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Muy pocas personas saben que al leer el Horóscopo se debe leer el Ascendente y el Signo Solar.

¿Porqué?

El signo en el Ascendente habla de lo que tenemos que buscar, y el signo Solar habla de lo que ya hay.

Por ejemplo: Mi signo Solar es Aries y mi Ascendente es Capricornio, cuando vaya a leer mi horóscopo, PRIMERO leo el horóscopo del  Ascendente, es decir el horóscopo de Capricornio y luego leo el del signo Solar, es decir el de Aries.

¿Porqué? Otra vez…

El Ascendente afecta aún más en nuestra vida, y es un poco más importante, porque es lo que buscamos. Y el Solar es lo que nos llega por si solos, lo que hay, lo que ya está. . 

Espero haberme explicado bien. <3 

Dime qué se siente reaparecer y saber que llegaste tarde a la vida de la persona que siempre te quiso,te valoró y te apreció como nadie lo hizo por estar al pendiente de alguien que al igual que a ti,le juraba a muchos ese juntos por siempre.
Dime cariño,qué se siente haber perdido y saber que a la que siempre creiste incondicional, es más feliz hoy,con alguien, de lo que pudo haber sido contigo.

Como cuando conoces a tu ex tan bien, como para no notar que cada vez que regresa diariamente a tu vida es porque se cansó ya de su novia en turno. Dos después de mí y sería demasiado ingenuo de mi parte no haberme dado cuenta de eso. Lamentable que me vea como la chica flotador en su vida o acaso pensará que soy una chica puente? O quizás y solo sea por esa conexion que tuvimos en cierto momento y que casualmente no ha desaparecido con el paso de los años, ni a pesar de lo malo que haya sucedido entre ambos. Es raro, porque es platicar con una persona que ya no es nada en tu vida, ni un amigo podría decirse, pero hay tal confianza que pueden contarse lo que sea y la plática siempre fluirá de una manera muy buena como la de dos viejos amigos.

Ayuda por favor

Perdón por las molestias pero enserio enserio, necesito necesito un fanfic donde willy sea un príncipe y vegetta lo que sea (ya sea pobre, esclavo, un hada :v, etc.) pero enserio necesito un fanfic con esas características por favor… Apiaden se de esta pobre alma que su hermana no la deja en paz D: … Aveces pienso que me arrepiento de haberme enseñado el wigetta a la pobre criatura.

Originally posted by diazjose1986

Muchas veces uno piensa que cortándose se va a liberar de todo el dolor, todos los problemas que tiene, uno pero si te liberas un poco pero después viene la culpa por lo menos para mi que no había caído durante un año me mantuve limpia, al ver las cicatrices me sentía perseguida cómo si alguien de mi familia los viera y se preocupara porque lo hice pero me di cuenta que mi cuerpo no merece todo el dolor todos los problemas no lo merece ser dañado de esa forma. Eso sólo mi experiencia y de verdad me arrepiento de haberme echo daño.
—  Una chica que ama escribir 26/07/16/
Wigetta : Coffee Cup / Capitulo 1

Divertido y sofocante.

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Algo tan simple como despertarme temprano cada mañana y preparar el desayuno para mi madre me basta para comenzar bien el día; los días que transcurren van dejando atrás nuestras cálidas vacaciones en el corto descanso luego de un largo período de estudio y exámenes, los libros sobre mi escritorio me dan recuerdo del gran camino que he elegido, un camino que desde hace tiempo he emprendido en compañía. Tal vez suene cómo si cada acción que tome esté influenciado por “esa” persona, pero no es así, quizás un poco pero es divertido; es divertido hablar con él, es divertido juntarnos a estudiar e intercambiar ideas, es divertido ser tan cercanos y que poca privacidad exista entre nosotros, divertido pero a veces… sofocante…

Es extraño cuando pienso ahora en todos los años que hemos recorrido y que se han vivido tan deprisa como si de un sueño se tratase. Nunca olvidaré aquel día en el que siendo muy pequeña odiaba el hecho de haberme tenido que mudar a este barrio, tan tímida e insegura, tú tan alegre y optimista; tendiste tu mano y desde ese entonces no me las has soltado. Mis ojos veían a una persona que admiraba, que saltaba de lugares altos o me explicaba cosas tan simples como del porqué una oruga se convertía en mariposa. Me hubiese gustado que esa admiración se mantuviese como una niña a un hermano mayor o cómo lo seguimos siendo ahora, mejores amigos. Mi amor secreto me sofoca, me ata al miedo de arruinar lo que somos y lo que nunca seremos porque en cada abrazo o caricia que haces a mis cabellos es un dolor que se entierra en mi pecho pero es una sonrisa de alegría hacia la hermana que nunca tuviste.          

Mis momentos de tristeza se desvanecen al leer un mensaje en el móvil de Buenos días, del chico que causa mis alegrías y tormentos, Samuel; y en nuestra rutinaria vida devuelvo su saludo, desciendo las escaleras y comienzo a preparar el desayuno para mi trabajadora madre que sin ella no sería posible que yo esté actualmente en la universidad. Por mi parte también ayudo en los gastos de igual manera que lo hace mi padre pero poco suelo verlo debido a sus recurridos viajes.

- Buenos días, despertaste temprano – hace presencia en la cocina mi madre que se terminaba de acomodar su camisa - ¿Hoy qué tienes planeado hacer? Falta poco para que comiences el nuevo semestre.

- Buenos días – le sirvo una caliente taza de café – si, se me viene el tercer año encima pero por suerte tengo a Samuel que ya lo pasó sin problemas. Hoy me reuniré con él.

- Lo bueno de que ambos estudien lo mismo – sonríe observando y oliendo el agradable aroma del café – adivino, irán a Coffee Cup.      

- No es difícil de adivinar, aunque yo sepa preparar un simple café nada se compara con esa cafetería – respondo emocionada pese a que sea algo usual concurrir allí.

-Será el café o esas “citas” – hace comillas con sus dedos – que haces con Samuel – dice en un tono sarcástico que casi siempre lo hacía cuando se trataba de él.

- Calla, ya sabes que salimos como amigos no más – me alejo incómoda de la habitación y me preparo para la limpieza matutina de la casa.

A mi madre le gusta bromear mucho con respecto a Samuel y está convencida de que tarde o temprano yo apareceré de la mano con él informándole que soy su novia o algo similar; pero es solo un capricho de ella al igual que lo tiene la madre de Samuel, esas reuniones típicas de señoras de barrio donde cuchichean los chismes que aparecen y de paso aprovechan a emparejarnos como si fuese cuestión de paciencia que sus hijos terminasen juntos. Solo ha pasado un año en que Samuel terminó con su última novia y se quieren seguir convenciendo de que yo le gusto y no quiere darse cuenta… yo soy feliz si continúa caminando a mi lado, sea novia o amiga, no me importa…

Por fin la tan esperada tarde llegó y nada mejor que ponerme mi vestido de volantes favorito y unas cómodas sandalias aprovechando el caluroso día, mi estilo no es muy femenino pero en salidas como estas no viene nada mal sentirse una más bonita. Con los rayos del sol en mis ojos y la brisa chocando en mis cabellos avanzo al salir de mi casa y que su presencia me reciba con su peculiar sonrisa que alivia mi alma.

- Te estaba esperando – me da un rápido abrazo y comienza a caminar por la angosta acera en dirección a nuestro destino.

- Perdón si te hice esperar, por suerte hoy el sol no está tan fuerte – lo acompaño a su lado.

- No queda mucho para el otoño y el nuevo año de clases ¿ya te estás preparando?, yo te ayudaré pero debes poner de tu parte –

Y ahí sale de nuevo con su preocupación, ya sea los estudios o cualquier cosa donde pueda darme una mano siempre está para ayudarme. Samuel llegó a cuarto de enfermería, yo estoy en tercero por una serie de dudas y momentos turbulentos sin decidirme lo que realmente quería hacer de mi vida, por suerte él me motivó con sus intensas charlas motivacionales en el mundo de la medicina y es así como terminamos de esta forma. Al final acabamos escogiendo mismos caminos, eso me hace feliz; el escuchar sus pasos intercalarse con los míos a veces me dan una dulce ilusión que los seguiré escuchando por mucho tiempo y eso despierta en mi una pequeña esperanza de que en un mañana el calor de su mano con la mía se unan en dichos pasos.

- No te preocupes, lo hago. Ahora solo quiero pensar en cual delicioso café voy a elegir, creo que escogeré un latte o mmm… ¿capuchino?,  o mejor un moca… mmm – continúo pensativa en decidirme lo que tomaré hasta que el sonido de una risa me distrae.

- Te vas a terminar tropezando, tonta, decídete cuando lleguemos – sigue riéndose y burlándose de mi distraída forma de ser.

No puedo evitarlo, amo el café y todas sus variaciones en una obsesión en la que cada tarde que tengo disponible me gusta saborear una excelente taza junto a este chico. Menos mal que le gusta el café tanto como a mí o seguramente no me soportaría en ir regularmente al mismo sitio, también es un agradable lugar para ir a estudiar; nos hemos pasado varias tardes haciendo resúmenes en una de las mesas que podría decirse que ya es como nuestra. Los trabajadores nos conocen muy bien siendo clientes fieles y nos reciben como si fuese nuestra segunda casa.

A los pocos minutos, la rústica edificación aparece a nuestra vista con su cartelera de promoción frente a sus puertas y ese aroma a su cercanía que despierta en mí la agradable ansiedad de cruzar sus puertas.

“Bienvenidos”, escuchamos de un seguido “ah! Son ustedes!”, con total confianza y entregándonos la carta con la lista de cafés y acompañamientos de trozos de pastel. Los días de inviernos solemos elegir una mesa en el interior pero en días así es cuando mejor se aprovecha a disfrutar del extenso jardín que posee el negocio; mesas y sillas blancas, un verde césped y caminos de mosaicos  que se dirigen al medio de un gran árbol que nos proporciona la            sombra refrescante. Pero en esta ocasión, para mala suerte, todas las mesas bajo el árbol estaban ocupadas, eso solía pasar. Por lo tanto decidimos sentarnos en otra cercana a las ventanas.

- Justo hoy nos ocuparon todas las mesas – me quejo – bueno, no importa, ¿ya sabes que vas a tomar? – inspecciono la carta junto a Samuel.

- Hoy se me antoja un cortado frío, creo –

- ¡He?! Cierto que prefieres las rarezas, me gustan todos los café pero el que tiene hielo es mi menos preferido – no podía criticarle sus gustos ¿pero a quién se le ocurre meterle hielo a un café caliente? Hasta pienso que un café mientras más caliente es mejor.          

- Silencio, hace calor y lo tomo yo, la mejor idea del siglo hacer café frío, es como el agua con hielo –

- No de nuevo con tus locuras por favor –

Mi sonrisa ya se dibujaba con escucharle tontear y seguramente cuando nos pregunten lo que vamos a tomar ni nos habremos decidido todavía, ni hablar si luego cuando nos den el pastel el tonto de Samuel empiece a querer probar del mío volviéndose todo en una batalla como si tuviésemos cinco años…

Mi risa proseguía y mis ojos se enfocaban en decidirme entre los nombres de los cafés hasta que el mesero aparezca pero por alguna razón, muy raro de mí, mi interés se vio orientado en otra dirección. No es extraño que alguien decida concurrir a un sitio así en solitario, hay muchas personas que aprovechan a pasar la tarde leyendo un libro o utilizando sus portátiles en la relajación de este jardín; sin embargo, mis ojos se fijaron en un joven chico que ocupaba una de las mesas bajo el árbol muy alejado de la nuestra. Su trozo de pastel aún estaba sin probar y en su mano poseía un grueso libro del cual lo tenía muy absorto. Nunca lo vi en esta cafetería y por alguna razón deduje que lo más posible resultara ser de esos muchachos que se la pasaban estudiando o sumergidos en su carrera; supongo que es normal continuar estudiando aunque sean vacaciones, dentro de poco hasta Samuel y yo estaremos ocupados aunque eso no significa que no sigamos concurriendo a este sitio.

No es que quisiera hacerle compañía a un solitario chico pero mi intriga y salirme de la rutina me provocaba espontáneamente en no pensar mucho en si llegaba a ser molesta y solamente animarme a acercarme a él. Fue una locura del momento y algo en mí me decía que valía la pena conocerlo, como si ello no influenciaría es nuestros rutinarios días.

- Samuel, sentémonos con ese chico – me puse de pie sorprendiendo al mesero que tenía listo su anotador para tomar nuestro pedido.

- ¿Cambiarán de mesa? – aguarda a nuestra decisión.

- ¿De qué hablas? ¿A dónde vas? – Samuel se pone de pie confundido para seguirme sin entender a qué se debía ese repentino interés mío, no podía culparlo ¿quién decide acercarse de la nada a un muchacho que apenas viste y capturó tu interés?

A medida que nuestros pasos se detuvieron frente a la mesa del muchacho, Samuel me sostenía del brazo intentando frenarme desde metros atrás. Ya se preparaba para disculparse por interrumpir al estudioso chico.

- Disculpa – no le permitiría que hablase primero y me arruinara esta oportunidad - ¿podemos sentarnos contigo?

El chico aparta su libro y observa en varias direcciones esperando en que yo me haya equivocado de dirigirle aquellas palabras.

- ¿Perdón? – nos mira a ambos con una expresión más confundida que la de Samuel.

- Lo siento, a mi amiga le atacó de repente dejar nuestra mesa y acercarse a ti – se excusa Samuel con toda vergüenza.

- No pienses mal, no estoy ligando o algo como eso, es que te vi concentrado a lo lejos y como estas solo me surgió la curiosidad de unirnos contigo – sin esperar su permiso prosigo a sentarme en una de las sillas vacías de su mesa.

- ¡Tania! Lo estas molestando – Me reprende y me levanta del brazo para abandonar la silla.

- No me molesta – el muchacho nos mira raro pero sin enojarse por el hecho – tenía planeado leer un rato y marcharme pero si quieren quedarse no me molesta, hee… - señala la otra silla – puedes sentarte si deseas – se dirige a Samuel.

El mesero se mantiene a la espera de nuestro pedido.

- Vale – termina sentándose también y mirándome de reojo como diciéndome “mira en lo que te has metido”, era gracioso.

No sabía si era mi necesidad de molestar un poco a mi amigo de la infancia pero el que nos hayamos sentado así junto a un extraño era inusual hasta para mí que ni se me dan mucho las relaciones sociales. Mientras esperábamos el cortado frio y un latte me llamó la atención el libro que había dejado a un lado ese chico.

- Me presento, yo soy Tania, me disculpo por haber aparecido así de la nada, no soy una persona que haga este tipo de cosas –  me justifico entre risas.

- Yo soy Samuel, un gusto y espero no te hayamos interrumpido ¿estabas estudiando? –

Justamente iba a preguntar eso, me robó las palabras de la boca.

- Algo así, leía cosas de mi carrera, estoy en último de economía. Me llamo Guillermo – se presenta algo apenado, no parecía acostumbrado a hacer amigos con facilidad.

- Economía, interesante. Nosotros estamos en enfermería, estoy en último año y ella en tercero – me señala a mí llevando las riendas de la conversación.

- ¡Qué bien!, debes estar en prácticas este año, ¿y por qué estudian lo mismo? ¿Se conocieron en la carrera? – bebe un sorbo de su café.

- Somos amigos de la infancia, una cosa llevó a la otra y estudiamos lo mismo – respondo con cierto dolor al decir eso de “amigos de la infancia”, sonaría bonito decir “soy su novia”.

- Juraría que eran pareja – dice divertido por el malentendido.

- ¡Mejores amigos! – agrega Samuel muy alegre.

https://www.youtube.com/watch?v=VwpZjzfiPR4

Supongo que no puedo arruinar la tarde con una cara pesimista y solo opto por sonreír asintiendo. La conversación se fue desarrollando a medida que los minutos transcurrían, la confianza se terminó desenvolviendo muy deprisa, al parecer la imagen de chico tímido y  reservado que me había transmitido ver en Guillermo fue solo  en mi imaginación; resultó ser bastante divertido e intercambiamos varios datos de lo que hacíamos o lo que nos gustaba, ya íbamos por nuestra segunda taza de café y los temas variaban demasiado.

- ¿Y por qué el morado de tu cabello? – me pregunta Guillermo.

- Supongo para tener un look distinto, mi etapa de rebeldía llegó tarde – me reí claramente diciendo una verdad pero también porque ese color era el favorito de Samuel, no es que quisiera impresionarlo pero de elegir un color para mi cabello prefiero decidir a uno que le guste al chico que me gusta también.

- Algún día me teñiré de morado, ¿se imaginan? Atendiendo en los hospitales con mi súper cabello, la sensación del lugar – bromea el tonto de siempre pasando su mano por su cabeza– Guillermo, haz lo mismo ¿Cuál color te gusta?

- Ni loco – contiene su risa luchando por no ahogarse con el café – es el verde pero no, me echarían de la empresa.

- Te tendrían envidia mejor dicho – sigue con la broma - ¿ya has decidido dónde trabajar acaso?

- Algo en relación con mi padre seguro –regresa la calma pero esta vez un poco desganado en hablar de ello.

- ¿Estudias economía por tu padre? – le pregunto llamándome la atención  esa reacción no tan agradable.

- Si, junto con temas de administración y esas cosas, no es que no me guste pero si fuese por mí tal vez hubiese elegido otra cosa, no lo sé – juega con su cuchara dando pequeños golpecitos a la porcelana de la taza.

- Yo creo que debes hacer lo que a ti te guste y no dejarte llevar por tu familia – habla Samuel en su estado que solía usar conmigo cuando mis problemas surgían – no te digo que dejes tu carrera con tantos años invertidos pero ¿eres feliz?

- ¿A qué viene la sesión de psicología ahora? –

El ambiente se volvió denso, al parecer tocamos un tema muy sensible hacia una persona que apenas acabábamos de conocer. Desconocíamos su situación familiar y Samuel sabía bien que no era quien para decir esas cosas pero eso es en algo que nosotros nos diferenciamos, él dice las cosas de frente con toda sinceridad, si algo le molesta te lo dice aunque hiera tus sentimientos; si algo le parece injusto lo dice y si nota que tienes problemas tratará de ayudarte como muchas veces ha hecho conmigo como de un psicólogo personal se tratase, pero no todos son agradecidos por esa clase de ayuda porque muchos no la buscan.

- No trato de hacer eso, es que si mi familia me dijera que no puedo ser enfermero o me obligasen a estudiar de algo que no quiero no me gustaría, hasta abandonaría mi casa llegase el punto –

- No todos tenemos esa seguridad como la tuya – sonríe – estoy bien en lo que hago, no falta mucho para terminar y ya veré que depara mi futuro.

- El futuro es muy incierto, quien sabe lo que pueda ocurrir, es como ahora que mi loca amiga decidió sentarse aquí y te conocimos, así funciona el mundo – Samuel bebe un sorbo de su taza y se escucha el crujido de los hielos romperse en sus dientes.

- ¿yo loca amiga? – clavo una despectiva mirada.

- Cierto – termina de beber su último café y Guillermo comienza a guardar el libro en su mochila con la intensión de marcharse.

- Tan incierto que no sé – hace movimientos raros con sus manos - ¿se imaginan? Dos de nosotros quedan como pareja en un futuro – carcajea muy divertido por la broma.

Para mi esas palabras no sonaron para nada graciosas aunque igual me uní a su risa.

Yo pensaba que en todo este tiempo lo había escondido muy bien a mis sentimientos o que el que menos esperaba que se diera cuenta fuese alguien que conocimos hace unas pocas horas atrás, pero entre mis risas y de vuelta dirigir mi mirada hacia Guillermo, él me observó muy serio como si estuviese viendo a través de mí y esa broma tampoco le resultara tan graciosa. No quise comprender aquella mirada en su momento, pero fácilmente podía comunicarse como un “¿por qué te ríes? ¿Por qué no eres sincera?”

- Si eso ocurriese sería el primero en dar las felicitaciones – Guille se pone de pie y toma su mochila.

Esas palabras me provocaron una inquietud nerviosa aunque para Samuel solo significase otra broma de regreso.

- ¿Ya te marchas? Hombre, quería charlar más – Samuel se pone de pie para despedirlo.

Hoy estaba más impulsiva de lo normal, en vez de ser impulsiva en mi beneficio todo resultaba en un cambio de actitud que no me beneficiaría tanto pero no lo sabía hasta que mi bocota prosiguió en continuar soltando palabras menos esperadas en mí.

- ¿Y si nos pasas el número de tu móvil? – creo que la tristeza del rostro de mi amigo de la infancia me animó a pedir algo como eso, creo que él no quería preguntarlo por un temor de no ser tan amigos aún.

- Si, ¡eso!, Guillermo, danos tu número, podemos volver a quedar en otra tarde de café si no te molesta, claro –

A partir de este día nuestra rutina daría un giro en la unión de otra persona a nuestras tardes, un valioso amigo que continuaría a nuestro lado.

Una vez intercambiamos nuestros números quedamos en que volveríamos a reunirnos en esta cafetería, los tres estábamos curiosos de conocernos más. Para ser sincera, yo no esperaba a que nuestro contacto perdurara, no porque desconfiara de ese chico, si no porque estaba muy acostumbrada a ser solamente dos pero esto lo provoqué yo y no me arrepentía. Me hacía feliz que una nueva persona  se integrara en nuestra amistad… Sin embargo, Samuel y yo todavía no terminábamos de nuestro pastel y por ende nos volvimos a sentar. Guillermo cuando se despidió avanzó hasta la puerta y me giré a ver cuando se alejaba de manera muy disimulada, “no creo que nos vuelva a ver” fue lo que creí.

Guillermo sí se había girado por última vez pero no fue a ambos a quien miró, ni siquiera a mí; mi mente no lo procesó en su debida ocasión, solo lo ignoré sin buscar mal pensar la situación, pero a quien miró Guillermo con una cálida sonrisa que pasó por alto toda mi existencia… fue a Samuel.

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Esta historia no está planeada para que sea muy larga pero realmente espero les guste y les provoque sensaciones agridulces, una historia vista desde los ojos de otra persona y en pocas ocasiones será vista desde los protagonistas (y resalto que no se detallarán escenas sexuales explícitas, no es +18,  esta historia no será encaminada a eso. Disfruten de la tranquilidad, drama y amor en el ambiente que trato de crearle <3)

Pequeño dato: en España los cursos comienzan en septiembre por lo que se posicionan por el mes de agosto en este capítulo, vacaciones. (menciono esto por si quedan perdidos en como va avanzando luego). Gracias por leer! <3 - votos y comentarios se agradecen :D

El sol y la luna
Se fundieron sin miedo en tus ojos
Y para encender a esos ojos
El pecado es el que mas te ayuda
Le agradezco a mi santo
El de los que no se creen ninguna
Por haberme engañado otra vez
Y dejarme a tus pies
Como un ciego que busca y encuentra
Después de perderse hasta enloquecer….
#SeriaUnaPena #Cjs

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Muere.

Dicen que cuando un escritor se enamora de ti nunca morirás y eso es lo más tonto y odioso que he odio pero es totalmente cierto.
Me enamore de ti, o eso creo, pero, estoy segura que en su mayoría fueron los buenos momentos contigo de los que no puedo dejar de escribir.
Me enamore de ti y no puedo dejar morirte.
Me enamore de tu personalidad alegre y graciosa.
Me enamore de tus bromas no forzadas para hacerme reír.
Me enamore de lo segura que me sentía contigo.
Me enamore de cómo se me iban olvidado los malos ratos contigo.
Me enamore del gran amigo que puedes llegar a ser.
Es tiempo de dejarte ir, por haberme hecho llorar hasta no más poder
Por las veces en las que me ahogue en alcohol para olvidar todos nuestros problemas.
Por las decepciones interminables
Por las lágrimas mientras intentaba no te fueras
Porque descubrí que a ti, es tiempo de dejarte morir.
No regresaras a mis letras otra vez, ni a mis pensamientos, ni siquiera a mi sentir.
Muere en paz con ella, con la otra o con quien quieras.