la casa de piedra

Querida Charlie,

Ha sido difícil escribir estos días, y reconozco que he perdido las ganas.
No me cabe el lápiz entre los dedos, y me pesan los ojos. No sé qué estoy haciendo, he renunciado a tantas cosas…
Me duele pensar en las cosas que he dejado detrás, y la ansiedad de lo que tengo en frente me abruma. Estoy cerca de mis sueños, y de mis miedos, no quiero alejarme de las cosas por las que he luchado, y tengo que admitir, que me duele pensar que no las merezco. No tengo habilidad para querer a la gente, no sé cómo demostrarles lo que siento, y a veces simplemente resulta insuficiente.
Tengo miedo, miedo de despertar de nuevo lejos de casa, de encontrar en mi camino las piedras de las que me deshice, me invaden las pesadillas que venció otra persona que llevaba, mi nombre, mi rostro, MI PIEL. Y de todas formas, me despierto sintiéndome lo suficientemente valiente, como para querer al que se lo merece, para intentar de nuevo las cosas que he dejado de lado.
Querida Charlie,
Tengo miedo…
Porque no sé cuándo rendirme.Y siempre encuentro excusas para seguir intentando. A veces duele.
Otras tantas, me hace reventar de risa.
Querida Charlie… He vuelto.
—  Con amor, Saturno.
Perú: alud deja 5 muertos en Andes; Lima afronta desbordes

LIMA (AP) — Un alud que cayó en la víspera en una vía del norte dejó al menos cinco muertos, mientras pobladores de Lima se aferraban a una soga para cruzar una calle inundada por el desborde de un río en una muestra de los efectos de las lluvias que azotan a la costa del Pacífico peruano y han provocado decenas de aludes y la destrucción de casas y carreteras.

La fuerte avalancha de barro y piedras cayó sobre cuatro camiones y dos buses en la carretera de penetración que une las ciudades norteñas de Trujillo y Otuzco. Edgard Gonzales, rescatista del Ministerio de Salud, dijo por teléfono a The Associated Press que se han encontrado cinco cadáveres.

El nuevo incidente aumentó a 67 el número de muertos desde el inicio de las lluvias. Datos oficiales indican que hay más de 550.000 afectados, 115.000 viviendas dañadas, 1.231 kilómetros de carreteras dañadas y 117 puentes colapsados.

El presidente Pedro Pablo Kuczynski dijo a la prensa que se destinó 769.000 dólares para afrontar la reconstrucción. “Estamos enfrentando un serio problema climático que no se podía prever, no había un incidente de esta fuerza a lo largo de la costa del Perú desde 1998”, precisó el mandatario.

Hace 19 años El Niño dejó más de 300 muertos y las pérdidas sumaron 1.200 millones de dólares.

En Lima los vecinos del pueblo de Huachipa, donde viven más de 65.000, no podían salir a sus trabajos y otros que laboran por la noche no podían retornar a sus casas porque las aguas del Rímac fluían por sus calles con potencia arrastrando piedras y bastones de madera. Muchos colocaron bolsas con arena para proteger sus viviendas. “No hay manera de pasar, hay bastante gente que está queriendo pasar para que se trasladen a sus casas”, dijo a la AP el poblador Henry Obando.

El servicio de agua potable seguía interrumpido en casi toda la capital, lo que provocó el alza del precio de las botellas de agua en los centros comerciales y filas inusuales para conseguir agua en depósitos de los parques de los distritos de clase media. Kuczynski dijo que incluso en el palacio presidencial se cortó el servicio por dos horas.

Las fuerzas de seguridad trasladaron desde la Amazonía helicópteros de la embajada de Estados Unidos en Lima, que se usan para erradicar los cultivos de hoja de coca, y otros helicópteros de las fuerzas armadas junto a barcos para ayudar en las operaciones de rescate de personas y traslado de víveres en la costa norte de Perú.

El economista principal del BBVA Research Francisco Grippa dijo al diario Gestión que el fenómeno climático modificará el Producto Bruto Interno peruano de marzo debido a que Lima -que genera entre 45% y 50% del PBI- está siendo afectada. Los transportistas afirman que pierden diez millones de dólares diarios por las carreteras interrumpidas.

Los gobiernos de Colombia y Chile se solidarizaron con Perú y se mostraron dispuestos a ayudar ante alguna solicitud de colaboración. Los consulados de Colombia en Lima y en la amazónica ciudad de Iquitos activaron un plan de contingencia para atender las necesidades de los colombianos que pudieran resultar afectados en Perú.

La zona más golpeada es la costa norte del Pacífico, donde quedaron destruidas miles de hectáreas de campos de cultivo, casas y los aludes inundaron hasta los cementerios. El jueves incluso el ataúd blanco que contenía el cadáver de un menor de edad fue arrastrado hasta las afueras de un cementerio llamado Mamposto, en la región La Libertad.

Los expertos climatológicos anunciaron que las lluvias continuarían al menos por otras dos semanas y podrían empeorar. El comité multisectorial encargado del estudio de El Niño explicó a inicios de marzo que las lluvias en la costa norte del Pacífico se producen por efecto de las altas temperaturas marinas y condiciones atmosféricas favorables.

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Los periodistas de la AP Christine Armario y César García colaboraron con este despacho desde Colombia. César Barreto y Mauricio Muñoz, videocamarógrafos de la AP colaboraron con este despacho desde la localidad limeña de Huachipa.

Fui lapidada por adúltera. Mi esposo, que tenía manceba en casa y fuera de ella, arrojó la primera piedra, autorizado por los doctores de la ley y a la vista de mis hijos.
         Me arrojaron a los leones por profesar una religión diferente a la del Estado.
         Fui condenada a la hoguera, culpable de tener tratos con el demonio encarnado en mi pobre cuzco negro, y por ser portadora de un lunar en la espalda, estigma demoníaco.
         Fui descuartizado por rebelarme contra la autoridad colonial.
         Fui condenado a la horca por encabezar una rebelión de siervos hambrientos. Mi señor era el brazo de la Justicia.
          Fui quemado vivo por sostener teorías heréticas, merced a un contubernio católico-protestante.
         Fui enviada a la guillotina porque mis Camaradas revolucionarios consideraron aberrante que propusiera incluir los Derechos de la Mujer entre los Derechos del Hombre.
         Me fusilaron en medio de la pampa, a causa de una interna de unitarios.
          Me fusilaron encinta, junto con mi amante sacerdote, a causa de una interna de federales.
         Me suicidaron por escribir poesía burguesa y decadente.
          Fui enviado a la silla eléctrica a los veinte años de mi edad, sin tiempo de arrepentirme o convertirme en un hombre de bien, como suele decirse de los embriones en el claustro materno.
         Me arrearon a la cámara de gas por pertenecer a un pueblo distinto al de los verdugos.
         Me condenaron de facto por imprimir libelos subversivos, arrojándome semivivo a una fosa común.
         A lo largo de la historia, hombres doctos o brutales supieron con certeza qué delito merecía la pena capital. Siempre supieron que yo, no otro, era el culpable. Jamás dudaron de que el castigo era ejemplar. Cada vez que se alude a este escarmiento la Humanidad retrocede en cuatro patas.
—  La pena de muerte, María Elena Walsh