kirschblüte

Sabía que no debía amarlo, sabía lo mucho que estaba prohibido que yo lo mirase de esa manera, sabía lo peligroso que era que yo sintiera tantas cosas por él.
A pesar de todo, a pesar de lo complicado de todo aquello, el amor fue correspondido, él llegó a amarme.
Y a pesar de que no tuvimos un final feliz, me ha bastado la historia que logramos escribir.
—  La sinfonía del alma.
Se enamoraron, y ese no era el plan de ninguno de los dos.
Él, que venía dolido de otro cuerpo, que intentaba superar el día a día con noches sin amor.
Ella, cansada de las desilusiones que venían una tras otra, viviendo el amor a través de los libros y no de la vida.
Fue cuando sucedió, entonces se conocieron, y todo cambió.
Fue casi un choque cósmico, dos vidas que no tenían idea de todo lo que iban a vivir, de todo lo que iban a sentir.
Él, enamorado de la manera en que ella lo hacía sentir, enganchado a ella por ser tan hermosa y prohibida.
Ella, enamorada de su mirada y la ternura que le reflejaba, sin lograr un olvidar nunca esos ojos que estaba prohibido que mirase. Amor, intenso y explosivo. Complementándose
—  La sinfonía del alma.