iglesia de la vera cruz

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Quiahuiztlan

https://es.wikipedia.org/wiki/Quiahuiztl%C3%A1n

Desde tiempos precerámicos existieron grupos humanos en Rancho Nuevo, Roca Escondida y otros lugares de la faja costera central del golfo; se sabe de su desarrollo porque se localizó cerámica similar a la de Tehuacán, considerada una de las más antiguas de México. En el Preclásico Medio esos hombres experimentaron el influjo de la cultura olmeca lo que produjo los elementos característicos del grupo totonaca. El territorio totonaca cubrió la serranía poblana y las llanuras costeras. Sus “fronteras” variaron con el tiempo de norte a sur, desde el río Cazones hasta el Papaloapan.

Los elementos culturales totonacas se enriquecieron en la época clásica (siglos I a. C.-IX d. C.) debido a la influencia de Teotihuacan; así se produjo una época de máximo esplendor llamada por los especialistas Clásico Tardío(siglos Vl - IX), en ésta florecieron El Tajín, Las Higueras, Vega del Cuajilote, entre otras, conocidas como ciudades abiertas; es decir, sin ningún carácter defensivo.

En el Epiclásico (800 a. C.-900), a causa de la presencia militarista proveniente del norte representada por grupos cazadores y recolectores, estos sitios fueron abandonados. Entonces sus habitantes se protegieron en lugares geográficamente adecuados; por ejemplo, en las profundas barrancas que se originan en la vertiente oriental de la Sierra Madre, o en lugares altos y de difícil acceso, como en el caso de Quiahuiztlán.

Las habitantes de Quiahuiztlán adecuaron parcialmente áreas del cerro Bernal mediante terrazas; éstas tuvieron función doble: sirvieron como retenes a los espacios ganados a las colinas evitando la fuga de tierra acumulada en ellas, y a la vez fueron muros defensivos que dificultaron el acceso a los invasores. Sin embargo, el éxito no fue total; en dos ocasiones fueron invadidos y sometidos por pueblos venidos del altiplano mesoamericano.

La primera invasión ocurrió en el ocaso del 800; entonces la presencia tolteca en la zona es innegable. Sus restos se encontraron en una estructura subyacente en el Cementerio Oriental y en las subestructuras de los edificios mayores del Complejo de los Cementerios. La técnica de construcción fue cuidadosa; en las fachadas se usaron piedras pequeñas bien labradas en forma de prisma rectangular a manera de bloques perfectamente adosados, que luego se cubrieron con estuco de dureza notable.

La segunda invasión sucedió a principios de 1400 y la llevaron a cabo los aztecas. A este momento corresponde la cubierta principal de los edificios y los cementerios con mausoleos, características distintivas de esta zona.

Los especialistas señalan que a la llegada de los españoles habitaban en la zona unos 15.000 pobladores.

Los viajes de Juan de Grijalva y posteriormente el de Hernán Cortés hicieron posible que los españoles conocieran el sitio. Durante la travesía de Cortés, en la planicie cercana a la rada y los lomeríos aledaños se edificó una iglesia y un recinto fortificado, al que se denominó Villa Rica de la Vera Cruz, la cual es considerada el primer emplazamiento hispano en México. En Quiahuiztlán se concertó una alianza entre los europeos y 30 pueblos totonacas, hecho que facilitó, de manera importante, la Conquista de México.

Según datos obtenidos en la investigación arqueológica, la ciudad fue abandonada durante la conquista y luego repoblada por tribus nómadas.