ii-ww

Wojtek  [soldier bear] (1942–1963) usually spelled Voytek in English, was a Syrian brown bear cub found in Iran and adopted by soldiers of the 22nd Artillery Supply Company of the Polish II Corps. During the Battle of Monte Cassino, Wojtek helped move ammunition. The name “Wojtek” or “Wojciech” is an old Slavic name that is still very common in Poland today. It derives from two words: “woj” (the stem of “wojownik”, warrior, and “wojna”, war); and “ciech”, enjoyment.

The bear became quite an attraction for soldiers and civilians alike, and soon became an unofficial mascot of all units stationed nearby. With the company he moved to Iraq and then through Syria, Palestine and Egypt.

As one of the officially enlisted “soldiers” of the company, he lived with the other men in their tents or in a special wooden crate, which was transported by truck. According to numerous accounts, during the Battle of Monte Cassino, Wojtek helped his friends by transporting ammunition – never dropping a single crate.

“A helmeted Australian soldier, rifle in hand, looks out over a typical New Guinea landscape in the vicinity of Milne Bay on October 31, 1942, where an earlier Japanese attempt at invasion was defeated by the Australian defenders.”

(AP)

Suite française aka mon "problème" avec les allemands.

J'aime les allemands. J'aime l'Allemand, ( même si je le parle mal), j'aime leurs cultures, leurs savoir vivre. Mon dieu, j'adore. (Apparemment, feu Grand-mère m'a transmit cette caractéristique).
Si je ne fini pas mariée a un allemand, ou avec un quelqu'un d'origine allemande, ça ne sera pas normal.
I can’t help it. Sorry guys

youtube

Masterpiece

Un día como hoy, hace exactamente 68 años, fuerzas de la aviación brítánica y estadounidense perpetraron uno de los más atroces crímenes de guerra de nuestra reciente historia (sólo quizás superado, por las bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki en este mismo contexto): el bombardeo de la ciudad alemana de Dresde.

Se trata como decimos, de un acto sádico e inexcusable sin posible justificación militar ni estratégica, al tratarse de un área desmilitarizada y cuyo objetivo no fue otro que castigar a la población civil, por una serie de crímenes que de ser ciertos, ellos no cometieron.

Los costes humanos fueron enormes, se estiman que rondando los 40.000 muertos (todos civiles), amén de unos irreemplazables daños sobre la cultura europea, pues arrasó entero el centro monumental de la ciudad, dotado de un increíble legado artístico, desde el medievo al modernismo.

En estos días que solo oímos hablar del holocausto cuando se nombra a la Segunda Guerra Mundial, nosotros nos preguntamos qué es de esta matanza y de otras similares como las antes citadas, que sufrieron nuestros hermanos nipones. ¿Es que estos inocentes muertos no cuentan?. Puesto que aquí sabemos que la historia la escribe el vencedor, conocemos la respuesta: NO, no cuentan, al fin y al cabo eran “nazis” y se lo merecían…

Por nuestra parte, creemos que ningún ser humano se merece algo así (aunque se enarbole como hacen estos hipócritas, la mancillada bandera del bien supremo), queremos recordar que los vencedores tienen las manos sucias, muy sucias, y que no habrá justicia hasta que estos crímenes sean públicamente reconocidos, compensados y hasta que los culpables directos de ello, si siguen vivos lo paguen como se merecen.

En este 68 aniversario de la matanza de Dresde, Zentropa Iberia con los difuntos y sus familiares.

NI OLVIDO NI PERDÓN