kink: mpreg

Vegetta: ¿Qué intenciones tienes con mi hija?

Willy: Vegetta…

Vegetta: ¡Eh! Mucho cuidado con esa manita

Willy: …Vegetta…

Vegetta: ¿Tienen pensado casarse algún día? ¡Que sepas que quiero muchos nietos!

Willy: Oye Vegetta…

Vegetta: ¡Pero ni pienses en tocarla animal, que aún es muy pequeña!

Willy: ¡¡Samuel, deja de practicar ya!!

Vegetta: ¡U-ugh! ¿Q-qué? ¿H-hice algo m-malo?

Willy: ¡No, no! S-siempre he sabido que serías el mejor padre del mundo…Creo que una parte de mí se enamoró de ti porque siempre he sabido eso.

Vegetta: Oye eso nunca me lo habías dich…

Willy: *Se sonroja y le tapa la boca* S-solo relájate ¿Vale? Ni ha nacido aún y ya le estás amenazando el “ futuro” novio. ¡Y ni tienes idea si va a ser niña o niño!

Vegetta: Cierto…Tienes razón… ¡La nena podría tener novia!

Willy: ¿Qué?

Vegetta: * Se acerca al vientre de Willy* Si deciden adoptar… Mis nietos los quiero adoptados desde China ¿Vale?

Willy: Tonto… Eres muy tonto chaval…

Vegetta: *Sonríe* ¿También por eso te enamoraste de mí?

Willy: * Se sonroja* ¿Q-quién dice que estoy enamorado de ti?

Vegetta: * Se ríe* Eres un niño…* Le acaricia el vientre*…Sois mis niños…

__________

SHHH Ya sé que Willy no puede quedarse embarazado, pero en mi mente, esto y mucho más es posible :,v

Hi Dad! ~Fanfic wigetta (mpreg)





La música estaba muy alta para el gusto del pelinegro, él cual no dejaba de pasar sus ojos por todas las personas que “bailaban” en ese pequeño bar donde se encontraba con unos amigos. Decir que no quería estar allí era mentir, claro que quería salir a tomar algo y tal, pero con sus amigos; y estos lo habían vendido por un par de tetas y culos.
Hacia exactamente 15 minutos que los había perdido de vista, pero como era común que le dejarán solo, se había hecho un espacio en la barra mientras miraba como los demás se movían de un lado a otro. Solo miraba, no había aún una persona que lograra llamar su atención como para invitarle a bailar o algo de beber, no había aparecido aún, pero la noche era joven, además no se sentía con los ánimos necesarios como para levantarse y ligar. Últimamente no se sentía muy bien, había tenido dolores en el estómago y el vientre, nada fuerte, y solo le duraban algunos días, pero le preocupaba que fuera alguna enfermedad. Su humor estaba muy cambiante, y sentía, necesitaba estar solo un tiempo, o terminaría por morderle la cabeza a alguien, y no de la manera que él quería.

Pasaban las horas y el alcohol comenzaba a hacer efecto, se sentía mareado, pero no estaba borracho. Hacía una hora que se había girado hacia el cantinero y habían entablado una amistosa charla sobre cosas extrañas que le han dicho sus clientes.

— Un día —. Dijo emocionado — Un hombre llegó pidiéndome leche con polvo de dragón. Obviamente me negué, hombre ¿De dónde iba yo a sacar la leche?

El pelinegro estaba que estallaba a carcajadas, que si no fuera por la alta música, todos ahí hubieran dirigido sus miradas hacia él.

— Un tequila por favor. — Una voz interrumpió la charla, el cantinero asintió para luego tomar la botella y servir el líquido amarillo en un pequeño vasito de cristal. Guillermo había estado mirando su vaso vacío, ya que por alguna razón se sentía incómodo ante la presencia de esa desconocida persona, además de que su bebida era de color azul y eso de alguna manera le parecía interesante.

— ¿Estás intentando emborracharlo? — Preguntó la voz desconocida, a lo que el cantinero río.

— No todos somos como tú, Samuel. Solo charlamos y le muestro mis mejores bebidas —. Y era verdad, Guillermo había estado degustando unas 4 bebidas de distintos colores y sabores en la última hora.

— Vale, dale un “parfait amour”*, y uno a mí, yo invito.

Guillermo se sorprendió, puesto que él sabía que significaba eso de “invitar un trago”, por favor que sea guapo, se repetía mentalmente.

Levantó la mirada para agradecer el gesto, y para admirar al hombre. Poco faltó para que la quijada se le cayera. Decir que era guapo era decir poco, el hombre que estaba sentado junto a él era algo así como un dios griego. Era alto, un poco más que él, quizá dos o tres centímetros, era moreno, y dios, tenía una barba de algunos días que le daban un toque de madurez. Guillermo quería seguir mirándole, pero le pusieron su bebida al frente.

— Un brindis — El moreno de nombre Samuel, como había dicho el cantinero, alzó su copa, mirando al pelinegro — Por qué el amor perfecto si existe, en forma de bebida.

Guillermo sonrió y alzó su copa, chocando-la de manera delicada con la contraría, ambos se bebieron un trago. Guillermo jamás había estado tan fascinado con una bebida, sentía el licor suave bajar por su garganta y un sabor desconocido que juntos, hacían una magnífica explosión en su boca.

— Son pétalos de lavanda.

— ¿Cómo? — Preguntó Guillermo.

— Que el color morado de la bebida son pétalos de lavanda, ¿Te ha gustado?

— Si, me gustó.

— Me llamo Samuel, ¿Cuál es el tuyo?

— Willy —. Se atrevió a responder, no le gustaba decir su nombre, para eso decía su apodo.

— ¿Quieres otra bebida? Yo invito todas.

— Me encantaría otra —. Guillermo no era tonto, no iba a dejar pasar una oportunidad como esta.

[…]

Guillermo sentía la calidad respiración del castaño en su cuello mientras este repartía besos por toda la pálida piel del menor quien mordía su labio el cual no paraba de temblar debido al frío, joder, que estaban en la parte de atrás del bar, las ganas les habían impedido siquiera llegar al auto del mayor, se encontraban refregando sus entrepiernas de aquel oscuro lugar. Los labios del castaño se paseaban peligrosamente por el borde de la camisa del menor al igual que sus manos, queriendo arrancarla, solo la había levantado un poco y sintió al menor temblar por el aire frio, rio ante esto pero no quiso parar, las ganas que tenia de follarlo sumado al alcohol que habían bebido podía más con él.

—Samuel por favor, aquí no. Vamos a mi apartamento.

Con la poca voluntad y cordura que le quedaba al menor logro pronunciar aquellas palabras, Samuel a duras penas se separó y asintió, acomodándose la camisa del menor, quien sonrió agradecido cuando le paso la chaqueta que había sido arrojada a tomar por saco al piso. Ambos caminaron en silencio al auto.

Samuel abrió el auto y ambos subieron, Guillermo trataba de controlar su respiración y la gran erección que tenía debajo de los pantalones, pero estaba claro que no la iba a lograr calmar, el moreno lo había encendido de una manera impactante, nadie había hecho eso con él. Y sabía Guillermo que sería una experiencia que jamás olvidaría.

[…]

Guillermo despertó, sentía un increíble calor, no debían ser más de las 3 de la mañana, pensó, trato de estirar su brazo para tomar su móvil y un gruñido se escuchó. Samuel, quien aun dormía, lo abrazaba de manera posesiva por la cintura. Guillermo sonrió, no tenía la menor idea de que había pasado ayer, ni como habían venido, pero aquí lo tenía, un dios griego en su cama. No podía pedir más, a decir verdad, si, podía pedirle su número para repetir lo de aquella noche; pero no perturbaría su sueño, era mejor volver a dormir. Tomó su móvil antes y miro la hora. Eran las 10 de la mañana.

-¡Me cago en todo! Tengo universidad en 30 minutos.

El brinco que pegó sumado al grito hizo caer de la cama al mayor, quien soltó un par de maldiciones al chocar contra el piso.

-¿Qué leches? Tío, ¿Estás loco o qué?

-Que voy a llegar tarde a la escuela.

-¿Qué dices? Si no deben ser más de las 4 de la mañana, anda, volvamos a dormir.

-Claro, ¿Puedes decirme la hora exacta?

-Sí, diez con tres. -La sonrisa de Samuel se borró. -¡Qué llegas tarde a la escuela!

-Gracias por recordarme lo obvio. -Guillermo tomó unos boxers limpios y se los coloco mientras peinaba su cabello con sus dedos, tomó unos vaqueros y una camisa y corrió al baño, Samuel disfrutaba divertido de la escena, volviéndose a recostar en la cómoda cama del menor ¿Cuándo se daría cuenta de que es domingo?

Para cuando Guillermo salió del baño, Samuel se había vuelto a dormir, después de ducharse, había hecho un par de llamadas a sus compañeros y ellos se habían burlado por creer que tenían clases. Guillermo se sentía en una incómoda situación, volver a la cama con un desconocido que solo sabía su nombre o irse a hacer otras cosas.

-¿Ya te dijeron que es domingo? -La voz adormilada de Samuel se escuchó cuando Guillermo se disponía a salir.

-Sí, lo siento si te desperté, tiendo a ser muy ruidoso.

-Lo sé. -Guillermo al escucharlo, por la manera en que lo dijo, se sonrojo, mordiendo su labio mientras desviaba la mirada, a Samuel le pareció tierno. -Ven aquí.

-I-iba a preparar el desayuno. -Guillermo balbuceo, maldiciendo por dentro.

-No tengo hambre, hemos dormido muy poco, ven. -Samuel levanto las sabanas, señal de que viniera, pero Guillermo lo primero que vio es que Samuel seguía desnudo, desnudo y despierto, más que despierto. ¿Cómo le iba a decir que no a eso? Guillermo se quitó las zapatillas y la chaqueta mientras caminaba y al final los pantalones, quedando en bóxer y una camisa gris. Se metió a la cama de frente a Samuel, quien lo miraba con una enorme sonrisa en los labios.

-¿Dormiste bien? -Preguntó Guillermo, bajito.

-Sí, tu cama es muy cómoda.

-¿De verdad soy muy ruidoso?

Samuel lo miró atónito, no esperaba para nada esa pregunta, Samuel soltó una carcajada.

-¿De verdad no recuerdas nada de ayer? -Guillermo negó. -No hicimos nada tonto.

-¿Qué? -Guillermo se sorprendió. -Pero si esta mañana, tú y yo estábamos… ya sabes.

-¿Desnudos y abrazados? Llegamos a tu casa, nos quitamos la ropa y te quedaste dormido. Madre mía, Willy. -Y las carcajadas continuaron, Guillermo se puso aún más rojo si era posible, tuvo la oportunidad de follar con un dios griego y la había desaprovechado, era idiota no, lo siguiente.

-Lo siento por eso.

-¿Por qué?

-Hice que me pagaras bebidas deliciosas, me trajeras en auto a mi casa para no hacer nada. -El menor bajo la mirada a sus dedos, jugando con ellos.- Pudiste terminar con otro y mira, estas aquí con un tío con el que no follaras.

-¿Quién dice que no? -Guillermo cerró la boca y regresó su mirada al mayor, quien lo miraba con un brillo en sus ojos. ¿Le acababa de proponer tener sexo? Claro que sí. ¿Aceptaría ahora que estaba sobrio?

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Samuel acarició la mejilla del menor, acercándose con claras intenciones de besar sus labios, Guillermo no opuso resistencia, cuando sintió el contacto de los labios del contrario en un lento beso, degusto el sabor de estos, dejándose llevar por la grata sensación de los suaves labios del contrario, quien rápidamente torno el beso de lento a uno más rápido y ansioso, devorando los rosados labios del menor que se movían acompasados con los contrarios.

En un movimiento rápido pero sin cortar el contacto, se subió sobre el menor, con una pierna entre las blancas piernas de Guillermo. Guillermo llevó sus manos hasta el cuello del mayor, acercándolo más a él, profundizando el beso. Samuel movía sus caderas, haciéndole sentir a Guillermo su apenas notable erección, encendiendo al menor, quien no dejaba de jadear entre los besos que el mayor le daba.

Los labios del mayor viajaron de sus rojos e hinchados labios hasta su blanco cuello, el cual estaba lleno de pequeños lunares, tentadores para Samuel, quien se encargó de besarlos con claras intenciones de dejarles una marca, Guillermo al notar esto lo alejó.

-No, que mañana tengo que ver a mis padres y me matan si me ven esto.

-Vale -Samuel pasó su nariz por el cuello del menor, deleitándose del aroma a jabón en su cuerpo, Guillermo sonrió por lo cursi que estaba siendo Samuel.

Las manos de Samuel bajaron al borde de la camisa lisa del menor, sacándola de manera cuidadosa, logrando levantar algunos húmedos cabellos del menor, Samuel sonrió y paso su mano por este, despeinándolo, sacándole un ligero sonrojo al menor.

-Me gusta tu cabello. -Susurro mientras besaba las clavículas del menor, dejando ligeras marcas violetas y rojas por estas, bajando por la línea que divide su pecho.

Se separó un poco, mirándole, sus mejillas rojas y sus pequeños ojos abiertos mirándole de manera interrogante le parecían lo más malditamente tierno del mundo. Samuel quería hacerle sentir lo mejor al hombre que estaba debajo del él.
Posicionó sus labios sobre el pezón izquierdo, delineando la aureola con la lengua, arrancándole un pequeño gemido al menor. Samuel tomó el pequeño y rosado pezón del menor entre sus dientes, mordisqueándolo mientras con su mano derecha se encargaba de masajear el pezón contrario con sus dedos, Guillermo arqueaba la espalda ante tales sensaciones, sentía como su miembro se eructaba cada vez más, y eso que solo lo estaba tocando. Aun así Guillermo no se permitirá gemir tan rápido.
Guillermo siempre había sido una persona cohibida, ni siquiera a la hora del sexo se mostraba de manera abierta, no se iba a permitir gemir como una puta, ni aunque realmente estuviera sintiendo mucho placer como para hacerlo. Y vaya que Samuel lo estaba haciendo sentir placer solo con tocar tan sensible parte de su cuerpo. A este paso sentía que se correría y eso le apenaba de sobremanera.

Samuel había notado que una zona sensible en el menor era esta parte de su cuerpo, así que lo aprovecharía, le haría tener un orgasmo solo tocándole los pezones.

Samuel siguió estimulando las zonas del menor, alternando sus labios y dedos, la respiración del menor se aceleró, permitiéndose gemir de manera fuerte cuando sintió que un arrasador orgasmo llego a él, manchando su ropa interior, ¿De verdad se había corrido con el solo tacto en sus pezones? Eso sonaba ridículo, se sentía como un jodido prepúber que no podría controlarse, se sentía apenado.

Samuel ascendió a tratar de besar sus labios, pero el menor corrió el rostro a un lado, dejando confundido al mayor.

-¿Ahora no me quieres besar? –Dijo recorriendo con sus dedos las ahora rojas clavículas del menor.

-No es eso. –Suspiro, mordiendo su labio.

-¿No te ha gustado? –Samuel lo miro a los ojos, Guillermo correspondió la mirada.

-Sí, me gusto demasiado, pero no dure nada, seguro tu querías que aguantara.

-No, yo quería que tuvieras un orgasmo de esta manera –Samuel tomó la mano del menor y comenzó a besar sus dedos, de manera cariñosa. –Es una cosa que quería probar cuando te vi.

-Oh. –Guillermo se sonrojo, volviendo a desviar la mirada, Samuel aprovechó esto para dejar una mordida en el cuello del menor, ya no puedo resistir más debía hacerlo. Guillermo jadeo en molestia, pero no hizo comentario alguno cuando sintió las manos del mayor viajar por sus costados, directo hacia su miembro, con la intención de estimularlo de nuevo, tomando su miembro entre sus dedos que aún continuaba dentro de los calzoncillos manchados del menor, comenzando con una masturbación lenta, que le arrancaba jadeos al menor, quien después de todo se había logrado destensar al saber que no había sido un prepúber y todo estaba planeado.

Samuel bajo con una mano los calzoncillos hasta las rodillas y con la ayuda del menor, lograron quitarlos por completo con los pies. Samuel seguía con su trabajo manual mientras Guillermo jadeaba sin parar sintiendo como su miembro despertaba para una segunda ronda.

Cuando Samuel noto que el menor estaba ya excitado a nueva cuenta, miró a Guillermo interrogante.

-¿Tienes lubricante y condones? Anoche dejé los míos en el auto.

-Claro, están en el baño.

Samuel se levantó para buscar dichos objetos, mientras Guillermo se deleitaba con la perfecta imagen de su cuerpo desnudo, de cómo sus músculos se tensaban a cada paso que daba, si Guillermo no se podía excitar más, ahora lo había logrado, estaba decidido, quería algo más que un simple polvo con ese hombre perfecto del bar.

Samuel volvió con lo necesario y tras colocarlos a un lado de la cabeza del menor, se montó sobre el menor, volviendo a su posición. Coloco algo de lubricante en sus dedos y separando sus nalgas, introdujo un dedo en el menor, quien mordió el dorso de su labio, hacía mucho de su último encuentro sexual. Samuel metió un segundo dedo, haciendo tijerillas y círculos en la zona mientras besaba las mejillas del menor, sintiendo como se relajaba y le daba paso a un tercer dedo que sin dudas ya no era molestia en el cuerpo ajeno. Samuel preparó perfectamente al menor hasta tenerlo gritando de placer al encontrar su próstata y tocarla varias veces, Guillermo sentía que se venía por segunda vez en el día.

-Me vengo Samuel…

Dijo jadeante, los cabellos negros se le pegaban a la frente y las mejillas las tenía muy coloradas, Samuel sacó sus dedos y giro sus cuerpos.

-Quiero que me montes lindo.

Guillermo asintió, y tras ayudarle a Samuel a enfundarse el condón en su gran miembro, lo alineó en su entrada y lo tomó por los hombros, juntando sus labios en un necesitado beso mientras introducía ese trozo de carne en él. Samuel sentía como su miembro iba siendo presionado por las apretadas paredes del menor, Guillermo estaba teniendo cuidado, le estaba doliendo un carajo.

Una vez estuvo totalmente dentro, apoyó su cabeza en el moreno hombro y soltó un largo suspiro, cerrando los ojos, mientras meneaba sus caderas de manera lenta, acostumbrándose a la sensación. Samuel acariciaba las nalgas del menor, estrujándolas en sus manos, ansioso ya por que se moviera. Cosa que el menor comenzó a hacer. Se irguió, tomando firmemente los hombros del mayor, comenzando a subir y bajar de manera lenta y profunda al mayor, quien se deleitaba con los gestos de placer de su rostro y sus uñas encajándose en su piel, dejando seguras marcas a futuro.

Para cuando Guillermo aumento la velocidad, ambos estaban empapados de sudor y gimiendo de manera desesperada, sin importar que seguramente los vecinos de Guillermo los escucharían, ellos estaban en los suyo, sintiendo que cada fibra de su cuerpo estaba disfrutando al máximo el placer que ambos se brindaban.

Guillermo siguió saltando, auto penetrándose, ahora ayudado por los brazos del mayor, quien noto como el hombre sobre él se había agotado, pero que también estaba próximo al orgasmo.

Samuel giro ambos cuerpos sacándole un rechinido a la cómoda cama del menor, Guillermo enredo sus piernas en la cintura de Samuel, empujándolo más adentro, mientras Samuel tomaba la cabecera y con las puntas de los pies se impulsaba para llegar más, tocando repetidas veces el punto G de Guillermo, quien después de todo había perdido la vergüenza, puesto que ahora gemía más fuerte. Lo iban a sacar de ese lugar por hacer ruido.

Samuel sintió esa típica sensación en el vientre, cuando Guillermo termino teniendo su orgasmo, apretando su polla con sus paredes, Samuel se corrió al instante cayendo de manera pesada y flácida sobre el menor, quien respiraba de manera irregular.

Una vez que estuvieron más relajados, Samuel se quitó de encima del menor, saliendo de él. Guillermo se llevó la sorpresa de que sentía un líquido correr por sus piernas. Se alarmo.

-Samuel, se ha roto el condón.

-Ostras… -Murmuro mientras se lo quitaba, evidentemente roto.

-Dime por favor que no tienen una maldita enfermedad. –Los ojos del menor se hicieron rápidamente agua.

-No Guille –Samuel lo atrapo entre sus brazos, abrazándolo. –Te juro que no tengo nada, y por tu reacción creo que tú tampoco. Guillermo negó repetidas veces, abrazándose al mayor.

-¿Cómo sé que puedo confiar en ti?

-Soy doctor Guillermo, si tuviera algo así me despiden de mi trabajo. –Samuel se separó y beso la frente del menor. –Vamos a dormir ¿Si?

Guillermo asintió y juntos se acostaron y rápidamente cayeron dormidos, ya cambiarían las cosas al despertar.

[…]

Habían pasado dos meses desde aquel día, donde al despertar Guillermo le había dado su número a aquel guapo hombre y había partido para no llamar nunca más. Y era típico, solo había sido un encuentro de una noche, Y Guillermo no se sentía mal por eso, había disfrutado lo que tenía que disfrutar.

Se encontraba camino a la universidad, donde estudiaba para ser biólogo marino, iba degustando una dona mientras Adele cantaba en sus oídos, desde hacía un par de semanas que un horrible dolor de estómago le estaba matando y sumado a que vomitaba cada dos por tres, rogaba que esa dona se quedara en su estómago. Cuando entro a la universidad, fue literalmente tacleado por una de sus compañeras de clase, quien le pedía la tarea, Guillermo acepto y se fueron juntos a clases, pero a mitad del camino, la dona fue expulsada.

-¿De nuevo vomitas Guille? –Rebecca acariciaba la espalda del menor mientras este vomitaba en un cesto de basura enorme. –Te digo que deberías ver un doctor, no es normal que vomites tanto.

Guillermo saco un dulce de su bolso y comenzó a comerlo para quitar el amargo sabor.

-Sé que es becca, te lo he dicho.

-Lo sé, y es asqueroso recordarlo, pero ya pasaron dos meses, no creo que fuera por eso ¿Y si mintió y si tenía una enfermedad? Por favor, anda al doctor.

-Vale, saliendo de clases iré, lo prometo. Anda, vamos que se hace tarde.

Guillermo y Rebecca se fueron juntos a clases, lo que no sabía Rebecca es que Guillermo ya había ido al medico hacia una semana, y tras una larga charla, le habían sometido a análisis de sangre para saber que tenia. Y hoy salían dichos resultados.

Una vez terminaron las clases, y tras una larga caminata, Guillermo por fin se encontraba en el hospital, esperando en la oficina del doctor a que este llegara con sus resultados. Estaba sentado en la camilla de revisión mientras a escondidas comía unos chocolates con menta, cosa que le sorprendía, él odiaba la menta.

El doctor entro, haciendo que Guillermo se sorprendiera, tirando unas cuantas mentas.

-¡Lo siento! Se que esta prohibido comer aquí, pero últimamente tengo mucha hambre.

-Tranquilo Guille, sabes que conmigo no hay problema. He ido por tus resultados, aquí los tengo.

-Bien doctor, dígame que tengo.

El doctor Elias era el doctor de confianza de Guillermo, puesto que le confiaba todo en cuanto a su vida sexual, y tenia confianza suficiente para decirle lo que hacia o no.

Hacía una semana que Guille había llegado con dolor de vientre, explicándole al docto donde le dolía. El doctor le había dicho que al romperse el condón del susodicho, como Guille había optado por llamarle así, el semen en sus intestinos habían provocado ese horrible dolor, pero se suponía que dejarían de doler, pero no fue así, eso preocupo a Elias y a Guille, por eso mando a hacerle algún análisis de sangre, para descartar cualquier cosa.

Elias saco los documentos del sobre y comenzó a leerlo en voz alta.

-Pues parece ser que estas limpio, efectivamente, no tienes ninguna enfermedad, parece todo normal y… -El doctor gurdo silencio y comenzo a reirse de manera fuerte, desconsertando a Guillermo.

-¿Todo bien?

Elias miro a Guille y sonrio.

-Si, hubo un error, no te preocupes.

-¿Puedo saber que error?

-Claro, esto dice que tienes dos meses de gestación, es una locura.

-¿dos meses de qué? ¿Es grave?

-No, bueno, si fueras mujer no. Según esto tienes dos meses de embarazo Guille, estas esperando. -Y volvió a soltar la carcajada, Guillermo estaba que flipaba, ¡Claro que era un error!

-Entonces ¿Puedo irme?

-Claro, solo voy a aclarar esto para que no salga en tu historial y puedes marcharte, un minuto.

Elias tomo el teléfono de su oficina, marcó tres números y espero.

-Hola ¿Doctor De Luque? Si, todo bien, gracias. Estaba revisando unos análisis y ¿Adivina que salio? Que el paciente 824 está en gestación -Elias rió. -No, debe estar mal De Luque, es imposible… Bueno sí, el caso 7, lo recuerdo. -Suspiro. -Vale, vamos para allá. -Y terminó la llamada.

Guillermo se sentía confundido, ¿A dónde iría? ¿Que le iban a hacer?

-Vale, el doctor De Luque dice que quiere hacerte una ecografía para descargar cualquier problema, pues no es normal que aparezca tal cosa. Acompáñame.

Guillermo se levanto y siguió al doctor hasta otra sala, donde solo había una camilla y un monitor apagado. Elias le pidió que se recostara y esperara a que el doctor llegara.

Guillermo obedecio, la camilla era algo comoda, y tanto estres lo estaban cansando, así que simplemente cerro los ojos y comenzo a relajarse.
Comenzo a escuchar murmullos.

-Esta dentro ¿Estás seguro que es real? -Silencio, luego pasos, Guillermo abrió los ojos, ahí estaba Samuel, con una impecable bata blanca, mirando una pizarra en su mano mientras que con la otra acomodaba su castaño cabello. Samuel queria que la camilla se lo tragara.

-Bien, me llamo Samuel De Luque. -Lo miro, su expresión era neutral. ¿Lo recordaba? ¿Se había olvidado de él?- ¿Cuál es tu nombre?

“Willy”

-Guillermo Díaz.

-Bien Guillermo, necesito que te levantes la camisa, si es posible que la saques, y bajes un poco tus pantalones, de modo que muestres tu vientre.

Guillermo miro a Elias, estaba que temblaba de los nervios, pero aún así obedeció, se quito la camisa, Samuel ni lo miraba, pues estaba tocando botones en el pequeño monitor.

Guillermo hizo lo que Samuel había pedido y volvio a recostarse en la cama.

-Bien Guillermo, voy a colocarte un gel, esta algo frío, espero no te moleste mucho.

Samuel comenzó a colocar el frío gel en el vientre del menor, quien no lo sentía frío, sentía que el tacto del mayor quemaba, aunque no lo tocara directamente, piel con piel, la sensación estaba ahí.

Una vez aplicado el gel, Samuel colocó un pequeño aparato sobre el vientre de willy, el cual estaba más abultado ¿Por qué ad fijaba en eso?

-Mira Guillermo. Hace 20 años se descubrió un raro padecimiento, el gen del embarazo masculino, uno de cada 10,000,000 de hombres padece esto. Es prácticamente imposible notarlo, pues no es como a las mujeres con su menstruación, a los hombres con este gen sólo les da dolores abdominales, ellos lo ven normal. Hasta hoy hemos encontrado 7 casos, los 6 primeros jamás lo llegaron a “utilizar” por así decirlo, puesto que eran personas heterosexuales, pero la séptima llegó con vómitos y dolores abdominales, estaba embarazado. Y tengo que decirte algo. -Samuel detuvo el aparato y señaló con el dedo. -Eres el octavo.

Guillermo con mucho miedo y lágrimas en los ojos, miró el monitor, ahí estaba, una pequeña mancha en la pantalla, el recordaba esa mancha, así lucía Carol cuando su madre se enteró de la noticia de que ella venía al mundo. Así lucía su bebé.

*parfait amour: amor perfecto.

“Oh my god, Genos! The baby moved!”

Commission for @bulecelup​! (M)Pregnant Fox Demon Genos and Saitama. Hope you like it!

With bonus drabble ♡ please don’t take this seriously, as I am not a writer. This is also unbetaed.

Contents: Alternate Universe, Mpreg, Fox-Demon!Genos, Priest/Monk!Saitama, 

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Unexpected/closed oohlagalion

He had not expected this. Perhaps he should have, it had been a very long night of fucking. Induced by the seasons pollen. By the gods though he did not think it would be Galion he’d submit to. But his familiarity, he’d known him since he was a prince.

It had eased his anxiety and they had fucked and made love all night. Even staying to cuddle a little into the morning before the king had to bathe and dress. By the time he arrived back in his rooms they were empty.

The king thought little of it. Knowing sometimes the pollen made you attracted to the other only for the night. But now he wasn’t alone even if he was the only being in his office. There was life inside him. Thranduil knew he couldn’t keep the information from Galion. Even if he wanted nothing to do with the child he deserved to know.

He had sent for him. Wanting to tell him in person not through a messenger or letter.

@oohlagalion