hojas de los arboles

“¡¿Qué la poesía qué?!
¡¿Qué la poesía no cambia el mundo?! Y tu puta madre tampoco, arrojando monigotes que pueden opinar tal basura. ¿Qué la literatura no cambia el mundo? ¡Qué equivocado estas corazón! Ven a que te de una patada, pedazo de ignorante, huevon insoportable, rata insensible.

La poesía cambia el mundo y la literatura y la música y el cine y la pintura y el teatro; sobre todo la poesía, sobre todo la literatura, sobre todo el cine y la pintura y la música y el teatro.
Existe revolución en la poesía y gritos anarquistas en la literatura; existe poder de cambio, existe plomo y pólvora en las palabras, existe fuego, deseo, pasión. El mundo existe mediante palabras. No me vengas con la imaginación recortada, con la lengua castrada, con el amor a rastras, la locura guardada ¡No vengas con que un escrito no cambia el mundo!

¡¿Qué la poesía qué?!
¡Pablo Neruda! inspiraba al Ché; mientras escondido en la jungla, con las hojas de los arboles sobre su cabeza, cuidándose de la lluvia, con un libro viejo y mojado, cuidaba su rifle. Acaso Nelson Mandela no buscaba desesperadamente la poesía desde su celda, con el estómago vacío y los pies descalzos, golpeado y humillado, reducido a una celda, y aun así le era indispensable; más que la comida, mas vital que el sexo o la ropa ¡La poesía señores! Y a Gandhi, Einstein, Nezahualcóyotl, Subcomandante Marcos y a tantos hombres y mujeres valientes, que usaron las palabras como plomo.

Si vez a un poeta corre porque no obedecen, porque sienten y viven y se enamoran, y en cuanto encuentre motivo puede volar el universo con palabras. Un poeta puede enamorar a tu pareja, puede derrumbar corporaciones, pelear sin caer, sangrar sin morir, ganar sin vencer. Con palabras el poeta puede conquistar el mundo, pero como espíritu elevado, su camino es otro.
Si no vez la conexión del cambio y la poesía entonces no sientes poesía, no vives, no amas, no seduces, no enfrentas; temes y te agachas con las luces, escondes la cabeza, aceptas vivir como has vivido.
Si no encuentras inspiración y ganas de tumbar a patadas la cárcel, las escuela, las instituciones, la corrupción, la esclavitud, el abuso, la violencia, el hambre, el dominio, las injusticias, los malos tratos; si no te inflama el pecho de coraje, si no te hincha las pelotas, si no te revienta los ovarios y te agranda el corazón la poesía, entonces nada lo hace. Si no encuentras fuerza en la poesía entonces estas muerto de miedo.

La poesía es gritar en silencio, amar delicado, valentía en frases, sexo en papel, bomba que libera, guerrilla, resistencia, margen, adrenalina, droga y medicina, llave, desfibrilador.
La poesía mantiene la vida.
A través de la historia las palabras, la belleza y la poesía han estado presentes; sobreviviendo a dictadores, matando a tiranos; han tumbado a llorar, cual niños, a los héroes más gallardos; han provocado el amor entre enemigos. La poesía ha vivido guerras y explicado el sentir humano más de lo que la ciencia, ha explorado más allá de este universo, de este tiempo y del origen.

¿Qué la poesía no cambia al mundo?
Este mundo no es el mismo después de Márquez, Neruda, Rimbaud, Bukowski, Paz, Amado Nervo, Sabines, Sor Juana, Benedetti, Chedid. Nombres que me dan escalofríos y que su presencia ya abre los ojos.
No me vengas con que la poesía no cambia el mundo porque puedo ver frases tatuadas en tu cabeza, veo frases en las banderas insurgentes, veo movimientos encabezados por ideales en forma de palabras, en forma de poesía; poesía que gusta de esconderse en los diarios infantiles, en las paredes abandonadas, en las calles de barrio, en las iglesias, en las libretas de la escuela, en los barrotes de la cárcel, en los árboles, en la mujer, en los hombres, en el sexo, en el amor y el odio.

Donde pasé un humano queda poesía, invariablemente.
La poesía es, como la miel, alimento imperecedero.
La poesía cambia al mundo, incluso la mala poesía como esta, porque el mundo es poesía.”

—  Jose De la Serna.

Comienza la semana de este pequeño proyecto que seguramente sólo van a leer tres personas (y se les agradece a esas tres personas en específico).

Gracias en especial a @marineko69 y @under-siu por participar *^*

Classic Fontcest Week 

Día I: Halloween


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La opinión generalizada que los humanos tenían sobre el submundo, era que los monstruos que se encontraban atrapados allí no estaban felices con ese hecho. Desde luego, no podían encontrarse más equivocados, ya que los monstruos vivían cómoda y pacíficamente… al menos dentro de lo que ellos consideraban como pacífico.

Uno de esos tantos monstruos que estaban conformes con su existencia en el submundo era Sans, el esqueleto. “Doctor Fuente”, para quienes le conocían por su profesión.

Sans vivía en el pintoresco pueblo de Hallodin, cuya magia existente en el ambiente hacía que se encontrase suspendido en un otoño interminable. Así pues, no era de extrañar que todos los arboles estuviesen siempre repletos de hojas amarillas, naranjas y rojizas, mismas que solían tapizar comúnmente los suelos, ya que caían y se regeneraban en un ciclo constante.

Hacía tantos años atrás Sans había conseguido una pequeña mansión en Hallodin a un precio módico, misma en la cual residía a la fecha con su hermano menor. Como era de esperarse, Papyrus -su hermano- también era un esqueleto, sin embargo debido a las especiales condiciones en las cuales nació, contaba con ciertas características inusuales… en específico, tenía dos juegos de alas -uno en la cabeza y otro en la espalda- y una necesidad vital de tomar sangre. De modo que ante los ojos de todo mundo, eso lo identificaba más propiamente como un vampiro y no un esqueleto.

Keep reading

La magia de amar.

Llegaste,
llegaste y el invierno se hizo verano,
los pájaros que durante años permanecieron enmudecidos volvieron a cantar,
las hojas de los arboles dejaron de caer
y los pétalos de las flores volvieron a brotar.

Fue así, fue tu magia,
fue el despertar de la poesía,
el renacimiento del arte,
la liberación de la música.

De pronto, sonreíste,
y el mundo se curó del cáncer,
el amor de las infidelidades,
el pueblo del hambre
y el gobierno de la corrupción.

Mil y un milagros tuvieron lugar el día que tu llegaste, pero te fuiste,
y la magia
se desvaneció.

 
Estoy enamorada de las sensaciones que provoca la música, del olor de los libros y de la luz filtrándose entre las hojas de los arboles. Estoy enamorada de sentir.
Estaba en clase, sentada viendo a través de la ventana, mi mente divagaba por los arboles y las hojas que caían, cuando de pronto las palabras del profesor me llamaron la atención.
“Las rectas paralelas solo se doblan y encuentran en el infinito” dijo el, mirando al salón. Voltee a verlo y de alguna manera estas palabras quedaron en mi mente. Las rectas paralelas no se doblan y el infinito no es un lugar, comencé a pensar como incrédula. Pero de pronto lo entendí; tal vez las tantas veces que decían te quiero hasta el infinito se referían a ese lugar donde lo imposible se vuelve probable.
Comencé a vernos a nosotros, no somos curvas, y eso es algo seguro. ¿pero, dos rectas paralelas? Parecía algo tan real, podíamos estar a cm de distancia pero nunca tocarnos. Siendo el infinito ese lugar, no una medida, donde nos podríamos encontrar. Y así comencé a pensar que tal vez, y solo tal vez tu y yo como dos rectas espero que en un futuro, en ese mundo al que le llaman infinito, nos doblemos y nos encontremos. Nos volvamos curvas el uno por el otro.
—  Declaración
de Contradicciones
MADRE

Lo publico de nuevo, porque lo escribí para ti, porque hace exactamente un año, un día como hoy, yo estaba por pasar los ultimos momentos contigo, sin siquiera saberlo… de haberlo sabido, te hubiera abrazado mucho mas, te hubiese besado hasta desgastarme, te hubiese dicho cada segundo de esos ultimos momentos cuanto te amaba y lo orgullosa que siempre me hiciste sentir. Odio la lastima, no es lo que quiero causar, solo se que aquí puedo decir lo que quiera sin ser juzgada, al menos no por las personas que me han llegado a importar. Se que esto no lo vas a leer, pero creo que me servirá sacarlo de mi… Te amé mujer de mi vida, con toda mi alma, te amo con todo el corazón, te seguiré amando toda mi existencia y aun después. Estoy destrozada y rota y a veces siento que me muero en vida, que te llevaste tanto de mi contigo que me dejaste vacía. He prometido ser fuerte y estoy tratando… perdoname si a veces no puedo evitar llorar.

El tiempo pasa terriblemente lento

Las hojas de los arboles ya se miran caer                

Dulce agonía el recuerdo de tu voz

Silencio codicioso, pasado tormentoso

Y yo en mi soledad aun pensando en vos

 

Murmuran mis recuerdos

Retumban en mi mente

Se siente diferente el aire al respirar

Se congelan mis pasos, se doblan mis rodillas

Hoy arden mis mejillas

Del frio y la soledad

 

Dibujo tu sonrisa en aéreas de mi mente

Se sabe transparente la lagrima al caer

Pudiese haber pensado, que no había terminado

Pero por doloroso que sea reconocerlo

Y me duele saberlo

Hoy tú ya te has marchado

 

Quisiera poder irme, volar de este dolor

Ser mariposa al viento, salir de este rincón

Pero no puedo hacerlo, mi alma esta atrapada

Se siente encarcelada, ya no escucha tu voz

 

Palabras de mis labios escapan sin sentido

Recuerdo lo vivido, disfruto del pasado

Soy como un libro abierto, que deja ir en el viento

Las hojas que han guardado, con valeroso agrado

Las marcas de un camino, que aun no ha terminado

 

Quiero volver a verte, Llegar hasta la orilla

Posarme en tu mejilla, Como una mariposa

Extraño tu mirada, el roce de tus brazos

Sentir aun tus abrazos, pero no estas aquí

 

Serás eternamente la mujer de mi vida

La joya mas querida, mi eterno corazón

Te amo como a nadie, te extraño hasta morir

Pero por tus sonrisas hoy me toca vivir

 

By Cecilia♥

ONE SHOT WIGETTA | El lado oscuro del rey

Corría el siglo XIV en un pequeño pueblo al sur del reino de España cuando una bruja logro dar a luz a su primogénito, varón, hijo de una bruja y de un hechicero, por sus venas corría la magia, su corazón latía diferente, su cerebro pensaba diferente.
Meses después de que el niño naciera; en una noche lluviosa los padres del pequeño eran perseguidos en un enorme bosques, ambos acusados de brujería y hechicería, “deberían de ser quemados” era lo que toda la muchedumbre gritaba, aquella mujer llevaba cubierto a su pequeño bebé; de tal manera la cual nadie notaba su presencia, ambos llegaron a una pequeña cabaña, sabiendo que ese era su final, ambos, estando ya bajo techo colocaron a su hijo sobre una pequeña mesa, colocándole sobre el cuello un amuleto que lo protegería de cualquier emanación de magia sobresaliente de su cuerpo, ambos padres dejaron también un beso protector lleno de amor y de magia sobre la frente del infante, para así salir después e intentando utilizar todas sus habilidades con hechizos y conjuros tratar de vencer al pueblo, fue imposible, ambos fueron capturados y llevados al centro del pueblo donde quemaron a la pareja para así tratar de eliminar la supuesta invasión de brujas, ingenuos y orondos por la muerte de aquella pareja el pueblo regreso a sus labores sin conocer el paradero de aquel niño que de su cuello colgaba un pequeño amuleto dorado, amuleto el cual contenía su magia, así como también el nombre del mismo; Samuel, era lo que grababa aquello.

*****

Samuel fue criado por el cura del pueblo hasta los 22 años, edad en la cual tomo su propio rumbo, decidió refugiarse en aquel el lugar en el que empezó todo, aquella pequeña cabaña oculta en el bosque, por mas raro que lo viera la gente el veía aquel lugar como algo acogedor, no sabia por que pero esa casa le hacia encontrar demasiado sentimientos cada vez que la pisaba, fue ese el motivo por el cual no dudo en regresar ahí.

Después de 3 años ese pedazo de madera se había convertido en su hogar el cual con mucho trabajo logro reparar y sustituir partes del lugar, la choza tenía su toque especial; era vieja pero colorida, húmeda pero cálida, la casa reflejaba la personalidad de Samuel.
Samuel; quien por las noches escuchaba sonidos, voces hablándole; las cuales le susurran cosas que no podía entender, tampoco es que les tomara mucha importancia, creía que eran simplemente sueños, sueños repetitivos que tratan de atormentarle.
El castaño había crecido sin saber nada de su pasado, por que nadie con quien hubiese hablado sabia de el, Samuel crecía creyendo que aquel amuleto era solo un regalo, pero el amuleto se iba quedando cada vez mas chico, la magia que corría por su cuerpo iba creciendo junto con el, queriendo ser liberada, había heredado mas la hechicera y había llegado la hora de descubrir como utilizarla.

************************

4 años después del nacimiento de Samuel, justamente cuando el estaba siendo educado en la casa del santísimo, en el reino nacía un príncipe, el segundo al trono, Guillermo fue su nombre, un pelinegro segundo heredero a la corona.
El mas pequeño de la familia Díaz fue creciendo dentro de los muros del castillo mismos tiempo en que se le fue entrenando para ser un caballero, el rey le brindo el tiempo para entrenar junto a el con la espada, así mientras su hermano se preparaba para un día recibir la corona.
El príncipe Guille; que era como se le conocía en el reino aprendió tácticas de pelea, así como manejar su espada, también psicológicas como a estudiar a su enemigo pero lo mas importante y lo que le caracterizaba fueron sus modales, aquello enseñados por la reina, Guillermo era de sentimientos nobles, agradecido y humilde, el pueblo solía quererle y se alegraban del momento en que se convirtiera en la mano derecha del rey.

**********
Eran las 8 de la mañana el príncipe Guille había tomado su espada y armadura para adentrarse en un bosque al sur del reino, Guillermo solía entrenar en todos los bosques cercanos al reino, para así conocerles y familiarizarse con ellos, era la primera vez en visitar aquel bosque, al mismo tiempo en que Guillermo entrenaba Samuel práctica su puntería con el arco, llevaba un año ya practicando su magia, Samuel tomaba su arco y flecha, apuntando a un pequeño tiro al blanco pero justo antes de llegar a clavarle detenía la flecha con sus magia haciendo que la misma se convirtiera en una hermosa mariposa.

¿puedes convertirla en otra cosa? — se escucho una voz temerosa haciendo que Samuel se desorientara observando que el príncipe menor era quien le hablaba — hola — saludo el pelinegro dejando helado a Samuel, una vez habían matado a su padres por hechicería esta no sería una excepción.

Es una ilusión nada mas su majestad — respondió Samuel cabizbajo temiendo por su vida.

¿puedes convertirla en algo mas? — insistió Guillermo, Samuel tomo su arco repitiendo el anterior acto convirtiendo esta vez la flecha en una colorida corona de flores, Guillermo se acerco a tomarla del suelo pues había caído, se cerco a Samuel y la coloco sobre su cabeza Samuel temeroso le miro a los ojos notando en ellos una peculiar luz, no había maldad en ellos.

¿Cual es tu nombre? — pregunto el príncipe alejándose del buen hechicero.

Samuel — respondió al mismo tiempo en que hacia un reverencia ante su príncipe — ¿puedo ofrecerle algo? su majestad — Samuel señalo su pequeña cabaña.
Algo dudoso Guillermo negó — tengo que regresar al palacio, pero no lo dudes, otro día regresare — el príncipe sé limito a sonreír para después desaparecer de la vista del hechicero dejando a Samuel un poco desconcertado, y es que ninguno de los dos sabia que paso ahí, Guillermo había visto a un hechicero en plena acción y por parte de Samuel no dejaba de desconcertarle que había tenido una pequeña charla con el príncipe de España, era simplemente extraño para ambas partes, pero para ambos fue un momento lleno de sentimientos, Guillermo ahora veía de otra manera a los hechiceros y Samuel pudo observar la humildad del príncipe, estaba claro que ambos tenían curiosidad por saber mas del otro pero esos pensamientos eran mas presentes en Guillermo, le causaba miedo y curiosidad el poder relacionarse con Samuel, quería saber sobre el, sobre su magia, sobre su pensamientos y es que todo el estudio de Guille sobre el estudio de las personas había dado frutos dejándole muy en cuenta que Samuel no era nada parecido a las de mas personas pero que eso no era impedimento para notar que era de buen corazón.

*********

Samuel jugueteaba con un pequeño hechizo con el cual podía hacer pequeñas figuras con el agua que estaba en su taza, lograba mantener el agua frente a su rostro haciendo pequeñas siluetas trasparentes y era entonces cuando su mente le traicionaba haciendo con el agua la figura de una corona, la corona del príncipe Guillermo, Samuel trataba de olvidarle pero esos ojos negros se le clavaron en la mente, dejando sobre el cada ves que los recordaba; escalofríos y un pequeño cosquilleo.
La figura de agua de una corona de flores se desvaneció cuando ruidos se dejaron escuchar afuera en el bosque, todas las noches Samuel temía por que el pueblo llegara a por el y le acusaran de brujo, Samuel tomo su arco cuando los ruidos de pisadas se hicieron mas audibles, el arco comenzó a brillar, acto del hechizo que Samuel había depositado sobre el, los ruidos cesaron dejando escuchar solo al aire golpear las hojas de los arboles seguido de un toquido de puerta, haciendo que Samuel pegara un pequeño brinco, dejando su arco de lado se levanto, abrió temerosamente topándose con aquellos ojos negros.

Hola — saludo Guillermo haciendo que Samuel dejara salir un ahogador suspiro — ¿aun esta en pie aquello que querías ofrecerme? — en el príncipe se podía observar un pequeño sonrojo, Samuel no respondió, solo observo que ahora no llevaba con el su armadura, si no un traje de diferentes tonalidades de verde con un cinto el cual sostenía una espada y una capa verde fuerte cubriéndole la espalda.

— Le voy a mostrar algo su majestad, ¿sería tan amable de seguirme? — Preguntó Samuel tendiéndole la mano, Guillermo ni siquiera lo pensó, la sujeto fuertemente sonriéndole tiernamente.

Samuel camino largo rato frente a su príncipe, tratando se asegurarle el camino por el que pisaba, Guillermo por su parte solía detener seguido su corona la cual solía caerse repetitivamente de su cabeza, el camino fue silencioso pero confortable, al final Samuel paro mostrándole a Guillermo un hermoso lago, grande, donde por detrás se podía observar a lo lejos su palacio, Guille soltó la mano de su guiador acercándose al lago observando como era una pequeña colina la cual era inalcanzable para la mayoría de los aldeanos, una luz le hizo girarse observando como Samuel con magia encendía una pequeña hoguera, seguido dandole la espalda a su príncipe con un chasquido de dedos coloco pequeñas linternas de petróleo sobre la mayoría de los arboles de al rededor, colocando también un puente precioso sobre el lago, el príncipe Guillermo anonadado se deshizo de su cinturón y de su capa, observando como se reflejaba en el lago los arboles y las farolas.
¿cual es su color favorito? — pregunto Samuel

El verde — respondió el príncipe girándose para verle, Samuel comenzó a mover sus manos haciendo que del césped comenzara a brotar un rosa que de inmediato creció hasta estar hermosa, era color verde, Samuel la arranco tendiéndosela, él la acepto, ninguno de los dos dijo nada solo se miraron por un rato, dejando que sus ojos lo dijeran todo.

*********

El cura me encontró en esa cabaña, de mi colgaba esto — Samuel le mostraba a Guillermo su amuleto, Guille lo tomaba mientras se acurrucaba aun mas sobre el pecho de su ahora amante.

Yo no tengo tanta historia como tu — menciono Guillermo al momento en que Samuel acariciaba su cabello — yo nací y me dieron una horrenda corona.

Samuel sonrió — luces bien con ella, igual que con tu ropaje real — Guille bufó — aunque honestamente luces aun mejor sin todo eso — menciono Samuel mientras observaba el cuerpo desnudo del príncipe, haciendo que el menor se refugiara bajo sus brazos.
Observa — susurró Samuel al oído de su amante, Guillermo se coloco recargándose en una gran roca observando como Samuel se sentaba a su lado pero un poco mas adelante y mientras comenzaba a mover sus manos el le abrazaba por la espalda acariciando su torso y besando su cuello, justo cuando abrió los ojos frente a el estaba una gran figura de un castillo hecha de agua, la misma cambio a la de un caballo para después convertirse en una mariposa revoloteando, Guillermo sonrió ante aquel precioso espectáculo, en modo de agradecimiento se sentó sobre las piernas de su hechicero rozando los cuerpos desnudos, coloco sus manos sobre el cuello de Samuel para dedicarse a lo que eran sus labios, dandole un cálido beso, Samuel con sus manos hizo que la capa se posara sobre la espalda de su frágil príncipe, al sentirla Guillermo dejo de basarle sonriéndole.

*******

Guillermo podía sentir los movimientos del caballo blanco con el que se acercaban Samuel y Guillermo, Guillermo se sentía feliz, después de tanto tiempo pasar dentro de su gran palacio había encontrado a alguien s quien le hacia sentir mas allá de un niño pequeño hijo del rey, le hacia sentir querido, se sentía hombre a su lado, y ahora que lo tenia a su lado no iba a dejarle ir

Ambos llegaron a la parte trasera del palacio, Samuel bajo del caballo para después ayudar a su amante quien llevaba en mano aquella rosa verde.

¿Cuando nos volveremos a ver? — preguntó Guillermo tomando a Samuel de los hombros, el mayor solo sonrió para después plantarle un beso s su querido Guille oprimiéndole la cintura haciendo que sus vientres pegaran, Guillermo solo pudo detener su corona con la mano que tenia vacía.
Ambos se separaron, Samuel se limito a darle un cálido beso en su frente para así retirarse en aquel precioso potro, Guillermo sabia que muy pronto volverían a verse, tanto que no hacia falta ni preguntar.

********

La noche cayó, Samuel esperaba justo detrás del palacio, no duro mucho afuera y que con hechizos logro colarse en el balcón de su Guillermo, sin entrar observo un momento lo lindo que se veía dormido, Samuel se aparto de una túnica morado oscuro para sentarse frente a su amado y hacerle despertar con un tierno beso, el príncipe despertó casi de inmediato — ¡Samuel! — se alegro al verle.

Te traje algo — le sonrió el castaño mientras le mostraba un par de estatuillas de madera, una con un arco y la otra con una corona, un chasquido por parte del hechicero basto para que las piezas de madera se movieran imitando darse un beso, Guillermo sonrió, estaba encantado — cuando quieras que se muevan, solo sopla hacia ellos — Guille asintió para después acercarse al mayor y comenzar a besarle eufóricamente, Guillermo sin pensarlo comenzó a deshacerse de su ropaje interior, Samuel rió — ¿que estas haciendo? — preguntó mirándole tiernamente.

¿No quieres… — Guille comenzó a tartamudear — tu, tu sabes…

Samuel río mientras negaba y se acercaba a su amante para darle un beso en la frente — vine a pasar la noche contigo — Samuel abrocho la camiseta de seda que cubría su torso — solo quiero despertar contigo — menciono mirándole a los ojos, Guillermo no pudo evitar sonreírle mientras acariciaba su mejilla derecha, ambos estaban enamorados, están loco, perdidos en la mirada del otro.

*********

Los años pasaron, Samuel y Guillermo dormían casi todas las noches juntos, paseaban juntos a caballo, incluso algunas veces iban al pueblo a mercadear, todo iba perfecto hasta que ocurrió la tragedia, en la coronación del nuevo rey hubo un homicidio, un traidor, el primo de la familia, tercer heredero al trono había mato al hermano mayor de los Diaz, Guillermo era el siguiente en la lista al trono.

Los días pasaron, trataron de asimilar todo, Guillermo no salía de la casa de Samuel, pero había que elegir un nuevo rey, Guillermo era el heredero.

********

La mirada de Guillermo era simplemente perdida, no podía creer lo que estaba escuchando.

No me voy a casar — dijo susurrando con la mirada perdida y la cabeza caída, su padre no me tomo importancia — ¡No me voy a casar! — gritó llamando la atención de ambos padres, incluso la de Samuel el cual llevaba días junto a el, no se separaban por nada — llevo saliendo años con Samuel, nos amamos, y al menos de que no lo aceptes a el como el segundo rey y pueda casarme con el, yo no me caso — los ojos de Guillermo se llenaron de lagrimas aun cuando Samuel tocaba su hombro en tono de consuelo.

Tu vas a ser el rey, no la reyna — dijo furioso el actual rey levantando su espada y sin pensarlo intentar rozar la piel de Guillermo fue inútil, lo único que pudo sentir el rey fue un gran empuje hacia su trono, mientras que de la mano de Samuel emanaba una extraña luz, quien cubría con su cuerpo a Guillermo — brujería — susurro el rey mientras guardias sujetaban a Samuel de sus brazos.

¡Padre te lo ruego! — gritaba Guillermo arrodillado frente a su padre — te lo imploro, el es bueno — su padre solo se levanto del suelo abofeteando fuertemente a Guillermo y es que no hacia ni falta dar alguna indicación, todo el reino sabían el destino de los practicantes de magia, Guillermo corrió pero las puertas se cerraron antes, su madre lo tomo en sus brazos colocando la cabeza de su hijo en su torso mientras lloraba inconsolablemente.
Después de cierto tiempo todo estaba preparado, Samuel esperaba en el calabozo mientras Guillermo charlaba con su padre

Después de un rato la belleza de Guillermo se dejo ver en los calabozos, Samuel le abrazo de inmediato justo al momento en que le vio — el palacio hará caso omiso a tus… Delitos — dijo Guillermo con la voz entrecortada — mi padre me ah conseguido a la princesa mas hermosa de Europa, prometio olvidarse de ti, con ma condición de que yo me despose, y lo voy hacer.

*********

Samuel comenzó a escribir diarios diarios en los cual se podía leer cosas como «comencé a observar el como vivía Guillermo, siempre a distancia, pude presenciar el como se casaba, a su primer hijo, por las calles decían que solo lo tuvieron para tener un heredero» eran estas las cosas que Samuel escribía, un toquido en la puerta hizo que se detuviera, frente a el estaban su amante bajo la luz de la luna, Guillermo solo se limito a sonreír mientras que Samuel le daba el pase con su mano, Guillermo se abalanzo sobre el besando desesperadamente sus labios al it que cerrando detrás de el la puerta, la acción comenzó, ambos desnudos Guillermo se entregaba una vez mas a Samuel y justo en el acto entre gemidos y gritos Samuel terminaba de escribir.

«Guille y su esposa acordaron un trato, ser siempre libres, tener cada quien a su pareja por las noches, así hasta que el antiguo rey muriera y pudiera cada quien rehacer su vida, espero llegue tan anhelado día, día en que yo sea el príncipe y despierte todas las mañanas desnudo después de una gran noche, frente al amor de mi vida, el rey, mi querido amante.

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Espero y les guste :)

Te quiero como para invitarte a pisar las hojas de los arboles por las tardes. Te quiero como para salir a caminar infinitamente, hablar del amor mientras pateamos estrellas en el firmamento. Te quiero como para volvernos chinos de risa, embriagarnos con carcajadas y fundirnos en mil besos. Te quiero como para ir contigo a los lugares que mas frecuento, y contarte que es ahí donde me siento a pensar en ti, en mí, en nosotros y en lo demás. Ye quiero como para escuchar tu risa todo el día y mirarte hasta quedar dormido. Te quiero como para no dejarte ir jamás, atarme a ti, amarte así. Te quiero como para sentir celos del viento porque puede sentirte en cualquier momento. Te quiero como se quieren a ciertos amores a la antigua y sin mirar atrás dándolo todo. Te quiero como para bajar cada una de las estrellas hasta la puerta de tu habitación. Te quiero como para leerte cada noche, como mi libro favorito quiero leerte, línea tras línea, letra por letra, espacio por espacio.

Willl

Ya es navidad y tú deberías andar por ahí conmigo de la mano, viendo juntos lo bonita que está la ciudad. Esta es mi época favorita del año, eso ya lo sabías, pero nunca te dije el porqué: la gente suele estar más alegre, es más amable, regala más amor aunque los problemas sigan siendo los mismo, aunque el trafico sea un asco y los abusos del gobierno cada vez sean peores. Creo que las luces de los adornos navideños siempre están tan brillosas y contentas porque hablan de ti; de tu boca, de tus manos, de tu cara, de todo tu ser, dime quién no se pondría contento cuando se trata de ti. El otoño ha arrasado con todas las hojas de los arboles, con lo único que no ha podido es con mi tristeza. Todos ya sienten el invierno menos yo, vivo en el desde que no estás. Idiota. Antes no dejaba de pensar en «como me acostumbré a ti», ahora le delgada línea entre eso y «cómo me acostumbro sin ti» es un tremendo abismo…
—  Karina Montero.
Felicitaciones. {Drabble - Wigetta}

 -¡Samuel! ¡Llegaste a los diez millones ya!.- dijo efusivo Willy corriendo hacía mi envolviendome fuerte entre sus brazos. Enseguida le correspondí, sonreí de oreja a oreja, hasta tenía los ojos cristalizados realmente recibir esa noticia, y que mejor que enterarme por Willy, me habían sorprendido gratamente. 

 Diez millones, sonaba hasta irreal decirlo. Quien diría que este loco que dice tonterías frente al ordenador conseguiría el apoyo y cariño de tantas personas. ¿Que hice para merecer tanto? seguía sin creérmelo. 

-Hey tengo una sorpresa para ti.- masculló sonriente tomando de mis muñecas guiándome hasta afuera del hotel. Me había dejado anonadado, Willy no solía ser muy atento pero cuando lo hacía se lucia por completo.
- ¿Que hay de los demás?.- pregunté al recordar que Rubén, Luzu, Frank y demás estaban aun dentro planeando irse a no sé donde a quien sabe qué. 
- No se van a morir sin nosotros, anda sube.- termino por decir entrando en un coche rentado que teníamos desde que llegamos aquí para el E3.
 No agregue nada más, simplemente subí al coche y le dejé que me llevase a donde quería ir.

 Los minutos se convirtieron en horas y las calles infinitas, infinidades de tonterías iban y volvían de nuestras bocas, las risas no escaseaban, realmente la estaba pasando muy bien y ni siquiera habíamos llegado al “famoso” lugar “misterioso” de Willy.
 
- Tómame una foto aquí.- dijo frenando el coche, como le gustaba el bobeo. Solté un bufido rodando los ojos tomando mi movil. 
- Que pesado con las fotitos macho. Venga posa para mi, guapo.- bromeé entre risas mientras este hacía una pose adorable para la cámara.- Bien ya está, ahora te la envío y la subes a tu instagram.- asintió y nuevamente retomamos el camino. 
- Sabes, estoy muy feliz por ti. Quien diría que llegarías tan lejos, quien diría que te convertirías es un fenómeno de redes.- musitó sin apartar la mirada de la carretera, sus palabras me llegaban mucho, muy pocas veces Willy lograba decir algo sin reírse, cuando no lo hacía era porque realmente estaba hablando enserio. Sonreí volteando a verlo, se veía sereno y contento, me gustaba cuando estaba así. 
- Gracias.- respondí sin más acercando mi mano a la suya que sostenía el freno de mano. Este se estremeció al sentir el frío contacto de mi mano contra la suya, sin embargo no me apartó. Nuevamente frenó el coche, esta vez en un lugar diferente, era algo así como un muelle, bastante hermoso sobretodo porque estaba completamente vació. 
- Es aquí.- susurró saliendo del auto caminando a paso lento sobre el muelle. Seguí sus pasos hasta encontrarme a su lado.
 La suave briza que corría movía las hojas de los arboles cercanos logrando un sonido armonioso, podría quedarme para siempre en este lugar si pudiera, era perfecto. 
- Es hermoso, Willy.- suspiré observando el agua. 
- Nada, uno que sabe.- bromeó alagandose a si mismo mientras reía.
- ¿Sabes que es más bonito que este lugar? pregunté presionando sus mejillas haciendo que se sonrojara.- Tú.- termine por decir dandole un fuerte abrazo depositando pequeños besos sobre su rostro, era una situación bastante extraña para muchos, y eramos consiente de ello, pero para nosotros esto era más que normal y nos divertíamos con eso. 
- Felicidades, compañero. Te lo mereces.- dijo en un intento fallido de escapar de mis mimos. Le tome fuerte por la cintura y uní rápido y fugazmente nuestros labios volviendo a partinos en risas como si nada hubiese pasado. 

 Así eramos nosotros, así era nuestra relación y estamos felices con ello. 
 Sus felicitaciones eran la mejor parte de recibir una buena noticia. 

EL LAGO

Las hojas de los arboles se habían secado, en aquel lugar solo había ramas, piedras y una enorme e interminable oscuridad. No recuerdo como termine en ese lugar o quizá será que no quiero recordar lo que me hizo llegar ahí. Pero ahí estaba caminando sin rumbo en medio de la nada.

Aunque estaba sola sentía miradas, ojos profundos observándome. Sin embargo no me asustaban, mas bien me llenaban de tranquilidad, además, la Luna mi fiel compañera estaba ahí. Me sentía en mi ambiente.

De pronto un sonido extraño me detuvo, era una especie de goteo, quizá un goteo no sea tan extraño, pero este lo era.  De pronto estaba yo ahí frente aquel inmenso lago. ¿Un lago? ¿De donde había salido un lago?. Su agua era oscura, no negra, simplemente muy oscura, turbia, espesa, parecida a agua pantanosa, pero sin el mal olor de un pantano. De hecho el olor que despedía me parecía familiar, era un olor que yo creía poder reconocer.

La luna se reflejaba en el lago y de cierto modo lo iluminaba. En un segundo mi tranquilidad se esfumo, para dar pasa a una terrible angustia. Jamás había sentido miedo al mirar la luna, pero aquella imagen me parecía aterradora, y no entendía… verdaderamente no entendía porque.

El lago, la luna, los arboles del otro lado me hacían sentir temor, pero mi temor era a la incertidumbre de no saber que es lo que hacía ahi, porque en si el lugar me agradaba, era escalofriante, pero me agradaba. Y pensándolo bien aun no descubría de donde provenía el goteo que aun seguía escuchando.

De pronto un hombre delgado y alto apareció del otro lado del lago, estaba bastante lejos, pero podía distinguirlo muy bien. En cuestión de segundos ya se encontraba a un lado de mi ¿Cómo había hecho eso? ¿Cómo había llegado tan rápido hasta donde yo estaba? No lo se.  Su mirada profunda parecía atravesarme.  Tomo mi brazo, y me llevo con en hasta el centro del lago por una especie de camino de piedras.

Estuvimos ahí por unos minutos, ninguno de los dos decíamos nada, yo solo podía sentir su mirada sobre mi. Fue en ese momento cuando pude verlo con detenimiento. Tenía el rostro pálido y delgado y unos ojos de una belleza casi siniestra. Ambos seguimos callados, pero me parecía que el  quería o esperaba que yo dijera algo, que recordara algo ¿pero que? Lo único que yo podía pensar en esos momentos es como había llegado a esa situación.

Con un movimiento tan rápido que casi me fue imperceptible tomo fuertemente una de mis manos y con la otra rasgo mi piel con sus largas uñas, que hasta ese momento no había notado. Atravesó mi piel y mis venas y la sangre empezó a fluir de mi brazo con gran velocidad cayendo al agua del lago. En ese preciso instante escuche los gritos de dolor mas profundos que jamás había escuchado en mi vida.

Niños, adultos, jóvenes, tanto hombres como mujeres rodeaban el lago. De sus brazos extendidos escurría sangre de la misma forma que de los míos para caer también en el lago. Fue entonces cuando comprendí todo…el goteo, el color oscuro del agua, el olor…era sangre, estaba en medio de un lago de sangre, la sangre de todas estas personas…Mi sangre.

Y entonces recordé, recordé porque es que estaba ahí. Pude verme tirada en el piso de mi baño, con una navaja en la mano y sangre, mucha sangre escurriendo de la otra. Estaba muerta. Jamás imagine que la muerte fuera así, la oscuridad, el viento, la luna, los arboles, aquel majestuoso lago de sangre. Sentía todo aquello tan mío, que de haber sabido que así era la muerte hubiese terminado con mi vida mucho antes

Lo jamás recordé…fue porque lo hice.

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Esto ya lo publiqué hace mucho, pero lo publico de nuevo porque hace rato revisando entre mis libretas, encontre la hoja donde lo escribí con fecha del 30 de julio del 2003, hace exactamente 11 años, esto fue lo primero que escribí en mi vida D: solo puedo decir que al parecer era una niña muy perturbada xD en fin… el sol ya salió y yo como los vampiros me retiro a dormir =D Besos♥

Homofóbico- Wigetta- Capítulo 1.

Primer capítulo:


Aida y Alice habían elegido el “campamento” para comenzar la broma, ambas estudiaban biología, pues las plantas y la naturaleza las apasionaban y la universidad las llevaba junto a sus compañeros, a un parque para poder ver la naturaleza de cerca. También iban los de enfermería, para poder prácticar su futura profesión si alguien se lastimaba, como Vegetta. Los de Animación y modelado no se quedaban en el campus, Lanita y Guillermo, quienes aún no se conocían, también se instalaron para poder observar cosas como el movimiento de las hojas de los arboles, o las suaves olas del lago. Los de profesorado de educación física los acompañaban, en el parque podían practicar mejor sus ejercicios, Luzu, Frank y Joe.

Obviamente no solo las personas nombradas asistían, todo el curso lo hacía.


Ese campamento era realizado una vez cada tanto, y duraba unos pobres tres días.

Era tradición, que en la segunda noche, se organizara una fiesta, con música, comida, luces, bailes y alcohol, a escondidas de los coordinadores.


Samuel estaba dentro de la carpa en la que dormía, junto a Luzu y Frank, preparándose mentalmente para conocer a “un gay asqueroso”. Frank lo acompañaba, mientras Luzu ya se encontraba en la fiesta junto a Lanita.

Aida y Joe seguramente estaban en la oscuridad de la pista de baile, mientras Alice esperaba a Vegetta cerca de donde se encontraba el solitario Guillermo, en la orilla del lago observando el hermoso y armonioso cielo nocturno, la verdad, le hubiese gustado ir a la fiesta, pero sabía que todos se burlarian de él.


-Vegetta- Llamó Frank -Si?- Respondió en un tono frió, que ya era demasiado habitual en él -Por…por que has cambiado tanto, Samuel?- Susurró Frank, que hacia un tiempo venía pensando en el radical cambio de Vegetta.

Hace unos años atrás, él era alegre y expresivo, sonreía y le gustaba abrazar y ser abrazado, disfrutaba hablar y reir con él y sus amigos, que era exactamente todo lo contrario a lo que era en esos días, ahora el era frío y parecía no importarle el resto de la gente, no hablaba casi nunca, jamás sonreía, y cuando estaba con gente siempre se mostraba callado.


Vegetta se quedó en silencio, pensando su respuesta -No me llames Samuel, Frank- Dijo en un tono apenado Vegetta, mirando al suelo. Frank estaba sorprendido, hacia tiempo no veía a  su amigo mostrar otra cara que no fuera la fría y seria. -Solo no soy el mismo, Samuel murió hace mucho- Continuó en su clásico tono frió. -Debe quedar algo de Samuel...- Aseguró Frank en un susurro. -No, no hay nada de él- Frank miró apenado al piso, sabía que el Samu de antes, su amigo desde siempre, se encontraba perdido por algún lugar del cuerpo de Vegetta.


-Adiós, voy con Alice- Dio por terminada con la conversación, Vegetta. -Adiós…-Susurró triste Frank.


(…)

-Buenas noches, amor- Dijo Vegetta falsamente al encontrarse con Alice. -Buenas noches- Sonrió abrazando a Vegetta para besarle. Él hizo lo que hacia siempre, solo se quedó quieto con una expresión seria. -Mira, cielo, Guillermo está allí- Comentó señalando disimuladamente al chico -Yo estaré en la fiesta con Aida y Joe, por si nos necesitas- Continuó la chica. -Vale- Contestó por el hecho de no parecerle borda a la “persona de su vida” -Ve tranquila, me espera una noche larga- Rio falsamente -Vale, suerte amor- Alice le dio un pequeño beso a Vegetta y se fue moviendo exageradamente sus caderas.


“Menuda puta…” Pensó Vegetta. Miró detenidamente a Guillermo, que se encontraba a unos 30 treinta metros de distancia, estaba con una expresión neutra, no sonreía pero tampoco se veía mal, se encontraba sentado en una banca en la orilla del lago, mirando detalladamente las estrellas, como de costumbre estaba vestido de ropas oscuras, y en verano siempre lleno de muñequeras y pulseras.


Vegetta suspiro, debía volver a fingir de nuevo, únicamente cuando se encontraba en compañía de sus amigos del grupo “Bueno” o cuando se encontraba en soledad podía ser el mismo.


Caminó a paso lento en dirección al chico, que seguia en la suya observando los diminutos puntos blancos en el cielo. “No puedo creer que vaya a hablar con un gay...” Susurró para si mismo.

Puso una sonrisita fingida y se sentó a un lado del pálido chico. -Por que no vas a la fiesta?- Dijo en su tono frío, según el no merecía la pena fingir ante un gay. Guillermo lentamente giró su cabeza para ver a su nuevo acompañante, había olvidado la última vez que alguien le habló por su cuenta. -Oh…- Se aclaró un poco la garganta y sonrió levemente -Es que…Prefiero estar aquí afuera..N-no me gustan las fiestas- Intentó no sonar nervioso -Ah…- Jadeo Vegetta intentando sonar interesado. -Como te llamas?- Preguntó fingiendo no conocerlo -Guillermo, tu?- Interrogó el chico feliz por al fin conocer a alguien que no lo insulte al segundo de conocerlo- Vegetta- Contestó mirando al cielo, como lo hacia el chico anteriormente -Y tú por que no estas en la fiesta?- Preguntó con ganas de entablar una conversación -Em…- Dudó un poco Vegetta, debía sonar interesante y remarcarle que estaba soltero -Acabo de ver a mi novia a los besos con otro…- Explicó con cierta tristeza fingida -Oh…Lo siento, Vegetta- Dijo adorablemente -No fue tu culpa…-


(…)


Los chicos llevaban un poco más de una hora hablando, Guille estaba emocionado porque alguien lo estaba escuchando sin callarlo ni burlarse.


-Te he visto un par de veces en el campus...- Dijo Guillermo mirando a Vegetta -Ajam...- Pronunció el contrario para que este continue -Con el grupo de Alice…Pensé que eras malo como ellos...- Contó en un tono con el que parecía un niño. Vegetta frunció el seño -Malo de que forma?- Preguntó confundido en su tono frió y duro. -Ahm…Ellos siempre me insultan y se burlan de mí sin motivos…- Respondió bajando su vista hacia el suelo -Yo también te he visto, siempre vas solo- Dijo Vegetta llegando a ser un poco hiriente para el menor -S-si…siempre voy solo...-Susurró suavemente. -Por que?- Preguntó Vegetta fingiendo no saber la razón de su casi eterna soledad


Estoy solo porque soy un ser despreciable, porque en realidad no merezco amigos, ni ellos merecen la molestia de tener a alguien como yo dentro de sus vidas, porque soy horrible, física y mentalmente, porque pese  todos los intentos que hago, pese a que soy amable y cariñoso, pese a que me esfuerzo por verme mejor nadie me quiere en lo más mínimo, porque ya olvidé como se siente hablar con alguien a quien le importo, porque no tengo a nadie que me cuide y me contenga, porque ya casi olvido lo que es el amor…” Pensó Guillermo, haciendo que sus ojitos de cristalizaran. Prefería no pensar en esas cosas, pero habían días en los que no era él quien hacia las decisiones -Porque supongo que no le caigo bien a la gente…- Murmuró intentando disimular que su voz se estaba quebrando -Estas llorando?- Preguntó Vegetta confundido -N-no...-Jadeo Guillermo mirando hacia el lado contrario del chico -B-bueno…si...- Se asinceró.


Vegetta no sabia como reaccionar ante eso, no sentía ningún impulso por consolarlo, tampoco sabía como hacerlo, no sabía comprender los sentimientos de los demás. Vegetta suspiro, intentando convencerse de lo que iba a decir -Q-quieres que traigamos el colchón inflable y durmamos aquí?- Preguntó en un intento de distraer al chico de su llanto. Guille levantó la vista y miró a Vegetta fijamente a los ojos, con los suyos aún cristalizados, para sonreír levemente y pronunciar un casi inaudible -S-si…-


(…)


Guille había trasladado las almohadas y mantas, mientras que Vegetta se encargaba de llevar el colchón, notablemente más pesado.

Se encontraban acostados, Vegetta por poco se caía del colchón, se había alejado lo más posible del cuerpo de Guillermo “Perfecto, dormiré con un gay y seguramente me hará algo durante la noche” Pensaba Vegetta.

-Por que tan lejos?- Susurró Guillermo adormilado, acostado sobre su lado izquierdo, dándole  la cara a Vegetta, quien no tuvo más opción que acercarse un poco al cuerpo del ahora dormido chico…


Habían pasado unos minutos y Vegetta alternaba la vista entre el hermoso cielo oscuro y el rostro del chico a su lado. Estaba tranquilo hasta que vio como Guillermo se entristecía levemente, aun estando dormido, parecía que soñaba algo malo.

Vegetta confundido se acercó un poco a él, tenía su cabeza apoyada en ambas manos, mientas que Guillermo estaba acurrucado contra si mismo, como buscando compañía.


La acción sorpresiva del menor lo dejó paralizado, el chico tenía su mano apoyada en su pecho, como queriendo abrazarlo. Por inercia, por usar habitualmente esa posición con su novia, colocó su brazo rodeando la cintura del chico, quien al sentir calor humano, se tomó la confianza aún estando dormido de colocar su brazo completamente sobre el pecho del mayor, para terminar de abrazarlo al otro lado de su cuerpo.


Vegetta comenzó a sentirse asqueado, un gay lo estaba abrazando estando los dos en una cama, pero ocurrió algo que absolutamente nadie se esperaba, pero que a decir verdad, varias personas deseaban…


Samu se asomó levemente por sobre la capa de Vegetta, miró a Guillermo dormido abrazando a su cuerpo y Vegetta volvió a aparecer como normalmente lo hacía. Cuando se dio cuenta, tenía una pequeña sonrisita en su rostro mientas intentaba restarle importancia a Guillermo. Hacía quizá demasiado tiempo que Samuel no veia el exterior, siempre Vegetta lo protegía de todo, nunca había sido tan vulnerable como para salir y asomarse al mundo exterior…


Vegetta se durmió, con temor, pues ahora sabía que Samu seguia vivo en alguna parte de Vegetta…

We will see again. {Drabble Wigetta}

  Aun cuando crees que pierdes a una persona para siempre, no importa cuanto lo intentes ni cuanto lo evites, nunca se termina de ir por completo de tu vida. 

 Era una tarde fría de otoño cuando desperté con ganas de empezar un nuevo día, quizás era el frío que me ponía de buen humor o quizás solo porque la noche anterior había conseguido dormir bien, o tal vez se trataba de ese sueño donde encontraba al amor de mi vida.. aunque sólo se trataba del delicioso desayuno que me preparé. 

  De todas formas me dispuse a encaminarme a la academia, ese día iba atrasado con el horario de entrada, sí, en el primer día de clases, porque no sería yo si no llegase atrasado debido a mi despiste frente al espejo intentando acomodar ese cabello que no paraba de desordenar el orden establecido.
 Recuerdo haber cruzado la calle sin siquiera mirar a los lados, porque aquel cabello seguía allí molestando, aunque no podía verlo sin un espejo enfrente pero podía sentirlo! Entonces un coche salió, de quién sabe dónde, y juraría que había desarrollado superpoderes para poder haber esquivado el impacto de no ser porque al abrir los ojos me encontraba al otro lado de la calle siendo sujetado por un joven unos años menor que yo. 

- ¿Estás bien?- su voz sonaba grave, al contrario de la mía, aunque se veía escualido y menudo a mi lado. 

- ¿Estás bien?- repetí su pregunta notando que se veía pálido y, ¿estaba temblado sobre mi mano? 

- ¿Eres tonto? Casi te atropellan y me preguntas a mi si estoy bien?- su tono de voz sonaba cómico y más agudo al alterarse, lindo. 

- Tranquilo, estoy bien. Pregunté porque aun no me has soltado y estás pálido chico, ¿Desayunaste?- entonces este soltó su agarre como si de fuego al tacto se tratase. 

- Eso no te importa, mejor fíjate por donde vas- sonaba hostil y odioso pero tenía un algo que me resultaba divertido, y no es que eso pasase todos los días, normalmente todo el mundo me cae mal a primera vista, ¿Aquello existe? Si no es así pues acabo de inventarlo. 

- Tranquilo fiera, no fue mi intensión tocar un tema tabú, pero te ves delgado deberías comer al menos para no desmayarte, consejo del día, por nada guapo- bromeé intentando que este riera y así lo hizo, su sonrisa era enorme y bastante bonita.- Apuesto a que eres de los que no sonríen y odian al mundo 

- ¿Estoy tratando con un brujo? Madre mía- dijo irónico 

- No, solo eres un libro abierto con una portada lamentable, de esos que solo se ponen en una estantería y los ves desde lejos pero nunca quieres leerlo porque se ve opaco y triste, seguro uno aburrido de historia- reflexioné observando sus enormes ojeras debajo de sus rasgados ojos y aquellas muñecas cubiertas de pulseras ajustadas probablemente ocultando mil historias y noches de llanto. 

- ¿Eres así siempre? 

- ¿Así de sabio? Nada uno aquí que sabe cosas… Samuel de Luque a tu servicio

- ¿Ahora es cuando te digo mi nombre o solo me voy?- bromeó serio, y comenzaba a preguntarme si bromeaba. 

- Pues sería bueno saber el nombre de quién hace unos momentos me salvó la vida. 

- No lo hice, fue inercia, cuando ves un tío caminando directo hacía su muerte sin saberlo lo primero que haces es ayudarle a no morir 

- Así que me ayudaste a no morir, que bien, pues gracias por eso. Supongo que ya debes irte así que.. nos vemos chico.- dije sin más dando por hecho que el muchacho no tenía intención de hacer amistad, triste, pero así era mi día a día.

 Me di media vuelta sobre mis pies y me encaminé a casa, debido a que ir a clases sería estúpido con tanto retraso. Prefería encerrarme un rato y pensar que alguien me ayudó a “no morir” hoy. 

- ¡Willy!- le oí gritar a mis espaldas entonces simplemente volteé confundido.- Willy, mi nombre es Willy.

 Nos vemos Willy, dije para mi mismo y continué caminando. 

 Habrían pasado aproximadamente cuatro meses y dos semanas desde aquello, y apenas podía recordar su rostro. Me preguntaba que sería de la vida de aquel chaval, ciertamente no lo conocía de nada, ni mucho menos su historia, pero desde pequeño supe desifrar a las personas y cuando veía a alguien de buen corazón pero roto, lo reconocía al instante y definitivamente Willy era de esos. 

 Intentaba no pensar mucho en ello, aunque quizás lo hacía muy a menudo. No había razón en particular para hacerlo simplemente no podía apartar la sensación de preocupación hacía ese extraño de ojos tristes. 

 El día parecía estar “lindo”, no era muy fan de los días cálidos aunque disfrutaba de las nubes y el sol brillar con intensidad. Decidí que era buena idea recorrer las calles y dibujar sobre aquel viejo puente abandonado por el cual nadie pasaba, ya que era peligroso para andar y también por el ambiente sombrío del lugar. Aunque a mi me parecía encantador, perfecto para estar tranquilo y admirar el cielo. 

XXXX

 Creía que las coincidencias no existían y aun sostenía aquella teoría de que todo pasa por algo, justo en eso pensé al ver sentado sobre el borde del punte a una persona. Me caracterizaba mucho por no tenerle miedo a las alturas ni a los extraños, pero en ese momento sentí un temor diferente así que simplemente caminé a paso lento hasta el sujeto y me senté a su lado simulando no estar consciente de su presencia dejando mi libreta a un lado. 

- Sabes, una vez sentí que era feliz y luego de un tiempo comprendí que la felicidad no existe y todo es una ilusión, las personas nacen crecen y mueren. Es un ciclo, aunque muchos deciden “adelantar el proceso”- rompió el silencio en un hilo de voz sin voltear a verme.

- Pues yo tengo otra teoría, creo que la felicidad es momentanea y que cada uno tiene el poder de elegir cuando estar feliz y cuando no. Como un interruptor de la luz.. ¿Alguna vez has visto a alguien feliz desde que nació? Si lo hiciste esa persona te mintió, porque nadie es feliz todo el tiempo, eso sería una locura! ¿Te imaginas? Si todos fueramos felices todo el tiempo sería un mundo bastante extraño y aburrido. 

- Es una buena teoría, pero estoy cansado de intentar encender el interruptor- dijo forzando una sonrisa observando el vacío a solo un movimiento en falso de caer. 

- Eso es porque está atorado porque realmente no quieres encenderlo, necesitas fuerza para hacerlo.. y con esos bracitos compañero no vas a lograrlo- medio reí tomando con delicadeza de su mano. 

- No deberías estar aquí- sorbió por la nariz. 

- No lo hagas, por favor- susurré antes de sorprenderme siendo rodeado por sus brazos y entonces se quebró, derramando mares sobre mi hombro. Un largo silencio se hizo presente solo con su entrecortado llanto de fondo acompañado por el rugido de las hojas de los arboles cercanos a la zona. 

 Como cuando sientes que un asqueroso nudo se te forma en la garganta impidiendote hablar o como cuando una daga se te atora en el pecho, pues eso mismo era lo que sentía en ese instante y no tenía idea de que hacer para ayudarlo, entonces le besé.

 Sus labios sabían a dolor, a heridas profundas y saliva mezclada con agua salada de sus lagrimas, y mucho después de eso sabía a armonía, cariño y un fuerte aliento humanidad. Porque a pesar de su capa de hielo al traspasar aquellas barreras había una persona con ganas de ser amada y ganas de vivir su vida y quizás eso era lo más triste de todo esto. 

- No te lo dije antes pero, me agrada tu rareza- masculló separando sus labios de los míos, entonces se puso de pie y se arrastró hasta el borde mientras sus lagrimas se secaban sobre sus mejillas. 

- Tú me ayudaste a no morir déjame hacer lo mismo por ti- exclamé sintiendo mi vista nublase debido a las lagrimas que comenzaban a brotar. 

- Sabes, cuando te salvé la vida lo hice solo porque sabía que no tenías planeado morir. No puedes salvar a alguien que quiere morir Samuel- dijo sonriendo de lado. 

- ¿Volveré a verte?-

- Tenlo por seguro- asintió observando el sol esconderse y cielo oscurecer.

- Gracias Willy.- dije sin más tomando mi libreta entonces él asintió y su imagen se desvaneció dejando su cuerpo caer al vacío. 

 Pasé horas en ese puente dibujando a Willy observando el amanecer a mi lado, dibujo el cual esperaba un día poder exponerlo en una galería de arte, porque Willy era arte solo que nadie supo apreciarlo.

 Siempre supe que para arreglar algo roto no debes juntar las partes y pegarlo con cinta porque habrá una pieza que nunca volverá a ser la misma, pero si se la reconstruye desde cero entonces podrá volver a ser lo que una vez fue. 
 Y este no es un adiós, es un hasta pronto, porque si lo encontré por accidente dos veces sucederá otra vez hasta que sea el momento indicado. 

The power of two AU

D'Hara en esa epoca del año era preciosa,colinas verdes plagadas de las hojas caidas de los arboles, flores blancas de un lado a otro, era todo lo que podia ver alli tumbada.

Me encontraba feliz,como no habia estado en mucho tiempo,gire la cara para ver el culpable de eso. Milo, el chico que habia robado mi corazon poco a poco, el amigo que se habia convertido en algo mas.

Se giro hacia mi ofreciendome una de esas flores blancas, todo era perfecto. Estaba lista para el, para pasar al siguiente nivel aun sin estar casados. No me importaba nada,porque sabia que el era mi unico amor, el definitivo, el era mio y yo era suya.

Asi que alli en mitad de una colina,alejados de la aldea,nos entregamos el uno al otro.

En el calor de nuestras acciones,de pronto senti que ese calor era demasiado real, mis ojos comenzaron a volverse como llamas, en lugar de una pupila negra. El me miro aterrorizado, y yo me aparte enseguida, cayendo en mi trasero y poniendo las manos hacia el en señal de que no tuviera miedo.

Sus unicas palabras antes de quedar congelado fueron: mi amor…

No se como paso todo,fue demasiado rapido, pero de mis manos habia salido una energia extraña que le habia dejado como una estatua, seguia siendo como era, pero… no hablaba,no movia los ojos.Me asuste y sali corriendo de alli para buscar a la unica a quien podria contarle eso,entre lagrimas grite su nombre.-Maleah! Maleah!-

Drabble | Wigetta - Somos tantas cosas.

…Caminamos tomados de las manos, en la profunda noche. Una suave briza, la luna y el ruido de las hojas de los arboles eran los únicos presentes. 
 
-Samuel: Willy -susurro-
-Willy: dime..
-Samuel: Que es esto?, e-es decir ¿que somos?

 *El menor no respondió nada solo se sentó en una banca del parque.*
-Ven- dijo Willy haciendo señas para que el mayor se sentase junto a el.
-Y bien?- dijo Samuel tomando asiento junto a él.
-Y bien que?- dijo en tono burlón el menor
-Eres tonto o que te pasa chaval?- dijo el mayor medio riendo
-no lo sé, Vegetta. Somos tantas cosas.-suspiro- Somos mejores amigos, hermanos, compañeros, pareja, novios..
-Somos un complemento, no?.- interrumpió Samuel dándole un suave y dulce beso al menor. 
-Somos lo que tu quieras que seamos.-Agrego Willy correspondiendo el
 beso.

Ay. estaba aburrida y me dio por escribir esto :P -corría y se ocultaba entre las sombras- ahre

gabriellavalero.tumblr.com
FANFIC WIGETTA "NO LOS ESCUCHES POR FAVOR..." PARTE 7

FANFIC WIGETTA “NO LOS ESCUCHES POR FAVOR…” PARTE 7

Hola, ¿quieres leer el capítulo 6?
Aquí —> http://gabriellavalero.tumblr.com/post/90071663722/fanfic-wigetta-no-los-escuches-por-favor-parte-6

PRECAUCIÓN: EL CAPÍTULO ES DEMASIADO LARGO DE LEER

— Vegetta… — escuche como su voz se quebraba — solo… no los escuches, por favor…

— Anda chiqui — dije limpiándome la lagrima sin que él lo notara — ¿llamaras al aeropuerto para cambiar los boletos? —  le pregunte mientras me sentaba en la cama.

— Si, llamare justo ahora, tu date un baño, iremos a pasear — me sonrío y tomo el teléfono, tome mi ropa de la maleta y me adentre en el baño, escuchaba aun detrás puerta el Ingles de Willy, encendí las velas aromáticas para seguido abrir el grifo de la regadera para que la tina se llene, me senté en la tapa del baño para comenzar a desvestirme, me saque la camiseta dejándola de lado junto con mi pantalón, me saque la ropa interior al igual dejándola de lado con la demás ropa, me incline frente a la bañera para tocar el agua de la bañera sintiendo el punto perfecto de temperatura, me puse de pie y metí mis pies en el agua, para seguido sentarme y dejar mi cuerpo reposar en el agua tibia, cerré los ojos para dejarme llevar por el aroma de las velas, el agua se sentía tan relajante, aun podía escuchar la voz de Willy a lo lejos, comencé a lavar mi cuerpo con el jabón haciendo que el agua de la tina se tornara espumosa, limpie mi torso y mi cuello con la barra de jabón para seguido medio sumergirme en el agua me quitarme los restos de burbujas, me quede un momento simplemente recostado en la bañera dejándome llevar por los aromas y el agua.

*****

Había pasado alrededor de 15 minutos cuando el sonido de golpes en la puerta me sacaron de mi ambiente de laxitud, entre abrí los ojos para mirar la puerta — ¿Qué pasa? — pregunté.

—  ¿Estás bien? — Era la voz de Willy detrás de la puerta — no has salido dentro de un largo tiempo.

— Si chiqui estoy bien, solo me quede un rato en la tina, si gustas puedes entrar — escuche como sonreía — apuesto a que te pusiste colorado del rostro — le dije.

— ¿Pi-pido — comenzó a tartamudear del sonrojo — el desayuno? O-o-o ¿bajamos?

— Bajamos tío

Me levante de la tina para abrir de nuevo el grifo y lavarme el cabello, tome el shampoo y comencé a frotarlo sobre mi cabeza para que hiciera espuma para seguido dejar que el agua se las llevara todas, salí de la bañera para drenarla y seguido secarme con la toalla blanca del hotel, me puse mi ropa limpia, unos jeans de mezclilla azul marino y una camisa de color azul marino también junto con unos zapatos de gamuza color guinda, salí del baño encontrándome con un Willy listo para salir, traía sus típicos tenis Adidas, una camiseta interior y unos jeans de mezclilla.

— ¿No te darás un baño? —  le pregunté.

— No, prefiero dármelo en la noche para mañana no tener que hacerlo tan temprano

— ¿Qué te va a pasar si te lo das en la mañana?

— Puedo resfriarme                                                                         

— Es que es tonto, anda bajemos a desayunar — Willy se levantó de la cama tomo su celular y se encamino a la puerta, la abrió y me dio el pase, yo sonreí, comencé a caminar hasta que recordé que olvidaba algo — ¡Oh!, espera — me dirigí rápidamente a la maleta sacando la loción de Lacoste, me rocié con ella todo el cuerpo, Willy sonrío — había olvidado lo más importante.

— Ese olor — dijo Willy en todo de susurro y sonrojándose, yo sonreí y salí de la habitación, espere a que cerrara con llave y me alcanzara, se puso a mi derecha y comenzamos a caminar hasta llegar al ascensor.

— Siempre bajamos por el ascensor — me dijo mientras me tomaba de la mano y me dirigía a las escaleras.

— Ya hasta tiene nuestro olor, por eso me gusta ir por ahí — vi como sus ojos se escondía por la contracción de las mejillas, su sonrisa era tan hermosa, comenzamos a bajar por las escaleras, el me tenía tomado de la mano mientras la mirada la tenia puesta en el suelo mientras que yo la tenía clavada en el, me encantaba verlo, era la persona más dulce y adorable que había visto en toda mi vida, el era menor que yo ese era un punto a su favor para ser adorable, pero es que sus grandes mejillas rosadas que tenía, su deslumbrante sonrisa y por supuesto sus minúsculos ojos que eran más hermosos que cualquier atardecer, eran tan pequeños, tan profundos, tan brillantes, tan hermosos, todo él era la dulzura humana.

Entramos al restaurante del hotel, el me miro descubriendo que yo lo estaba viendo ya desde hace rato — ¿Qué tanto me vez tío? — dijo sonriente y mientras se sonrojaba y mientras se sentaba en una mesa.

Me senté frente a él aun mirándolo directamente a los ojos — Me gustas — le dije — el bajo la mirada, sonrío lo mas tiernamente posible, cubrió su rostro con ambas manos, yo reí y le tome de las muñecas intentándole retirar las manos del rostro, busque su mirada, él me miro con sus ojos que demostraban una felicidad pero a la vez una timidez que era descomunal, típico en él.

— Me gustas y demasiado

— ¿Por qué Vegetta?  Digo, no soy un tipo precisamente fuerte, no soy el más guapo del mundo, no estoy en forma, soy un inútil, un pringao’ — el bajo la mirada.

Sonreí — ¿no eres precisamente fuerte? Tío para eso estoy yo, para protegerte para cuidar de mi Willy, ¿Qué no eres el más guapo del mundo? ¿Te has visto cuando sonríes?, te ves como el tipo más adorable de toda la tierra, tu rostro es tan exquisito, ¿Qué no estás en forma?, ¡Madre mía!, ¿sabes tú cuanto deseo que tu cuerpo sea mío? — Noté como sus mejillas se tornaban rojizas — ¿Qué eres un pringao’? — Me incline para tomarlo de la barbilla y ligeramente levantarle su rostro al igual que su mirada — Podrá ser, pero no te preocupes yo tampoco soy el más listo del mundo, no importa, seamos pringaos juntos — el sonrío, justo iba a hablar cuando llego la camarera a tomar nuestros pedidos, yo ordene un Omelette con fruta y  jugo de naranja y Willy unos crepes de chocolate, fruta acompañados con café, la camarera se fue y casi al instante nos trajo nuestras bebidas, Willy saco su móvil para comenzar a revisar tu twitter, yo tome un sorbo del jugo mientras lo veía y me escudaba con el sorbete, Willy tomo un trago de su café y seguido regreso a su móvil, yo seguía viéndolo.

— Vegetta — me dijo sin retirar la mirada de su teléfono, yo sonreí.

— Willy… — el levanto la mirada, yo le extendí la mano para que el la tomara, lo hizo — ¿Qué pasará si tu familia no nos acepta?, ¿si mi familia no nos acepta?

— ¡Hombre tío!, tranquilo Vegetta, mi padre siempre nos ah pedido que le tengamos toda la confianza y mi madre siempre me ha dicho que me apoyara en todas las decisiones que tome — el comenzó a acariciar mi mano.

— Se que mi madre me apoyara en el fondo ella y yo sabíamos mis gustos y preferencias, temo por como lo tome mi padre y mi abuelo.

— ¿Se lo contaremos a tu abuelo? — el me miro sorprendido, se podría decir que fue la primera vez que veía sus ojos abiertos

Sonreí — Claro que sí, mi abuelo es muy importante en mi vida, es como un segundo padre, sin duda el tiene que enterarse — la camarera llego con nuestros desayunos.

Ambos comenzamos a comer nuestros desayunos, Willy cuando comía se centraba solamente en ello.

Ambos terminamos nuestros desayunos a las 11:47, Willy ordeno la cuenta y continuó tomando de su café.

—Willy… — le volví a llamar

— Dime chiqui — me dijo en tono burlón, yo sonreí al igual que él

— ¿Iremos a España a contarle a nuestras familia lo nuestro verdad?

— Si, justo al llegar a Los Ángeles

— Llegaremos mañana Lunes, y quería decirte que mi padre cumple años el jueves, ¿crees que podremos…?

No me dejo terminar cuando me interrumpió — ¡Hombre!, claro que si, así aprovechamos para ver a tu abuelo — sonreí.

— Claro que sí.

La camarera regreso y Willy pago la cuenta, yo insistí en pagar pero no, el niño se ofrecía siempre en pagar y terminaba ganando, la camarera se retiro y ambos nos levantamos para salir a pasear.

— ¿Nos vamos? — Me pregunto mientras me tendía la mano para que yo rose su mano para al final entrelazarlas.

— Nos vamos.

*****

Eran alrededor de la 1:35 cuando bajamos del taxi frente a un bosque extraño, Willy pago el taxi y me abrió la puerta para bajar, no me sentía cómodo con que Willy pagara todo pero es que este tío enserio que era terco, baje del taxi observando mis alrededores, no podía observar nada más que arboles y dos senderos, la carretera por donde habíamos llegado en el taxi y el camino que estaba frente a el por el cual supongo que Willy y yo caminaríamos.

— ¡Sorpresa! — dijo Willy mientras se acercaba a mi por detrás y me rodeaba con sus brazos

— ¿Qué es este lugar?

— Un lugar del que me hablaron, cruzando el bosque hay un lago, un gran lago, y… muy solo

Sonreí — ¿Lo viste en internet?

— No, Luzu me sugirió que te trajera aquí — sonreí y me gire para quedar frente a él — quiero que sea un día especial, nuestro último y el mejor día en Londres — sonreí y le di un beso en los labios, aun podía sentir el cosquilleo en mi abdomen, la piel erizándose, estaba acostumbrado a besarlo pero es que cada día cada beso era tan diferente, cada vez que lo besaba sentía una nueva chispa, un nuevo sentimiento, cada vez que rosamos nuestros labios una nueva sensación recorría mi cuerpo, me separe lentamente de él para encontrarme con un Willy con una sonrisa en su rostro.

— Esto cada vez me gusta más — me sonrío

— Créeme, a mi también — Willy me tomo de la mano y me guio hasta el sendero que se adentraba en el bosque, comenzamos a caminar por el bosque, era hermoso, el cielo lo cubrían las hojas de los arboles, se respiraba un aire tan fresco, se escuchaban los pajarillos cantando, Willy y yo seguíamos tomados de las manos mientras que mirábamos los arboles, Willy se detuvo un momento observando el panorama.

— Espera aquí — me dijo mientras lo veía perderse detrás de los troncos de los arboles, comencé a sentir la porosidad de los árboles y a respirar el aire puro, limpio de smog, impecable de algún contaminante, cerré los ojos por un momento para dejar que el aroma de la naturaleza me llevara lejos, sentí casi al instante como unas manos cubrían mis ojos — Tranquilo — con tan solo escuchar su voz me tranquilizaba, no necesitaba ni indicármelo — confía en mí — me dijo mientras me ponía una venda en los ojos — no abras los ojos — me dijo mientras retiraba su mano, yo le obedecí, el puso la venda donde antes estaba su mano — listo, ten cuidado por donde pisas — me dijo mientras me tomaba con su mano izquierda y con su otra mano me tocaba la espalda para indicar su apoyo y que él estaba ahí.

— ¿A dónde vamos?

— Ya lo veras, calla por una vez en tu vida — sonreí.

Llevábamos alrededor de 5 minutos caminando cuando Willy se digno a hablar de nuevo — Cuidado que aquí hay escalones y no son muy firmes, si sientes que caes no dudes en apoyarte en mi.

— Peso mucho, con mi peso no dudaría que ambos cayéramos

— Pues si pero así intentaré caer yo primero y que tú no te lastimes

Yo sonreí y comencé a bajar los escalones lentamente, llevábamos ya 3, íbamos lento, no quería caer porque sabía que él se lastimaría más que yo — solo faltan 2 más — me dijo justo cuando toque el cuarto, baje mi pie para sentir el penúltimo escalón, baje por completo colocando mis dos pies firmes en el, seguido intente bajar rápidamente el último escalón, ya no había riesgo de caer, o si caíamos sería una mínima fractura.

— Ya estas

— ¿Ya puedo sacarme la venda?

— ¡Hombre claro!

Deshice el nudo que Willy le había hecho a la venda, me la quite dejando que los rayos del sol dilataran mi pupila, ya no estábamos en el bosque, estábamos frente a un lago, un lago hermoso, era un lago con el bosque alrededor y un sendero acuoso por donde se podía atravesar aun más el bosque, observe anonadado la escena en la que estaba viviendo justo en ese momento, miré todo el lago encontrándome con Willy a mi derecha, sonrojado mientras sostenía tres girasoles, se acercó a mí y me los entrego con una sonrisa en su rostro al igual que un sonrojo más grande que sus mejillas — Para ti — me dijo, tome los girasoles mirándolos, eran hermosos, Willy era hermoso, tan dulce, tan tierno, tan amoroso y a la vez tan tímido y reservado — me contaron también que puedes encontrar muchas sorpresas en este bosque — abracé los girasoles, lo mire y le sonreí — son hermosos, gracias — él se encogió de hombros y sonrío bajando la mirada.

— Aun hay más — me dijo regresándome la mirada — ¿ves aquellas barcas del fondo? — no las había notado, había alrededor de 7 justo donde terminaba el rio y se juntaba con el bosque.

— ¿Subiremos a una?

— Así es, cruzaremos el sendero que esta por ahí — el apunto el camino que había justo frente a nosotros, el me tomo de la mano mientras que con la otra sostenía el ramito de girasoles, nos dirigimos a las barcas donde Willy tomaría una, el comenzó a empujarla lentamente hasta el lago, la barca estaba ya en el lago sujeta solo por una soga que estaba amarrada en una estaca, Willy se giro hacía a mí y me tendió la mano — anda, sube — lo tome de la mano, metí mi pie derecho al bote mientras que me apoyaba en Willy para seguido meter el otro, me senté en un extremo, Willy desato la barca para seguido subir a ella, tomo los remos y comenzó a remar.

— ¿Gustas que te ayude? — le pregunte

— No, hoy yo soy el capitán de este barco

Sonreí — Entonces Jack, llévame lejos — el sonrío y se sonrojo bajo aquel comentario, Willy comenzó a dirigir la barca para donde comenzaba el sendero de agua introduciéndonos en el disminuido canal.

— Te advierto que el gusto no dura mucho, el camino no es tan largo, quizá alrededor de 7 minutos

— Oh, no importa con tal de pasar el momento contigo, no importa — me medio recosté en el asiento de la barca, en un momento cambie de posición, me recargue en la orilla de la barca y comencé a tocar el agua del río, veía mi reflejo en el agua.

— ¡Hombre tío! Ya se me cansaron los brazos — dijo Willy mientras paraba la barca, era obvio que doliera, llevaba alrededor de 5 minutos remando

— ¿Quieres que siga yo?

— No, mejor descansemos un poco, ya no falta mucho para llegar — Willy se medio recostó y cubrió su rostro con sus manos, yo me levante en posición de cuclillas y camine hasta llegar hasta él, la barca no era precisamente pequeña, era enorme, podíamos recostarnos y aun sobraba espacio.

— Vegetta puedo sentir como te mueves — dijo aun con las manos en su rostro

— Willy, ven recuéstate conmigo — le pedí mientras me recostaba en el suelo de la barca, el retiro las manos de su rostro y me miro, seguido hizo caso y se recostó a mi lado, comencé a rosar mi mano contra la de él para que él entrelazara sus dedos con los míos, no dije nada, solo mire el cielo azul a través de las hojas de los arboles, eran alrededor de las 5 de la tarde, los rayos del sol iluminaban ten perfecto aquel lugar

— Willy…

— Dime

— ¿Crees en la vida después de la muerte?

— ¡Hombre! Sí, yo creo en el paraíso

— ¿Crees que cuando muera, me encuentre contigo? O tú conmigo

— No sé si tú quieras estar conmigo — el río

Sonreí y lo mire a los ojos — si solo morimos una vez, quiero morir contigo — me acerque para darle un beso en los labios y ahí estaban de nuevo, mis sentimientos y emociones acumuladas para salir disparadas en un beso, me separe lentamente de el dejándolo con ganas de más, devolví la mirada al cielo, sentía como Willy no dejaba de verme a mí.

— Vegetta…

— Dime — le dije sin voltear a verlo

— Si solo vivimos una vida… quiero vivirla contigo — sentí como se acercaba y me daba un beso en la mejilla, ¡madre mía!, es que este tío te hacía vibrar aun con un simple beso en la mejilla, este chaval me hacía sentir como el tío más débil tan vulnerable algo que no me gusta sentir, soy completamente suyo pero a veces me sentía tan idiotizado por él, lo amaba, simplemente, estaba enamorado de él.

Eran las 6:38 cuando Willy se levanto y comenzó a remar de nuevo, llegamos al final justo a las 6:42, Willy aparco el bote de nuevo en la orilla, amarro el bote de nuevo a la estaca y me ayudo a bajar, lo tome de la mano mientras que llevaba el ramito de girasoles abrazados con la otra mano.

— Estamos del otro lado del bosque, estamos muy cerca de la ciudad, podríamos caminar

— Claro chiqui — ambos comenzamos a caminar por el sendero donde una que otra vez pasaban carros, el ambiente era muy romántico, el sol estaba a punto de ocultarse íbamos caminando por un sitio tipo monte solitario, estábamos muy cerca de la ciudad.

Atravesamos el monte para llegar a la ciudad, comenzamos a ver un par de de casas, entramos en la civilización y tomamos el primer taxi que vimos, Willy le pidió que nos llevara al centro de Londres.

— Vegetta, iremos a comer, no has comido y ya son casi las 7, no quiero que te me desmayes

— ¡Ostras chaval! Es cierto, ni siquiera lo note

— Lo siento, no creí que nos demoráramos tanto

— No te preocupes chiqui, enserio, me mantuviste tan relajado, tan alejado del mundo que ni siquiera lo note

*****

Entramos a un restaurante a las 7:36, nos sentamos y la camarera llego de inmediato nos tomo la orden y salió, la carera llego con nuestros platillos, ambos comimos rápidamente y sin mencionar ni una sola palabra, estábamos hambrientos, teníamos un montón de horas sin comer.

Terminamos nuestros platillos y salimos del restaurante a las 8:10.

— Vegetta, hay que ir al hotel, necesitamos dormir temprano para poder levantarnos temprano — dijo Willy mientras  salía del restaurante.

—  Si ya lo sé Willy, después no te levantaras

Willy yo tomamos un taxi hasta el hotel llegando a el a las 9:03, entramos a la habitación y me tumbe en la cama, comencé a cerrar los ojos, estaba a punto de comenzar a dormir cuando Willy entró al baño para darse una ducha, salió después de media hora y se recostó junto a mí, yo estaba casi dormido, faltaba poco para irme al mundo de los sueños.

— Vegetta — me susurro al oído

— Dime Willy — dije en un tono demasiado bajo

— No te has puesto la pijama — me dijo mientras me cubría con la manta

— Ya lo sé… — dije cerrando mis ojos por completo.

*****

Narra Willy

Desperté gracias a un estruendoso ruido, me levante de golpe y me encontré con Vegetta a medio vestir, aun con playera interior y una pantalón color caqui y a punto de levantar las cremas que traía para el viaje

— Lo siento chiqui — me miro apenado  aun con las manos en el suelo

— No importa, ya teníamos que irnos ¿cierto?

— Sí, estaba a punto de levantarte

— Pues ya no hace falta — me levante de la cama y fui al baño para cambiarme por una ropa limpia, me puse unos pantalones deportivos, mis tenis, una playera interior blanca y una sudadera que amaba, esa sudadera era especial, era la de los indicios de mis dudas por mis sentimientos por Vegetta, me mire en el espejo que estaba situado encima del lavamanos, ahí estaba yo, con una sudadera gris marca Jack en Jones con el numero 75 en color verde limón colocado en el centro, sonreí al recordar el primer beso que Vegetta me dio en la mejilla, aquel 4 de Mayo cuando en el InGame cuando una de las fan envió esa bendita pregunta.

— Willy… — Vegetta me sacó de mis pensamientos tocando detrás de la puerta.

— Ya voy Vegetta — salí del baño para encontrar las maletas ya listas para salir, y a Vegetta listo para viajar, ahí estaba él, casualmente con una camisa vaquera de color azul marino, unos pantalones color caqui y unos zapatos cafés, era la ropa que traía el 4 de Mayo del InGame, el sonrío al verme yo igual.

— Te ves muy lindo

— Calla pringao — sonreí, Vegetta se acerco a mí me tomo del cuello y me dio un beso en los labios, casi al instante se separo.

— ¿Listo para ir a nuestro nidito de amor? — me dijo sin soltarme del cuello.

— Listo.

*****

Eran las 9:34 hora californiana, aterrizamos a las 9:35, el viaje no había sido muy pesado, yo dormí casi todo el tiempo al igual que Vegetta, no hubo nada especial, nada diferente, un simple viaje de seis horas, desperté a Vegetta que estaba a mi lado.

— Vegetta — le dije mientras le movía el hombro — vegetta… despierta — el despertó.

— ¿Qué hora es?

— 9:35 de hora de california, vamos, es hora de salir — Vegetta se levanto, yo tome mi mochila que estaba en el suelo y también tome la de él

— Yo puedo Willy — me dijo frotándose los ojos

— Anda, te la doy abajo cuando despiertes bien

Salimos del avión por el túnel y llegamos a la sala para tomar nuestras maletas, Vegetta tomo la suya al igual que su mochila, yo tome la mía al igual que la mochila donde traíamos los zapatos, salimos y tomamos un taxi que nos llevara hasta la casa, ya estaba oscuro en Los Ángeles, y no tenía ni una gota de sueño, llegamos exactamente a las 10:38, page al taxista bajamos del coche junto con las maletas y nos encaminamos a la entrada, Vegetta abrió la puerta con las llaves y entramos, dejamos las maletas en la entrada y nos sentamos en el sillón.

— Al fin en casa tío — le dije

— Sí, ya necesitábamos estar de regreso

Ambos estábamos en el sofá observando la televisión sin encender, ninguno de los dos decía nada, me miro, lo mire, retire la mirada bajándola a la mesita del centro.

— ¡Oh Vegetta!, tu móvil — lo tome para dárselo, el lo tomo y lo dejo a un lado

— Me entretuviste tanto que no hizo falta — se acerco a mi aun en el sofá y me dio un beso en los labios, yo me encogí y me sonroje, el beso era tan dulce, tan cálido, en nuestra casa, al fin estábamos juntos, el se separo bajo la mirada y  se sonrojo — creo que iré a recargarle la batería — se levanto de mí y me dejo ahí en el sillón, yo me levante y me fui a mi habitación también, me senté en el frente al monitor de la computadora mientras miles de pensamientos comenzaban a correr por mi cabeza ¿Qué pasaría ahora?, ¿todo el mundo se enteraría?, ¿Cómo lo tomaría Vegetta?, ¿Qué pasara si algo sale mal?.

— Willy… — voltee a la puerta para encontrarme a Vegetta recargado en el marco, le sonreí, el comenzó a tocarse el cuello en acto de nerviosismo — ¿puedes dormir conmigo? — yo le sonreí, me levante y le di un beso en los labios.

— Claro que si pringao’ — el sonrío, me tomo de la mano y me guio hasta su habitación — recuéstate, ponte cómodo, estas en tú casa — sonreí, me senté en el borde de la cama y comencé a quitarme los tenis mientras que Vegetta se iba al baño y se ponía su pijama, me saque la sudadera Jack & Jones quedándome en la playera blanca, lance la sudadera al respaldo de la silla, Vegetta regreso con su pijama morada y una playera ajustada, coloco su ropa sucia en el cesto a exceptuar por sus camisa, esa coloco en el respaldo de su silla, me metí en la cama tapándome con los edredones de la misma, Vegetta se metió y se recostó a mi lado.

— Willy… — me dijo Vegetta mientras me miraba, lo mire

— ¿Si?

— Te amo, gracias por el mejor viaje de todos, Londres definitivamente es nuestra ciudad, mi ciudad del amor

— No fui solo yo, tú también fuiste una gran parte en este viaje

El sonrío — pero tú lo hiciste especial, te amo y amo cada parte de ti — él se acerco a mí para darme un beso en los labios, sabía cómo iba a terminar esto, con Vegetta encima de mi besándome, no duro mucho cuando se monto sobre mi sentándose en mis piernas ya que yo no estaba del todo acostado, se inclino para poder besarme mejor, comenzó a jugar con mi cabello mientras que yo tocaba sus brazos por encima de la camiseta ajustada, el comenzó a hacer el beso más intenso, jugaba con mi lengua, comenzaba a hacer cada vez más calor, yo no estaba listo para dar el siguiente paso pero lo necesitaba, necesitaba a este chico, necesitaba su calor, el comenzó a morder mis labios, el beso era dulcemente salvaje, empecé a  percibir su embriagante colonia, el comenzó a bajar por mi mentón dando pequeños besos hasta llegar a mi cuello, yo tenía la boca entreabierta de la satisfacción, sonreí cuando sentí los dientes de Vegetta actuar sobre mí, coloque mis manos sobre su robusta espalda mientras que el continuaba con mi cuello, comencé a morder mis labios por la satisfacción de sus actos, Vegetta comenzó a bajar su mano por mi cintura para tomar mi playera y comenzar a subirla, yo abrí los ojos como platos, trague saliva y suspire, lo necesitaba pero no estaba listo, pero en serio lo necesitaba, comencé a sudar y  aleje las manos de su espalda, mi respiración comenzó a ser cada vez más rápida, Vegetta lo noto, paro de besarme, suspiro y recargo su frente en mi pecho — Esperare, ya lo sé, no estás listo. — yo suspire le di un beso en su cabeza, lo abrace fuertemente por la espalda haciendo que cayera completamente en mi, recargue mi barbilla en su cabeza, cerré los ojos, me deje llevara por la necesidad, el deseo y el amor y en tono de susurro y con la respiración agitada le dije — Lo estoy.

*****

Kjashkjhskjahskjhakjshkjahsjkhaskjhskajh, EXACTO!, a llegado el acto de amor <3 pero hasta el próximo capítulo ;) kahkjhskjahskhs, este capítulo es muy especial, lamento que tardara tanto pero quería que fuera perfecto no se cuando publicare el 8 porque estoy a finales de la escuela y estoy con lo de la graduación y para lo de entrar al bachillerato, así que ténganme paciencia por favor.

Muchas gracias capullitos primaverales, que tengan una linda mañana, tarde, noche o madrugada según la hora en la que lean esto, muchas gracias por seguir el fanfic y regalarme un trocito de su tiempo<3.

L@S ADORO!!! Besos y abrazos mexicanos<3.

Somos escritores

Somos escritores de un mundo demente. Somos el aire que mueve las hojas de los arboles, somos la luna, somos los sueños… somos las letras que plasmamos sobre el papel, somos escritores incluso cuando no escribimos, cuando nos estancamos en lo efímero o cuando morimos.

Hemos escrito las mejores historias de amor, las historias reales, grandes novelas e inolvidables cuentos, con el dolor y la pasión que sale del corazón.

Somos afortunados cuando le tocamos el alma a una persona, y seguimos siéndolo cuando sólo nos tocamos a nosotros mismos, cuando nadie nos lee, cuando nadie sabe de nosotros, cuando lo que escribes se queda en el universo; pero la fortuna más grande para un escritor, es tener a quién amar, a quién sujetar de la mano o del corazón,  alguien a quién llevarle a las nubes, vivir todo lo que ha escrito y seguir escribiendo, alguien a quién hacerle cartas, sonrisas y el amor. La mejor fortuna es encontrar la poesía que se esconde en ese ser que te hace dejar de existir para comenzar a vivir.

Edna Gómez