hay que matarlo

anonymous asked:

Me siento deprimida, no quiero hacer nada. Quiero estar en mi cama hasta que mis problemas se vayan. ¿Tú harías lo mismo?

Déjame decirte que no, a golpes he aprendido que los problemas hay que matarlos antes que ellos te maten a ti 

  • familiar promedio respecto a una marcha: siempre cortando la calle, uno labura todo el día y tiene que bancarse a estos vagos de mierda, que se vayan a laburar, hay que matarlos a todos
  • el novio de mi vieja: qué hacés acá? no vas a la marcha? mirá que le cuento a malena pichot
Lo que siento por los signos (por Acuario)

Aries: él/la mejor amig@ del mundo, siempre bien dispuesto a todo, regalando una sonrisa aunque todos les vaya mal, incondicionales y personas que valen oro y saben cuidar bien los secretos.

Tauro: testarudos a miiiil, se cierran en una cosa y no te hacen caso! Pero, con comida todo se resuelve (bueno, no siempre). Siempre que necesites un consejo hay que pedírselo a tauro, en eso se destacan como loco.

Géminis: Las personas más sensibles qué conozco, las más locas y las más cambiantes. Son como cajas de sorpresa, impredecibles e increíbles charlatanes. Aunque siempre aparentan estar bien ¡VAMOS CHICOS, ESTAR MAL ES NORMAL, NO FINJAN SIEMPRE!

Cáncer: otros sensibles, y demasiados, a veces cansan pero son tan leales que no podes enojarte con ellos por mucho tiempo. Tienen que aprender a dejar ir algunas cosas y ver lo bueno del momento porque sino no sonríen y sus sonrisas son siempre tan cálidas que te hacen sentir como en casa.

Leo: Brillantes, increíbles, buenos amigos. Son tan fieles cuando entras en confianza que te sorprende su humildad y su amistad. Nunca, pero nunca, se ven mal y uno, al lado de ellos se siente como al lado de una estrella! Y son leones sí se meten con vos, sacan sus garras y destruyen por amor/amistad.

Virgo: cínicos y perfeccionistas, no dudan en romperte él corazón de la manera más despiadada pero en el fondo, ellos también fueron rotos, solo necesitan quien les muestre lo mejor del mundo y pongan esfuerzo en no mostrar solo el mal genio qué a veces tienen.

Libra: UFF cuando dicen que es un signo indeciso no mienten, nunca saben qué quieren y que no, y por las dudas eligen las dos (siempre que puedan). Son increíbles amigos aunque te den ganas de asesinarlos cuando intentan quedar bien con todo el mundo y se deprimen al no lograrlo. Pero en vez de matarlos, hay que abrazarlos, los libras aman sentirse queridos por los que quieren y sobre todo, si un libra confía en vos, da todo por vos una y mil veces.

Escorpio: intensos, misteriosos, perfectos con toda esa oscuridad qué los rodea. Siempre atraen siempre son fieles a los que quieren. Dan lo que sea por verte feliz eso si! No los hagas poner celosos o los hagas enojar porque sacan su veneno, aunque después se arrepientan y vuelvan a pedir perdón (no suelen hacerlo así que si piden disculpas siéntanse súper importantes)

Sagitario: otros crueles y despiadados cuando quieren, lanzan palabras que son como puñales Pero ¡ojo! Siempre de frente. Siempre listos para la aventura y, si los conoces bien, siempre estarán ahí para vos.

Capricornio: calculadores y callados, a veces creo que pueden descubrir lo que el otro quiere o siente con solo verlo.

Acuario: son personas liberales, nada les sorprende porque aceptan todo tal cual viene. Te apoyan en todo así sea descabellado o terrible. Son capaces de dar la vida por vos si lo mereces.

Piscis: es el signo con el que peor me he llevado, pero no significa que sean todos iguales. A mi parecer, son falsos, primero los conoces y son puro amor y luego de un tiempo ¡Pum! Sale el lado cruel y capas de usar todos tus defectos en tu contra.

Espero no ofender a nadie! Es solo mi parecer!

homofobicos religiosos = “dios hizo al hombre y a la mujer para que esten juntos, no para que un hombre y otro hombre esten juntos” “estan pecando” “son abominaciones” “la biblia lo dice” bla bla bla….
homofobicos tipo fascistas = “los gays no tienen que existir” “hay que matarlos a todos” “son un asco” “si tuviera un hijo gay lo mataria” bla bla bla…. 
harta estoy HARTA DE TODO ESTO, ¿porque no pueden dejar que dos personas se amen? hay personas que matan, violan, roban y no dicen nada, entonces en que quedamos? que mal o que daño les hace que dos personas se amen? la verdad no lo entiendo y nunca lo voy a entender.

Cuando escucho a alguien pedir más policía, pienso en Luciano.

Cuando escucho a alguien que dice “Hay que matarlos a todos”, pienso en Luciano.

Cuando veo a alguien que mira mal a un chico por tener gorrita, pienso en Luciano.

Cuando escucho “negro de mierda”, “no trabajan”, “son todos choros”; pienso en Luciano.

Cada vez que alguien me da la posibilidad de refutar los argumentos de esa gente con mente cerrada, prejuiciosa que es terriblemente funcional al sistema, pienso en Luciano. En Luciano y en los años que le robaron, las sonrisas que le arrancaron, la vida que le truncaron, las penas que le produjeron, las marcas que debió tener sobre el cuerpo antes de cerrar los ojos; las veces que lo habrán discriminado, las veces que le habrá deseado la muerte algún sin vergüenza que camina por las calles del centro. Pienso en Luciano y en lo que le robaron y lo que nos dio: una chance más para creer en algo distinto. Porque sin ser un revolucionario, sin dar todos los días la cara por un mundo distinto, él era la prueba de que existe un mundo distinto. Un mundo donde elegimos ser nosotros y no lo que nos presionan a que seamos. Y por eso todas las veces que pienso en Luciano, pienso que por él, por todos los chicos asesinados por gatillo fácil, por todos los desaparecidos en democracia, por todos los chicos y chicas que la policía detiene por portación de rostro y por todos los explotados del país y del mundo: tengo que hacer algo para cambiarlo. Y ese algo, es militar.

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Espera! Hay que matarlos?

Había una vez un Rey, que tenía 3 hijos, uno se llamaba Pedro, otro Juan y Francisco. El Rey era ciego y todas las mañanas se ponía a tomar el sol en la terraza de su castillo. Un día pasó una viejecita y le dijo:
- oh mi Rey, estás ciego…
- si, me quedé ciego ya hace mucho tiempo… Que no daría por volver a ver mi castillo y a mis hijos
- Pero rey, manda a tus hijos por el sendero que hay al lado de tu castillo, mándalos a buscar La flor de la Liray, cuando la traigan pásala por tus ojos y vas a poder ver.
Así la viejecita, siguió su camino y el Rey decidió mandar a sus hijos en búsqueda de esta mágica flor, a quien regresara con ella, sería dueño de toda su fortuna. Así los tres hermanos deseosos de la fortuna unos, y otro deseoso de ayudar a su padre, ensillaron sus caballos, prepararon un bolso echaron pan, queso y charqui y así partieron. Cuando llegaron al sendero, éste se dividía en tres caminos y Pedro, el mayor dijo:
- ya hermanos, tú Juan te vas a ir por el camino del medio, yo por el de la derecha y tú Francisco por el de la izquierda.
Pedro galopaba en su caballo ansioso de llegar al final del sendero y encontrar la flor, pasó por el lado de una viejecita que le gritó “mi hijito, no tendrá un pedacito de pan para esta viejecita” y Pedro sin tomarla en cuenta gritó “córrase señora que voy apurado” y dejó a la viejecita en medio del sendero.
Juan, apurado se encontró con la viejecita en medio del camino y esta le dijo “no tendrá un pedacito de pan para esta viejecita” y él contestó “cómo se le ocurre señora, voy apurado” y siguió su camino.
Francisco, se encontró con una viejecita que le dijo “mi hijito, no tendrá un pedacito de pan para esta viejecita que no ha comido nada”. Él muy serio y desesperado se bajó de su caballo y le dijo “por supuesto señora” y sacó todas las cosas para tomar té, sacó el charqui, el queso y el pan y así compartieron toda la tarde, la viejecita le preguntó:
- ¿y qué andas haciendo en este sendero tan solitario?
- ando con mis hermanos en busca de la flor de la Liray para que mi padre pueda recuperar la vista.
- mira, como tú fuiste muy bueno conmigo, yo te voy a dar la flor de la Liray, pero, la tenemos que esconder de tus hermanos, porque si ellos saben que tú tienes la flor, te van a matar.
Así abrieron la suela de su zapato y escondieron la flor allí, Francisco subió a su caballo, le dio las gracias a la señora y siguió su camino.
Al final del sendero, se llegaron cabalgando, Pedro y Juan, el primero dijo:
- oye Juan, ¿encontraste algo o no?
- no Pedro… No he encontrado nada ¿y tú?
- nada.
Al último llegó Francisco, a quien ambos preguntaron:
- ¿encontraste algo Francisco?
- no, y ustedes ¿encontraron algo?
- no nada.
Juan, se dio cuenta de la suela despegada de su hermano y dijo:
- oye, ¿qué le pasó a tu zapato?
- no, nada se me despegó con el estribo
- mentira, que teni’ ahí- gritó Pedro- muéstranos.
Lo bajaron del caballo y le abrieron la suela.
La flor de la Liray- gritó Juan
Así que la estabai’ escondiendo, Juan hay que matarlo - dijo Pedro
Así, mataron a su hermano, y lo enterraron cerca de un arroyo. Llegaron al Castillo, y su padre pasó la flor por sus ojos y vio a sus hijos, pero, faltaba uno.
¿y Francisco?- preguntó
Papá, nosotros lo esperamos harto rato antes de volver, y no llegó- dijo Pedro
Entristecido por la pérdida de su hijo menor, esperó muchas tardes al principio del sendero, hasta que después de muchos años, decidió recorrer el camino que su hijo había hecho, ensilló su caballo, alistó una mochila, con pan, queso y charqui, y partió. Llegó hasta un arroyo, donde decidió descansar, al lado de una caña que había crecido al pie del arroyo, quiso hacer una flauta, así que tiró de la caña para poder cortarla, en eso, se escuchó “no me toques papacito, ni me dejes de tocar, mis hermanos me mataron por la flor de la Liray”. El Rey, muy triste montó su caballo y volvió a su castillo. Luego de un tiempo le dijo a sus hijos:
- saben, quiero hacer un viaje con ustedes, así que vayan a ensillar sus caballos.
Los hermanos, ensillaron tres caballos y alistaron 3 bolsos, con pan, charqui y queso. Partieron los tres por los tres caminos y llegaron a un arroyo donde había crecido una caña.
- córtenme un pedazo de esa caña hijos míos, quiero hacer una flauta.
Los hermanos tiraron de la caña y se escuchó “no me toquen hermanitos, ni me dejen de tocar, ustedes me mataron por la flor de la Liray”.
- ¡desentierran a su hermano!- exclamó furioso el Rey.
Llevó el cuerpo de su hijo al Castillo, donde le dio sepultura a su cuerpo, y desheredó a sus hijos mayores, que recorrieron el pueblo sin amparo.
Todas las tardes se veía al Rey, recorrer el sendero, que alguna vez, recorrió su hijo.


O algo así… Me contaba mi abuela.