Decidí creer.

Saben un día decidí creer en los aliens,

y es que me parecía sumamente egoísta y tonto pensar que somos el único ser inteligente en el infinito universo.

Así mismo un día decidí creer en el amor, me enamore y me rompieron el corazón; pero acá estoy sigo creyendo en el amor como un sentimiento puro, leal, comprensivo, compasivo y digno de lucha, que no daña ni te juzga, que no es egoísta y siempre busca el bien para los demás, antes que para sí mismo, que no guarda rencor ni se crea expectativas que luego nadie podrá llenar.

Sigo sin encontrarlo pero aún tengo fe, aún hay esperanzas para mi, lo sé.

Aunque debo admitir que a veces pienso que sería más probable una invasión extraterrestre, antes de que encuentre el verdadero amor.

Porque así es el amor, un enigma; un misterio a resolver, tan difícil de encontrar como una aguja en un pajar.

Llámenme tonto, idiota, crédulo, por creer en ovnis o en el verdadero amor, pero prefiero mil veces ser un loco conspiranoíco a un cuerdo que no cree en nada, sin un motivo alguno para vivir.

Foster.

La baja autoestima no se trata solamente de como uno luce físicamente. Es más que eso. Es sentirse inútil, reemplazable, que no es suficiente, que todo le saldrá mal. Ojalá entiendan que cuando se habla de baja autoestima no es solo por la apariencia física.