inundacions

Personas que lo han perdido todo menos el espíritu. Empáticos. Saben que están mal, pero tienen consciencia de que hay gente que está peor. Han perdido sus negocios, aún así llevan café y galletas a los que están trabajando por sacar el barro. Lloran por sus casas, pero están más tristes por el vecino que se hundió junto a su hijo en el lodazal. Y nunca más lo volvieron a ver. Mujeres que gritaban a Dios por un poco de misericordia. Hombres salvando a sus mascotas. La tragedia afectó la infraestructura, pero el orgullo, la dignidad y la humanidad siguen intactas…
—  Fuerza a todas las personas del norte de Chile, Camila Buzzo.

revolver-i ha respondido a tu cita:

Y usted señorita…. como reacciona

De hecho, el post surgió de dos hechos reales. Uno que me sucedió a mí y otro relacionado a las inundaciones que están ocurriendo en el norte de Chile.

Mi experiencia fue para el terremoto del 2010. Durante y las horas posteriores al terremoto me comporté tal como dicen los expertos que hay que hacerlo. Me puse a salvo, luego que terminó me di el tiempo de abrigarme, dejar mis cosas desenchufadas y lugares seguros, tomar ropa para abrigarnos en la noche. 

Luego, en medio de una réplica ayudé a una vecina de edad mayor que estaba sola con sus nietos, entré a una casa con el piso lleno de vidrios a sacar a los dos niños. Me mantuve alerta durante toda la noche.

Al día siguiente, y por casi una semana, no pude entrar a mi casa. Sé que fue difícil para mi familia entender qué me pasaba, especialmente porque en el momento de verdadero caos actué de buena forma y luego era totalmente irracional. 

El segundo hecho que motivó el post guarda relación con una joven madre que se veía tranquila abrazada a un bebé de 2 meses en un albergue. La periodista se acercó a preguntarle, pensando que era un caso de éxito en el intento de los colaboradores por salvar a la gente. 

Sin embargo, la madre, que no tenía más de 30 años, contó muy “tranquila” que en el alud perdió a su hijo de 4 años. Que su pareja, y padre del niño, trató de salvarlo y en el intento se quebró el brazo. El pequeño se hundió entre el agua y el barro.

La mujer, sin llorar, sin lágrimas, ni nada. Abrazada a su bebé contaba su tragedia como si fuese relatora de una historia ajena. Totalmente en shock, una reacción que generó mucha inquietud en otras personas. Nadie se explicaba cómo una madre que perdió a un hijo podía hablar de forma tan tranquila…

Inundaciones en el Norte. Incendios en el Sur. Volcanes en erupción.

¿En serio, Chile? ¿En serio?

¿Qué sigue? ¿Un terremoto?

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Les inundacions de la Val d’Aran podrien tenir un cost de 20 MEUR pel que fa a danys a habitatges, cotxes o finques de particulars. Aquesta és la xifra que ha donat el Consorci de Compensació d’Assegurances després d’haver desplaçat a l’Aran un equip de…

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Chile es bien hardcore, un volcán en eruopción, temblores en el norte, inundaciones, mega incendios, sequías, todo al mismo tiempo.

Uno de los efectos de la inundaciones en Mozambique es la epidemia de cólera. Los pacientes se tratan en el Centro de Tratamiento de Cólera (CTC) de Médicos Sin Fronteras en el distrito de Tete, la zona más afectada del país. El brote se inició en diciembre, y desde entonces se han registrado más de 5.000 casos y más de 40 muertes. El CTC de MSF ha recibido 2.578 pacientes desde enero; 2.552 han sido tratados con éxito y 26 han muerto.
Foto de Luca Sola

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Así viven, juegan y sufren los niños del mundo: 60 fotos conmovedoras

Actualmente hay más de 22 millones de refugiados en el mundo, de los cuales la mayor parte son niños, que tuvieron que huir de sus países por la intolerancia y la violencia. A ellos hay que sumarles unos cuantos millones de niños y niñas más que parecen enfrentamientos bélicos y las desgracias que conllevan, como la falta de alimento y agua, la falta de educación y la pérdida tanto de bienes personales como de sus propias familias. Otros cientos de miles padecieron en los últimos tiempos las penurias causadas por fenómenos naturales, como terremotos, tifones o inundaciones.

Pero existe algo que estos niños y niñas no fueron capaces de perder: su capacidad de reír y jugar a pesar de todas las aflicciones que los rodean. Desde las favelas de Río de Janeiro hasta los campos de refugiados sirios, estas fotos -tomadas por fotoperiodistas de Reuters,Associated Press o Afp- retratan la guerra, el hambre o la pobreza reflejados en los ojos de los niños y la capacidad única que tiene los niños para ser felices en la adversidad. Además, constituyen un severo llamado de atención sobre cómo el ser humano trata a quienes son el futuro del mundo. Para admirar, emocionarse y reflexionar.

Galería de fotos