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Algún día voy a irme. Cambiaré mi imagen, cambiaré mi número telefónico, borraré mis cuentas sociales. Y me iré aun lugar donde nadie me conozca. A un lugar donde pueda empezar de cero. A un lugar donde mi pasado no me conecte con nada a mi alrededor.

Yo, fiel perito a las grandes escapadas, diplomada en huir y profesora de abandonos, llevé un curso intensivo con unos ojos ámbar y piel brillantina sobre “el amor y quedarse”.

Revolucionaria a mis adeptos y fiel creyente de mis raíces, lo intente abandonar, pero su piel, ruta de galaxias, labios de pertenencia y aroma a hogar, me retuvieron.

“Planeación” fue otro curso, vaya sorpresa la mia pues no fue sobre huidas sino sobre vida, sobre edificaciones, sobre futuros.

Ya aterrorizada y un poco confundida, me llego la invitación a un curso electivo sobre “Destinos” atribuyente yo al echo de que eran fugaces, ilusa claro, lo tomé.

Ojos ámbar, parada en la puerta, piel brillantina con labios carmesí sabor a pertenencia me esperaban con aroma a hogar y mirada de oportunidad, rochoza al roce de su mano con mi mejilla y piel de gallina con su sexo, no fue más que “destino” un curso, sino un atrevimiento.

Perdida en mapas, caminos y firmas concretaron un nuevo curso, lo deleitaron de “enamoramiento” con cita en cursiva de restricción a personas con problemas cardiovasculares, y yo que tengo taquicardia aun así lo tome.

Invadida ya, por tremendo saqueo a fiel estudio y análisis de huidas, me sentía asfixiada, su manera de hiper-ventilar era con besos saber vainilla y abrazos de sabultamol, y sentía brincos espásmicos de insectos en mi interior.

Convencida de tremenda enfermedad captura en las instalaciones de ojos ámbar, tome la decisión de irme, tomar mi diploma de huida, maestría en abandono y continuar, pero no pude.

Esa enfermedad se llevaba tan bien con mi taquicardia y conjugaba con mis sueño de ser astronauta; hasta que un día dejaron de lloverme los cursos, de enviarme folletos para inscribirme y me llamaron para dar el nuevo diploma.

El día de mi graduación, vi a ojos ámbar al llegar y me sentía extasiada, subí al gran podio para ser una vez mas condecorada, pero me hicieron una pregunta:

-¿ Estas dispuesta a dejar tus diplomas de huida, maestra de abandono y perfil de quién escapa para ser parte del club “el amor”?

¿Qué clase de tetra era esa? No comprendí porque debía dejar mi experiencia de años, por algo que recién conocía y terca a mis principios dude, vi a ojos ámbar tristes al ver mi demora pero no podía…

- “No” - respondí, Y se sintió el silencio más hondo y largo en la sala…
- “Lo siento, no lleve el curso de confianza” - Y me fui.

Dejando un océano en ojos ámbar y un sabor amargo en mis pasos.
Y jamás volví y ella tampoco se quedo ahí…

Y es que aveces la vida es así de rebelde, de fiel creyente en agnosticidades patéticas y excelente en perder oportunidades, filosófica escéptica, castrense como monasterio incluso cobarde.
Y la perdí.

—  Brenda Ramírez.

Después de tanto tiempo escribiendo en mi rincón favorito: mi blog. Ha llegado el tiempo de irme, pero no definitivamente. No sé si serán meses o incluso años, pero tengo claro que algún día volveré a mi refugio, a ver a mis soñadores, a leer sus mensajes que me dejan en mi bandeja de entrada, a ver las imágenes que me hacen, sus comentarios, sus vídeos, sus anécdotas, sus historias, su día a día.

Hoy veo en retrospectiva y veo aquel chico de 18 años intentando ordenar sus pensamientos, pero que, en un intento fallido, decide escribir su desastre mental. Su vida, sus amores, sus atardeceres, sus cuervos, sus fantasías, sus ilusiones, sus sueños, sus chicas, sus chicos, sus lluvias, sus paisajes, sus sentimientos, su corazón roto, sus ruinas, sus sonrisas, sus noches, sus estrellas, sus gatos, sus tinieblas.

Mientras Creep sonaba de fondo a finales de 2013, yo empezaba a mostrarme vulnerable en un sitio donde fui comprendido. Donde nadie me juzgó por ser lo que era, donde me salvaron mis héroes anónimos.

Era de noche, llovía recio y aquella canción la repetí hasta caer en un estado profundo de inspiración. Algo se prendió en mí y no fueron precisamente llamas, es más, hoy me doy cuenta de que aquel momento lo que se prendían eran las estrellas y miles de soñadores empezaban a leerme. Día tras día, recibiendo mensajes, poniéndome en la cima de Tumblr en Español, mirando más cerca las estrellas.

Tumblr me abrió las puertas a un universo indescriptible. Fue y siempre será mi escondite favorito y ustedes los seres a los que tomo de la mano cuando tengo miedo.

Aquí se cierra un ciclo y se abre una brecha para que los rayos de luz entren a mí de nuevo. Dejar de ser oscuridad para convertirme en una noche estrellada.
Los amo y los amaré eternamente.

Gracias, soñadores. ¿Saben por qué les llamé así? Una pregunta que me vienen haciendo desde hace mucho tiempo y que ahora decido responder.

“Soñadores”, porque son los únicos seres terrenales que tienen alas y que, en lugar de usarlas, miran al cielo, añorándolo, soñando, creyendo. Cuando uno muere, nace un pájaro que se posa sobre una estrella. Y ese paisaje lo considero inmortal.

Los llevo conmigo, aquí y allá, dondequiera que me encuentre, voy a sonreír porque ahí, donde esté, también habrá soñadores a los que pasaré desapercibido, pero que algún día me leyeron. Y sonreiré y me daré cuenta de que algo tuve que hacer bien, para que mis letras pudieran sanar más de alguna herida, más de algún corazón, más de algún chico acosado.

Se los lleva consigo, el chico del ayer.

Hasta luego, Benjamín Griss.

Posdata: No lloren por nadie y, en lugar de escribir su historia, vívanla.