ha cao

Pensándolo bien,el mundo se ha vuelto un caos ya no hay humanidad,solo hay gente que juzga a los demás,la palabra amor y te quiero se han vuelto un puto juego divertido en el que la otra persona sale herida.Guerras por todas partes,contaminación,abuso sexual,homofobia en la que prefieren ver a dos hombres con armas que de la mano,considerar el feminismo como una mierda,el maltrato animal,en como la educación se está volviendo en controlación.Oye,nos estamos convirtiendo en máquinas,en humanos sin corazón,es asqueroso y ahora que lo pienso mientras que estoy aquí sentada en mi cama aburrida con el móvil hay miles de personas muriendo de hambre,de guerra o destrozándose mientras trabajan en las fábricas para hacer ropa de marca Nike o Adidas y me siento culpable aunque no pueda controlar todo pero me da rabia porque hay gente con cáncer,gente enferma y yo aquí estoy lamentándome del modo de vida que tengo,de sufrir por un chico,dime tú,comparado a todo eso ¿lo mío vale algo? Claro que no y mientras tanto pierdo tiempo sufriendo por algo insignificante que no cambiará nada y como siento que de que pasé mucho tiempo triste y no me lo merezco,y nadie tampoco.

H.

anonymous asked:

mis estudiantes siempre me preguntan cuál es la diferencia entre convertirse y volverse. Nunca estaba segura, hasta que el otro día me di cuenta que generalmente convertirse se usa con sustantivos, y volverse se usa con adjetivos. ¿Estás de acuerdo? Gracias!

Tienes toda la razón 

convertirse en (algo) se usa con sustantivos y tiene que ver con… cambiar figura, forma, materia… o tiene uso científico.

Por ejemplo, se convierte en piedra “it turns to stone” o se convierte en humano “he turns into a human” …es una cambia de figura y forma. Es un cambio de metamorfosis o transformación.


volverse se usa con adjetivos porque indica un cambio de actitud, color (dramático), cordura, personalidad… o algo muy grave y súbito.

El mejor ejemplo es… se vuelve loco “he is going crazy”, o algo muy dramático como el mundo se ha vuelto un caos “the world has fallen into chaos” o “the world is going crazy” o algo así.


volverse y ponerse se usan con adjetivos y emociones, aunque ponerse es algo más… ligero.

volverse se usa para decir que hay un cambio muy grave, serio, violento, dramático, súbito… etc. 

Looking at the Court Orders surrounding the bestowal of the title of Duke of Wei

Trying to translate it is nightmarishly difficult, but it’s actually somewhat funny to read.

So, as most everyone knows, when the matter was first suggested in 212, Xun Yu opposed the project, died that year, and Lord Cao became Duke of Wei the next year in 213. The usual interpretation has been that Lord Cao was upset with Xun Yu and got rid of him first.

Now, for some lesser known details.

As per the social customs of the time, Lord Cao declined the offer at first. Even if he desperately wanted to accept he had to decline at least twice before accepting.

But here’s the funny part.

When Lord Cao declined, a large group of his subordinates wrote a petition arguing that he had to accept. Guess who was the person whose name was first on that petition (and quite likely the primary author).

Xun You. The Xun You who was Xun Yu’s second cousin once removed. The Xun You who was the military chief of staff counterpart to Xun Yu the civil chief of staff

“Above you would be disobeying the Imperial Court’s favor, below you would be disappointing all the officials, forgetting the great undertaking of serving your ruler, and trusting in the conduct of a common fellow; this is what we, [Xun] You and the rest, all greatly fear.”

Its doubly funny when you realize that Sanguo Yanyi, which basically had no idea how to use Xun You as a character, only really used him to oppose Lord Cao’s promotion to King in a crude imitation of Xun Yu’s opposition to his promotion to Duke; the Cao Cao character even lampshades it by calling Xun You a poor imitation of Xun Yu in response! (The whole episode is fictitious of course; Lord Cao was promoted to King in 216, while Xun You died in 214; Lord Cao wept for him.)

Pa lxs jiles

¿que el caos esta muerto?
- no weon, el caos no ha muerto ni morirá, que tales individuxs hayan dejado la andanza de la destrucción de la propiedad burguesa o policiaca no quiere decir que el weon haya “peroneao” y que les digan amarillos u otras palabras, por algo lo dejo, porque haya caido en una batalla campal, porque tuvo hijx, por x razón, pero no vengai a tratar a el/la individux de “peron culiao, te pegai en el cogote” el caos no ha muerto en unx si no que buscamos otra forma de debastar este sistema, buscamos ser la tuerca que aberie este sistema, quizás se haya dejado la acción directa con la yuta la tipica barricada y camotes, pero aún existe la llama del caos.

No eres tú, soy yo. Piensa en esa jodida frase. Piensa y acepta que todo el caos siempre ha venido conmigo. Tú ves en mi un jardín y yo soy una jungla. No tengo idea de lo que hago. Tan sólo me guío por el impulso. Piensa que nos estamos mintiendo. No somos una dupla feliz. Somos un chico triste y una chica triste. Somos los tristes al cuadrado. Y no, no es bello. Es catastrófico. Tú usas a la melancolía como un perfume de lunes y jueves. Yo la llevo enterrada en la piel. Impregnada en lo que soy, en como camino y lo que respiro. Soy un montón de piezas rotas, mis huesos están hechos añicos, mis músculos duelen y mi corazón late cuando llueve. Soy como la suma de todas las cosas que no necesitas en tu vida. Ya no supe como recomponerme. Ya no sé donde tengo fin y en donde comienzo. No soy especial. No cambio vidas. No alegro corazones. Soy una persona de esas que rellenan espacios. De esas que pusieron en el paisaje, accidentalmente. La verdad es que todo me duele. Y a veces trato de arrastrarte conmigo. Quiero que a alguien le duela tanto como a mí. Saberse desconocido, pensarse inútil, sentirse ajeno. No tengo sonrisas en mi rostro todo el tiempo. A mi me sobran lágrimas para regalarlas.

Y a ti ya no te hace falta nada de eso. Y deberías decirme sin miedo que estas harto. Deberías callarme la boca, ya no a besos. Deberías callarme diciendo que quieres irte a buscar a quien sea incompleto como tú, más no a quien es polvo y pretende ser de una pieza.

Me disfracé para sentirme querida. Para sentir que yo podía querer. Y puedo hacerlo. Pero el amor no me va a recomponer del todo.

No esperes encontrarme completa, que incluso yo no he podido hacerlo en mucho tiempo.

—  Cartas a R, Una Escritora Amateur
Quien no ha visto una mujer sin maquillaje no ha conocido su verdadero rostro, quien no soporta a una mujer en sus peores días no ha conocido su verdadera naturaleza, quien no ha recibido una sonrisa de una mujer no ha entrado al cielo, quien no espanta a sus demonios no ha sabido contener su caos, quien no la ha visto mientras duerme no ha visto un mar en calma, quien no ha sabido leer su mirada no ha descubierto su poesía, quien no ha comprendido sus silencios no ha sabido leer su interior.
—  Quien no ha conocido a una mujer, Joseph Kapone
ONE-SHOT · WIGETTA

¡Hola, hola! Por fin he vuelto con más escritos. Ya echaba de menos esto, pero mi vida ha sido un caos estas últimas semanas. Os traigo un one-shot que vino inspirado por el viaje de Willy a España, ya que no avisó mucho por Twitter ni nada de eso, así que me llamó la atención y se me vino a la cabeza una historia cuqui y relativamente corta al respecto :)

Espero que os guste mucho ^^

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“SEPARADOS. ¿O QUIZÁ…?”

Llevaban tres semanas separados y ambos creían que se iban a volver locos. Necesitaban verse, sentirse, abrazarse, besarse; se necesitaban.

Vegetta se removía en su cama. Había intentando irse a dormir, pero no lo conseguía. Eran las 2:00h., en Los Ángeles las 17:00h. ¿Qué estaría haciendo Willy? ¿Habría ido a dar una vuelta por la playa? ¿O estaría hinchándose a fruta como muchos días? Rió para sí mismo. Le encantaba ver la cara de ilusión que se le ponía cuando aparecía de repente en su habitación y le llevaba un bol de fresas; parecía un niño con un juguete nuevo.  

Willy había cogido el coche y se había ido a perderse por la carretera. Estar solo tanto tiempo en casa le estaba machacando el cerebro. Echaba de menos las risas, las tonterías de habitación a habitación, el escuchar ruidos de otra persona en la casa, el saber que podía contarle a alguien lo que le había pasado dos segundos después de que se hubiera desarrollado la acción… Se sentía solo. Aquella ciudad no era igual si no estaba Vegetta. ¿Qué estaría haciendo? Probablemente dormir, ya que en España era muy tarde. ¿Le molestaría que le despertase para decirle alguna parida?

Sin pensarlo más para no arrepentirse, paró el coche en una de las áreas de descanso frente a la costa, sin saber ni siquiera a cuantos kilómetros estaba de Los Ángeles. Sacó su móvil y marcó el número de Vegetta.

Éste escuchó su móvil vibrar en la mesilla de noche. Lo cogió y su cara se iluminó con una sonrisa. Descolgó rápidamente.

- ¿Qué pasa, compañero? - preguntó alegremente.

- Ey, pringao’, te escucho muy despejado - respondió Willy con una sonrisa -. ¿No deberías estar durmiendo?

- Tú lo has dicho, debería. No tengo sueño, no sé qué me pasa.

- ¿Aún tienes jet lag? Si llevas semanas allí ya.

- Pero qué tonto es el pobre… Claro que no tengo jet lag, es solo que hay muchas cosas en mi cabeza.

- Aaaaaaamigo, ahora entiendo a que se debe tanto volumen de cráneo… - bromeó Willy, sabiendo que estaba desquiciando a su compañero.

- Lo que yo te diga, imbécil perdido… - se resignó Vegetta desde el otro lado del teléfono -. Sinceramente no es lo que tengo, sino lo que no tengo, lo que no me deja dormir.

La cara de Willy cambió de tener una expresión de pillo, a tomar una nostálgica.

- Pues entonces estamos en la misma situación… - dijo, bajando el tono de voz, y con él un poco su cara.

- ¿Tres semanas y ya me echas de menos? - preguntó Vegetta, riendo un poco.

- Pues como tú a mí, no lo niegues - reclamó el moreno.

- Ay, Willy, Willy…

Ambos estaban deseando decirse que se echaban de menos a rabiar y que, o se veían ya, o iban a volverse locos, pero les gustaba picarse y hacerse entender las cosas sin decírselas del todo.

Siguieron hablando un poco, contándose qué tal  el día, los vídeos, y futuros planes para los canales. Después de una hora, más o menos, colgaron a regañadientes. Vegetta dejó su teléfono en la mesilla con una sonrisa permanente en la cara y se giró para intentar dormir algo. Willy por su parte, dejó el teléfono en el asiento del copiloto, reclinó su cabeza en el respaldo y, sonriendo como un niño, arrancó el coche. A ambos les había hecho bien el estar un ratito hablando. Un segundo compartido entre ellos bastaba para que su estado de ánimo mejorara.

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Willy se despertó desorientado, bañado en sudor y con la respiración agitada. ¿Dónde estaba? ¿Qué pasaba? Se incorporó de golpe, agarrando fuertemente las sábanas entre sus puños a cada lado de su cuerpo. Miró el reloj. Joder, era tardísimo, pero ese sueño… ¿Por qué no se despertaba? Era como si su cabeza no quisiera dejar de soñar… Se levantó de la cama prácticamente de un salto, se metió en la ducha y esta vez no se recreó. Tardó dos minutos en ducharse y otros dos en secarse. Se vistió con una camiseta azul oscura y un vaquero, cogió el teléfono y llamó.

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Vegetta se levantó  un poco cansado. Había soñado cosas muy raras, pero tenía que ponerse a grabar, así que se metió en la ducha y se recreó un poco para despejarse del todo. Grabó todos los vídeos que tenía pensados y acabó para la hora de comer. Estaba cansadísimo. Además, ese día comía solo, ya que sus padre habían salido de viaje, y así, comiendo solo en la mesa, sentía que necesitaba aún más a Willy. Se había acostumbrado a desayunar, comer, merendar y cenar con él; incluso paraban a picar cosas entre horas a la vez. Se iba a volver loco si pasaba más tiempo sin verle, y lo peor de todo es que no sabían cuándo podrían volver a estar juntos.

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Willy se revolvía en el ascensor que bajaba demasiado lento para su gusto. El taxi le estaba esperando en la entrada de casa. También iba demasiado lento. Le pidió al taxista que fuese lo más rápido posible. Llegó a su destino en tiempo record, por lo que le dejó propina al conductor por su eficacia. Iba con la hora pegada, pero había tomado una decisión y la cumpliría a rajatabla. Corrió por el suelo de mármol escurridizo que tanto odiaba y rezó por llegar con tiempo suficiente.

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19:00h. Vegetta había editado y puesto a subir los vídeos de ese día después de comer y le había quedado tiempo para dormir un poco. Bajó a beber agua a la cocina, pero al estar sirviéndosela en un vaso, escuchó su móvil sonar, así que subió a su cuarto y la sonrisa volvió a su cara al ver que la pantalla se iluminaba con una foto de Willy y su nombre sobre ella.

- ¿Qué pasa, compañero? - contestó, rápidamente -. ¿Ya me echas de menos otra vez?

- Pues la verdad es que sí - escuchó decir desde el otro lado del auricular.

Casi se le desencaja la mandíbula. No se esperaba esa respuesta en absoluto. ¿Willy le acababa de decir claramente que le echaba de menos?.

- Ehhh… Vaya, eso es nuevo.

- Mira, ¿sabes lo que pasa? - empezó a explicar Willy -. Que yo no estoy acostumbrado a que eso me pase con mucha gente, entonces cuando echo de menos a alguien se me va la cabeza y me vuelvo loco.

- Bueno, que tú estás loco no es nada nuevo - rió Vegetta, un poco extrañado por aquella conversación -. Pero, ¿cómo se supone que te has vuelto loco esta vez?

- Quizá si me abres la puerta te lo puedo explicar mejor, que aquí hace más fresquito que en Los Ángeles - respondió el moreno, tranquilamente.

- ¿Qué dic..?

Vegetta se quitó el teléfono de la oreja y bajó corriendo las escaleras de su casa para abrir rápidamente la puerta. Y efectivamente, allí estaba Willy, con el pelo alborotado, esa sonrisa suya que volvía loco a cualquiera y una maleta enorme detrás. Vegetta no podía ni pensar en ese momento, así que actuó por impulso y se abalanzó sobre Willy para abrazarle, sonriendo como un niño pequeño la mañana de Reyes.

-Pero… - se le había olvidado incluso hablar -. Pero, ¿tú qué haces aquí? Tenías reuniones en Los Ángeles y…

- Shhh, cállate, pringao’ - le respondió el moreno, haciendo gestos con las manos -. Todo eso ya está hablado. Sinceramente, me han importado muy poco las reuniones y todo ese tema.

- Estás como una cabra… - dijo Vegetta, sin poder ocultar una grandiosa sonrisa -. Sigo sin creerme que estés aquí… ¿Qué te ha hecho venir así, de repente?

- Pues eso, que te echaba de menos por allí, chaval - rió Willy -. Los Ángeles no mola sin ti dando por saco. A parte, anoche tuve un sueño que no me dejó otra opción.

- Un sueño - se sorprendió Vegetta, frunciendo el ceño-. Pasa y me lo cuentas.

Willy cruzó el umbral, dejó la maleta a un lado en el pasillo y Vegetta cerró la puerta detrás de sí. Ambos se sentaron en el salón y siguieron conversando.

- Ahora mismo solo me quedan imágenes borrosas  - explicó el moreno -. Pero lo que sí recuerdo es la angustia con la que me he levantado. Soñé que no te volvía a ver, Vegetta.

- ¿Que no me volvías a ver? ¿Por qué? - preguntó el castaño, intrigado.

- No sé , todo se volvió oscuro y tuve la sensación de que no te iba a ver nunca más. Y me asusté… Por eso no dudé ni un segundo en cerrar todo con las empresas de Los Ángeles para poder tramitarlo desde aquí, cogerme el primer vuelo que vi y venirme.

Vegetta no se lo podía creer. Willy acababa de viajar doce horas, bastante tiempo antes del previsto y con mil cosas en Estados Unidos, solo porque había tenido un sueño en el que sentía que no le volvería a ver. ¿De verdad alguien podía ser tan sumamente adorable?

- Uf.. No sé ni que decirte, tío… - se expresó como pudo entre nervios -. Nunca nadie había hecho nada así por mí, ni siquiera algo parecido. Estás muy loco…

- Bueno - sonrió Willy -, dicen que los locos son las personas más verdaderas, ¿no? No me importa hacer locuras por ti.

Lo había dicho sin pensar, sólo como lo había sentido, sin poder evitar que el color rojo llegara un poquito a sus mejillas y se reflejara en las de Vegetta, a quien le brillaban los ojos como jamás lo habían hecho antes. Y ya que la cosa iba de impulsos y sin nada de cordura, este último volvió a acercarse a Willy y le abrazó fuerte, enterrando un poco la cara en su hombro.

- Yo también te he echado de menos - susurró -. Mucho.

Ambos sonrieron para sí mismos, sintiéndose plenos en aquel momento. No sabían qué eran aún. No tenían etiquetas, ni planes, ni prisa, simplemente sentían la necesidad de estar el uno con el otro, como lo que quisiera que fueran. La vida les había hecho el regalo de hacer que sus caminos se cruzasen un día, siendo almas gemelas el uno del otro, sabiendo que, de una manera u otra, se iban a necesitar cada día de su vida. Les valía con eso. Sin nada que les presionara, sin ninguna etiqueta bajo la que guardar determinados regímenes, solo ellos dos y sus sentimientos locos; todos mezclados, como desde el primer día que hablaron hacía ya tanto tiempo.

- Te quiero, tío - dijo en un susurro Willy, sintiendo más que nunca que aquello era cierto.

- Yo también te quiero, pringao’ - respondió Vegetta, apretando aún más su abrazo.

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Bueeeeno, pues lo dicho, espero que os haya gustado mucho y pronto volveré con capítulos del fic “History will absolve us”, más drabble, lemmon y todo lo demás. A parte, estoy con el especial 300-400 que será muy pronto también. 

Mil gracias de nuevo por dedicar un poquito de vuestro tiempo. ¡Nos vemos pronto! Y como siempre: Wigetta z4.