la historia tan lejos

Cariño:

Si tuviera que acortar la distancia
aunque sea sólo un instante,
lo haría, con tal de poder abrazarte en silencio
y sentir tus latidos en mis oídos.

Porque no hay obstáculos que provoquen
que mis sentimientos se desvanezcan,
ni siquiera el límite de mis miedos
me alejará de tus abrazos.

Por más que mi cordura esté en mi contra
y tu locura se desborde entre mis dedos,
nada podrá asemejarse a tu cariño
ni a tu manera de hacerme perder la razón.

Así, sin remedio ni explicación
haces que mi mundo sea menos complicado.
Así, como el sol y la luna
estamos tan cerca y tan lejos a la vez.

Somos como aquella historia impredecible,
ese final inesperado que supera todas las expectativas;
algo parecido a la ficción,
a ese beso anhelado que no ve la hora de empezar.

Lo nuestro va más allá de la realidad,
más allá del límite del cielo.
¿Cómo esto podría terminarse?,
ya no me imagino con alguien que no seas tú.

Bastó coincidir en aquél lugar
para que una nueva historia comenzara.
Bastó un cruce de miradas
para que mis latidos no vuelvan a ser los mismos.

Porque desde que te conocí
una parte de mí comenzó a brillar.
Sin miedo a nada,
no me importaría caer en el abismo de tus sentimientos.

—  “Aquello que llaman Amor | Parte 2″, Sheccid Syeiduco.