un tiempo tener cierta intimidad con Escorpio y ahora que él mismo la esté seduciendo la tiene un tanto perpleja.

Capricornio camina con prisa nuevamente al interior de la fiesta y agradece mentalmente cuando encuentra sin siquiera buscar una botella intacta de vodka de mango a la que le da un trago enorme para quitarse el mal de boca que le ha dejado discutir con el imbécil de Acuario. Cierra las ojos sintiendo cómo el alcohol comienza a apoderarse de su cuerpo hasta que Libra se acerca con un aire despreocupado.

- No deberías tomar mucho en cuenta el asunto - sonríe amablemente el chico mientras toma un vaso y se sirve un poco del vodka dejando a Capricornio un poco avergonzada por sus modales tan trogloditas de un par de segundos atrás - escuché que está de nuevo enojado porque.. algo de unos cómics, qué sé yo… cosas raras - sonríe acompañado por una sonrisa callada de Capricornio.

- Al fin te encuentro, ¿en dónde has estado, Libra? - dice Leo irritada con ese tono de diva característico en ella que hace sonrojar a Libra - estaba esperando a que me dijeras cómo se me ve este vestido, pero desapareciste de repente y… ay por Dios, ¿comenzaste a beber sin mí? - dice indignada mientras lo mira con desaprobación - como sea, ¿me veo bien ahora? No es que quiera apañar cómo se ve Aries, por supuesto, pero tampoco quiero que su mejor amiga luzca terrible - dice mientras Libra la escucha con paciencia a diferencia de Capricornio que se va en la primer oportunidad que encuentra.

Cáncer decide tomar un poco de ese delicioso alcohol con frambuesa dedicándose a observar a su alrededor a varias parejas que ya estaban listas para irse a la cama. Suspira tomando un buen trago de alcohol hasta que una vocecita cercana llama su atención tensándolo a los pocos segundos. -Piscis- Habla con esfuerzos junto a una estúpida sonrisa pintada en su rosto. Ella se veía hermosa esta noche y no duda en recorrer su espectacular atuendo que acentuaba perfectamente su cuerpo. -Feliz… cumpleaños atrasado, yo… lamento no haber podido salir contigo la vez pasada- Rasca su nuca un tanto avergonzado y desvía la mirada  hacia las mesas.

Sagitario rueda los ojos escuchando las pláticas incoherentes de Acuario a su lado hablando sobre algunas conspiraciones que realmente a ella no le importaban en estos momentos. -Géminis, traéme un vaso- habla con cierta autoridad mientras Géminis simplemente se dedica a sonreír travieso jugando con su pequeña falda negra de tela. 

-¿Y por qué debería hacerlo, eh?, ¿qué has hecho tú por mí para darte favorcitos?- murmura acariciando su rodilla con las yemas de sus dedos sobresaltando a la pobre Sagitario que intenta ocultar su nerviosismo.

-Simplemente… no quiero pasar la fiesta con nadie que no seas tú- Escorpio recibe un tanto sorprendido a Aries entre sus brazos dejándose llevar por el ambiente y la música para bajar poco a poco sus manos a su espalda baja. 

-¿Quieres que te de tu regalo ya?, creo saber perfectamente lo que deseas esta noche- Los ojos de Escorpio intimidan al principio a la ebria Aries que con esfuerzos enreda sus brazos en su cuello acabando con toda distancia entre sí.

-Llévame a la cama, Escorpio- él sonríe satisfecho mordiendo su labio sin esperar un maldito segundo para sacarlos de allí en dirección a la cama.  

Tauro se levanta con una fuerte resaca mientras procura no despertar a Virgo porque sabe que le vendrá un regaño bastante severo si hace el más mínimo ruido ahora que ella debe estar agotada después de todo lo que hicieron juntos. Camina por la casa preguntándose en dónde se ha metido Piscis aunque la última vez que la vio estaba riendo como una niña con Cáncer ignorando que a su lado Sagitario se estaba comiendo a besos a Géminis. Resopla aliviado de ver a Leo y Libra finalmente dormidos después de tomar el papel de almas de la fiesta diciendo mil incoherencias y continua su camino a la cocina rogando para que haya un poco de pizza sobrante aunque lo único que hay ahí es Escorpio y su mirada inyectada de odio que Tauro intenta ignorar.  

Escorpio frota su rostro un tanto agotado tras esa noche salvaje junto a Aries y decide buscar alguna bebida en la cocina antes de morir de deshidratado. Gruñe al tropezar con Acuario en su camino tirado en el piso con una enorme botella de alcohol en sus manos. Se detiene en la puerta y su expresión cambia severamente al darse cuenta de quien está allí. 

-¿Y tú qué me ves?- dice  el toro recargándose contra la encimera. Escorpio alza una ceja apresurándose a abrir la nevera en busca de un buen vaso de leche pero la mirada penetrante y llena de odio de Tauro lo hace girar para gritarle un par de cosas en su cara. 

-¿Tienes algo que decirme?, vamos, saca la voz, ¿no es que eres tan aventado?- Amenaza a Tauro tomando en cuenta la rivalidad que ambos han mantenido hace años en la escuela. Tauro sonríe decidiendo no darle  el gusto mientras abre su lata de cerveza mordiendo un buen trozo de su pizza. Hasta que la melena despeinada de Aries se hace presente en medio de los dos despertándole cierta curiosidad.   

-Feliz cumpleaños, Aries- pronuncian ambos interrumpiéndose con una sonrisa sincera.


Galaxia&Duraznito

Ella me dijo que tenía una ventana y que de su casa
era su parte favorita
que por las mañanas escuchaba bestias motorizadas
el carrito del panadero con el pan
y uno que otro borracho amanecido los domingos
dice que por adaptación social
tiene que usar el teléfono celular para comunicarse
pero que preferiría
que la buscasen a eso de las 11 de la noche
con un grito en la ventana
dijo que si ella estaba dormida
la alegraría despertar con el sonido
de las piedritas que entran por la ventana
y caen al suelo imitando al despertador
se me hace demasiado romántico
que piense así
un día me dieron ganas de llevarle serenata
tal vez a ella le gustaría
que un loco
le declarara su amor
con un poema o unas líneas
escritas con toda sinceridad
tal vez ella asomaría su rostro de niña
con asombro por la ventana
porque dice que de su casa
es su parte favorita
—  El Barrio de los Besos, Quetzal Noah
La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato, y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas (rayuela caracol, rayuela rectangular, rayuela de fantasía, poco usada) y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo, lo malo es que justamente a esa altura, cuando casi nadie ha aprendido a remontar la piedrita hasta el Cielo, se acaba de golpe la infancia y se cae en las novelas, en la angustia al divino cohete, en la especulación de otro Cielo al que también hay que aprender a llegar. Y porque se ha salido de la infancia se olvida que para llegar al Cielo se necesitan, como ingredientes, una piedrita y la punta de un zapato.
—  “Rayuela” - Julio Cortázar.
Como cuando me sonríes
y yo no puedo creer que se pueda tener tanta suerte.
Como cuando caminas mientras que yo
mido milimétricamente la distancia entre cada paso que das.
Como siguiéndote en silencio,
como buscándote en todas partes,
como queriendo que te quedes
a pesar de ser muy tarde.

Como si pudieras cambiar mi vida
como si además me faltase la tuya;
como cuando escucho canciones
y cierro los ojos,
y te imagino a mi lado,
despierta,
mirándome y tocándome
como si hubieses encontrado en mí
la entrada al infinito.

Como un niño que camina de la mano de un adulto,
como ir a toda velocidad en una carretera a mitad de la noche,
como quemarte con el sol por haberla pasado demasiado bien,
como un suicida mirando un puente del que piensa lanzarse,
como un enamorado escribiendo cartas que nunca envía,
como tirando piedritas a la ventana de la valentía
para que despierte antes y me acompañe
al portal de tu casa para invitarte a salir
cualquier noche,
cualquier día.

Como cuando me siento a pensar
en lo afortunado que soy por que estés tan cerca
y haces que de pronto tener las manos vacías sea otra forma
de tenerlas llenas de cosas bonitas que sólo tú y yo vemos.
Como cuando te cojo de la mano y entonces
lo que piensa el mundo
me importa un bledo.

Si escribo y me robas las palabras, me parece que estoy yendo
por el camino correcto.
¿Que cómo lo sé?
Porque al final estás tú, esperándome.

Te quiero porque besarte
es mi manera favorita de asesinar los silencios,
de decirte que no aguanto ver mis manos tan solas, tristes,
si no vienes y me tocas.

Te quiero como cuando ves una estrella fugaz
y te guardas el deseo, muy adentro,
a pesar de que no creas en esas cosas.
Como si pudieras darme nuevos motivos
para creer que aquí también se puede vivir bien
dentro de esta ciudad en la que todo el mundo me cierra las puertas
y en la que tus brazos siempre me dan la bienvenida.

Te quiero como quien no encuentra palabras para lo que siente,
de esa forma de no saber si callarse o seguir hablando,
de pensar que antes de conocerte sólo estuve desperdiciando el tiempo;
de saber que si te vas sólo quedaré yo
buscándole sentido a mi existencia.

Ojalá me entiendas, cariño.
Tu nombre me recuerda a todas las cosas que nunca supe que necesitaba
hasta que te conocí.
Y hoy me siento el chico más afortunado del mundo.
—  Débil fortaleza | Heber Snc Nur
Quiero saber qué es eso de que te golpeen la ventana con una piedrita en la madrugada, te escriban una carta y la dejen encima de tu cama porque les da pena dártela en la cara o que te dediquen un playlist de canciones que parece que nadie en la vida había escuchado.
Ogni tanto l'allegria
mi tira sassolini alla finestra
vuole avvisarmi che è lì in attesa
ma oggi mi sento calmo
anzi direi equanime
ora metto l'angoscia nel suo nascondiglio
e poi vado a stendermi con gli occhi al soffitto
una posizione comoda e garbata
per filtrare notizie cui credere.
—  Mario Benedetti, Sassolini alla finestra (Piedritas en la ventana), primi versi, da Quotidiane (1978-1979) in “Inventario” poesie (1948-2000) - trad. Martha Canfield