la madre tuya

Amaneceres en reserva

Sacar la cabeza del fango,
esa es mi eterna lucha,
robos con violencia,
locura esnifada por gramos,
otra vez a compartir ducha,
agujero negro,
alma de perro,
mente torcida y
en efervescencia,
noches pintadas a rayas y
amaneceres en reserva,
me he hecho amigo
de dos botellas de whisky
y la cosa ha terminado
en pelea,
brillo metálico,
puñalada certera,
me conozco el viaje,
luces de colores,
el asiento de atrás
del coche patrulla…

Pero, maldito hijo de puta,
para que llore mi madre,
llora la tuya…


- Javier López Píriz