incoloro

El hexafluoruro de azufre es un compuesto inorgánico de fórmula SF6. En condiciones normales de presión y temperatura es un gas incoloro, inodoro, no tóxico y no inflamable, con la peculiaridad de ser cinco veces más pesado que el aire, presentando una densidad de 6,13 g/L a una atmósfera de presión. El SF6 presenta geometría molecular octaédrica, consistente en seis átomos de flúor enlazados a un átomo central de azufre. Es una molécula hipervalente que se encuentra en gases no polares. Es un gas muy inerte y poco soluble en agua, aunque sí en disolventes orgánicos no polares. También reacciona con el litio. Crédito: Uni Bonn

¿Cómo describir tu ausencia?
Como un día sin sol, una vida sin música, una amistad sin sonrisas, un diluvio sin agua, una tempestad de silencio, un color incoloro, un sabor insípido, una caricia al vacío…
—  SuspirosAlAire
Alquimia

Bajé a donde hay suficiente peso
Mire algunas caras como espejos
Y me aburrí a si que amé
Trabajé la masa como a los cuerpos
Con la mente con la sabia luz
Con la imaginación
De la sutil forma de niño.

Y a veces el tiempo reía y reía
Para recordarme la esencia
Para recordarme que no hay tiempo
Que exista.
Que existía
Me dijo el tiempo
Que lo moldeara también como a una masa.
Poesía de alquimia
Poesía de inquietud de saber
Poesía de liberación del ser
Poesía para los que ahora me acarician
Transparente como la luna
Luz del sol.

Habitamos en lugares llamados casas
En la casa de la casa de la casa
En nuestro hogar
Cuatro esquinas de la casa
Fuego aureo
aire etereo
Tierra fertil
Agua espejo incoloro

Algún día
Gracias al verbo que se me ha regalado
En el cielo acordado
Unire las voces con la mía
Y haré alquimia con la voz
Ya puedo hacerlo con la materia
Pintarle verbo
Que soy dos
La tierra y el cielo.

AUREA

Hablar de ciencias


Hablar de ciencias

Me he decidido hablarte de todo lo que desconozco, a contar mal el cuento y que -por convenio- tú te lo creas. Me he decidido…

Me he decidido a enseñarte Matemáticas, a sumar con los dedos (índice y medio) la propiedad conmutativa entre los paréntesis de mis piernas: Igual adentro que afuera, igual afuera que adentro. Me he decidido.

Me he decidido a enseñarte Lógica. Si p entonces q, q, por lo tanto p. Que cuando te veo, quiero y si hoy quiero es porque te he visto. De reojo, te he visto… y me he decidido.

Me he decidido a enseñarte Climatología. Que te lluevan las ganas de hacerme viento en la nuca y derretir tus dedos de hielo contra el verano de mi espalda caliente. Alguna primavera debe quedarnos, mi amor, o algún otoño. Me he decidido.

Me he decidido a hablarte de Biología. De tu fenotipo perfecto, de tu composición sanguinea, de las interacciones genéticas. Hipófisis, gónadas y sudor, en consecuencia. XX - XY. Me he decidido.

Me he decidido a hablarte de Anatomía, de tu pelvis contra mi coxis, tus papilas contra mi abdomen, de tus nervios contra mi estómago, de la fuerza repelente en el imán de mis rodillas y del aparato reproductor en general. Me he decidido.

Me he decidido a hablarte de Física, de este error en caída libre, de cómo se funde o se sublima la materia, de la aceleración de los cuerpos y de la fricción, sobre todo. Mi choque veloz contra tu cuerpo de masa mayor. Que los trenes viajan más lentos que de costumbre y el tiempo pasa monstruosamente rápido. Me he decidido

Me he decidido hablarte de Astronomía, decirte que te quedes, que todavía nos falta ver un par de estrellas fugaces, que lo que fuimos ayer se nos cayó por un agujero negro, que la luna pudiese -¿por qué no?- ser de queso, que tus ojos son un planeta y tu colchón una galaxia. Que Orión se apriete el cinturón si nos amamos. Me he decidido.

Me he decidido hablarte de Geología, del quiebre de mi pangea, de que te lloré un tsunami, de que me volví un volcán de insultos el día que no llamaste y del terremoto que me hiciste adentro… cuando te fuiste. Me he decidido.

Me he decidido a hablarte de Química, mi alquimista de cuarta categoría. De lo heterogéneo de esta mezcla, de lo insoluble de mi amor en tus patrañas, de la combustión de mis senos cuando los tocan tus ojos. Que oxígeno es O, vale 8 y es el gas incoloro, inodoro e insípido que me meterías en los pulmones si se te antoja regresar.

Me he decidido a hablarte de economía. Pedirte que me dejes consumir a mí lo que le ofertas a otras, en justo intercambio (si así lo deseas), con plusvalía (si es necesario) y ahorrándonos las explicaciones, mi amor, que no nos lucen. Distribuirte mil besos a lo largo de la espalda y cobrarte esta deuda de caricias en los labios. Me he decidido.

Me he decidido hablarte de geografía. Que en la cama y en penumbras, un mapamundi de sombras tiene lugar en tu pecho. Que tengo relieves donde tu tienes llanuras y una línea fronteriza entre el amor y las ganas. Que el lunar junto al mi ombligo señala tu capital y abajo, justo abajo, hay zonas por reclamar. Yo tu continente, tú mi mar. Me he decido.

Me he decidido a hablarte de Derecho, de las veces que me puse una venda en los ojos y pesaba en mi balanza más lo malo que lo bueno. Me sentenciaste, cariño - y no me quejo- que lo que fue jurisprudencia se hace ley y algún día se revierte la justicia. ¡Dura lex, sed lex!. Me he decidido.

Me he decidido a hablarte de historia. De Juana la Loca y Felipe, de Marco Antonio y Cleopatra, de Enrique VIII y Ana Bolena, de John Kennedy y Jacqueline, de Bolívar y Manuelita. De ti, de mi y de todo lo que hubiesemos podido ser ¿Quién lo diría?. Me he decidido.

Me he decidido a hablarte de Psicología, de mis recuerdos, de tus manías, de cada tic nervioso que me aprendí a fuerza de verte y de todas las veces que -Gestalticamente- completé tu ausencia. Me he decidido.

Me he decidido a hablarte de didáctica. Preguntarte cómo es que encajan las piezas. Que me expliques qué fue lo hice tan mal, que me tomes con fuerza la mano derecha y me enseñes a hacerlo mejor que ayer. Me he decidido.

Me he decidido a hablarte de Teología. Del estigma que -en el cuello- me dejaron tus dientes, de los orgasmos y de Dios, que viene a ser lo mismo, si a ver vamos. Me he decidido.

Me he decidido hablarte de todas las ciencias que aún no he estudiado. De la transgresión de mi ética, la exaltación de la estética, el abuso de la erótica y la realización de todas mis filosofías.

¡Qué lástima que hoy me mires con tanta ciencia ficción!

k-o5honey  asked:

¿Quien es Charles Melier?

Es ese escritor que apenas está germinando y que muestra sus retoños en este increíble lugar llamado tumblr. Es ese artista, que cada día trata de sembrar una idea nueva para engendrarle distintas matices a este podrido mundo. Es ese poeta que crece a raíz del amor y el dolor según cómo avanza su vida. Es ese ilusionista capaz de mostrar algo tan incoloro como el amor, de diversos colores; y que le brinda a algo tan gris como el odio, la posibilidad de volverse un arcoíris. En fin, es aquel que cree que el arte hace una vida más brillante y más eterna, y que piensa que la filosofía del amor está escrita en verso.

¿Quién soy?, Charles Melier.

voces-en-mi-interior  asked:

Y la princesa pierde su corona, hoy ya no se presenta todo como un cuento de hadas. La han hecho transformarse en una guerrera, colocarse su armadura y comenzar a luchar. Hoy la niña es diferente y las nubes ya no son de colores. Caminos incoloros bajo sus pies, caminos tormentosos frente a ella, ¿en donde te has perdido esta vez? Corazón de oro late dentro de su pecho, aún no lo convierten en aluminio. Bellas sonrisas afloran de su rostro, su mirada se pierde en la nada; ella es... maravillosa.

Es lindo. Mientras leía mi mente hacia todo un escenario, y no sé, es genial. Tanto lo que dice el escrito, y como lo expresas.

Cap. 2015 pág. 182 de 365

Hoy desperté con un fuerte dolor de cabeza y el corazón hecho añicos me tomé unas pastillas con la esperanza de que me curara el corazón más que el otro dolor.  Todo me parece tan callado, tan lejano…hasta yo, que no sé ni dónde estoy (o dónde me dejaste). No tengo letras en las mano y escribo con lo poco que queda de la musa que una vez me vistió.  Me quedé en silencio toda la mañana, y sólo he podido sonreír amargamente a tu recuerdo que me guiñó cuando desperté. Todo me parece absurdo, incoloro… sin chiste. No siento los latidos del corazón y el cielo hoy no es tan azul como aquellos días de antes.  Tengo el vacío intacto como si me hubiesen arrancado algo o como si algo se hubiese roto… y  cuando algo se rompe uno lo sabe, no tan sólo por el dolor, sino por el frío, que le nace desde dentro.


M. SIerra Villanueva