guelaguetza

:: Danza de la pluma ::

El último número de la Guelaguetza tradicional.

De origen Azteca-Zapoteca; culturas que dejaron plasmado conocimiento acerca del universo en la estructura central de Monte Albán; con la danza de la pluma buscaron representar la existencia de ocho planetas y su movimiento alrededor del sol desde tiempos prehispánicos. Además, es llamada la máxima danza del estado de Oaxaca.

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Flor de Piña Guelaguetza 2013

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#LocalLens: Walking your Senses through Oaxaca with @fcoronado

In this series, local Instagrammers show you their favorite places to shoot around where they live. To see more photos of Oaxaca, Mexico, through Frank’s eyes, follow @fcoronado on Instagram.

(This interview was conducted in Spanish.)

“Oaxaca is color, flavor, smells and sounds. Walking through its streets you get a unique encounter with your senses,” says Frank Coronado (@fcoronado), a photographer and painter from the region in southern Mexico.

The Mexican state is known for its cultural diversity, something that Frank aims to capture. “The differences between the eight regions of Oaxaca can be found in their gastronomy, in their textile richness. Every regional costume is made in a different way with colorful threads, which weave traditions inherited throughout generations.”

Frank spent 18 years away from his hometown and was amazed with everything he rediscovered when he returned. “Many people believe that due to the fact that Oaxaca is a small city, not a lot of things happen here. But you just need to walk through its streets to realize there are endless things going on,” he says.

Chirimía: el llamado a la fiesta

El anuncio de las fiestas en Oaxaca se hace con la calenda o convite, sin embargo, existe un instrumento que no puede faltar: la chirimía. Con su sonido tradicional se invita a todo el pueblo a ser parte de la fiesta patronal.

En la población de San Sebastián Ocotlán, el señor Hermenegildo Contreras Cruz aún conserva la tradición de dar vida al instrumento prehispánico, hoy complementado con tambores.

Foto: Luis Cruz

Una vida de tradición

Además de elaborar la chirimía, Hermenegildo Contreras la toca. Desde hace 44 años es el encargado, junto ocho hombres más, de encabezar el desfile de delegaciones y anunciar el inicio de los Lunes del Cerro.

Por esto, hace cuatro años recibió un reconocimiento por parte del Gobierno del Estado. “Eso y recortes de periódicos donde me han entrevistado lo guardo para que pase a la historia”, indicó el ocoteco.

Don Hermenegildo recuerda que fue en 1966 cuando, primero aprendió a tocar la chirimía, para años después interesarse en su elaboración, la cual ya heredó a sus hijos y nietos.

Foto: Luis Cruz

La elaboración

“No las vendo, sólo las hago por gusto, porque tendría que venderlas en 600 pesos, que no todos lo pagan”, indicó el artesano.

Para elaborar una chirimía, Hermenegildo Contreras dedica tres días. Primero selecciona la madera, que puede ser cualquier raíz de árbol, pero para un acabado más fino se elijen el cedro, mezquite y yagalan.

Después se le da forma con un cuchillo, se le hacen los agujeros para tocarla y por último se talla con otra madera, esto es para tener darle una cavado liso y fino.

“Quiero hacer varias figuras especiales, ver si las puedo exponer en un museo para que la gente conozca y la tradición no se pierda”, dijo Contreras Cruz.

Y es que entre su colección personal destaca una chirimía con forma de la Virgen de Guadalupe, de un guerrero y una tallada con las formas de la luna, el sol y el mundo, como recuerdo del eclipse del 11 de junio de 1991, “no tenía no donde grabarlo y para no olvidarlo lo escribí en mi chirimía”, expresó.

Foto: Luis Cruz

Sonido del pasado

“La chirimía tiene un sonido especial, el tambor lo debe seguir, porque no suena como ningún otro instrumento. Nuestros antepasados lo usaban para bailar o en sus rituales y eran en forma de rana” comentó el chirimitero.

En la época antigua únicamente se utilizaban instrumentos de viento, elaborados manualmente. Con la llegada de los españoles, se hicieron presentes instrumentos de cuerdas y vientos más sofisticados.

Junto con los caracoles, las chirimías eran utilizadas en el inicio de los rituales, así como para marcar los pasos de las danzas realizadas durante los sacrificios u ofrendas a los dioses.

La chirimía, que consiste en una flauta, ahora se le llama así al conjunto que se complementa con el tambor, que con un sonido solemne marca el inicio de una fiesta mayor, principalmente de índole religiosa, pues así se comenzó a utilizar en la época de La Conquista. La chirimía se toca con una lengüetilla de carrizo.

En México, entre los nahuas del occidente se adoptó una versión antiguas de chirimía, su característica particular es la utilización de cuatro lengüetillas elaboradas de palma real en lugar de carrizo, amarradas al tubillo o tudel a manera de tapón.