hoja y papel

Tiempo de: ESCRIBIR, de coger una silla y sentarse junto a una mesa con varios lápices y hojas de papel color azul, de escribir hasta no poder más.
Cuando era pequeño y siempre qué estaba triste mi abuela me hacía un avión de papel. No sé como le hacia para atinar al momento exacto en que mis lágrimas estaban a punto de salir, se sentaba a mi lado tomaba una hoja de papel y hacia pliegues. Lo hacia en silencio y con mucho cuidado. Me llevaba al techo y lo lanzaba. Pasábamos la tarde lanzando aviones de papel hasta que mi tristeza volaba con ellos. Un día le pregunté “Mamá ¿Como haces para que vuelen tan alto?“ ella respondió “Es sencillo solo debes darles una misión, ellos seguirán volando hasta completarla”. No entendí lo que quiso decirme, pero dedicamos el resto del día a hacer aviones de papel. Entrado el atardecer justo cuando el sol tintaba de naranja el cielo, mi abuela hizo un ultimo avión de papel, lo lanzó a lo alto, traté de seguirlo con la vista, pero no lo logré. “¿Dónde fue ese a parar?“ pregunté con la curiosidad de un niño en mis ojos. “Ese pequeño avión tenía una misión especial, ya lo verás”. Al poco tiempo mi abuela murió. Dejé de hacer aviones de papel y mis sonrisas se fueron apagando poco a poco. Un día cuando al fin pude subir a nuestra improvisada pista de despegue el clima estaba cálido y las lágrimas empezaban a resbalar por mis mejillas, un pequeño avión de papel llego volando y aterrizó a mis pies. Lo tomé en mis manos y lo examiné, escrito en las alas con letra de mi abuela decía “Se fuerte pequeño y no dejes de sonreír". Desde ese día cada vez que quiero contarle algo lo escribo en un avión de papel, nunca recibo respuesta pero sé qué ella los recibe, después de todo ningún avión de papel deja de volar hasta completar su misión.
—  Aviones de Papel @perdidoensusonrisa
Estoy inclinada ante una hoja de papel y te escribo todo ésto y pienso que ahora, en alguna cuadra donde camines apresurado, decidido como sueles hacerlo, en alguna de esas calles por donde te imagino siempre… has de saber dentro de ti que te espero.
—  El recado (fragmento) Elena Poniatowska
Libros y más libros. Hay momentos en que desaparece la esencia del
libro, quedando solamente su ridículo cuerpecillo. Me veo entonces acariciando nebulosas hojas de papel y me pregunto si valen lo que una mirada humana. Me retuerzo en el interrogante axiológico.
Pero ¡no necesito respuesta! Continúo leyendo; paulatinamente, 
desaparece el físico del libro. Me convierto en el receptáculo de su alma. (¡Oh, amo los libros!)
—  Diarios, Alejandra Pizarnik.
Sin duda eres una persona precaria y dolida, un hombre que lleva una herida en su interior desde el principio mismo (¿por qué, si no, te has pasado toda tu vida adulta vertiendo palabras como sangre en una hoja de papel?), y las recompensas que te brindan el alcohol y el tabaco te sirven de muletas para que tu lisiado ser se mantenga erguido y pueda moverse por el mundo.
—  Paul Auster, Diario de invierno
Conversación Acuario (M) y Virgo (H)

El sonido de un timbre se hace presente en todo el lugar, y todo los estudiantes de un salón se retiran, a excepción de uno.
Acuario se dirige al salón, y entra, viendo a un Virgo concentrado en algo. Así que se dirige hacia él con una sonrisa.
— Holi —Sonrie, y él al darse cuenta de la presencia de Acuario, cubre la hoja de papel.

— Ho-hola amor. — Nervioso.

— ¿Qué estás dibujando? — Pregunta curiosa, intentando ver la hoja de papel que este oculta entre sus brazos.

— Nada, nada. Yo no oculto n-nada ¡Deja de interrogarme!

Rueda la mirada.— Ya te delataste solito, así que muestra. — Le intenta arrebatar la hoja de papel, y de un momento a otro ya están en el suelo.— Quiero ver—puchero.

— No, y no lo veras. Es horrendo. — sostiene firmemente con su mano derecha la hoja.

— ¿Ah sí? Bueno… Entonces…—Pensando.—¿Me dejas besarte?

— Eso no se pregunta. —Con su mano libre le toma del mentón para besarla.

Se separa del beso, para luego levantarse y sacudirse.—….

Confundido.— ¿Pasa algo? — Se levanta y mira a su pareja, que está sosteniendo una hoja.— ¿Eh? — Mira su mano, y no tiene la hoja.— ¡Oye! Eso es jugar sucio.— Le va a arrebatar la hoja, pero de pronto recibe un abrazo.

— Te quedo muy bonito, gracias amor.— Lo abraza con más fuerza.

Sonrojado.— Así que lo viste… No es necesario que mientas, esta horrendo.

— Tienes problemas a la vista, ¡yo creo que es absolutamente hermoso! Es igualita a mi.

— No lo es, mira, la inclinación del ojo derecho es distinta a la del izquierdo, y la boca no se parece a la tuya y-

Le interrumpe.— Bla, bla, bla. Exageras, y mucho. En mi opinión esta perfecto, y ni me había dado cuenta de esos pequeñísimos detalles.

— Sigo pensando que es horrendo.

— Tan Perfeccionista que eres…

— Soy un Virgo ¿Qué esperabas? — Sonríe.— ¿Y podrías darme un beso como el anterior? No me dejaste disfrutarlo.

— No. Si quieres disfrutar un beso, pues besa a un cactus.

— Tan amorosa que eres… — Dice sarcástico.

— Soy una Acuario ¿Qué esperabas? — Sonríe burlesca y le da un besito.— Hasta ahora conformate con eso.

—Sabes, ese beso me hizo pensar que no me quedo tan horrendo el dibujo. Tal vez si me dieras otros besos más pensaría distinto….

Mira la hora con su celular.— Esta bien… — Justo cuando lo va a besar suena el timbre.— Que lastima, se acabo el receso ¡Adiós amor! — Sale del salón, para ir al suyo.

— Maldito timbre…

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No sé quién me pidió esto, ya que se me borro la pregunta al guardarla en el borrador :‘v
Y espero que te guste, que termine escribiendo más de cinco veces esto ya que no me gustaba como quedaba

Simplemente solo necesito el vicio del arte.

El de quedarme hasta la madrugada pintando.

El de fotografiar cada amanecer y cada anochecer.

El de escribir hasta que me duelan los dedos.

El de intentar esculpir tu espalda por si te vas.

Porque nunca necesité de un cigarro más que de una hoja y un papel.

Porque nunca necesité emborracharme de vodka sino de letras.

Porque nunca necesité palpar las drogas más que tu espalda.

Esta fue mi elección de vida, me entregaron el don del arte.

A él me vicio y me aferro.

Con él sobrellevo mis días.

Si voy a cortarme, sera con la aguja que marcará con tinta mi piel para siempre.

Si voy a ilusionarme, enfadarme o sufrir, lo haré todo por escrito.

Es lo que me sostiene, lo que me da vida.
Nunca puede ser malo.

Lo necesite solo un día o todos los días.

Es como un poder que me fue entregado al nacer y no todos pueden poseer.

Es una forma diferente de ver las cosas, la gente, la vida.

Es saberse cada detalle. Observar cada color, cada sombra.

Es poner cada coma, cada punto. Destacar cada palabra con el universo que lleva dentro

Es querer plasmar toda la belleza que veo a pesar de la apagada realidad.

Es querer rodearme de todos mi recuerdos o pesadillas plasmadas con mis propias manos.

Todo aquello llevado a una dimensión tangible y visible.

Para que todos puedan sufrirlo o disfrutarlo con la misma intensidad o más que yo cuando lo vivía o más tarde cuando lo creaba.

Con el fin de inmortalizar, representar. enseñar, destacar. El arte es una fuente inagotable de ideas.

Tan grande como el sentimiento de sentirte capaz de tenerlo en tus manos.

Con un lápiz o con cientos de colores, podré transmitir aquello que me apasiona en papel o cualquier objeto.

Podré meterme en otro mundo que pocos entienden y saben.

Podré pasarme días con lo mismo, mejorando cada detalle.

Añadiendo o quitando.

Podré frustrarme si algo no me sale a la perfección.

Pero me enseña a no rendirme.

Que hay diferentes caminos para llegar a lo mismo.

Que tendré que borrar tantas veces como necesite volver a empezar.

Que por más que parezca perfecto siempre querré superarlo.

Y después de todo, seguirá habiendo gente a la que no le guste lo que hago.

No aprecia mi arte o no le parece magnífico.

Una obra más.

Como si cada línea no costara lo suyo.
Como si no me hubiera pasado horas.

Habrá gente que seguirá buscando algo visual en una obra puramente sentimental.

Habrá gente que intentará verle el doble sentido o la historia de detrás.

O habrá gente que dirá que es bonito. Y ya está.

Pero no siempre es bonito.
El arte es un medio, otra forma de hablar.

Pocos entienden este lenguaje.
Detrás de todo puede haber un mensaje.

Porque el arte es para muchas cosas. Para muchas personas.

Sin importar la edad o el dinero.

Es liberarse, descomprimirse, derramarse, desenfadarse.

Por todo eso, yo escogí el arte y no los vicios.


Por esto voy a luchar. De esto voy a aprender.

No lo voy a dejar.

Me va acompañar hasta la muerte y cuando yo muera él seguirá presente en todos los demás.

Esta vez, representándome a mí, en lugar de yo a él como hice toda mi vida.

El arte te representará como tú has intentado representarlo.