hablarse

anonymous asked:

Oye! Autremonde Ya que alguna gente alguna gente se siente sola al no tener amigos, que te parece si hacemos un tipo de juego donde la gente escoja un número del 1 al 80 (al azar). si dos personas escogen un número igual tendrán que hablarse y así tal vez poder formar una amistad muy diva :v no se, solo se me ocurrió UnU que opinas? All the love 💕

Me parece perfecto.

Así va el juego:
1. Tienes que undir el botón de comentario y poner un número del 1 al 100 al azar. 

2. Tienes que rebloguear este ask.

3. Cuando hayas reblogueado tienes que buscar quién ha comentado el mismo número que tú, y tienes que mandarle un ask hablándole a esa persona.


Créanme, las mejores historias se formarán, y luego pueden venir a contarnos qué pasó.

No pierdas tu oportunidad de comenzar una hermosa historia. 

Esa noche no buscaba nada serio. Ninguno de los dos lo buscaba.
Fue la ocasión perfecta.
No sentían amor, pero había atracción, y por esa noche, ninguno buscaba nada más.
Esa noche ella se sintió apreciada, a pesar de que él no la amaba la respetaba, y estaba cuidándola frente a cada peligro, le tomaba la mano, le abría la puerta del carro e iba siempre a su lado, custodiándola por si se encontraban un peligro, la dejaba pasar primero, la defendía si había algún pesadito.
Se sentía apreciada, y ese cariño instantáneo que se formó fue suficiente para no pensar en nada más que en él, ya se arrepentiría más tarde, ya llegaría la culpa después.
Entonces decidió, que si algo surgía entre los dos esa noche, no se detendría.
Él a pesar de todo, la cuidó toda la noche.
Fue su aventura de verano, él la besó como si no hubiera nadie más en la habitación, y después salieron juntos a buscar el amor de una sola noche.
Besos convertidos en estrellas en esa fría madrugada, caricias creyéndose soles de primavera, recuerdos que quedarían por siempre marcados ese día.
Jamás volvieron a hablarse, no después de aquella noche.
Pero no importaba, ella sabía que así sería, y él también lo sabía, ambos buscaban lo mismo, joder al corazón y consolarlo con besos y copas.
—  La sinfonía del alma.
Domingo de desastres. (One-shot Wigetta)

No es culpa de Guillermo el estar enamorado, ¿verdad?

Pero se siente de esa forma. Así se encuentra, escondido en un armario mental, removiéndose entre secretos de colores, mentiras dobladas cuidadosamente y pensamientos que empujan la puerta hasta el límite.

Se siente inseguro, perdido, triste.

Pero luego está Samuel, brillante, sonriente, vivo. Vivo, vivo, vivo. Está tan vivo. Que es lo único que sigue dando fuego al corazón de Guillermo. Y no, por supuesto que él no está exagerando, él no tiene que hacerlo. Perdió a su familia de alguna manera pues llevan sin hablarse con ella -salvo con su hermana, en contadas ocasiones- más tiempo del que puede contar, y todo lo que ha tenido siempre, todo lo que ha conocido, es al chico  de pelo oscuro y ojos caramelo. El cariño del chico que siempre ha estado ahí para él, en lo bueno y en lo malo.

Hasta ahora.

(…)

Samuel ha sido tan perfecto siempre, que de alguna manera, Guillermo ha caído en el amor. Fuerte. Doloroso. Sinceramente, se pregunta cómo no se ha podido enamorar antes, incluso le sorprende. Pero aún así odia ese sentimiento cálido y desgarrados que acude a su pecho cuando ve al menor salir de su habitación por las mañanas, con una sonrisa que ilumina el apartamento, o cuando lo ve aparecer por la puerta de su cuarto -donde él pasa el mayor tiempo editando o grabando- con un café con mucha, mucha leche pues el sabor real del café le parece amargo, y aunque él prefiere batido, adora cuando Vegetta le prepara esa pequeña taza.

Pero el mayor no estaba para nada interesado en él. Se lo demostraba las veces que salía por ahí y terminaba con alguien en el piso -mayormente chicas, pero ocasionalmente, también se interesaba en chicos-.

Esas veces, Guillermo se recluye en su habitación, intentando atrapar su mente entre grabaciones, juevos que realmente cansan y respiraciones entrecortadas que ayudan a disipar las lágrimas, con la música alta perforando sus oídos, sus manos en puños y sus ojos cerrados con fuerza. Esas noches, Guillermo muere un poco más, de alguna manera. Y Samuel no lo sabe. Nunca lo sabrá.

Claro que en sueños ilusoss, había pensado que él podría tener alguna oportunidad cuando vio que Samuel se interesó por un chico; la primera vez, hace más de tres años, al menos, frente a sus ojos. -¿Cuánto lleva enamorado de su mejor amigo, entonces?- Su corazón latió con vida, llenándose de esperanza durante unos segundos. Hasta que, en una mañana, dos semanas después de armarse de valor y preguntarle si estaba interesado en los chicos, su compañero respondió:

—Creo que es como un 95% en las chicas, ¿sabes? Pero ese 5% es algo más como chicos robustos y musculados… o algo así.— Y el pringao’ al que quiere seguía hablando, pero Willy se había perdido en el sonido hueco de su corazón quebrándose, la esperanza convirtiéndose en un hoyo negro del que no podría escapar.

Habían sido tres años desde ese momento, y aún seguía doliendo con tanta viveza que no puede creerlo.

Intenta cambiar por un tiempo, realmente lo intenta. Pero a pesar de todo, ese no es él, así que desiste. No puede. Él es alto, delgado, y nunca, nunca, nunca podría gustar a su mejor amigo.

Está bien. Todavía somos amigos.

Y con aquel pensamiento que ha persistido por años, él continúa.

Pero cada noche que ve a Samuel con alguien más, se siente más y más triste. La soledad lo abraza algún tiempo después, haciéndole compañía irónica a la tristeza.

Porque al final, es todo lo que tiene. Es su mejor amigo. Es la persona que ama. Es su hogar.

(…)

Es medio año después, dos días antes de San Valentin, cuando el Sol se apaga para el menor.

La noticia lo golpea un domingo por la mañana, exactamente a las 10:31, cuando él y Vegetta están sentados en su sillón incómodo de color negro piel, viendo una serie a la que ninguno presta real interés, hablando casualmente sobre la grabación de un nuevo capítulo de “Apocalipsis Minecraft”. Los domingos son malos días, le habían dicho a Guillermo de pequeño innumerable veces. Por desgracia, él no podía estar más de acuerdo.

—Guille…— El apodo suena raro ahora, pues hacía muchísimo tiempo que esa palabra no había salido de los labios del menor, ni ninguna palabra afectiva fuera de las tonterías de los vídeos a fin de cuentas. El ambiente está cargado de pronto, y el chico de cabello marrón se aleja aún más en el sillón, distanciándose de la poca calidez que emana del cuerpo de Guillermo.— Necesito decirte algo.

Él ni siquiera lo mira. No puede. Así que levanta una ceja, como si eso bastase como pregunta, y sigue mirando a la pantalla. Espera el golpe. De pronto la mera idea de fingir felicidad para grabar el vídeo, le parece un peso muerto sobre sus hombros.

—Yo… Esto es difícil de decir…— Comenta, con una sonrisa que no suena a eso, sino más bien a desesperación y desastre.— Yo, como que tengo novio.— Willy nota como Vegetta estudia su rostro, seguramente a la espera de alguna palabra negativa o una mueca desagradable. Pero no hay nada. Toda su fuerza de voluntad la está ocupando en no romperse allí mismo.

—¡Felicidades, pringao’!— Dice, y si su voz suena temblorosa y rota, el mayor no lo nota.— Al fin has encontrado a alguien que aguante toda tu tontería.— Ellos ríen, aunque en realidad, Vegetta carcajea y el menor muere, muere con una sonrisa falsa en los labios que mata el brillo en sus ojos y golpea su pecho.

—El milagro de Cupido, ¿no?— Pregunta ahora de una forma retórica. Él empieza a hablar, sobre como lo conoció, como encajan tan bien, como es tan, tan, tan feliz. Cuenta que lo conoció en el gimnasio al que iba todas las mañanas y Willy no puede hacer más que dejar de escuchar.

Así que, en cambio, mira la pantalla. En la serie, los protagonistas comparten un beso de amor. Felicidad y luz propia. En la vida real, él lucha contra el nudo en su garganta, y su corazón se rompe. Y esta vez, no hay manera de recomponerlo.

Él no quiere que esté entero de cualquier manera, pues al final, ¿de qué sirve?

(…)

Todo continúa. Pasan otros meses, pero Willy ha perdido ya la cuenta, pues en algún momento el tiempo dejó de importar y los días solo pasaban, vacíos y sin sentirse reales. Vegetta es más feliz que nunca, brillando con una intensidad superior a la anterior si eso es posible, estando más fuera que dentro del piso que comparten, volviendo con grandes sonrisas, sus ojos como el mar en un precioso día de verano, y según él repite, su corazón se siente como en casa cuando está con su novio.

Casa.

Casa.

Casa.

Él es un cascarón vacío, sin embargo. Un desastre que se oculta en su habitación, fingiendo grabar más horas de las que el día tiene. Apenas duerme, y cuando lo hace, despierta con lágrimas secas en sus mejillas.

Una tarde de mayo, también domingo, Guillermo sale de su habitación después de una semana. Y la realidad lo golpea de una manera que lo hace tambalearse allí mismo, en mitad del salón, cuando delante de él está la pareja de Vegetta, con el pantalón del pijama de su mejor amigo, sin camiseta, y bebiendo café en su taza. Aquella taza que su compañero desde hace años le llevaba al despacho cada tarde que él se sentía saturado por los estudios.

—Esa es mi taza.— Susurra, sin pretender que nadie lo escuche. Y nadie lo hace, realmente. Las dos personas que tiene frente a él están demasiado concentradas en mantener sus bocas juntas y en aprender a respirar mientras se besan.

Ahora nada estaba bien. Porque ya ni siquiera eran amigos.

Estaba solo. No pertenecía a ninguna parte. No había hogar para él. Estaba perdido en mitad del mundo sin que nadie se percatara de su presencia. Perdido en el olvido de un recuerdo que durará semanas, y con suerte. Sus subscriptores se olvidarían de él con el tiempo, y continuarían su vida. Sus ’amigos’ ni siquiera dudarían a dar un paso fuera de él. ¿Qué importaba, entonces? ¿Si moría, alguien se iba a percatar? ¿Si no comía, alguien se iba a preocupar? ¿Si no dormía, alguien iba a estar ahí para calmar sus pesadillas?

Nadie. Y él no era lo suficientemente fuerte para hacerlo. Nunca lo había sido, y ahora mucho menos. Invisible. Inútil.

Picaduras, quemaduras y cortes empezaron a pintar la piel del menor, porque cualquier cosa dolía menos que el hueco que se había creado en su pecho, aquel que se lo estaba tragando vivo por completo.

(…)

La esperanza murió.

Era todo lo que le quedaba, y murió.

Bien, ellos habían dejado de hablar. Por supuesto, la educación seguía estando presente en el piso, al igual que algunos sábados compartían, escasos, en el salón compartiendo alguna que otra idea para los vídeos, pero al final, solo quedaban los ‘Buenos días’ 'Buenas noches’, 'Pásalo bien’ y, finalmente, un 'Suerte grabando’. Eso es todo.

No hay más desayunos juntos, no hay más noches de charlas idiotas y preguntas existenciales, no hay más cafés en las mañanas ni más reír por cosas estúpidas hasta llegar a las lágrimas. Mucho menos series en común o algún juego casual. Los directos murieron hace meses y es raro que se mencionen por Twitter más de una vez en grandes periodos de tiempo.

Y los subscriptores lo notan, por supuesto. Pero no importa. Wigetta nunca volvió a ser Wigetta. La palabra realmente ya carecía de significado.

Y cuando el chico de pelo oscuro se tumba en su cama, se pregunta como Vegetta no notó en estos años el dolor que expresaba su mirada cuando sus ojos se posaban en él. O quizá sí lo hizo, y por eso se alejó. Quizá le repugnaba. Quizá leer todos aquellos comentarios que decían “Willy te quiere” o “¿no ves como te mira?” le habían hecho adivinar que Willy había caído por él. Y le daba asco.

Pero, a pesar de todo esto, la esperanza seguía en él. De que algún día se levantaría y  Vegetta vendría a su habitación, despertándolo con saltos en la cama, como había hecho al principio, sonriéndole de forma cálida, o llevándole aquella taza de café que ahora tanto añoraba. Eso era lo que Samuel había sido para él, hogar, calidez y pequeños gestos de cariño, junto con miles de bromas tontas. Así que la esperanza seguía brillando, una pequeña luz que lo mantenía con vida.

Hasta que murió.

Quería pensar que Vegetta se equivocó al enviar la foto, de verdad. Pero ni siquiera tenía fuerzas para ser coherente con nada.

Su móvil vibró un miércoles por la noche, cuando estaba solo en el piso. Con extrañeza y pereza lo miró, pues nadie contactaba nunca con él -sus 'amigos’ habían dejado de intentar hablar con él muchísimos meses atrás,-; la pantalla se iluminó cuando metió el código de desbloqueo, y seguidamente, el móvil cayó de sus manos, su pantalla colisionando contra el suelo, rompiéndose en tantos pedazos como, lo que podía jurar, era su vida. La aplicación de Whatsapp abierta, Vegetta estaba en esa foto, junto con su novio, ambos sonrientes y señalando el cartel que estaba detrás de ellos, donde se podía leer en letras grandes y rojas un “Se vende”, el cartel colocado en la ventana de una gran casa, que al parecer era de dos plantas, con muchas ventanas y todo era alegre, alegre y alegre.

La luz que lo mantenía colgando del hilo de la vida se apaga, mientras los pensamientos lo ahogan.

“Se marcha. Se está mudando. Se va. Me deja.” Es difícil respirar, pero no hay lágrimas ni corazón roto. Ya no. Es algo peor, algo mucho más profundo. Algo que no se calmará ni aún dañándose a sí mismo.

Ya nada funciona.

Y cuando el mayor vuelve a casa dos días después, Guillermo está demasiado ocupado escondiéndose del mundo como para ser educado.

(…)

Tres días más tarde, un “Me mudo. Hemos encontrado un hogar juntos” a través de la puerta se cala en su pecho, y ya ni siquiera duele.

(…)

En las semanas siguientes, cualquier rastro de la existencia de Vegetta se ha ido. Su habitación perfectamente ordenada y simétrica, su particular fragancia que llenaba el piso de familiaridad, su música tan escandalosa y antigua, sus ruidosas y contagiosas carcajadas a través de las paredes o los gritos furiosos por perder alguna partida se han esfumado sin dejar señal alguna. Incluso la taza de Guillermo ya no está.

Olvidado.

Olvidado.

Olvidado.

Guillermo está solo. Ha estado solo por años. Pero ahora está verdaderamente solo.

Y mientras cuenta las píldoras que se ahuecan en su mano, empieza a sentir paz. No hay lágrimas, no hay dolor, su corazón no se encoge y tampoco hay miedo.

Es lo correcto, entonces.

Ellos no hablan. Él no será recordado. Y es una historia con final amargo.

Así que él deja de vivir.

Hay gente que cuando les hablas de la legalización del aborto dicen que debería hablarse más de las formas anticonceptivas. Ahora yo digo, acaso no puede ocurrir que quedemos embarazadas aún cuidándonos, y si eso ocurre, no queremos que cambie nuestra vida? Qué es tan difícil de comprender? Sea para bien como la mayoría defiende, queremos seguir estudiando y luchar por otros sueños. No todos queremos traer niños a este mundo señores.

La apropiación cultural es un fenómeno sociológico consistente en la adopción de elementos de culturas ajenas y su incorporación, generalmente de manera precipitada y poco reflexiva, a la cultura propia. Está basada en el valor de lo exótico, un valor en alza fundamentalmente en el mundo occidental. Puede considerarse una consecuencia de los procesos de globalización, y generalmente parte de falsos planteamientos etnocentristas. 

Frecuentemente, es realizada por una cultura dominante, occidental y urbana, que es la que absorbe los elementos de otras culturas, sin recibir su aprobación o conocimiento. Esto se da sin un consentimiento, comunicación intercultural o conocimiento mutuo, por lo que no puede hablarse de sincretismo (en este hay una coexistencia de ambas culturas que favorece los procesos de asimilación y acomodación). Entre sus consecuencias negativas, favorece la creación de estereotipos. Favorece también la aculturación, tanto de la cultura dominante o absorbente como de la cultura originaria, al popularizar el conocimiento de esta última fuera de su contexto original, a veces a través de la creación de modas, nuevas estéticas o conductas, basadas en intereses económicos o de control social


Al mismo tiempo, crea controversias basadas en su inevitabilidad, y a la idea de que contribuye a la diversidad, a la libertad de expresión o al diálogo entre culturas. Es un tema de debate actual en sociología, folklore, etnografía, antropología cultural y otros campos. En ocasiones la cultura originaria no tiene medios de visibilidad (por ejemplo, acceso a internet) para reclamar la autenticidad del recurso cultural expoliado o manipulado. Se trata, por lo tanto, de una forma de expolio del1patrimonio cultural inmaterial.

Los tatuajes que se hacen llamar tribales suponen un claro ejemplo de apropiación cultural desde Occidente. Sólo se atiende a la mera estética del tatoo, sin importar el verdadero origen del icono ni su significado para la comunidad a la que se supone que hacen referencia con el adjetivo “tribal”, generalmente mal entendido.

Sagitario y los signos

Sagitario y aries: Mucho sexo y amor intenso

Sagitario y tauro: No se llevan bien, de echo ni se llevan y ni tienen ganas de hacerlo

Sagitario y geminis: Rara vez se llevan bien, hay poca sintonia entre estos dos pero bueno pueden estar cerca y convivir pacíficamente

Sagitario y cancer: Muy buenos amigos, incluso podrían tener algún amorío

Sagitario y leo: Pueden llegar a enamorarse y saben convivir

Sagitario y virgo: rara vez suelen hablarse o convivir, pero si se llegan a juntar se hace un hermoso complemento y maravilloso

Sagitario y libra: Se atraen muchísimo, casi de inmediato, son como un sueño tanto para uno como para el otro

Sagitario y escorpio: Son buenos amigos a pesar de su diferencia en gustos, tambien una muy buena pareja, se complementan muy bien

Sagitario y sagitario: Diversión y aventura al maximo, la comunicacion es casi innecesaria, pues se comprenden en casi todo

Sagitario y capricornio: podría haber alguna aventura amorosa, pero no suele pasar de ahí

Sagitario y acuario: Les agrada estar juntos, se sienten bien en su compañía y la disfrutan al máximo

Sagitario y piscis: chocan mucho, no se llevan bien   

Originally posted by becauseoftaylors

naokicaos  asked:

llevan 3 semanas peleados y no se hablan para nada y se viene san valentin. lo dejan asi sin hablarse o prefieren intentar arreglar las cosas? Mun te extrañe... mi kokoro se estaba muriendo sin ti

Shu: Arreglar las cosas a tiempo es lo mejor que uno puede hacer.

Reiji: No sería de mi agrado, pero supongo que estar perdonados en un día especial sería la mejor situación.

Ayato: Tch, Ore-Sama es el que debe ser perdonado.

Laito: Arreglariiia las cosas con Bitch-Chaan~San Valentín siempre es interesante, fufú~

Kanato: Nee, Teddy, ella tendría que perdonarse primero, ¿cierto?

Subaru: … Arreglaría la situacion lo antes posible.

Ruki: Una buena disculpa nunca esta mal, Kachiku.

Kou: Uuughh, arreglaría las cosas por ser San Valentín~

Yuma: Tch, aun que no quisiese, se que terminaría arreglando todo, Mesubuta.

Azusa: Arreglaría…todo…con Eeve…para pasar…un buen…San Valentín…

Carla: Supongo que llegaría a un acuerdo con ella para arreglar las cosas.

Shin: Ugh, que ella arregle la situación.

Mun: Mueero de ternura cuando me decis eso T_T

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Una teoría de la impopularidad cultural

según la cual las técnicas y las artesanías se convierten en artes en el momento que pierden su popularidad. Así por ejemplo, la novela que era una cosa de baja cultura sin estatus artístico durante el siglo XIX se convierte de repente en un género prácticamente el más importante de todos los literarios, precisamente cuando empieza a perder su popularidad y es sustituida por el cine como medio de comunicación de masas. 

Esto es en los años 20, cuando se publica la que se considera la novela más importante del siglo XX, el Ulises de James Joyce, y lo mismo le pasa al cine. En la época de Alfred Hitchcock,  de los hermanos Lumière o de Orson Welles, el cine era considerado un mero espectáculo, no era considerado como tal un arte. Empiezan a ser reivindicados determinados directores de cine en los años 60 cuando el cine empieza a perder popularidad ante la televisión. 

Desde hace unos años no para de hablarse permanentemente de la edad de oro de las series, así podría argumentarse que es con la llegada de Internet en los años 2000 cuando la televisión deja de ser un mero espectáculo y alcanza un carácter artístico. 

Ernesto Castro / ¿Qué es el arte? | Historia de las filosofías de las artes

anonymous asked:

Hola, mi novio se fue a vivir por unos meses a otra ciudad y yo también me iré por unos meses (a Francia), son 9 horas de diferencia y será complicado hablar. ¿Qué me recomiendas hacer?

Y si se aman y todo eso sigan, van a encontrar la forma de verse y hablarse todo el tiempo.

Tienen que existir ganas mutuas para hablarse, porque si solo uno demuestra interés, y la otra persona no, se vuelve aburrido y cansado.

De repente cuando piensas que toda tu vida esta bien, cuando pensabas que todo estaba en orden, llega alguien a desordenarlo todo. Alguien con quien comenzaras a hablar sin parar día y noche, alguien que comenzara a preocuparse por ti, y tu te comenzaras a sentir bien hablando con esa persona, después de 4 o 5 semanas comenzaran a gustarse, comenzaran a coquetear, hablarse lindo, a cada minuto querer hablar con esa persona, hasta llegar a el punto en el que esa persona invade tu mente, no podrás sacarla de tu cabeza, cada segundo, cada minuto, cada hora del día solo pensaras en esa persona y luego te preguntaras ¿por que no dejas de pensar en esa persona?, ¿por que no puedes sacarla de tu cabeza? Si solo son ‘’amigos” A esa persona le empezara a suceder lo mismo, tu no saldrás de su mente, la invadirás cada segundo del día, ella también comenzara a preguntarse porque no deja de pensar en ti. Y para cuando se den cuenta ya estarán enamorados, sentirán una atracción tanto física como mental el uno por el otro, sentirán algo tan hermoso que podría decirse que es una droga, pero en realidad es amor. Después de unos días se volverán novios, los primeros meses serán los mejores de tu vida, todo es mensajes largos, video llamadas, cursilerías, hablaran horas y horas sin cansarse, todo será tan perfecto que parecerá un cuento de hadas, pero luego esa persona empieza a necesitarte cerca, empieza a necesitar que la beses, la abraces y estés con ella, empezara a buscar ese afecto que tu no le puedes dar y en ti entra la desconfianza, comenzaran los celos, tu mente comenzara a jugar contigo, empezaras a preguntarte si en verdad te quiere, si esta con otra persona, si conoció a alguien mas, comenzaras a sentir miedo, tendrás miedo de poder perder a esa persona, pero por un tiempo dejas de darle importancia a eso, solo unas pocas cosas cambias, ya no se responden los mensajes rápido, pocas veces se dirán que se aman, ya no dirán: Buenos días mi amor, ni buenas noches mi cielo, todo habrá cambiado y todo llega a tal punto que simplemente todo se vuelve rutinario, pero ese amor por esa persona sigue ahí, tu sigues enamorado, sigues queriendo a esa persona sin importar que las cosas hallan cambiado, pero llega un día cualquiera y ella conoce a alguien mas, ese alguien comienza a darle todo el afecto que tu por culpa de la distancia no le pudiste dar, tu no le darás importancia a eso, lo tomas muy normal solo pensaras “solo es un amigo’’ y dejaras que el tiempo pase, esa persona deja de estar en línea para hablar contigo, dejan hablar días, incluso semanas, todo empeora, ella empieza a pasar mas tiempo con ese ‘’amigo’’ y tu te das cuenta, vuelven tus celos y le preguntas a esa persona ¿Dónde has estado? Y te dice que a estado algo ocupada, pero en el fondo sabes que no es verdad, comienzas a sentir que ya no te ama, y comenzaras a estar algo deprimido, tus celos crecerán aun mas y mas, y nada cambia siguen sin hablar hasta que esa otra persona decide dejar todo, esa persona decide dejar todo hasta ahí, decide poner un punto final, pero tu te preguntas ¿Por qué? ¿Por qué decidió terminar? ¿Por qué no lo pudimos solucionar? Y empiezan a llegar miles y miles de preguntas a tu cabeza, y nunca de ellas tendrá una respuesta, como por arte de magia la habrás perdido, te comenzaras a sentir solo, te comenzara a hacer falta hablar con esa persona, reír con ella, la extrañas, pero sabes que ya todo se ha derrumbado, todo ya ha acabado, te sentirás mal por algunas semanas o algunos meses, pero luego decides dejarlo todo atrás, olvidarlo todo y continuar con tu vida, tratar de poner todo como estaba antes de que esa persona viniera y lo revolviera todo, comienzas a mejorar en tus estudios, comienzas a andar nueva mente con tus amigos, todo va muy bien, crees que tu vida esta mejor, que ya todo esta en orden como antes, pero de repente conoces a alguien mas, alguien que sabes que cambiara tu vida, alguien que lo volverá a revolver todo y cuando menos lo esperes habrás vuelto a caer en esa trampa a la que le llaman ‘’amor’’.

anonymous asked:

Si dos mejores amigos (el leo; ella acuario) están a más de dos semanas sin hablarse porque él se enojo y ella ya cansada de intentar saber porqué se enojo; puede que termine la amistad enorme que tienen? Nunca habían estado tanto tiempo sin hablarse, y son muy, pero muy orgullosos. Besos!

Si no intentan solucionar las cosas y alguno cede con su orgullo, lo mas probable es que la amistad se termine. 
Pero no esperes llegar a eso, si es tan fuerte e importante deberías luchar por mantenerla. 
-Yuki 🐱