hablarme bonito

¡Hola, papás!- Mpreg

Hoy ha pasado algo realmente extraño. No sé muy bien el qué, pero pasó.

Supongo que tendré que esperar para averiguarlo.



                                                    I



Han pasado unos días, y por fin supe qué fue lo que ocurrió.

¡He sido concebido!

Es muy raro eso de estar vivo, aún así se siente bien.

Pero se supone que yo todavía no existo; nadie lo sabe. Ni siquiera yo lo sabía hasta hace unos días, cuando mi cuerpo empezó a tomar forma.

Creo que soy un humano. También debo esperar para descubrirlo.

Y tengo que esperar a que mis padres lo sepan también, aunque creo que ya han empezado a sospecharlo por el comportamiento de papi. Me siento un poco culpable, le he producido muchas náuseas y mareos, también le he hecho vomitar unas cuantas veces. Papá está muy preocupado.

Les oí hablar de unos exámenes para “confirmarlo”, deduzco que se refieren a mí.



                                                    II



Y; oficialmente, estoy vivo. Y soy humano.

Papi y papá ya saben de mí, y creo que se pusieron muy contentos por ello. Yo también me puse contento y comencé a estirarme y removerme mucho.

-¡Se movió!

-¡¿En serio?!

¡Sí!, ¡me moví!

-¡Sí, sí! Mira, ven.

Sentí que me tocaron, y eso me hizo aún más feliz, así que intenté dar mis primeras patadas. Era difícil, porque mis piernas aún no están bien formadas, pero igualmente lo hice.

-¿Lo sientes?

-Eh…

-¡Samuel!

-¿Qué?

Y papi se enojó mucho. Papá tuvo que dormir en el sofá esa noche, por no sentir cómo me movía.

Pobre.



                                                    III



Apenas sí me di cuenta y ya tengo tres meses.

Ya tengo mi cuerpo bien formado y puedo moverme con más facilidad.

¡Hasta aprendí a patear!

Me siento muy orgulloso de eso, y papi también.

Pero papá está triste. Él todavía no ha podido sentirme.

Yo me esfuerzo mucho, y pateo con todas mis fuerzas; pero papi siempre termina pidiéndome que me calme. Y como soy muy obediente lo hago.

Ahora que recuerdo, hoy fue la primera vez que les oí hablarme. Fue muy bonito, y como mis oídos ya están bien desarrollados he podido escucharles claramente.

-¡Hola, bebé!

Creo que esa es la voz de papá. De inmediato le respondí con una fuerte patada.

-Ahí está, ¿lo has sentido?

Y esa es la voz de papi. También le regalé una patada.

-Amor, entiende: tú la tienes dentro, por eso sí puedes sentirle, pero yo no. Tendremos que esperar a que esté un poco más grande.

Me sentí mal por eso, pero sé que no es mi culpa. Lo único que quiero es crecer ya, y que papá pueda sentirme. Sé que eso le hará muy feliz.



                                                    IV



Otro mes más tarde, y papi y papá dijeron que iban a saber mi sexo.

Ósea, si soy un niño, o si soy una niña.

Yo quiero ser un niño, y papi también lo quiere. Pero papá dice que seré una niña. Seguramente se equivoca.

-Bueno, todo se ve bien con este pequeño.

¿Eso significa que sí soy un niño?

-Veamos qué es.

Todos guardaron el silencio durante unos segundos.

-… Mhn… ¿Podéis ver… esto de aquí?

¡¿Qué cosa?!

-Es una niña.

Luego, papá enloqueció.

-¡Lo sabía!, ¡lo sabía!

De inmediato se acercó a mí.

-¿Oíste, mi pequeña?, ¡yo tenía razón!

¡Soy una niña!

No pude evitarlo y le una patada con mucha emoción, y como ya no soy tan pequeña…

Oí que papá dio un pequeño grito.

-¡La sentí, amor!; ¡m-me pateó en la mejilla!

Escuché que papi rió.

¡Este es el mejor día de mi vida!



                                                    V



Cinco meses, ¡wow!

A este punto no puedo estar más feliz; ahora papi y papá pueden sentirme sin problemas. Papá es el más emocionado con eso, creo que demasiado: todo el tiempo quiere estarme sintiendo, e incluso a veces me despierta. Eso me enoja mucho y ya no me muevo más.

Papi siempre lo regaña por eso.

Dejando eso de lado, hoy sucedió una cosa muy extraña. Algo que papi y papá llamaron “baby shower”

Una fiesta. ¡Para mí!

Oí las voces de muchas personas, la mayoría hablándome, y también sentí como se acercaban a tocarme. Me emocioné mucho y respondí a todos los que lo hicieron.

Unas personas se me acercaron mucho y me dijeron que eran mis abuelos. Justo después, una chica hizo lo mismo, sólo que más emocionada, y diciendo que era mi tía Carol. Luego, habló mucho con papi, casi enteramente de mí, y un poco de papá.

A decir verdad, terminé muy cansada después de tanta atención, y simplemente me eché a dormir.

Soñé que estaba con papi, y con papá; que podían tocarme directamente, y yo también; que podía sentirles, y me sentía muy protegida con ellos.

-Veo que por fin os habéis decidido, felicidades.

-Cállate, Frank.

-Amor, sólo nos está felicitando.

Les di una patada, a manera de queja por haberme despertado de mi lindo sueño.

Quería que se hiciera realidad

-Ya estoy cansado de oírte, y mi princesa también. Acabas de despertarla, pringa'o.

Sentí que apoyó una mano sobre mí, y decidí seguir oyendo la conversación.

De inmediato, él se acercó a mí y también me puso una mano encima.

-Lo siento, pequeña.

Luego se alejó.

-Es cierto que eso del embarazo te pone irritable.

-Y eso que no le haz visto por las mañanas.

Oí que papá reía, junto con aquel de risa rara. Era muy escandalosa.

-Frank, ya cállate. Vas a asustar a la bebé.

Eso me produjo gracia, y descubrí que podía sonreír. Hay tantas cosas que puedo hacer y no lo sé.

No dejo de sorprenderme a mí misma.

-Eh, y ahora que lo pienso; ¿vuestra hija no tiene nombre, o es que se llama “bebé”?

¿Entonces yo no me llamo Bebé?

¿Por qué nadie me lo dijo?

-Pues…

He vivido engañada toda mi vida.

-Bueno… es que todavía no nos hemos decidido por uno.

Muy bien, papás.



                                                    VI



Esta tarde conocí mi primera tormenta eléctrica.

Y…

La odié. Fue horrible.

Creí que no viviría para contarlo.

Todo empezó normalmente; papi me dijo que había empezado a llover y me alegré mucho. Amo cuando llueve, porque siempre que llueve, papi se relaja y me mima mucho. Luego, papi y papá terminan abrazados y dormimos así toda la noche, mientras me consienten y se hablan bonito.

Pero, volviendo al tema; pronto, tanto papi como yo nos dimos cuenta de que no sería una lluvia normal. Cuando cayó el primer trueno.

Era un estruendo terrible, y me asustó tanto que di un salto. Papi fue cruel y se rió de ello.

-¡Amor!, mira, ven.

De inmediato, papá llegó.

-¿Qué ocurre, cielo?

Papi intentó no reír mientras le contaba lo que pasó.

-¿Oíste ese trueno?

Él no dijo nada.

-La bebé se asustó. Debiste haberle visto. Hasta saltó.

Luego comenzó a reír.

Papá se rió también, pero no por mucho. De pronto, sentí su mano sobre mí.

-¿Te asustaste, muñeca?

Ni creas que voy a responderte eso.

Y como si todo estuviera en contra mía, en ese momento se oyó otro trueno.

De nuevo, el susto me hizo saltar sin poder evitarlo.

De inmediato, papi se apresuró a exclamar.

-¿Has sentido eso?

Y se echó a reír.

¿Cómo puede ser tan cruel conmigo? No es mi culpa tenerle miedo a ese rugido atroz.

¿Quién no se asustaría con eso?, y más, siendo la primera vez que lo oye; como yo.

Pero después de reír un poco, papá decidió defenderme.

-Ya, no te burles de ella.

Luego se dirigió a mí.

-No tengas miedo, princesa. Sólo son unos rayos malos.

Oí su voz muy cerca, supongo que apoyó el rostro sobre mí.

-No temas; papi te va a proteger de cualquier cosa, nena.

Me hizo feliz la forma en que lo dijo, y no dudé en darle una patada, para agradecerle.

Ambos rieron en voz baja, y luego supe que empezaron a darse besos.

Estuvieron en eso durante varios minutos y decidí no interrumpirles.

-… Samuel…

Papi hizo una voz rara cuando dijo el nombre de papá.

-¿Qué ocurre?

Él le contestó en voz baja.

-… ¿Tú crees que debamos hacer?… pues, ya sabes; ¿mientras ella aún está aquí…?

Ambos se quedaron en silencio.

-¿Por qué?, ¿no quieres hacerlo?

-Sabes que sí… Pero no sé si sea seguro para la bebé.

Sentí que papá se separó de nosotros, y comenzó a mimarme con una mano.

-Pues, sí; tienes razón. Yo también temo un poco hacerle daño.

Papi suspiró.

-Bueno, eso no quita que podamos dormir juntos. Vamos a la cama, creo que ya tengo algo de sueño.

Ahora quiero saber de qué estaban hablando.



                                                    VII



-¿Wendy?

-¿Leticia?

-Eh… ¿Julie?

-No… ¡Tulila!

¡Papi, por favor!

-Cielo, por Dios.

Por si no queda claro; papi y papá están tratando de decidir cómo se llamará su hermosa princesita (ósea, yo)

Pero sus opciones son…

Son penosas. En especial las de papi.

Debería ser ilegal permitirle el derecho a nombrar.

Ellos se dicen nombres el uno al otro, para ver cuál les agrada más; pero no sé qué tanta dignidad quieran darme.

¡¿Tulila?!

Tiene que ser una broma.

-¿Entonces cómo la llamarías tú?

-Ay, pues no sé. Sólo sé que le pondría un nombre bonito, como ella.

Gracias, papá.

-¿Ah, sí?; ¿como cuál?

-No sé… Margarita, Charlotte, Diana…

Papi hizo un resoplido.

-¡Samantha! El que se parece más a mi bello nombre.

-Sí. Sé que si te dejara, le pondrías Samuel a la bebé.

Por favor no vayan a hacerme eso.

-Ajá, sí claro. Pero ya, en serio; ¿cómo la vamos a llamar?

-¡Úrsula!

Eh

-¿Como la bruja del mar?, amor; hagamos esto con seriedad.

-Lo decía en serio, idiota.

Y… esa noche, papá durmió otra vez en el sofá.

Ya me quedó claro que nunca debo hacer enojar a papi.

Y, también; otro mes que me quedé como “bebé”



                                                    VIII



¡Ocho meses!

Ahora soy muy grande, ¡soy enorme!

Papi dice lo mismo, y me siento muy, muy orgullosa de ello. Me imagino que mamá también.

Pero se queja mucho de que le duele la espalda. Pobre.

Es que peso mucho, y eso hasta yo lo sé; pero igualmente están felices, según ellos, eso significa que estoy sana.

Por cierto, ¡ya tengo nombre!

Y no. No fue obra de papá, ni de papi (gracias a Dios). Fue la tía Carol.

Se lo dijo a papá por teléfono, y aparentemente, ellos coincidieron por fin con uno. Y así me quedé.

Ahora, es mi tía favorita. Además de la única que tengo.

Gracias a ella, me salvé de ser Úrsula, Gertrudis u Hortensia.

Ni siquiera creo que papi lo dijera en serio. Creo que solo quería molestar a papá, pero; uf. Me causó pesadillas con eso.

¿Y cómo me llamo entonces?

Pues…

-Hola, bella princesa. ¿Cómo amaneció mi pequeña Sally?

Sally.

Es un bonito nombre.

Pero no tan bonito como yo.

Y sí. Estoy muy, muy feliz.

Sólo hay algo que no me está gustando.

Como me estoy haciendo grande, ya no puedo moverme tanto como antes. Se me está haciendo más difícil patear, así que no lo hago tanto. De igual forma, estoy muy contenta, así como papi y papá.



                                                    IX



-… No, Samuel… tengo ganas.

-… ¿Ganas?, ¿ganas de qué?

Si existe la pregunta: ¿qué está pasando?, pues; yo no lo sé. Hace unos segundos yo estaba felizmente dormida. Ellos me despertaron con sus cosas raras. Que por cierto, ni idea de qué están haciendo.

Algunas cosas han cambiado este mes; como por ejemplo, hace unos días me giré. No sé cómo, ni porqué lo hice. Pero ahora estoy cabeza abajo.

Y también, ahora papi tiene que ir al baño todo el tiempo.

-Joder, ¿en serio quieres que te lo explique?

-Hey!, no digas malas palabras frente a la bebé.

Papi se acercó rápidamente a papá.

-Ya… cállate, y hagámoslo…

No sé que significa eso, pero apenas papi lo dijo, ambos parecieron agitarse un poco más.

-P-pero… ¿y la pequeña?… ¿q-qué pasó con lo que dijiste?

Papi le besó. Y con muchas ganas.

-… Ella va a estar bien; no le pasará nada.

Ninguno habló después de eso.

-… Está bien; pero me avisas si te duele o pasa algo.

Luego, ambos se quedaron en silencio. Otra vez, quiero saber de qué están hablando.

Papi se recostó de nuevo en la cama, y papá comenzó a besarle.

Empezaron a hacer ruidos raros, sin separarse ni por un momento.

Estuvieron así por varios minutos, y el calor subió de manera sorprendente. Hasta yo lo sentí, aunque no fue tan intenso para mí, pareciera que ellos se iban a sofocar.

De pronto, sentí algo extraño. Aunque era una cosa que había estado sucediendo mucho últimamente.

Mi casa me oprimió, por lo que me removí incómoda. No era raro que pasara, pero esta vez había sido muy fuerte, o por lo menos, más que las anteriores.

Papi lo sentía también, así que interrumpió lo que hacía y se quejó, poniendo una mano sobre mí.

De inmediato, papá se separó.

-¿Qué ocurre, corazón?

Se oía preocupado, quizá porque papi respiraba de forma un poco pesada, y “hacía caras”, como dijo el tío Frank, hace unos días, que le vio mientras ocurría lo mismo que ahora.

-Una contracción.

Sí, así se llaman esas cosas.

Creo que papá dio un salto, y enloqueció.

-¿Ya es hora?, ¿necesitas sentarte?… ¿quieres que llame a la doctora?

Yo pude volver a relajarme cuando aquella “contracción” se acabó, y papi hizo lo mismo.

Esa era otra cosa. Ellos seguían hablando de “una hora”

No tengo ni idea de a qué hora se referían, pero siempre que sucedía esto, empezaban a hablar de aquella hora. Ha de ser muy importante.

-Por Dios, Samuel. Haces esto con cada contracción falsa. Yo te diré cuando sea hora, y entonces procura no desquiciarte, ¿sí? Será lo que menos vayamos a necesitar entonces.

Papá me acarició con suavidad.

-Es que me preocupo. No quiero que nada malo os vaya a ocurrir.

-Nada de eso, vamos a estar bien. Somos fuertes, ¿a que sí, Sally?

¡Sí!

Le respondí como pude, puesto que ya no me era posible patear. No me quedaba espacio para hacerlo.

Qué lástima; con lo mucho que me gustaba, y lo bien que lo hacía.

Papá rió al sentirme.

-¿Ves? Ahora, a dormir; me duele todo, y tengo sueño.

Él nos abrazó, y volvieron a tumbarse en la cama.

-Hasta mañana, cielo.

-Hasta mañana. Descansen, mis amores.

Papá apoyó una mano sobre mí, y nos dispusimos a dormir.



«——»



Papi acaba de despertarse, y le siento de forma extraña. Creo que tiene… ¿calor?

Es raro, porque papá dice que está haciendo frío. Y papi a veces lo dice también.

Bueno, dejando eso de lado. Sí, tiene calor.

Ah, y también contracciones. Muy fuertes de hecho.

Me están aplastando.

-… Samuel… despierta.

Se levantó un poco en la cama, y creo que empezó a sacudir a papá.

Pero él no le respondió.

-… Samuel, por Dios.

Parecía que estaba a punto de tirar a papá de la cama, y en ese momento aquellas cosas se detuvieron y pudimos tranquilizarnos por unos minutos. Pero justo cuando pensé que volveríamos a dormir, empezaron de nuevo las contracciones, y papi me presionó con algo de fuerza, dando un resoplido.

-… Creo que lo mejor será darme una ducha.

Y se levantó muy lentamente de la cama. Recuerdo haber oído a papá decir alguna vez que una ducha ayudaría con las contracciones.

O algo así, no me acuerdo muy bien.

Supongo que luego de eso se dirigió hacia el baño, que era el lugar donde está la ducha. Iba muy lento, supongo que no podría caminar bien por eso.

También me gustan las duchas, ayudan a papi a relajarse y hacen que esas cosas no sean tan molestas.

Pronto oí el agua; y efectivamente, se relajó de inmediato. Esa agua tibia hace que no hayan tantas contracciones.

O bueno, eso se suponía.

Todo estuvo bien durante varios minutos, sin tantas contracciones que nos molestaran. Pero de pronto, algo se rompió. Papi se quejó con mucha incomodidad, y empecé a quedarme sin agua.

¿Qué está pasando?

-… Ay Dios, ya es hora… t-tengo que llamar a Samuel.

¿Ya es hora?

Oh, ya quiero saber, ¿hora de qué?

Y apenas papi dijo eso, empezaron contracciones muy constantes, y más fuertes aún.

Esas cosas estaban siendo muy molestas, pero más para papi que para mí. Estaba empezando a gritar de dolor.

Pero seguía oyendo el agua, creo que papi se había arrodillado, aún en la ducha.

-¡Samuel!

Pero no pasó nada.

-… ¡Maldición!… ¡Samuel!

Luego de eso, sólo supe que hubo mucha agitación. Papi empezó a quejarse aún más, pero no sentía a papá por ningún lado, y esas, eh; “contracciones” además de aplastarme, también me estaban empujando hacia abajo.

No me gusta lo que está pasando.

-¡SAMUEL!

En eso sentí un tirón, que me jaló con fuerza hacia abajo. Intenté resistirme, y me removí como pude, oyendo a papi quejarse muy fuertemente.

Le estoy causando mucho dolor; intentaré no moverme. Pero lo cierto es que esto es muy incómodo, y además no puedo evitarlo.

En eso oí la voz de papá.

-¡Amor!

Y en apenas un segundo sentí que llegó hasta papi, poniendo una mano sobre mí. Olvidé que no iba a removerne, y lo hice.

De nuevo, papi se quejó.

-¡Nada de amor, ni mierdas!, ¡apaga el agua y ayúdame!

Papá lo hizo, y mientras papi volvía a quejarse, otro tirón me haló con fuerza. Y comencé a sentirme extraña. Algo me estaba tocando.

-¡Corazón, su cabeza!

Un nuevo tirón con más fuerza, y…

Todo mi cuerpo se golpeó con algo, pero no me dolió. Sólo que sentí mucho, pero mucho frío.

-… Cielo, ¡lo hiciste!, ¡mírala, amor!

Esa…

Es la voz de papá.

¿Pero por qué se oye tan rara?

¿Y dónde estoy?

Para intentar averiguarlo, hice un esfuerzo por abrir mis ojos. No era la primera vez que lo hacía, pero sí la primera que no lo conseguía.

Demasiada luz.

Nunca había visto luz.

-… Sally.

Papi sollozó. Su voz también se oía muy rara.

Y me di cuenta de que me ahogaba.

Así que abrí la boca, y respiré.

Mis pulmones no se llenaron de líquido.

Si no de… ¿aire?

¡Dios!, ¡qué raro es esto!

Seguí respirando; pero era muy difícil. Sin querer, comencé a hacer ruidos extraños, cerrando con fuerza los ojos para que la luz no me lastimara.

Me movieron hasta dejarme apoyada en un sitio cómodo, que huele muy familiar. A papi, y a comida.

Escuché a papá hablar otra vez, pero ahora decía mi nombre.

-Hola, Sally.

Creo que él también estaba llorando.

Esto de respirar aire es agotador, así que empecé a hacerlo con menos fuerza.

Entreabrí los párpados, y la luz no me incomodó tanto. Logré ver algo, borroso que se movía frente a mí.

Cerré mis manos, junto con mis ojos, y reconocí los latidos de papi contra mi oído. Eran mi sonido favorito, después de sus voces.

Traté de hablar como ellos, pero sólo me salió un quejido.

Ambos rieron. Y sentí una mano muy grande sobre mi espalda, que me acariciaba con mucha delicadeza.

-… Bienvenida al mundo, muñequita preciosa.



————




*En mi defensa diré, que esto se veía mejor en mi cabeza T’:*

Ni siquiera sé porqué escribí esta mierda, pero ahí la tienen :v

*No me dieron ni ganas de releerla, así que probablemente hayan muchos errores y mierdas. PERDÓN :v*

PD: la primera vez que el uke no es mamá :v

Ya lo había escrito todo con «mamá», pero me dio un qué-mierda-hice al final y lo cambié todo por “papi”; lo cual me dio alto sida, pero no pienso cambiarlo más; aguántense >:v

Primera vez que narra un feto \:v/

@xwhitecatshipperx; la etiqueto como me pidió mujer. Espero que le guste esta mierda :’v