javo01

Sobre el 52%

La campaña de los diputados de la MUD de sacar carteles que dicen 52% fue muy contundente. Contundente, pero falsa.

Según las cifras oficiales, es decir, las del CNE, el conteo de votos lista es el siguiente:

PSUV: 5.451.422 (47%)

MUD: 5.334.309 (46%) 

PPT: 354.677 (3,05%)

Otros Partidos: 168.737 (1,45%)

Votos Nulos: 287.094 (2,47%)

TOTAL de votos: 11.596.239 (100%)

¿De dónde sacaron ellos que la oposición sacó 52% de los votos?

Si no creen estas cifras, adelante, los invito a contarlas manualmente ustedes mismos. Eso fue lo que hice yo, y mi resultado concuerda con lo publicado en Esdata.

Y si no le crees al CNE, no te culpo, pero lamento participarte que los diputados de la MUD sí creen en el CNE… ¡hasta lo invitaron para realizar las primarias de la MUD! ¿Recuerdas?

Reflexiones:

Es cierto que la agrupación de circuitos fue BOLETAMENTE una canallada INCONSTITUCIONAL y una trácala para que el PSUV obtuviese una mayoría absurda y tramposa por encima de la MUD. Pero, ¿cuál es el objetivo de cambiar la cifra? ¿Para qué mentir? Es EVIDENTE que NO hay una proporcionalidad en la Asamblea como lo dicta la constitución. Siguiendo los votos lista, que representan la tendencia de votos en los circuitos, la Asamblea Nacional debía estar conformada por 81 diputados del PSUV, 79 de la MUD y 5 del PPT.

Ahora bien, arriba dije que no te culpo si no le crees al CNE. Sin necesidad de caer en argumentos de “trampa” o “no trampa” para los cuales no tengo ninguna prueba palpable, basta con ver una cifra bastante alarmante, sobre todo cuando se trata de elecciones tan cerradas como éstas. Me refiero por supuesto a los VOTOS NULOS.

Es cierto que el voto nulo es una herramienta a menudo utilizada como protesta. ¡En algunas elecciones (manuales) en Latinoamérica en el pasado el porcentaje de votos nulos ha rozado el 20%! Sin embargo con las maquinitas tenemos un problema, y es que no podemos distinguir entre votos protesta y fallas técnicas. Durante los días de elecciones siempre podemos ver cantidades de personas que se quejan porque “la máquina se dañó”, o “el papelito salió en blanco”, o peor aún, “salió con el nombre del candidato por el que no voté”. Hemos visto cómo la guardia se llevan presa a alguna abuela mientras algún gobernador chavista rompe el comprobante sin mayores consecuencias. Lo cierto es que en unas elecciones en las que la diferencia entre un bando y otro fue de 120.000 votos, una cantidad de 287.000 votos podría haber marcado una diferencia considerable. 

Si casualmente todos esos votos nulos eran de la oposición, quizás la trácala y canallada de los circuitos salamandra se hubiera inclinado injustamente a nuestro favor, y ahora tendríamos 98 diputados en lugar de 65. ¿Quién sabe?

dailymotion

Hay veces que un insulto puede unir a las personas.

Estaba en el Metro justo llegando a Guy Moquet, mi estación. Había tres malandrines que estaban algo violentos gritando cosas tipo “Me cago en Francia”, y uno le pegó un par de bofetadas a un francés que les dijo que se calmaran. Llegó el tren a Guy Moquet y me bajé del vagón junto a otras personas indignadas, y el agredido. Escucho un “‘oñoesumadre” a mi lado. Y esa fue la señal. “¡Eres Venezolana!”

Y así fue que conocí a Sabrina Montiel-Soto. Una artista maracucha que con su jevo Fabrice me invitaron a una fiestica en el squat donde están viviendo. 

Ahora quiero compartir con ustedes una de sus creaciones, que sin duda debería convertirse en un clásico del cine corto venezolano.

¡El Chaca-Chaca!

Luego publico otro de sus cortos que es simplemente genial.

Watch on javo01.tumblr.com

“Si somos el futuro, ¿Por qué nos asesinan?”

Hace algunos años, caminando por mi querida Caracas, decidí llegar hasta el elevado de la Av. Urdaneta para chequear los puestos de libros usados que decoran sus bases. Allí encontré Retén de Catia, de Juan Sebastián Aldana, y lo compré por 2 mil bolívares.

Lo leí mientras vivía en Toulouse, y me pareció un libro increíble, con su forma algo torpe pero sin duda cinematográfica, y su impactante contenido, inspirado en la vida real. El autor describe con lujo de detalles toda la experiencia que vivió cuando fue injustamente privado de libertad, desde los momentos terribles que pasó en el sótano de Las Brisas hasta los años que estuvo preso injustamente en el pabellón 2 del Retén de Catia. Es escalofriante pensar no sólo que se trata de una historia verídica, sino que además es la historia verídica de miles de venezolanos que se encuentran hoy día tras las rejas, sin haber pasado por juicio, y posiblemente sin ser culpables de lo que se les acusa.

Poco tiempo desupés me enteré de que existía una película filmada en 1984, y hoy casualmente la encontré, disponible para verla online en una versión venezolana de Youtube, llamada Venetubo.

A pesar de la lamentable edición, la película es un rotundo éxito: no sólo aborda prácticamente TODOS los problemas de la sociedad venezolana, sino que además cruza la frontera del tiempo, y muestra facetas de nosotros mismos que siguen vigentes en la actualidad. Ahí vemos al capitalista, al socialista, al ni-ni, al corrupto, al estudiante, al trabajador, al opresor, al oportunista, al revolucionario, al aguerrido, al justiciero, al indolente, al vivo, al político, a la perseverante… todos personajes principales en el teatro que presenciamos cada vez que sube el telón de Venezuela.

La adaptación cinematográfica perdió gran parte del contenido, sobre todo el referente a la violencia policial, al abuso y corrupción de estos mal llamados cuerpos de seguridad, y a las experiencias vividas por el protagonista y sus compañeros en el Retén de Catia. A pesar de esto, logró mantener la esencia, y más importante aún, transmitir un mensaje de alguna manera positivo, que da esperanzas y sube la moral. Hace creer que es posible realmente cambiar las cosas, que no todo está perdido, y no todo está corrupto. Que queda en nosotros la bondad, la moral, la ética, y la solidaridad.

Yo también creo, al igual que Juan Sebastián Aldana (que es un pseudónimo, pero respetémoslo), que estos valores están implantados en la mayoría de los venezolanos. Muchos los tienen apagados, latentes, bajo una coraza que debieron construirse para adaptarse a la ruda vida cotidiana de nuestro país. Pero todo lo que duerme debe despertar, y si no despierta por sí solo, hay que agitarlo de algún modo. En este sentido, Retén de Catia podría ser la alarma que le hace falta a esos sentimientos para despertarse y comenzar a manifestarse en el día a día. Es por eso que creo que todos los venezolanos deberían ver esta película o leer el libro, para recuperar esa moral y esas esperanzas que se han hundido en el pantano político y social que nos rodea, para evitar que nos asesinen, de mente y de cuerpo, como lo hace el gobierno de un lado, y otros criminales del otro.

Los dejo con el alentador discurso que Juan Sebastián Aldana pronuncia en el funeral de su amigo Cristóbal.

“No podemos desmayar. Ellos nos quieren meter el temor adentro, aquí adentro. Y no podemos permitirlo. No debemos permitirlo. Tenemos que dar el frente, así como lo dio Cristóbal. La vida, la vida sí es necesaria para decir que todo no está perdido. TODO NO ESTÁ PERDIDO. TODO NO ESTÁ CORRUPTO, COMPAÑEROS. ¡ADELANTE, COMPAÑEROS!”