j miel

La estaba viendo de frente.
Sobre las dunas de su espalda
se traza el paso de un ser vivo.

Puse sobre su vientre mi oído
y se escucha un mar en calma,
quise ver lo que había adentro
y me asomé por el ombligo.

Vi mil cosas asombrosas
junto a aquel mar dormido,
hay un bosque de manglar
que resguarda a un ser divino.

Es ella un paraíso,
crecen flores de sus pies
y en sus muslos tan arqueados
viven asombrosas aves.

No querrás mudar de mundo
cuando vivas en su piel,
es mujer de mil colores
nunca se acaba su miel.

—  J. Emilio Viurcos Mtz.
Chambre 308. Hôtel Mondial.

Mes doigts sur votre langue, doigts au goût du miel que j’avais dérobé en fouillant voluptueusement votre vulve, doigts que vous léchiez… de la salive coulait sur votre menton et le faisait briller.