habitasion

Le escribí una carta, cada palabra que mi mente transportaba al papel estaba, casi, fríamente calculada.
Creo que fue una medida que tomé para que entre la prosa no se me escapara lo que, muy en el fondo, sabía que sentía: amor.
Lo amaba, quería quererlo en secreto, con un amor escondido entre las ropas de mi armario en el que nadie nunca se atrevía a entrar, y es que desde fuera parecía sombrío e inestable, como si dentro de él habitase la tristeza del mundo entero, pero a decir verdad, era cálido como una taza de chocolate en un día lluvioso; así era mi amor por él.

Me perdí de pronto entre las líneas de mentiras que escribía para él en una noche de soledad.
Un renglón, dos renglones, tres renglones, quince renglones y ni uno solo decía lo que mi corazón lloraba a gritos que escribiera
:

“Lo quiero como para pasar eternidades con él, pero nadie es perpetuo.
Lo deseo como para ver su linda sonrisa todo el día, pero ni él ni yo somos felices juntos.
Lo amo como para escuchar su dulce voz al inicio y final de cada día, pero no somos nada todavía como para estar el uno con el otro.
Me apasiona como para hacerle mil y un canciones de amor, pero se hace de oídos sordos.

Lo quiero tanto… pero él no lo ve, no lo siente ni lo escucha.”

—Jenn

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15 · Expectatives. TURISME INTERIOR
Expectations. DOMESTIC TOURISM
Expectativas. TURISMO INTERIOR

Ja fa molts de dies que els déus em regalen una plaent travessia. La catifa del mar, de profunds colors vinosos, és com un gran llac sense ribes, i la nau la travessa veloçment deixant-hi una efímera ferida blanca.

Un cel net, d’un blau esfereïdor, m’acompanya. Només de tant en tant, uns núvols alts, gairebé transparents, dibuixen plomes de vores indefinides que esdevenen flocs de llum amb el sol.

La pau regna a la natura i regna dins meu. En moments com aquests em sembla impossible que, jornades arrere, hagués habitat dins les tenebres, que tot jo, tot el meu cos, tot el meu enteniment, tota la meva ànima, hagués estat negror, ombra, fosca.

L’enyorança ja no és dolorosa, potser perquè les ganes de viure, les ganes de riure, les ganes d’arribar a una nova llar són molt més grans que la tristesa per haver abandonat la pàtria. La unió amb el passat ha esdevingut un fil tènue, subtil, gairebé inexistent, i els pensaments ja no romanen en tot el que vaig deixar arrere, sinó que volen com àguiles marines cap allà on surt el sol.

A mitjan matí conversava amb mi mateix a l’ombra del tenderol mentre arranjava els aparells del velam. Amb la mar en calma i el timó fermat, deixàvem que Hèlios amb el carro fes cadenciosament el seu camí per la volta del cel. Ha estat llavors quan he divisat l’illa: a l’horitzó de llevant, una minúscula ombra blava, gairebé invisible entre la fina broma, m’ha omplit els ulls.

He corregut cap al timó i he corregit el rumb. El cor em sortia per la boca i he afegit el meu alè a les inflades veles que impulsaven veloçment la nau. M’he mirat les mans i llavors m’he mirat el cos. Tot jo era llum. Tot jo tornava a ser l’heroi.

*** *** ***

Desde hace varios días los dioses me regalan una travesía placentera. El calmado lienzo del mar, de profundos y vinosos colores, es como un gran lago sin riberas, y la nave lo surca velozmente dejando una efímera herida blanca.

Un limpio cielo, de un exultante azul, me acompaña. Solo de vez en cuando, unas nubes altas, casi transparentes, dibujan plumas de indefinidos contornos que se convierten en mechones de luz con el sol.

La paz reina en la naturaleza y reina en mi interior. En momentos como estos se me hace difícil recordar que, días atrás, habitase en las tinieblas, que todo mi ser, mi cuerpo, mi juicio, mi alma, fuese noche, sombra, oscuridad.

La añoranza ya no es dolorosa, tal vez porque las ganas de vivir, las ganas de reír, las ganas de llegar a un nuevo hogar son mucho más grandes que la tristeza de haber abandonado mi patria. La unión con el pasado se ha transformado en un tenue hilo, sutil, casi inexistente, y los pensamientos ya no moran en todo cuanto dejé atrás, si no que vuelan como águilas marinas hacia donde sale el sol.

A media mañana conversaba conmigo mismo bajo la sombra del toldillo mientras arreglaba los aparejos del velamen. Con la mar en calma y el timón atado, dejábamos que Helios con el carro recorriese cadenciosamente su camino por la bóveda del cielo. Ha sido entonces cuando he divisado la isla: en el horizonte de levante, una minúscula sombra azul, casi invisible entre las finas brumas, ha llenado mis ojos.

Rápidamente he marchado hacia el timón y he corregido el rumbo. El corazón me salía por la boca y he sumado mi aliento al viento que llenaba las velas. He contemplado mis manos y luego mi cuerpo. Todo mi ser era luz. Todo mi ser volvía a ser de nuevo el héroe.