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El jardín vertical, o muro verde es una nueva aplicación de la jardinería a la arquitectura, en este caso con una nueva manera de cultivar plantas sin necesidad de suelo o sustrato horizontal.

Observando la habilidad de las raíces de crecer a lo largo de una superficie vertical, el botánico y paisajista francés Patrick Blanc patentó su invento en 1988 denominándolo “mur végétal”.

Este concepto que en cierta medida rememora los jardines colgantes de la antigua Babilonia, ha sido desarrollado en muchas obras de grandes arquitectos con la colaboración de Patrick Blanc. Ya citamos el caso del Caixa Forum de Madrid de Herzog & De Meuron, también (de los mismos arquitectos) los muros de los pabellones de la Plaza de España de Santa Cruz de Tenerife; la fachada del Museo Quai Branly de París (de Jean Nouvel) o el Ponte Max Juvenal en Aix-en-Provenze del arquitecto italiano Vittorio Gregotti.

Aquí vemos algunos ejemplos de arquitectura reversible. Que se sitúa a medio camino entre la arquitectura efímera y la arquitectura que permanece en un lugar afectando para siempre a su entorno y el terreno.

Con la arquitectura reversible tenemos la ventaja de respetar la naturaleza a la vez que nos ofrece la estabilidad propia de la arquitectura permanente.

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Aquí vemos un vídeo del proceso constructivo de un jardín vertical que resulta muy útil e ilustrativo en relación a nuestra propuesta.

Tendríamos que tener en cuenta que el jardín vertical del vídeo se está ejecutando sobre un muro preexistente, en el caso de los módulos, se realizaría sobre la pared de madera. Por otro lado, el sustrato que aparece en este proceso está compuesto por lana de roca, mientras que nosotros utilizaríamos la propia tierra en la que las plantas crecerían. 

Aprovechando que en los módulos proyectados para la Upo siempre se contempla la instalación de baños y servicios, se tomaría parte de este suministro de agua para el sistema de riego de los jardines verticales.

A pesar del aspecto poco estético que presenta en el vídeo el jardín vertical (se ven la capa de fieltro gris y los tubos de riego), hay que tener en cuenta que la mayoría de las plantas crecen rápidamente y tapan con sus hojas toda la pared formando un muro totalmente verde o  lleno de colorido.

De los muros floridos de Córdoba, tomamos la idea de jardines verticales que serán unos elementos presentes en todos los módulos de nuestro proyecto para la Upo.

Grandes arquitectos como Herzog & De Meuron, se han apoyado en esta idea como en el edificio Caixa Forum en Madrid.

Este es un ejemplo de recuperación de un edificio abandonado como era la Central Eléctrica de Mediodía de principios del siglo XX, situada en el casco histórico de la ciudad, siendo uno de los pocos ejemplos de arquitectura industrial que se conservan en esta zona de la capital.

Los jardines verticales, entre otras muchas ventajas artísticas y de acondicionamiento, suponen además la creación de un espacio cambiante, configurando una arquitectura dinámica y viva según las diferentes épocas del año.

Aquí vemos una de las utilidades que tendrían los módulos prefabricados que ya presentamos, donde se podrían realizar actividades culturales propias de otros lugares de manera que los módulos sirvan ya no sólo para acercar Sevilla a la UPO sino también para llamar la atención de otras zonas próximas y que además reflejen la integración de personas de distintas localidades; un fenómeno que se da en todos los ámbitos universitarios.

Nos hemos fijado en los patios de Córdoba por ser una idea matriz que nos llevaría a desarrollar unos muros floridos en nuestros módulos.

La manera de ejecutar estos muros floridos no tiene porqué ser igual que la de los patios de Córdoba (como vemos en la imagen), sino que a partir de esta idea se podría llevar a cabo un jardín vertical: algo que desarrollaríamos más adelante. 

De este modo, los módulos usados para el cine de verano, podrían ajardinarse a modo de patio cordobés creando un ambiente aún más agradable para el cine de verano.

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Uno de los ejemplos de arquitectura integrada con el paisaje en el campus es el del edificio construido por MGM arquitectos, situado al lado de un campo de girasoles.

El crecimiento de la ciudad contemporánea induce a una reflexión sobre el proyecto arquitectónico donde es imposible discernir entre campo y ciudad. La línea que hasta hace poco separaba el terreno construido del paisaje rural es cada vez más confusa. Arquitectura y campo se superponen y obligan a investigar sobre estos denominados terrenos intermedios. Estos terrenos  intermedios tienen la particularidad de estar constituidos de naturalezas diferentes donde se producen infiltraciones entre lo natural y lo artificial, un tema sugerente para el proyecto contemporáneo, en tanto que le permite incluir referencias del paisaje no construido como si se tratara de una posibilidad más entre tantas. Por otro lado, debe pensarse el paisaje natural como algo compatible con una arquitectura que, más allá de camuflarse con la naturaleza, reutilice sus escalas, medidas, colorido, y formas propias. En definitiva, se trata de hacer compatible la arquitectura y la naturaleza, yendo más allá de la clásica concepción de objetos sobre fondo paisajístico, lo que lleva a pensar en una arquitectura que se trabaja y piensa como una naturaleza, y una naturaleza que se acota y mide como una arquitectura.

El carácter bajo y longitudinal que adquiere el edificio es fundamental para conseguir la máxima integración con el paisaje; gracias a la liberacióndel suelo en planta baja, el edificio crea su propia calle de acceso y puede constituirse sin necesiad de una urbanización previa; es decir, se puede construir el edificio directamente en el campo. Conforme avanzamos por el edificio vemos que el entorno natural se cuela bajo la cubierta