jodene

De lo que nadie te advierte es sobre los choques de miradas, de esos que suceden en un dos por tres, y te joden la vida entera.
—  Richter Douglas

Armarse y des-armarse

Nunca supe cómo despedirme, incluso eso de saber cuándo es el tiempo para abrir la puerta y cerrarla fue el motivo de muchas peleas con mis pies ¿Quién carajos quiere irse sin probar la última cereza de la discordia? Nadie, o tal vez esas personas que nos encanta rompernos de amor y vacío cuando una boca llena de perversión nos dice suavemente al oído que nos quiere.
En el proceso de rendirle cuentas al destino, o más bien a mis cuestiones absurdas, he encontrado labios tan gastados de follar y fallar; pero que desconocen su magia de hacer milagros en otros, noches en vela con tantos recuerdos cayendo de los ojos y el sueño saliendo por la ventana, piernas largas y corazones pequeños entre mis manos, explotar de alegría por las tortas caseras de mi abuela como también rogarle al cielo que me deje disfrutarla otro día más, chocar con otros y salir en llamas.
He sido pésima olvidando las promesas, no se me ha dado bien retroceder, o bueno, si se trata de errores que joden demasiado bien, empezar de nuevo nunca está de más. Pero más allá de llevar la contraria a todos los sucesos que definen mi vida, ar-marse de sueños para existir no siempre nos hace existir. Se requiere valor para caer y valorar el intento, los sueños tienen derecho a la duda, salirse un rato de sí mismos y preguntarse ¿Dónde estoy? En las flores pisoteadas, los transeúntes de la ciudad, el amor a primera vista de los ciegos, las despedidas que se inventan para justificar el dolor.
Des-armarse no es más que amarse cuando suena el celular y no es tu vida invitándote a salir, cuando el abuelo no está para recitarle tus letras, aprender a cocinar pastas para caer en un sillón mojado con ese loco o loca que sabe amarte sin ropa. Esa es la vida, esa es mi vida, la que nunca tiene arreglo porque no quiero ser para siempre, quiero ser la nada que nadie entiende, pero que todos ven a lo lejos como su excusa preferida para caminar por los andenes borrachos de soledad y vino.

—  Café para la Luna, Daniela Arboleda.
"Cuando el color morado y el verde están juntos"

Persona normal: Son lindos colores juntos.


Fandom Wigetta: A MÍ NO ME JODEN, ESTO ES UN MENSAJE SECRETO ENVIADO POR SAMUEL Y WILLY. HAY UN MENSAJE SUBLIMINAL ALLÍ. *Insertar aquí explosiones y el desastre mundial*.

Caminar de noche es una de mis cosas favoritas. Tan solo imagínate, mirando el oscuro cielo tupido de estrellas y sintiendo el frio viento rozando tu piel. Con tus audífonos reproduciendo una melodía melancólica y que te transporte a otra parte, o que simplemente sea lo suficientemente ruidosa para callar a todas esas voces que diaramente te joden hasta dejarte tirado en el piso. Pasar por aquel parque que te llena la cabeza de recuerdos, de sensaciones ahora inútiles y sosas; volver a recordar como solías pasear de niña con tu papá, como caminabas y reías con personas que tiempo atras llamabas tus amigos, volver a emocionarte al ver esa banca donde una vez aquel que te quitaba el sueño te citó para una plática que termino en una agradable sorpresa. Caminar por las calles vacías, sin autos o personas. Sentirse libre y en paz, solo con la compañía de la luna y su blanca luz. Siendo sincero contigo, pensando en cosas que hiciste y las que no debiste, o las que quisiste hacer pero no te atreviste. A lo mejor vienes con alguien, ambos platicando francamente sobre secretos y cosas sin sentido. Porque la noche tiene ese loco efecto: abre tu mente y te sincera con los demás confiando plenamente, en la noche guardas lo dicho por el otro y viceversa. Caminar de noche es una de mis cosas favoritas. Creo que ha quedado claro el porqué.
A los que me dan corazoncito, ¡gracias! A los que rebloguean, ¡gracias! A los que les gusta mi blog, ¡gracias! A los que hacen cualquiera y no joden a nadie, ¡gracias! A los que me siguen, ¡gracias! A los que me escriben mensajes hermosos , ¡gracias!