ideasviajando

Yo me enamoré de sus abismos y de las curvas que daban vértigo.
De su cara triste y las lágrimas que le marcaban la piel.
También me enamoré de sus manos agrietadas por el pasado que apretaba
y el desorden con el que llegó a mi vida.
Amé su sinceridad y lo rota que tenía la voz de decir te quiero.
Me enamoré de sus pasos errados y de todos los fracasos que hoy le adornan las sienes.
De sus líneas en su frente por sus preocupaciones,
de sus manos temblorosas y sus nervios.
Tuve que conocerlo hecho pedazos,
rasgado por el tiempo,
cansado de intentarlo.
Tuve que coincidir en medio de sus tormentas
abrazarlo aún cuando los pedazos de su corazón roto lastimaban,
tomar su mano aún cuando no sabía ni a dónde íbamos.
Yo me enamoré de su peor versión y de sus desesperado aleteo contra el viento.
Del pasado que traía en los pies,
de las esperanzas vacías a las que se aferraba para sentir que todo iba bien.
Me enamoré de sus tonos grises y de su rostro apagado.
Amé sus suspiros de derrota y sus intentos fallidos.
Me enamoré de todos sus volcanes en erupción y callejones sin salida.
Y ahora que lo veo siendo otro, el amor me sabe mejor,
porque pude reconocerlo entre tanta ceguera,
porque no tuve miedo de todo eso que hoy me hizo amarlo más.
—  Mariani SIerra / Ideas Viajando