huequitos

QUIERO VIVIR EN TU MENTE

Déjame un huequito en tu cabeza. Quiero vivir ahí por siempre. Que te levantes  pensando en saberme y yo solo estando ahí nadando en tu mente. Cómoda estoy sabiendo que te tengo tan cerca. Que paz infinita el saber que tu me quieres. No se te ocurra sacarme de tu mente. Recuerda que yo quiero vivir ahí por siempre.

Katherine Lopez 

Un dato curioso...

Para curar el hipo es mejor apretarse levemente con dos dedos durante un minuto aprox. encima de la parte media de ambas claviculas (mas o menos donde hay “huequito”). Respirar tranquilamente, y el hipo desaparece . El nervio frenico pasa por ahi. (El hipo se debe a una alteracion en el nervio frenico que crea una contracción involuntaria y “descontrolada” del diafragma.)

Estoy enamorada de el.
Amo todo de su ser.
Amo el sonido de su risa.
Amo su forma de ver la vida.
Amo la forma en que es feliz.
Amo la manera en que se ríe de todo.
Amo sus ojos achinados.
Amo esas pequeñas manchas rojas arriba de sus mejillas.
Amo su mirada café.
Amo los huequitos alrededor de su sonrisa.
Amo sus lunares.
Amo cada una de sus cicatrices.
Amo la manera en la que pone tensa la mandíbula sin darse cuenta cuando esta pensativo o no tiene nada que decir.
Amo su forma de caminar.
Amo sus manos.
Amo su gruesa voz.
Amo sus chistes malos.
Amo su forma de vestir.
Amo cuando me mira.
Amo sus besos.
Amo sus caricias.
Lo amo a el.

Necesito que alguien me afloje el corazón, que me agarre la mano y me diga que no estoy tan sola como pienso, que me deje un huequito en su cama para dejar de pensar un poco en todo y escaparme de lo que me hace mal.

Siento que soy injusta contigo. Que soy injusta con nosotros. Por que me he pasado el tiempo escribiéndole a amores que ya fueron, que se marchitaron, que me hirieron. Y no he podido, no he encontrado la manera se hacerte un huequito entre mis letras, de ponerles puntos finales a todos para hacerte un libro nuevo.

Siento que te estoy quedando a deber. Por que si echas un vistazo a lo que lloro, seguro encuentras pedazos de mis fantasmas. Pero no tuyos.

No quiero que pienses que no te escribo porque no te quiero. Pero al contrario. Creo que lo nuestro es un nivel nuevo de amor seguro, es un amor real y sin maquillaje alguno, no se da los para siempre que no puede prometer, pero asegura dar más de lo que antes pudo.

Y a veces creo, que escribirte sería poco. Que escribirte no te haría honor en nada. O peor, que me quedaría corta en las palabras que necesito para describir lo feliz que me hace tu presencia. Y por eso no te escribo. Por que no mereces este encierro. No mereces estar con los sueños rotos y los abismos. Mereces una hoja en blanco, sin enmendaduras o tachaduras. Mereces que cambie la pluma, que compre papel nuevo y que deje mi drama por el romance.

Creo que mereces que me ponga cursi, pero no en verso y prosa, mereces que sea cursi contigo cuando te tenga cerca y sólo para mí. Cuando puedo oler tu piel y estrechar tu mano.

O tal vez si deba escribir de ti. No como los demás, no de esa forma. No te pintaré como primavera, cuando eres un invierno pero sabes quemar incluso más que el sol de verano. Escribiré de ti, tal como eres, sin tintes falsos. Escribiré del caos y del huracán que eres.

Por que al final de cuentas, tu desastre es lo más real que he tenido y amado en toda mi vida.
—  Cartas a R, Una Escritora Amateur

No estoy segura de que me hayas roto el corazón, pero sí me lo llenaste de huequitos. Nunca me hiciste algo tan malo, nunca me tiraste por completo. Sólo que, de vez en cuando, me decías ese tipo de cosas que me atravesaban la garganta y el corazón y dejaban vacíos chiquititos.

Puedo seguir adelante, no siento que me falta el aire sin ti, no se me acaba la vida, no te necesito para continuar. Me hiciste más bien que mal, sanaste más de lo que dañaste.

Pero, a veces, en los días de viento, el frío se me cuela al corazón por esos agujeritos que me dejaste.

—  TCG
Cap. 2016 pág. 71 de 366

El tema de la muerte siempre sacude mi corazón. Lo estruja, me tambalea y me hace un huequito por dentro. Hoy, al ver las lágrimas y el silencio irrompible de papá, cuando supo de  una repentina pérdida familiar, mis ojos se llenaron de tristeza; y solidaria, hice silencio con él. Pocas muertes me han afectado al grado de las lágrimas, pero todas de alguna manera me hacen reflexionar sobre la vida, sobre mis pasos. Bien lo decía Benedetti, la muerte es un síntoma que hubo vida. Y cada vez que pasa, me ajusta los caminos y me hace mirar atrás. ¿Cuánto tiempo he perdido sin soltar? ¿Cuántas alegrías robadas por no perdonar? ¿Cuánto miedo hasta mis sueños? A mí no me da miedo morir, me da miedo no haber vivido como se debe. No decirle a la gente que quiero, que los quiero. No mirar a los ojos de quien amo. No abrir los brazos de vez en cuando. A mi me aterra quedarme quieta, y lamentarme luego de que no fui corriendo a ayudar a quien me lo pidió, o no prestarle un poquito de mí a quien le faltan piezas.  Vivir de manera rutinaria, ver las mismas caras y dar por sentado todo, hasta la vida misma.  Mañana no sabemos, y el futuro siempre es incierto. Por eso siempre apuesto al abrazo espontáneo, a que el momento perfecto es ahora, a que el te quiero y el perdón no puede esperar al día siguiente.  Cada día es una oportunidad (por trillado que se lea), y no es hasta que vemos ese camino casi desgastado, que la apreciamos.  No quiero que se me vaya mi tiempo por este mundo, detenida; ni quiero que pase un segundo más sin valorar cada momento que puedo sentir mi corazón latir. No quiero que los afanes me impidan notar a quien tengo próximo y  está, a quien me toma la mano y me acompaña. Elijo vivir completamente y cuando la muerte llegue, que no me arrepienta de todo lo que pude hacer y no hice.

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M. Sierra Villanueva

Yo puedo luchar por usted, puedo conquistarte, puedo cada día enamorarte como si fuera el primero, lo puedo hacer, pero necesito al menos que dejes la puerta o la ventana medio abierta, siendo directa, enséñame un huequito obvio y entraré, no te vas a arrepentir, sé como hacerlo.
Cap. 2015 pág. 10 de 365

Eres el silencio que le dio sentido a mi canción.
Esas respuestas a mis interogantes del pasado,
ese comienzo que me hizo estremecer,
Esa metáfora que adorna mis poesías.

Eres lluvia que trae letras celestiales.
Esa magia que nos hace derribar límites,
El huequito en el corazón,
La puerta entreabierta.

Eres el camino al que me llevan los pies.
Ese suspiro que inicia el huracán,
Ese te quiero que no se desgasta con el tiempo,
ese latido que me susura: es amor.

Eres aquella noche que me viste las pestañas.
Ese vértigo al mirar el amanecer,
El color de lo invisible.
El destiempo del tiempo.

(M. Sierra Villanueva)

Es feo saber que una parte de mí ya no volverá jamás y que el huequito quedará ahí, se disimula con alguien pero jamás se llena.
—  Sanddy García

Ahora que lo pienso, que bonito fuiste siempre, a pesar de todos tus desmadres interiores te mantuviste conmigo cuando yo me desesperaba de mi carácter. Que fantásticos meses me estabas dando, mi amor. Cuanto amor y cosas mágicas, cuantos abrazos que me hacían reordenar mi vida en diez segundos. Qué alegría  encontrarte y que trataras de hacerte un huequito dentro de mí.


Suerte la mía conociéndote y estupidez  arruinándolo sin saber cómo.

Amo, amo, amo a esas personas que me frecuentan, que me escriben de vez en cuando y nunca me olvidan, que a pesar de que a veces no tienen mucho tiempo que brindar hacen un huequito para mí y que no me olvidan más de tres semanas, los demás váyanse al carajo.