impose

Me hubiese gustado vivir contigo en una casa con una parra en el patio. Apurarte la ducha en las mañanas para alcanzar a ponerme las lentillas, mientras tú pones la tetera a hervir y el pan a tostar.
Salir a trabajar
‘con el pie derecho’ porque me besaste la frente antes de salir cada uno por su lado.
Que llegaras, al final del día como acostumbras, cuando yo aún estoy en el escritorio estudiando o trabajando
. O que me encontraras de revés en la cama leyendo o escribiendo algo y te tendieras a mi lado y me hicieras unas cosquillas para captar mi atención y me dijeras 'te eché de menos todo el puto día, cariño’ y me besaras.
Que me preguntaras camino a la cocina: 'Cariño, ¿Quieres un arroz con palta?’ mientras yo cuelgo la ropa que te cambiaste porque siempre he sido más ordenada que tú. Escuchar que me regañes una vez más por no comer carne y hacer dieta mes por medio, mientras te asas un poco de cerdo y entre tanto vienes a darme un abrazo.
Cariño en esa casa hubiésemos sido muy felices, porque yo nunca tendría miedo y tú nunca te irías.
—  Cartas a Abello. Fernanda Risteau.