historia de alemania

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My Honor Was Loyalty - Official Trailer

“Mi Honor es la Lealtad”

La ciudad de Dresde, Alemania, después del bombardeo de las fuerzas aliadas en 1945, mas de 150 mil fallecidos por las 4 mil toneladas de bombas lanzadas en la ciudad.

La foto de abajo es en el mismo lugar actualmente.

Que los alemanes son nazis, y así. Por Gabriela Warkentin.

 

Los alemanes son nazis y son máquinas frías. Los argentinos son unos hígados insoportables. Todos los africanos son… africanos (¡¿cómo quieres que los distinga, pues?!). Los ingleses son flemáticos (lo que sea que esto signifique), los gringos no merecen ni nuestro aplauso. Costa Rica… sólo sé que nos odian (y creo que hay tiburones en sus mares). ¿Colombia? Ah, son chidos, aunque tienen unos árbitros jijosdesumadre. De Holanda ni me hables, ¡no fue penaaaaaal! (y en KLM volará sólo la familia del idiota ese que tuiteó lo de Adiós Amigos). Corea, China, Japón… pues todos con los ojos como rasgaditos, ¿no? Son chales, pues, se quedan así, milando pasar el tiempo. ¿España? mmmmhhhh, la Madre Patria (¿qué quieres que te diga?). Argelia, pues son como musulmanes. Dicen que jugaron hasta sin comer. Que su religión, y cosas. Ya ves que son raritos. En Uruguay, pues ahí son como pachecos, hay mota y no sé más. ¿A poco no es lo mismo que Argentina? Rusia es de Putiiiín. Eeeeeeeehhhhh, puuuto. Okei, no. Bosnia es ¿Bosnia? Y Brasil, pobres weyes, los hicieron pedazos. Los pinches alemanes nazis.

¿Le seguimos?

Mucho Mundial de futbol, poquísimo o nulo conocimiento de quiénes son los que son. Y no es sólo en México, antes de que os azotéis. Que en los estereotipos nos ahogamos todos, y de los prejuicios mejor ni hablamos. Eso sí, que nadie se atreva a decirnos mexicanos sombrerudos, porque les partimos su máuser. México sólo hay uno, y no fue penaaaaaal.

En estos días previos a la final del Mundial (que, por cierto, espero gane Alemania), me he topado con algunas afirmaciones que son unas joyitas. Van y vienen, pero las podemos resumir en la siguiente frase: Alemania goleó a Brasil porque perdió el talento y ganaron la eficacia, la disciplina. Es decir, Brasil igual a talento, Alemania igual a disciplina (¿entonces la disciplina no es talento?).

Ah, qué trabajo cuesta que la “imagen país” sea otra. Lo hemos vivido en carne propia: México lleva años siendo EL lugar de la violencia, de los narcos, de los decapitados, de la inseguridad. Cierto, me tocó en Madrid, hace una semana, que me dijeran “¿eres de México?, ¡qué bonito juegan al futbol!” Pero ese aplauso, sabemos, se desinfla tan pronto se articula. Lo mismo a la inversa: Brasil llevaba años siendo EL ejemplo a seguir: narrativa de triunfos, de afirmación, de orgullo. Y como decía un amigo que anduvo trabajando estos días en sedes mundialistas: qué necesidad tenía Brasil de enseñarnos sus costuras. Imagen desinflada. O dañada. ¿O real?

Ya sé. Cualquiera de estas lecturas es injusta, por reduccionista. Sólo que así son los tiempos de nuestra construcción cultural.

Alguien podría tratar de contar la historia reciente de Alemania, por ejemplo. Destacar que su selección es hoy más alegre, menos mecánica, que juega con más corazón en mano de lo que solía hacer. Multicultural, sin duda, ya no sólo con apellidos que podrían ser nombres de pastores alemanes. Significativos los tuits de la Federación Alemana de Futbol, por ejemplo, con fotografías y mensajes de simpatía hacia los brasileños que acababan de destrozar. Pero, claro, dirá más de uno, la arrogancia de su superioridad. Y sí, che, que no estamos hechos para los matices. Requieren demasiado esfuerzo. ¡Sos un boludo!

Hoy, domingo, termina el Mundial de futbol. Mañana viviremos la resaca. Tendremos que padecer las realidades del futbol nacional, y de lo nacional (sin futbol). Padecernos a nosotros. Pero, con suerte, algo habrá cambiado: por ahí habrá quien se haya dado cuenta de que no todos los mexicanos son violentos, no todos los alemanes nazis, no todos los argentinos unos higaditos. Y habrán triunfado algunos matices.

Ustedes disculparán, amanecí optimista.

 

gabriela.warkentin@gmail.com

Comunicadora y académica