Allí donde estás. Dile al Señor: Gracias Señor, por tu palabra. Gracias por hablarle a mi corazón. Gracias por animarme. Gracias porque estás aquí para levantarme, para cambiarme, para llamarme aun nuevo día, a un nuevo comienzo, a una nueva vida. Amado Jesús, oigo tu voz; te oigo llamar y te abro las puertas de mi corazón. Perdona mis pecados, te recibo como mi Señor y mi Salvador. Hazme un hijo tuyo, hazme nuevo Señor. Te entrego a mi familia, mi corazón, mis planes; todo lo que yo soy, y todo lo que sueño. Reina sobre nosotros, hoy. Haz venido para salvarme del desastre, y yo te digo hoy..aquí estoy Señor! Has tu voluntad en mi.

Ser cristiano no es sinónimo de ser perfecto: es colgarte un cartel alrededor del cuello diciendo “soy un pecador que necesita a Dios todos los días”

En la iglesia te vas a encontrar con gente buena, gente mala, gente que te acepta, y gente que te juzga… Y cuando esto te pase, recordá que la iglesia no es un museo de santos, sino un hospital de pecadores.

Mantené tu mirada en Jesús. 



Selene de Enamorados de Jesús

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¿De qué iglesia somos? De Familia de la Fe: http://facebook.com/iglesia.familiadelafe 

Camina humildemente.

Que la belleza de ustedes no sea la externa, que consiste en adornos tales como peinados ostentosos, joyas de oro y vestidos lujosos. Que su belleza sea más bien la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible. Ésta sí que tiene mucho valor delante de Dios. 

1 Pedro 3:3-4