la marca del este

S I G N O :    C Á N C E R

  • P o l a r i d a d, negativa
  • A t r i b u t o, cardinal
  • E l e m e n t o, agua
  • P l a n e t a, Luna

Representa a la familia y las raíces; es un signo de emociones intensas, un tanto obsesivas. Sin embargo, también simboliza la protección de los seres amados.

El signo de Cáncer marca la llegada del verano. Los caminos de este signo estarán siempre ligados a los lazos emocionales y cambiarán conforme a las personas que aparezcan en ellos.


> Ofiuco <

*Arte de Kelly Smith

Los 10 errores más comunes a la hora de diseñar un logotipo

Hoy más que nunca es imprescindible para cualquier tipo de negocio o emprendimiento, distinguirse y destacarse del resto. ¿Y cómo lo logran? Con su logotipo. Su marca gráfica es fundamental en este sentido y también para su promoción, identificación y reconocimiento.

Aquí hay una lista de los 10 errores más comunes a la hora de diseñar un logotipo exitoso y profesional.

1- Dejar el diseño en manos de un amateur

Evitar sitios web que ofrecen “logos” a precios baratísimos. Un negocio profesional debe lucir profesional. Muchos empresarios al comenzar su negocio invierten muchísimo tiempo y dinero en materiales y equipamientos, pero no invierten en su logotipo.

Estas son las razones más comunes de porqué muchos logotipos parecen amateurs:

  • El empresario quiere ahorrar tiempo y dinero diseñando el “logo” él mismo.
  • Un amigo o pariente que dice tener algún conocimiento de diseño lo hace como un favor.
  • El “logo” es encargado a gente que no es la indicada (Las imprentas generalmente no son competentes en diseño de logotipos) acá en Bogotá en sitios como Ricaurte o La estrada.
  • El trabajo es dado a compañías on line que ofrecen “logos” baratos, baratísimos.

Las ventajas de contratar a un profesional son:

  • Tu logotipo va a ser único y memorable.
  • No vas a correr ningún riesgo con su posterior reproducción.
  • Tu logotipo tendrá una larga vida útil y no necesitará ser rediseñado por unos cuantos años.
  • Tu logotipo lucirá profesional.

2- Diseñar el logotipo según la tendencia del momento

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La moda de poner semicírculos cóncavos, brillos, biseles o lo que sea, va y viene y se termina transformando en un cliché. Un logotipo bien diseñado es eterno, y esto se logra ignorando los últimos gritos de la moda (trucos y efectos). El logotipo debe representar una identidad única para el cliente, por eso no hay que dejarse llevar por la tendencia en diseño de “logos” del momento.

Ser consiente como diseñador de lo que está en tendencia es importante, pero más que nada para tratar de evitarlo.

3- Utilizar imágenes rasterizadas

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Para el diseño de logotipos se utilizan programas para gráficos de vectores, como Adobe Illustrator. Un gráfico en vectores está construido por puntos matemáticos muy precisos, lo cual hace que la imagen pueda ser redimensionada a cualquier tamaño sin pérdida de calidad visual. Lo contrario es utilizar programas de imágenes rasterizadas como Adobe Photoshop. Una imagen rasterizada es un mapa de bits que está construida a partir de píxeles.

Usar este tipo de gráficos para un logotipo no es aconsejable porque pueden haber posteriores problemas para su reproducción. Si bien es posible crear un logotipo bastante amplio en Photoshop, nunca se puede estar seguro de cuán grande va a necesitar ser impreso en algún momento. Si se hace demasiado zoom a una imagen rasterizada, aparecerá pixelada, lo que la hace inutilizable.

Las ventajas de utilizar vectores para diseño de logotipos son:

  • El logotipo puede ser redimensionado a cualquier tamaño sin perder calidad.
  • Es más fácil para editarlo en un futuro.
  • Puede ser adaptado a otro medio mucho mejor que una imagen rasterizada.

4- Utilizar gráficos de bancos de imágenes

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Este error generalmente es cometido por el dueño del negocio quien diseña su propio “logo”, o por amateurs que no tienen idea sobre las leyes de copyrigth. Bajar gráficos de bancos de imágenes no es un crimen, pero probablemente sea un problema si se incorpora a un logotipo.

El logotipo debe ser único y original, y los derechos de él deben ser exclusivos del cliente. Utilizar imágenes de stock es romper ambas reglas. Además si se utiliza un vector o gráfico de estas fuentes, se corre el riesgo de que otra persona utilice la misma imagen, y el logotipo ya no será único ni exclusivo.

5- Diseñar para uno mismo y no para el cliente

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Este “pecado” se nota a un kilometro de distancia, y generalmente es producto del enorme ego del diseñador. Se debe pensar siempre en el objetivo y el mensaje del logotipo. Pensar qué tipo de tipografía es la más apropiada para trasmitir la idea de la empresa. Lo correcto es apegarse al brief y enfocarse en los requerimientos del cliente.

Algunos diseñadores dejan su propia marca en su trabajo, pero imponer el estilo y la personalidad de esta manera no está bien. Jorge Frascara se refiere a este error como “ruido” en el diseño, de manera que opaca el mensaje que se debe trasmitir.

6- Demasiada complejidad

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Como sucedería con una huella digital, en la cual sólo observamos sus líneas sinuosas cuando la miramos de cerca y en cuanto nos alejamos un poco perdemos todo detalle. Lo mismo sucede con un logotipo con detalles muy finos.

Cuando son impresos en tamaños pequeños, un logotipo demasiado complejo perdería su particularidad, llegando a ser una mancha o, peor, un error. Cuanto más detalles tenga un logo, más información debe procesar el receptor. Un logotipo debe ser fácil de recordar, y la mejor manera para lograrlo es mantenerlo simple. Basta con mirar los logos de corporaciones como Nike, McDonal’s o Apple. Todas ellas tienen un ícono muy simple que puede ser reproducido en cualquier tamaño sin complicaciones.

7- Depender del color para causar efecto

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Este es un error muy común. Muchos diseñadores no pueden esperar a ponerle color a su diseño, y algunos logotipos terminan dependiendo del color completamente. La elección del color debe ser el último paso del proceso, lo mejor es comenzar a trabajar en blanco y negro.

En algún momento quizás el cliente tenga que imprimir su logotipo a un color, por este motivo el diseñador debe probar si esto afectaría a la identidad del logo. Si se utilizan los colores para distinguir los elementos del diseño, entonces el logotipo lucirá totalmente diferente a una tinta.

8- Una mala elección tipográfica

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La elección de una fuente puede hacer al éxito o fracaso del logotipo. Elegir la tipografía apropiada es la decisión más importante que el diseñador debe realizar. Frecuentemente, un logotipo fracasa a causa de una tipografía inadecuada u ordinaria. (En la imagen que ilustra este punto se utilizó la fuente “Comic Sans”)

Encontrar la fuente perfecta para un diseño, depende de  una relación formal entre la tipografía y el estilo de la imagen. Pero esto puede ser un poco delicado. Si la relación es demasiado estrecha, el icono y la fuente competirían entre sí para captar la atención. Si fuera lo contrario, se desprenderían uno del otro y el receptor no sabría donde enfocarse. La clave está en encontrar el equilibrio justo. Cada tipografía tiene una personalidad. Si la fuente elegida no está de acuerdo con las características morfológicas del ícono, todo el mensaje que se quiere transmitir fallará.

9- Demasiadas tipografías diferentes

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Usar demasiadas fuentes en un logo es como mostrarle a alguien todo el álbum de fotografías al mismo tiempo. Cada tipografía es diferente, y el receptor necesita algún tiempo para reconocerlas. Demasiadas fuentes generan confusión.

Usar un máximo de dos tipografías de diferentes cuerpos es una práctica usual. Restringir el número de fuentes a esta cifra aumenta la legibilidad del logotipo y el reconocimiento de marca.

10- Copiar a otros

Este es el error más grande de todos, y se está haciendo cada vez más y más común. Como se mencionó anteriormente el propósito de un logo es representar un negocio. Si resulta igual que el de cualquier otro, ha fallado en ese aspecto. Copiar a otros no le hace ningún favor al cliente ni al diseñador.

Guardián: Capitulo 1 - Algún Lugar (Willexby)

Algún Lugar al Norte de España.

7:00 a.m.

   Se escuchaba de forma constante el sonido de un motor, de gran fuerza, el cual guiaba lo que seguramente era un camión. A ratos daba saltos al subir por algún relieve. La carretera estaba vacía, era como si la única muestra de que aún había población en la tierra era ver el camión recorrer la autopista. Pues era como si por alguna razón todo estaba de acuerdo a un plan extraño para que la carretera estuviera libre y sin, ¿testigos?

-Quédate quieto- decía un hombre con un extraño aspecto; pues no se podía saber si quiera el color de su cabello al tener una capucha, gafas oscuras y un pañuelo que tapaba su rostro como si estuvieran en pleno centro de la epidemia de ebola -. A no ser que quieras que te corte esa tierna carita tuya.- gruñó de forma asquerosa para cualquiera. Sobre todo para aquel que se dirigía.
   El joven estaba en el suelo, en la parte trasera del camión, su cara estaba transpirada, sucia, sus ojos rojos y mojados de tanto llorar y temer por su vida. Estaba atado y casi inmovilizado, porque podía forcejear para intentar soltarse, a ratos gritaba pero no podía hablar ya que se encontraba amordazado.
-¡Eh!, tío deja al enano.- habló otro de los hombres que se encontraban ahí, en total eran cuatro. Uno conducía, otro estaba a su lado y el resto atrás con el joven amarrado.
-¿Ni siquiera puedo divertirme con él?- reclamó el mismo hombre. Quien se agachó otra vez y sonriendo se acercó al joven que estaba gritando y moviéndose tratando de soltarse, mientras que de sus ojos no dejaban de caer lágrimas -. ¡Eh!, veo que el enano tiene carácter, ¿puedo soltarlo?- preguntó mirando a su compañero.
-¡No!, ¡joder! Las ordenes son claras, debemos llevarlo para que lo interroguen.
-Además el enano no es tan valiente cuando está sin las ataduras.- rió otro recordando cómo escapaba antes de capturarlo.
-¿A que lo interroguen?, ¿qué puede saber este duende?- rió el que estaba frente a él y se acercó más -¿Sabes dónde está la hoya de oro?- lo siguiente, soltó una fuerte carcajada escupiendo en la cara del joven.

   ¿Cómo había llegado hasta ese lugar?, ¿qué había ocurrido en tan solo unos segundos?

   Recordaba estar en una conferencia con unos empresarios, de las grandes industrias, era algo muy importante. Debía vender ciertas acciones de la compañía de su padre, y no solo eso, convencer para que comprar un nuevo armamento de visión noctura. A pesar de odiar todo ese mundo de negocios que tenía su padre, se vio obligado a participar en él cuando su padre falleció extrañamente. Según los médicos fue una alergia, algo que comió y que su cuerpo no soportaba. ¿Pero cómo en tantos años de vida no supo que era alérgico a algo?, aunque pensándolo mejor, jamás le dijeron qué fue lo que comió, y tampoco le dejaron ver el cuerpo de su difunto papá.

   ¿Qué era lo que querían esos hombre de él?

   Intentó forzar de nuevo sus ataduras, ¿pero qué haría luego? ¿Atacaría a los hombres? ¿Les quitaría las armas que poseían? Era evidente que eran más grandes que él no solo en tamaño, sino en musculatura. Como que viniera con ese mal chiste desde el jardín infantil. Además era indudable la experiencia en combate que estos tenían. Y aunque llegara a un arma, ¿qué haría? Es verdad que había manipulado armas y sabía mucho de ellas, pero jamás había jalado el gatillo de una. Había creado armas para la compañía de su padre, pero nunca las probaba él, siempre su equipó de expertos.

   Y de nuevo quedó sin hacer nada, esperando por una luz de esperanza que lo sacara de allí.

   Lo siguiente que ocurrió en aquella conferencia fue un destello, humo, gritos y disparos. La visibilidad fue nula, el ruido de vidrios romperse, desesperación, ahogo, miedo, forcejeos, gritos, y luego inmovilidad. Sus ojos fueron vendados por completo, entonces fue sacado del lugar, lo supo porque sentía el aire limpio sin humo, el sonido de un motor, puertas cerrar. Y desde entonces está ahí hasta que le quitaron la venda de los ojos logró ver a quienes lo tenían. De hecho su ropa aún era la que llevaba en aquella ocasión, a excepción del traje, pues llevaba su camisa blanca, la cual estaba ya rasgada y sucia, sus pantalones de terno, su corbata suelta, zapatos negros sucios. Todas sus prendas estaban rotas y sucias.

   Iban acercándose a un cruce rocoso, el cual estaba dividido por un cartel y unos cuantos árboles además de rocas.
-¿Crees que nos suban de puesto?- preguntó uno de los hombres que estaba atrás en el camión.
-Eso espero…- contestó el conductor.
-Si ven que tenemos al enano se pondrán muy felices.- dijo el que estaba a su lado.
-Aunque me gustaría saber para qué quieren a este- preguntó el que estaba a su lado -. ¿Por qué eres tan importante?- le interrogó mirándole a los ojos.
-¿A quién lleva el otro camión?- preguntó otro de ellos, pues parecía que detrás de ellos iba otro camión.
-Llevan lo que robaron de los armamentos de Bravo.- entonces se enteró que habían robado el armamento nuevo, el cual intentaba vender en dicha conferencia. Y él había creado.
-Pues espero también nos…

   ¡CRASH!

   Un fuerte sonido se escuchó.
-¿Qué fue eso?- preguntaron cada uno tomando su arma.
-Creo que algo le pasó al camión de atrás.- dijo el conductor mirando por el espejo lateral.
-¿Qué es eso?- miró el copiloto por la ventana -. ¡Hay una camioneta junto al camión y…- Un disparo y luego el hombre cae por la ventana con su cuerpo sin vida.
-¡Nos atacan!- exclamó el conductor, de inmediato se pusieron en posición para intentar disparar por las dos ventanas que había en el transporte.
   De pronto un fuerte choque les hizo moverse y caer los que iban parados. El joven atado solo observaba lo que pasaba y no evitaba ponerse más nervioso de lo que estaba. Otro fuerte golpe, los volvieron a embestir.
-¡Mierda!- maldijo el conductor al no poder controlar el camión, disparos se escuchaban desde el otro camión, el cual estaba más cerca de lo que creían.
-¡Quieren robar el armamento!- exclamó alguien.
-¡No!- negó otro al sujetarse de otro golpe -¡Quieren al enano!
-¡Cuidado!- un fuerte giro a la izquierda les hizo caer, pues el cruce rocoso los desvió -¡Mierda!
-El otro camión se fue al otro lado con la camioneta.- dijo uno de los que estaba atrás al sentarse adelante. Los camiones se habían separado.
-¿Qué mierda fue eso?
-De seguro los de la A.S.- contestó uno de ellos.
-Mierda ahora nos desviamos, tendremos que tomar otro camino para que la camioneta no nos encuentre.- dijo el conductor. Cuando de pronto se escuchó algo extraño, algo que hizo las miradas de los cuatro, incluyendo al joven capturado, mirar hacia arriba. Pues algo venía del tejado del camión.
-¿Qué mierda fue eso?
-No creo que…

   Un orificio de bala se abrió a través del techo justo en el lugar del conductor, quien al instante cayó muerdo sobre el volante con el cráneo perforado. Dejando el vehículo en movimiento y sin control alguno.
-¿¡Qué mierda está pasando!?- el copiloto tomó el volante, mientras que el de atrás se adelantaba. Unas botas hicieron aparición por la ventana del copiloto, las cuales patearon el culo del que estaba tratando de controlar el camión que se mecía, para salir este disparado por la ventana.
-¡AAAAH!- cayó en la autopista. De repente las botas tenían cuerpo, era un hombre que había entrado por la ventana. El joven amarrado no podía distinguir quien era, pues atrás no había luz suficiente.
El hombre pasó atrás.
-Así que estaba en lo cierto, la S.A. siempre está en lo que no le importa.- exclamó el secuestrador que aún quedaba, tomando su arma e intentando golpear con el mango en el rostro del otro. Quien tomó el arma y se la quitó con un hábil movimiento, pero el secuestrador se lanzó encima de él y comenzaron a forcejear. Cayendo sobre la parte delantera, de inmediato el camión perdió el poco control que le quedaba. Y como si fuera una escena sacada de alguna caricatura antigua, ambos trataban de controlar el camión mientras forcejeaban el arma. Mientras que en la parte de atrás el joven atado iba de un lado a otro según se movía el camión.
    En un momento se dio un fuerte cabezazo contra la pared, lo que logró soltar finalmente soltar su atadura en la boca.

   Fue cuando en medio del forcejeo y golpes del secuestrador y aquel que había entrado estaban llegando a una ladera.
-¡CUIDADO!- gritó con todas sus fuerzas el joven, quien ya tenía toda la energía acumulada por no haber podido hablar. Los de adelante giraron su cabeza atrás y luego la devolvieron al frente.

   El camión volcó y dio vueltas ladera abajo, pero fue en un acto de segundos, que el hombre que había entrado al camión, saltó detrás y protegió al otro joven que aún estaba amarrado.

   Dos, tres, cuatro vueltas que dio el vehículo. Para luego detenerse al revés. Quedó casi destrozado en el suelo. Permaneció todo en silencio, estaba oscuro, no había rastro de vida. Hasta que alguien se movió y hubo otro conteo.

   Una, dos, tres patadas y se abrió la puerta trasera, la cual estaba hecha pedazos. Luego se pudo ver luz entrar a la parte trasera, de la cual salió arrastrándose el joven que podíamos suponer era un rescatista. El cual llevaba también a rastras al otro.
-Agh…- el joven atado pudo ver al otro claramente con la luz del día. Piel solo un poco más morena que la de él, mejillas rojas y grandes, ojos un tanto achinados, cabello oscuro, ojos del mismo tono. Pero su rostro estaba con sangre en algunas partes, seguramente por el forcejeo reciente y por la caída del camión.
   Se agachó y con un cuchillo soltó las vendas del otro, instantáneamente sobándose este las marcas rojas.
-¿Qu-qué pasó?- preguntó el joven sin tener respuesta. Pues el otro se levantó y con rostro serio puso su mano en un auricular que llevaba en el oído.
-¿Central?- decía como tratando de comunicarse con alguien.
“¿Central?”, pensó el otro. Inspeccionó las ropas. Tenía una camisa marrón debajo de lo que parecía un chaleco antibalas, pantalones parecidos a los de militar, unas botas bajo estos. Llevaba algunos bolsillos, en sus manos unos guantes sin dedos, lo que le dio la impresión de que él sabía manipular armas. En el costado izquierdo del brazo había un bordado, el cual decía cuatro siglas. A.S.N.I.
-¿Central?, respondan. ¿Alguien?- siguió insistiendo -Mierda- exclamó y lanzó el aparato al suelo maldiciendo -. Buen trabajo, Luzu, para la otra intenta crear algo que no se rompa con un soplo.- decía a voz baja con los dientes apretados.

   Caminó hasta los escombros del camión, el otro joven le seguía con la mirada. Se agachó y metió su mano sacando el arma del cuerpo muerto del secuestrador, le quitó el cartucho para echarle un vistazo a las balas.
-Con esto bastará- se levantó y comenzó a caminar en dirección al probablemente bosque en el que se encontraban, pues estaban rodeados de arboles ahí abajo. El otro simplemente le veía como no sabiendo si seguirle o correr -. ¡Eh!, enano- exclamó el soldado dándose vuelta -¿Te dignas a venir?, ¿o su majestad quiere que lo lleve en brazos?
-¿Qué pasó?- preguntó el joven tembloroso.
-No hay tiempo para explicar debemos irnos.
-¿Qué mierda ocurrió?
-Eso no te importa, ahora vamonos que se me acaba la paciencia para tratar con niños malcriados.
-¿¡Qué mierda pasó!? ¡Primero estoy en una conferencia y luego luchando por mi vida contra unos putos secuestradores! ¡Y terminó aquí con la mitad de la gente muerta!- el otro que estaba levantado se acercó al joven y le levantó por la parte delantera de la camisa mientras gruñía.
-¡Escúchame enano!- le gritó en la cara -Te explicaré lo que ocurrió. Tú no luchaste por tu vida, fui yo, ¿vale? Te raptaron unos putos y te salvé el culo, ahora hazme caso para no tener que salvar de nuevo tu puto trasero de niño mimado. Porque no estoy para eso- le soltó bruscamente dejandole parado. El soldado caminó otra vez en la dirección de antes -. Ahora vamos, tenemos que volver Madrid.
-¿Para qué?- preguntó el otro siguiéndole a unos metros de distancia.
-Eso no es de tu importancia.
-No iré a ningún lado al menos que me digas que…
-¡No hay preguntas!- aclaró -¡Ahora sígueme y cállate!- siguió con su camino mientras el otro iba unos metros atrás.
-¿Quién eres?
-El que te salvó el culo. Dije sin preguntas.
-Al menos dime tu nombre, si tengo que pasar el tiempo con un soldado imbécil quisiera saber su nombre.- el otro se giró y le miró con rabia.
-Soy Guillermo Díaz, líder del equipo Y-3 de la A.S.N.I. Ahora cállate y sígueme, enano.- volteó y caminó pateando hojas.
-Mi nombre es Alejandro…
-Lo sé, Alejandro Bravo.- interrumpió.
-Pero…
-Mi misión es escoltarte hasta Madrid.- exclamó Guillermo como si le molestara.
-Que putada.- Alejandro dejó escapar un fuerte suspiro y le siguió con rabia. Caminando entre los árboles en dirección a Madrid, donde quizás podría saber qué estaba pasando y quienes eran todas esas personas que se aparecieron. Pues aún tenía la duda sobre los secuestradores y ahora sobre su guardián. ¿Qué estaba pasando?

— Un día más —lo dice en voz baja cerrando con un ligero suspiro.
Prende el foco que anuncia la apertura y disponibilidad de su caja, la 8, la de la banda descompuesta. Se acerca una mujer con el carro lleno, repasando los pendientes en su mente y calculando lo que podrá hacer antes de la hora de salida de sus hijos.
— Buenos días, ¿encontró todo lo que buscaba? —La frase que debe repetir ante cada cliente, de acuerdo a la capacitación debería acompañarla con una sonrisa, pero los de capacitación no han tenido que estar horas repitiendo la misma frase y forzando sonrisas ante personas que sólo un diez por ciento responden a esa amabilidad.
— ¡No, no tienen galletas sin gluten! ¿Esperan que me envenene o qué?
— Disculpe señora, ya lo anoté para que lo tomen en cuenta y tengan los productos que desea. 
Debí imaginar que sería una de esas mujeres con gustos particulares que esperan que el mundo se acomode ante sus caprichos. Lo piensa mientras pasa los productos por el láser. Generalmente el primer cliente marca la tónica del día, este pintaba para ser un día largo. Si pudiera leer mientras atiende a los clientes, escuchar música o revisar Facebook, lo que sea para desconectarse un poco, pasarían más rápido las horas y sus días no serían tan tortuosos. ¿Qué se puede hacer? Nada. Suspira de nuevo y le dice el total a la mujer.
[…]
Al terminar la jornada su jefe se acerca para hablar con ella.
—Ten más cuidado con tu apariencia, W. tiene una imagen que cuidar y cada empleado es un representante de esa imagen, no podemos tener empleadas con las manos pintadas como si no se lavaran o bañaran. Que no se repita por favor.
No lo había notado pero era cierto. Sus manos y antebrazos estaban llenos de motas, rayas y manchas grandes de pintura roja y negra. Los colores que dejaron los chicos la noche anterior al huir de los policías que los atraparon pintando un muro. Grafiteros. No había pensando en eso desde entonces. Su mente ignoró la pintura y había eliminado de sus recuerdos lo que hizo, lo que se apoderó de ella. Se acercó al muro que dejaron incompleto los chicos, vio los botes de pintura en aerosol y se agachó para recoger uno. Hizo un disparo directo a su mano derecha, para probar, y de ahí la mancha más grande en su mano. Era pintura negra. Probó en el muro y trazó una línea. En ese instante su vida completa la descargó en el muro con los dos aerosoles. El novio que desapareció después de embarazarla, la decepción de sus padres, dejar la escuela a pesar de las buenas calificaciones, trabajar de lo que encontrara para poder darle la mejor vida posible a su hija, los sueños, las frustraciones, las lágrimas y las jornadas eternas repitiendo “¿Encontró lo que buscaba?

La muerte detrás de una caja registradora diciendo "Buen día, ¿encontró lo que buscaba?”, que pintó esa noche, marcaría el nacimiento de la personificación de la contracultura artística y el inicio del mito de la figura grafitera más importante del mundo.

—  Pequeñas Ficciones, Christian Guerrero.