hola-gente-linda

Si había algo que caracterizaba a Zac como guardia de seguridad, era su capacidad de mantenerse atento a cada situación que surgía a su alrededor, por si acaso. Nunca sabía cuando podía ocurrir algo. Aquel día, se percató de una situación que llamó su atención. Dos personas conversaban, algo alteradas y entonces de pronto una elevó demasiado su voz. Aún con la mirada puesta allí, caminó hasta llegar al punto del problema e interfirió. —Disculpe, ¿todo bien?— preguntó, intentando descifrar lo que ocurría. —Le recuerdo que no puede gritar así en el hospital— mencionó, serio.