jose arcadio

Aureliano Babilonia acabara de descifrar los pergaminos, y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra.
—  Gabriel García Márquez (Cien Años de Soledad)

García Márquez died the april 17th, 2014. Here I copy some words I wrote  by april 18th, 2014. (Sorry for the english translation… I just copied the result from google translator. I’ll try to arrange it the soonest possible)

Imagen: Vasco Szinetar fotografiando a Gabriel García Márquez

Hasta siempre García Márquez.
‘Hasta siempre’ tal vez sea una de las expresiones más extenuantes del idioma.
Al hermano, al padre, la madre, seres queridos que se fueron, se les recuerda así, ‘hasta siempre’; a pocos más, aunque nunca los hayamos conocido en persona, sino por haber sido sido marcados por la profundidad impactante de lo que han hecho, también se les despide ‘hasta siempre’, porque de eso va esta expresión, de despedidas, casi siempre tristes, dolorosas, nostálgicas, en el conocimiento de que ya no podremos esperar palabras nuevas, ideas o historias, si bien nos queda lo que ya han dicho.
Este tipo de individuos a los que uno despide ‘hasta siempre’ tienen la facultad de haber dado a sus obras el carácter de lo eterno y lo mutante, y cada vez que uno abre una página de cualquiera de sus libros, que ya ha leído innumerables veces, ésta se le presenta como nueva y desconocida, cargada de una luz que llega directa a la sensibilidad del corazón y el intelecto.
Así me ocurre con García Márquez, cada una de sus palabas, páginas, obras, se me presenta como nueva, de ahí lo eterno y lo mutante:
El Coronel Aureliano Buendía cambia con cada lectura, como cambian Úrsula o los José Arcadio, no hablemos ya de Amaranta o Rebeca. Todos ellos, ya, más que personajes, personas del mundo real cambian, como todos cambiamos con el tiempo, nos hacemos viejos y aprendemos de las experiencias de la vida y de lo que dichas experiencias representan en nuestra evolución.
Conocí la obra de García Márquez desde muy joven, y muy joven tuve también la suerte de leer los artículos que, allá por los 80 del siglo pasado, publicaba cada miércoles, si no recuerdo mal, en el Diario EL PAIS, en la época en que dicho periódico me merecía el respeto debido a un medio serio. Aquellos artículos abrieron mi mente a nuevas ideas, conceptos, maneras de ser y actuar que moldearon mi personalidad, matizaron mi rabia y rebeldía, me hicieron madurar: tuvieron en mí la incidencia que la opinión de un padre tiene en la formación del carácter de su hijo.
Aquellos artículos también evidenciaban la calidad humana del hombre que los escribió.
Ese hombre murió ayer y me entristece tremendamente la noticia. Yo no sabía que a un desconocido se le puede llorar como se llora a un hermano, una madre, un padre. En esta vida siempre estará uno aprendiendo cosas nuevas, aunque sea a golpe de muerte.
Víctor M. Alonso / 18 de abril de 2014
Imagen: Vasco Szinetar fotografiando a Gabriel García Márquez

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google translator:
Until forever, García Márquez.

‘Until forever’ may be one of the most strenuous expressions of the language.
The brother, the father, the mother, loved ones who left, are reminded thus, 'forever’; A few more, although we have never met them in person, but because they have been marked by the shocking depth of what they have done, they are also dismissed 'forever’, because that is what this expression of farewells, almost always sad , Painful, nostalgic, in the knowledge that we can no longer expect new words, ideas or stories, although we have what they have already said.
This type of individuals to whom one fires 'forever’ has the faculty of having given to his works the character of the eternal and the mutant, and every time one opens a page of any of his books, he has already read innumerable Sometimes, it presents itself as new and unknown, charged with a light that comes directly to the sensibility of the heart and the intellect.
This is what happens to me with García Márquez, each of his words, pages, works, presents itself to me as new, hence the eternal and the mutant:
Colonel Aureliano Buendia changes with each reading, as Ursula or the Jose Arcadio change, let’s not talk about Amaranta or Rebecca. All of them, more than just characters, people of the real world change, as we all change over time, we grow old and learn from the experiences of life and what these experiences represent in our evolution.
I knew the work of García Márquez from a very young age, and I was also very fortunate to read the articles that, in the eighties of the last century, published every Wednesday, if I remember correctly, in the newspaper EL PAIS, That the newspaper deserved the respect due to a serious medium. Those articles opened my mind to new ideas, concepts, ways of being and acting that shaped my personality, tempered my anger and rebellion, made me mature: they had in me the impact that a father’s opinion has on the formation of the character of his son.
Those articles also evidenced the human quality of the man who wrote them.
That man died yesterday and the news tremendously saddens me. I did not know that a stranger can be wept as a brother, a mother, a father. In this life there will always be one learning new things, even if it is a deathblow.
Víctor M. Alonso / April 18, 2014
Image: Vasco Szinetar photographing Gabriel García Márquez

Aureliano not only understood by then, he also lived his brother’s experiences as something of his own, for on one occasion when the latter was explaining in great detail the mechanisms of love, he interrupted him to ask:

‘What does is feel like?’

Jose Arcadio gave him an immediate reply:

'It’s like an earthquake.’
—  Gabriel García Márquez, One Hundred Years of Solitude