jirons

Elmira Vaharel & Sahine Jiron

Soooooooo it’s @vir-ghilani‘s birthday today~ >:3c

I’m so glad to have met you on this blue hellsite. Thanks for always enabling encouraging my writing and oc/oc ships :p (Elmira is my oc. Sahine and Clan Vaharel belong to her!)

As always, a big thanks to @destinyapostasy for making this possible <3 She took my “idk pls just make it cute” and came up with something awesome. Please consider commissioning her if you get the chance!

Autorretrato

Entre ordenador, lápiz y máquina de escribir
se me pasa la mitad del día. Algún día será medio siglo.
Vivo en ciudades ajenas y a veces converso
con gente ajena sobre cosas que me son ajenas.
Escucho mucha música: Bach, Mahler, Chopin, Shostakovich.
Veo tres elementos en la música: debilidad, poder y dolor.
El cuarto no tiene nombre.
Leo a poetas vivos y muertos, aprendo de ellos
tenacidad, fe y orgullo. Intento comprender
a los grandes filósofos -la mayoría de las veces consigo
captar tan sólo jirones de sus valiosos pensamientos.
Me gusta dar largos paseos por las calles de París
y mirar a mis semejantes, animados por la envidia,
la ira o el deseo; observar una moneda de plata
que pasa de mano en mano mientras, despacio,
pierde su forma redonda (y el perfil del emperador se borra).
A mi lado crecen árboles que no expresan nada,
salvo su verde perfección indiferente.
Aves negras caminan por los campos
siempre esperando algo, pacientes como viudas españolas.
Ya no soy joven, mas sigue habiendo gente mayor que yo.
Me gusta el sueño profundo, cuando dejo de existir,
y andar en bici por caminos rurales, cuando álamos y casas
se difuminan como nubes en días soleados.
A veces me dicen algo los cuadros en los museos
y la ironía se esfuma de repente.
Me encanta contemplar el rostro de mi mujer.
Cada semana, el domingo, llamo a mi padre.
Cada dos semanas me reúno con mis amigos,
de esta forma seguimos siendo fieles.
Mi país se liberó de un mal. Quisiera
que le siguiera aún otra liberación.
¿Puedo aportar algo para ello? No lo sé.
No soy hijo de la mar,
como escribió sobre sí mismo Antonio Machado,
sino del aire, la menta y el violonchelo,
y no todos los caminos del alto mundo
se cruzan con los senderos de la vida que, de momento,
a mí me pertenece.

Autor: Adam Zagajewski

in-love-with-nobodyy  asked:

Yo sería la venta número 9 o 10. Escribes hermoso <3. ¿Tendrás un poema que hable acerca de correr riesgos? Como de que tienes miedo pero igual lo quieres hacer, no sé si me di a entender jaja. Te mando un abrazo enooorme y toda mi buena vibra desde algún lugar de México <3

Ow…gracias por tu amor bonito, un texto de Risto Mejide

Ojalá ames mucho y muy bueno incluso a riesgo de ser correspondido. Que te despojen de todo, que hagan jirones de tus ganas y que te veas obligado a remendarlas con el hilo de cualquier otra ilusión. Que desees y seas deseado, que se frustren todas tus esperanzas y que acabes descubriendo que la única forma de recobrar el primer amor, que es el propio, es en brazos ajenos. Dos emociones inútiles asociadas al pasado, arrepentimiento y culpa, y una emoción inútil asociada al futuro, la preocupación. Cuanto antes de desprendas de las tres, antes empezarás a apreciar lo único que tienes…

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Every artist above have been sent an email with all the information needed for this zine so if you’re listed above, please check your email inbox!

La gran ola te trajo

El alba inútil me sorprende en una esquina desierta; sobreviví a la noche.

Las noches son como olas orgullosas; olas azul oscuro, de pesadas crestas, cargadas con los tonos de profundos despojos, cargadas de improbables y deseables cosas.

Las noches acostumbran misteriosos dones y rechazos, de cosas que se dan por la mitad y a medias se retienen, de delicias que albergan un hemisferio oscuro. Así obra la noche, yo te digo.

La marea, esa noche, me dejó los jirones y retazos disjuntos de costumbre: algunas amistades que odio, para charlar; música para sueños; la humareda de cenizas amargas. Las cosas a las que mi corazón hambriento no puede hallarles uso. La gran ola te trajo.

Palabras y palabras, cualesquiera, tu risa; y vos tan perezosa e incesantemente bella. Hablamos, y olvidaste las palabras.

El alba destructora me encuentra en una calle desierta, en mi ciudad.

Tu perfil que se aleja, los sonidos que conforman tu nombre, la cadencia de tu risa: esos son los ilustres juguetes que dejaste para mí.

Los revuelvo en el alba, los pierdo, los encuentro; se los cuento a los escasos perros vagabundos y a las pocas estrellas vagabundas del alba.

Tu rica vida oscura…

Debo alcanzarte, de algún modo; aparto estos ilustres juguetes que dejaste para mí, quisiera tu mirada subrepticia, tu sonrisa real; esa sonrisa solitaria y mordaz que la frialdad de tu espejo conoce.

Jorge Luis Borges

“My heart was hammering against my ribs, and the air around my face was full of a fine gray dust that gave me an irresistible urge to cough. I risked a look over my shoulder, and was in time to see the longboat being hoisted aboard ship. Of Ian and his two captors, there was no sign.
The gunport closed silently as I watched, and the rope that held the anchor slithered up, streaming water. The ship turned slowly, seeking wind. The air was light and the sails barely puffed, but even that was enough. Slowly, then faster, she was moving toward the open sea. By the time Jamie had reached my roosting place, the ship had all but vanished in the thick cloudbank that obscured the horizon.
“Jesus” was all he said when he reached me, but he clutched me hard for a moment. “Jesus.”
He let go then, and turned to look out over the sea. Nothing moved save a few tendrils of slow- floating mist. The whole world seemed stricken with silence; even the occasional cries of the murres and shearwaters had been cut off by the cannon’s boom.
The gray rock near my foot showed a fresh patch of lighter gray, where shot had struck off a wide flake of stone. It was no more than three feet above the crevice where I had taken refuge.
“What shall we do?” I felt numbed, both by the shock of the afternoon, and by the sheer enormity of what had happened. Impossible to believe that in less than an hour, Ian had disappeared from us as completely as though he had been wiped off the face of the earth. The fogbank loomed thick and impenetrable, a little way off the coast before us, a barrier as impassible as the curtain between earth and the underworld.”
Voyager
Diana Gabaldon

“—Dios mío —fue todo lo que dijo estrechándome con fuerza—. Dios mío.
Luego se volvió hacia el mar. Nada se movía, salvo unos jirones de niebla.
—¿Qué vamos a hacer? —pregunté. Me sentía aturdida. Parecía imposible que, en menos de una hora, Ian hubiera desaparecido como barrido de la faz de la tierra. Mi mente insistía en repasar las imágenes: la niebla que se levantaba en los contornos de la isla, la súbita aparición del bote, los hombres caminando por las rocas y el cuerpo larguirucho del adolescente bamboleándose como un muñeco desarticulado.
Jamie tenía la cara rígida y profundas arrugas entre la nariz y la boca. —No sé —dijo—. ¡Maldita sea, no sé qué hacer!”
Viajera
Diana Gabaldon 


2

I saw @trashwarden​‘s really neat OC relationship meme and decided to do this for Elmira! :D (Elmira icons by mureh!)

The 1st one is the AU where she becomes the Inquisitor and it’s probably the worst ending for her >_>;; My god… Elmira do you trust anyone??

… SO I decided to include the best ending! Elmira joins up with Clan Vaharel (which belongs to my friend @vir-ghilani​ <3) and goes through a ton of character growth and gets very nice things! ;w; Thelrion is the Inquisitor in this canon so this counts as Elmira’s companion AU and it’s just her canon at this point lol. Even looking at the chart above, it’s a much nicer timeline.

BONUS: I decided to do just… one… more to include Elmira’s relationships with all the people that show up in @vir-ghilani​‘s Ninth Vow canon as well ;) Elmira has a girlfriend and best friends too okay ;w;

Under the cut with more info!

Keep reading

Estrellas que entre lo sombrío
— 

Estrellas que entre lo sombrío,
de lo ignorado y de lo inmenso,
asemejáis en el vacío,
jirones pálidos de incienso,

nebulosas que ardéis tan lejos
en el infinito que aterra
que sólo alcanzan los reflejos
de vuestra luz hasta la tierra,

astros que en abismos ignotos
derramáis resplandores vagos,
constelaciones que en remotos
tiempos adoraron los Magos,

millones de mundos lejanos,
flores de fantástico broche,
islas claras en los oceanos,
sin fin, ni fondo de la noche,

¡estrellas, luces pensativas!
¡estrellas, pupilas inciertas!
¿Por qué os calláis si estáis vivas
y por que alumbráis si estáis muertas?…

— José Asunción Silva

A veces te hundes, caes  
en tu agujero de silencio,  
en tu abismo de cólera orgullosa,  
y apenas puedes
volver, aún con jirones  
de lo que hallaste
en la profundidad de tu existencia  

At times you sink, you fall
into your hole of silence,
into your abyss of proud anger,
and you can scarcely
return, still bearing remnants
of what you found
in the depth of your existence
—  Pablo Neruda, Los Versos del Capitán (from El pozo)
Yo antes de ti no venía roto,
no tenía hecho jirones el alma,
no cargaba con la mirada baja y la sonrisa extraviada,
no caminaba despacio,
no callaba a gritos de silencio.
no dormía de día, ni me insomniaba,
no escribía, no soñaba,
ni a base de suspiros respiraba,
de noche no me ahogaba en lágrimas
ni de día me secaba,
antes de ti un amor ya dolía,
pero el tuyo me mataba
—  Bruno de Hojalata

Dos rojas lenguas de fuego
Que a un mismo tronco enlazadas,
Se aproximan, y al besarse
Forman una sola llama.

Dos notas que del laúd
a un tiempo la mano arranca,
y en el espacio se encuentran
y armoniosas se abrazan.

Dos olas que vienen juntas
a morir sobre una playa,
y que al romper se coronan
con un penacho de plata.

Dos jirones de vapor
que del lago se levantan,
y al juntarse allí en el cielo
forman una nube blanca.

Dos ideas que al par brotan,
dos besos que
a un mismo tiempo estallan,
dos ecos que se confunden…

Eso son nuestras dos almas.

—  Gustavo Adolfo Bécquer
Su corazón estaba echo jirones. Hacía ya tiempo que había germinado en su alma está angustia que le torturaba. Luego había ido creciendo, amasándose, desarrollándose, y últimamente parecía haberse abierto como una flor y adoptado la forma de una espantosa, fantástica y brutal interrogación que le atormentaba sin descanso y le exigía imperiosamente una respuesta
—  Fedor Dostoiewski, Crimen y Castigo
Búscame | One Shot Wigetta.

Primera parte.

Narra Samuel:

Hace una semana y un día exactamente que se me perdió el corazón. Lo digo en serio. Se extravió de verdad. Se me cayó en algún lado, y no lo encuentro. Lo llevaba a arreglar con el doctor porque estaba quebrándose dos, pero cuando llegué a su consultorio, atestado de caras tristes y de lágrimas saladas, desabotoné mi pecho y me encontré con que el hueco donde siempre latía estaba vacío.

Me asusté horrores, y volví sobre mis pasos con la vista fija en el suelo, buscando en cada rincón un corazón grande e hinchado con una tremenda ruptura por en medio. Pero no encontré nada de nada. Entonces volví a la estación del tren subterráneo (el último transporte que había tomado), y lo recorrí de punta a punta. Nada. Ni siquiera gotitas de sangre. No sospecho de los pasajeros del subterráneo, porque todos saben que un corazón robado no vale nada.Si lo quieren sacar tiene que ser con suma delicadeza.

Sólo existe una forma para que un corazón salga sin que su dueño lo note, como descubrieron varios científicos holandeses hace unos años; si un corazón se contamina y se llena de toxinas, el cuerpo termina por expulsarlo para que no enferme al resto del organismo. Pensándolo bien, no me sorprende que mi cuerpo haya expulsado mi corazón, porque el doctor ya me había dicho que la fisura que lo partía a la mitad se estaba infectando, y que a menos que consiguiera una manera de limpiarla y cerrarla iba a terminar por contaminarse completamente. Fue
entonces que mamá y papá me compraron un curita que vieron en
televisión, y que según los conductores del anuncio servía incluso para heridas internas, pero desgraciadamente esos artefactos apenas y si duran unos cuantos días, porque si la fisura es muy grande termina por estirar el curita hasta hacerlo jirones. Y con lo que cuestan esas jodidas curitas. También probé jarabes que prometen aliviar el dolor insensibilizando todo el órgano, pero ni eso funcionó, así que dejé de tomarlos.

Al principio la herida me dolía mucho, y me hacía quejar a montones.
Además, los primeros días la herida ardía, pero el doctor dijo que era cosa de unas pocas semanas para que cicatrizara y dejara de dar molestias.

La herida dejó de molestar, pero luego llegaron las oleadas: un palpitar intenso cada tantos minutos que me acordaba de aquél sujeto que me había quebrado el corazón, oleadas que me hacían doler la cabeza y me revolvían el estómago entre un mar de resentimientos y culpas, cosas que debí haber dicho y hecho y cosas que pudieron ser y ahora no serán. Esperé con paciencia unas semanas más, a la
expectativa de que el dolor cesara completamente; pero para mi mala suerte la herida siguió abierta, burlándose con su mohín de arrogancia de un dolor que no tenía interruptor para apagarse.

En verdad, era cuestión de tiempo para que un hoyo tan grande en el
corazón afectara toda mi vida.

Es toda una odisea concentrarse en otras cosas cuando uno trae bajo el pecho un órgano vital que se está cayendo a pedazos, y la vida se convierte en un continuo ir y venir alrededor del mismo problema; es como pasearse en un carrusel donde en lugar de caballos lo montan personas en sillas de interrogatorio, mientras una voz extraña pregunta: *y esa herida ¿se irá a cerrar algún día? Se está separando tanto que parece dos placas tectónicas ¡Ah! y mira, los bordes son piedras filosas; querido, lamento decirlo pero lo que tú traes ahí dentro ya no es rojo y brillante, sino negro y profundo. Bajo las costillas traes un abismo que no se acaba. El mismísimo pozo del “Alicia en el país de las maravillas”*.

Tener el corazón tan separado es malo, no sólo para la salud, sino incluso para las relaciones. La familia, los amigos, los colegas, se hacen manchas difusas: uno sabe que están ahí, pero francamente no hay ganas de ponerles atención.

El corazón se está partiendo, cada día un centímetro más, y no hay nada que ellos puedan hacer para evitarlo.

El temperamento también cambia cuando la izquierda del corazón ya no se quiere con la derecha, y ambas se repelen. La vida se vuelve un eterno juego de ajedrez esquivando los recuerdos más dolorosos esperando que los que no duelen terminen alegrando un poco. Uno sólo vive de ilusiones, pero hasta éstas terminan por volverse escasas.
Con el tiempo, a uno le cae la realidad como agua fría, y termina por aceptar que las esperanzas se fueron con la primavera, y que el corazón le ha dado la espalda y azotado la puerta por última vez. Y con el fin de sobrevivir al intenso invierno de la soledad, el cerebro mete mano y apaga el botón que mantenía encendido al corazón; entonces, el corazón llega a la conclusión de que no es útil para nada, hace las maletas y espera pacientemente sentado sobre las costillas hasta que el cerebro vuelva a meterse para sacarlo a patadas del organismo, abriéndose paso entre los botones del pecho.

Así fue. Se me salió el corazón del pecho y ni me di cuenta. Estaba tan
acostumbrado a no escucharlo hablar que no noté cuando resbaló por mi estómago hasta caer en el frío piso de algún lugar.

Extraño a mi tibio corazón, aunque una parte de mí ya quería deshacerse de él para no sentir. Para comer como se debe. Para dormir las ocho horas, como la gente normal, y no cuatro seguidas de cuatro despierto y dándole vueltas a las mismas preguntas ¿Por qué te fuiste?* ¿Por qué no entendiste nada? ¿En verdad no sentiste nada? ¿Tan poco signifiqué para ti?

A la pequeña alegría por haberme deshecho del órgano vital le siguió la culpa y una larga preocupación de encontrarme sin un corazón: ¿Y ahora qué sigue? ¿Nada de alegrías verdaderas? ¿Nada de ilusiones rosas? ¿A mi edad ya sentí lo más profundo y apasionado y puro que iba a sentir en toda mi vida? Me angustiaba la posibilidad de no llorar en las despedidas, de que una muerte y una mancha en mi camisa favorita valieran lo mismo a mi pecho vacío.


La niebla se estacionaba en la fría ciudad cuando tomé la siguiente
determinación: iba a encontrar a mi corazón, partido y todo, y me lo iba
a meter bajo el pecho otra vez ¡Y ay de ti cuerpo si lo vuelves a expulsar! ¡Ay de ti cerebro, si vuelves a meter las narices donde nadie te llama y a sacar a mi pobre corazón herido! porque entiéndelo bien, hay muchas cosas que puedes decidir, pero no a quién amar.Cuando se toma la decisión nadie te llama a la sala de conferencias.

Me levanté de la mesa, recorrí la sala de mi casa a zancadas, tomé el impermeable de papá y salí corriendo del apartamento en el segundo piso, con un solo pensamiento en mente: voy a recuperar el corazón, porque roto o no roto, es mío. Y de nadie más.

La primera escala del tren subterráneo llega directamente a una sala de objetos perdidos, pero antes recorre un tramo largo, ideal para recordar los eventos que dañaron el corazón que una vez vivió bajo mi
pecho.

Claro, cómo no iba a ser, la razón de mi sufrimiento tiene nombre y apellido.

Pero para salvaguardar su identidad mencionaré sólo un nombre al azar.

Willy.

Exacto. Sólo que diferente.

Perdón si desvarío, la coherencia no es el fuerte de una hombre con el corazón roto. El caso es que era Willy. Y era tan mío como los dedos de mis manos; pero también era testarudo y un poco engreído, tal como su padre había dicho muchas veces.

Vivía a cuatro cuadras de mi casa, en un edificio de ladrillos rojos con franjas grises que memoricé de tantas veces que pasé por ahí. Pero a pesar de la cercanía, nunca nos habíamos visto, hasta que un día, papá necesito pedirle un favor a su padre, y me pidió que lo
acompañara a su puerta.

Toc-toc-toc toqué una vez, toc-toc-toc otra vez.

Escuché claramente el girar de la perilla, y la puerta se abrió. Un rostro
salió del umbral, y fue iluminado por el sol matutino…