gran momento

Era una de esas raras sonrisas, con calidad de eterna confianza, de esas que en toda la vida no se encuentran más que cuatro o cinco veces.
— 

El Gran Gatsby. F. Scott Fitzgerald.

+ Maat’TGY

Si de algo estoy segura es que nosotros somos desde antes de haber sido.

Si de algo estoy segura es que, un gran porcentaje de tus momentos de felicidad, serán ocasionados por mí, por mi sonrisa, por mi amor, por mi apoyo y mi cariño. Si de algo estoy segura es que conmigo conocerás que puedes lograr lo que jamás imaginaste. Sé que juntos llegaremos a una sincronía que sólo está destinada a grandes. Sé que juntos formaremos un firme hogar de unión, metas, trabajo, esfuerzo y tiempo. Si de algo estoy segura es que el universo nos ha favorecido. En ti y en mí hay dos estrellas hechas la una para la otra. Juntos crearemos un nuevo firmamento, amor mío. Si de algo estoy segura es que nosotros somos desde antes de haber sido y si queremos, seremos un para siempre. 


DDC


Dicen que no debemos sentirnos así, tristes, incompletos y algo melancólicos, pero decir “estoy muy bien teniéndote lejos de mí” es una vil mentira e hipocresía. Si bien es algo que debemos afrontar, no me gusta terminar el día sin haberte abrazado, sonreír y no recibir un beso tuyo, dormir sin escuchar tu respiración sobre mi oreja, caminar sin sujetar tu mano… Te extraño, pero hay que ser valientes y avanzar con el doble de fuerza para el gran momento de estar físicamente juntos puesto la aventura del “para siempre” ya inició cuando supe que eras el hombre de toda mi vida en persona y en esencia.
—  Adelante con todo! 
Plan para la quedada  del viernes 25 de Septiembre  de 2015, como celebración del día del amor y la amistad y la Luna Roja, en la ciudad de Palmira, Valle del Cauca, Colombia.

Una vez más, la tercera quedada en la ciudad de Palmira, Valle del cauca,  esperamos poder pasar un gran momento con esta nueva comunidad de Tumblr que cada vez crece más.

Para celebrar el día del amor y la amistad a nuestra manera, y también el día de la luna roja, para que no te quedes en casa sin amor y sin amistad, ven a pasar un gran momento con nosotros, los de tumblr.  Todos los caleños y caleñas y demás personas de cualquier parte que quieran venir, pueden hacerlo. Sólo me avisan o me esriben y les explico  cómo llegar.

La idea es poder reunirnos una vez más, encontrar Colombianos nuevos y en un sitio en el que todos podamos disfrutar del ambiente, comer y demás.

El día será el viernes  25 de septiembre del 2015 en la ciudad de Palmira, a las 2:00pm nos encontraremos en el Marden del bosque justo en la entrada del olímpica, para luego ir al bosque,e está recién abierto y   de allí pasaremos a conocernos con los nuevos, a integrar los viejos.

La cuota para esta vez será de 7.000 pesos   con lo que haremos el respectivo compartir, muy al estilo de amor y amistad y además de eso para poder separar 2.000 para hacer un compartir y un amigo secreto como juego en este día del amor y la amistad.

Se recomienda ir vestidos de rojo, para simbolizar el amor y aprovechar el tema de la luna roja.

Esto es para todos los usuarios, No importa qué te gusta o que reblogueas, no importa qué idioma hablas, tu edad, tu raza, tu nacionalidad, tu orientación sexual o género, los indie, los de frases, los de fotos, los de porno, los hipsters, los homosexuales, los personales y demás. 


Para que este evento se pueda realizar y sea una realidad deberán de rebloguear este post para que todos los usuarios se enteren.  ¡Ya existen más de 170 millones de blogs en tumblr así que es tiempo de conocernos! a todos estos colombianos  de tumblr. 


VER EL VIDEO OFICIAL DE LA QUEDADA AQUÍ

Los esperamos con sus carteles de presentación y sus T en la mano para poder reconocernos.  
Aquí abajo dejo los ejemplos de las T en las manos y  el cartel de presentación:

Recuerden que siempre estaremos vendiendo los botones de tumblr, las camisas personalizadas y los botones personalizados como estos:

¡Encarga tus productos AQUÍ! Envía lo que quieres personalizar AQUÍ.

Si van a encargar algo, recuerden que deben de pedirlo con tiempo y realizar el pago bien sea por consignación bancaria o por giro nacional y el día de la quedada se les entregará todo.

Visita la página oficial de la tienda Autremonder AQUI

¡SOMOS FAMILIA TUMBLR!

¡Recuerden llevar sus cámaras para registrar cada uno de nuestros buenos momentos! Pero que la regla principal siempre es que Autre no puede aparecer en las fotos, gracias.

PD: Varias personas me han hablado y me han dicho que les da pena  ir, porque no conocen a nadie, o porque son poco sociales, y en lo personal, sólo puedo decirles que así somos todos,  que no tengan miedo, que acá la pasaremos genial.  Somos gente de Tumblr, raros por naturaleza, y sabemos respetar la diferencia.  Así que ¡Los esperamos!

PD2: Si personas de otras ciudades nos quieren compañar, y pueden hacerlo, serán totalmente bienvenidos por estos lados.

Les recuerdo que las quedadas son un espacio para todas las personas, y en el cual, al haber siempre menores de edad, debemos de comportarnos como adultos responsables. En las quedadas no hay orgías, no hay drogas, no hay alcohol, pues nuestra filosofía ha sido que siempre podemos pasarla bien sin necesidad de nada de eso. No es un lugar para buscar sexo casual ni pareja, además que muchas veces las actividades que hacemos son infantiles para poder integrarnos, asi que el único requisito, es tener una mente libre, abierta, joven, alegre y respetuosa.

¡LOS ESPERAMOS!

POR FAVOR CONFIRMAR ASISTENCIA

Si quedan dudas, preguntar AQUÍ.

¡LOS ESPERAMOS!

Para que no se queden en casa así:

Recuerden que esto es solo una idea, esta sujeto a cambios, así que estén leyendo esto constantemente porque la cosa puede cambiar.  

 Igualmente, sus aportes son válidos.  ¿qué opinan?

¿éstan seguras/os de que quieren que haga una teoría wigettil de esas que dices WOW? ok, ya, mentira, JAJAJAJJAJA. Pero tengo una idea de hacer un GRAN POST recopilando bastantes momentos, tweets, indirectas y demás, haré dos de ellos, los cuales se llamarán.

  • Samuel está enamorado de Willy.
  • Willy está enamorado de Samuel.

(ya es obvio pero me encanta hacer ese tipo de posts lol) así que si a ustedes les gusta la idea haré el post con honor<3

(shit, creo que ahora que publico ésto le daré la idea a las demás accs DDDD:)

los quiero! :*

“Me ne vado” le dissi con la valigia pronta in mano.
“Come te ne vai? C…cosa vuol dire che te ne vai?” Vedevo nascere nei suoi occhi una gran tristezza che al momento stesso mi devastava.
“Le cose qui non vanno più bene, lo programmavo ormai da tempo ma volevo aspettare il momento giusto.” Appoggiai la mia unica valigia a terra e mi avvicinai a lei, così piccola nei suoi vestiti larghi e così colta di sorpresa. Le presi una mano con delicatezza:“ Ti prego non odiarmi, so che avrei dovuto dirtelo prima, ma non sapevo il giorno preciso in cui avrei preso questa decisione. Forse avrei dovuto essere più prevedibile, allontanarti, chiudere i contatti, respingerti. Ma l'idea di avere una persona accanto mi faceva sentire felice e forse avrei avuto una motivazione in più per non partire, ma ora so che le persone non possono cambiare le decisioni forti e non possono nemmeno ostacolarci.”
“Ma..avevi detto che..” I suoi occhi erano ormai pieni di lacrime, la scena a seguire sarebbe stata identica ad un fiume in piena che straripa.
“Ma avevo detto che non sapevo come sarebbe finita. Cerca di capirmi; a vivere per anni nel dolore, chi ci riesce? A sopportare tutto questo male, tutti quegli scheletri nell'armadio. Ho bisogno di cambiare aria, armadio e vita. Ma questo non sta a significare che non vivrai più nei miei pensieri.”
“Pensieri, pensieri. Cosa sono i pensieri? Nient altro che materia nella nostra mente, frutto della coscienza che ci ricorda dove abbiamo sbagliato. Cose che non esistono, astratte, che non puoi toccare e con la quale non puoi parlare..” Tolse violentemente le sue mani dalle mie, vidi i suoi occhi coprirsi di rabbia e delusione.
“Ti parlerò invece, lo farò ogni volta che ne sentirò il bisogno. E ripenserò, a quando, inconsapevolmente, ti ho sfiorata e non toccata direttamente. Ci sarai e io continuerò ad esserci, te lo prometto.” Cerca le sue mani nel vuoto, tentativo invano. Aveva messo le braccia incrociate sul petto, come a dire “fatti sotto avanti, sfidami, provocami, non mi importa, non mi butti giù”, era arrabbiata, glie lo leggevo in quei suoi occhi sempre troppo grandi, quasi da annegarci dentro.
“Ascoltami bambina, tornerò. Tornerò piena di vita da donarti, piena di sorrisi da regalarti. Tornerò, forse, meno pesante, meno triste. Oppure, non lo farò, non tornerò. Ora salirò in quell'auto ed ignara di non saper dove andare, andrò ovunque. Salirò su quell'auto e non guarderò dallo specchietto retrovisore, perché il passato fa paura, ma a me ha sempre fatto terrore. E questo è passato. Ma ti assicuro, che ti penserò. Che resterai impressa, incisa, non scomparirai come una macchia, non lo permetterò.”
Mi strinse in un abbraccio inaspettato e alquanto caloroso, mi tenne stretta a sé per lungo tempo, quasi come se volesse farmi diventate parte di sé stessa, per non lasciarmi andar via. Ma certe cose, non possono evitarsi. A volte non è colpa nostra, sono cose che accadono e basta. Noi crediamo sia colpa nostra ma, semplicemente, a volte, accadono cose brutte, a buone persone. E lei era una persona buona, Dio, se lo era. Ed ora la mia partenza l'aveva devastata. E non era nemmeno colpa sua.
Tirò su con il naso, e a malincuore mi disse:“ Fai buon viaggio.” Non aggiunse altro, se non il suo sguardo stracolmo di tristezza che vedevo sempre di meno dallo specchietto retrovisore, allontanandomi sempre di più da ciò che doveva restare indietro.
—  Cose di adesso.
Another’s Arms | Wigetta

-Willy – Golpeó mi puerta con su típica su sonrisa. Amaba su sonrisa aunque tuviera que ocultarlo. Hace un tiempo habíamos quedado, o más bien él había decidido, que debíamos olvidar cualquier relación fuera de la amistad pero para mí, era casi imposible. Lamentablemente yo me había enamorado de él.

-¿Qué pasa compañero? – Podía nota que estaba nervioso y eso me preocupaba por alguna razón.

-Hay… Bueno, hay alguien que quiero presentarte – Sonrió levemente y podía notar pequeño un temblor en su voz. Se aclaró la garganta.

-¿Ah? ¿De qué estás hablando? – Esto no me daba buena espina, y no quería conocer a quien me quisiera presentar. Una opresión en mi pecho hacía que quisiera salir corriendo en busca de oxígeno.

-Es-está aquí – Me guió a la sala y pude ver sentada a una bella mujer con una gran sonrisa. En ese momento la odié, con todo mi corazón la odié. Llevaba un femenino vestido lila ceñido a su escultural cuerpo. Sus pestañas largas y ojos azul claro le daban un toque de inocencia que me hacía querer vomitar.

<<Coldplay - Another’s arms>>

-¿Hola? – Dije en tono borde. No me interesaba comportarme con esa desconocida más si su sola presencia hacia que Vegetta actuara tan nervioso frente a mí- ¿Quién eres?

-Soy Lucía, su novia. Un placer – Estiró su delicada mano sonriéndome alegremente mas yo no acepte su saludo. La miré de arriba abajo, para luego hablarle a Vegetta.

-Bien, me voy – Me encaminé a mi habitación bajo la mirada atónita de mi compañero que no podía si quiera pronunciar palabra. Nuevamente dentro de mi refugio, me maldije internamente por dejarme controlar por los celos, pero ya no había vuelta atrás.

—–

Había llegado la noche, estaba totalmente desvelado mirando el techo de mi habitación mientras escuchaba como al otro lado Vegetta y esa mujer, hablaban y reían.

-Amor, creo que no le caí bien a tu amigo- Su voz chillona, odiosa, horrible.

-No sé qué le pasó, él no es asíDijo apenado haciendo que mi corazón se estrujara por completo.

-Bueno, no importa… ¿Qué te parece si me besas y olvidamos ese incidente? – Mi instinto asesino afloró y quise salir a buscarla y arrancarle los labios para que Vegetta no pudiera tener contacto con ellos.

-Me parece una excelente idea- Y con eso mi mundo se derrumbó. ¿Hace cuánto tiempo no era yo quien besaba sus labios? ¿Hace cuánto tiempo no era yo el que estaba entre sus brazos en su habitación? Y todo porque tenía miedo, miedo a perder todo lo que habíamos logrado por las críticas. Decidí levantarme de la cama con los ojos llenos de lágrimas. Quería llorar, pero no lo haría ahí. Di un portazo que hizo retumbar toda la casa y juro que esperaba que el saliera a buscarme y me envolviera en sus brazos diciéndome que todo estaría bien y que me quería.

Nada de eso pasó.

Caminé por las calles gélidas en busca de un refugio. Aquí en Barcelona no estaba Alex, no estaba Frank, ni siquiera mi hermana. Estaba solo, llorando por el hombre que tanto quería pero que al parecer se estaba liando con su novia en la misma cama donde lo hicimos hace meses cuando emprendimos juntos esta aventura de nuevo.
¿De verdad no recordará todas las palabras? ¿Las miradas cómplices? ¿Las caricias en medio de la noche? Lo extrañaba, locamente, pero ya no podía hace nada. Él estaba en otros brazos.

No recuerdo realmente en que momento decidí que sería buena idea devolverme a casa pero todo empeoró. Vegetta se paseaba solo en bóxers con una sonrisa idiota en la cara. Al verme se quedó hecho piedra y balbuceó unas cosas sin sentido mientras me inspeccionaba por completo. Dirigí mi vista hacia otro lugar para que no notara lo hinchado que estaban mis ojos, y me fui a mi habitación, tratando de no caer, sin decir ni una sola palabra. Por lo menos no los había escuchado follar.

Dos semanas soportando ver a esa estúpida mujer en mi casa. Odiaba que fuera tan perfecta, odiaba ver que se sonrieran cuando yo no estaba prestando tanta atención. Odiaba escucharla decirle “amor”. Odiaba no ser yo el que estuviera acurrucado en su pecho viendo esa película.

-Esto es una mierda – Susurré para mí. Me levanté del sillón tomé mis cosas y me dispuse a salir. Pude notar como Vegetta me miraba sin prestar atención a lo que estuviera diciendo su novia y me dolía el corazón que hiciera eso. Lo miré con odio y rencor y deje que un fuerte retumbar hiciera saber que me iba de ahí. Ya no soportaba esto.


Fui a un bar cercano para olvidar por lo menos por un rato la imagen de ella colgándose de su cuello y besando sus labios. La odiaba ¿Ya lo había dicho?

Me senté en la barra pidiendo una cerveza. No bebía pero la ocasión lo ameritaba. Estaba perdido en mis pensamientos que no noté cuando un hombre se sentó a mi lado tocando mi hombro, me sobresalté pero al instante ese susto se transformó en una sonrisa.

-¿Esteban? – Sus ojos grandes y negros me miraba con esa característica sonrisa. Mi mejor amigo de la infancia me observaba atónito pero feliz.

-Hombre sí que eres tú ¡Guille! – Me abrazó haciendo que una sensación de nostalgia me embargara por completo. Me había alegrado la noche con solo su presencia.

-Vaya, nunca pensé en que te pudiera encontrar por aquí – Se sentó pidiendo dos vasos de jugo y quitándome la cerveza de la que solo había bebido un sorbo.

-Primero, sé que hace tiempo no nos vemos pero estoy seguro que no bebes – Sonrió nuevamente haciendo que me sintiera como un niño regañado – Segundo, me vine a vivir aquí, necesitaba un cambio de aire.

-Es que no me lo creo macho, me alegra tanto verte de nuevo – Tomé el vaso de jugo que me sirvieron y suspiré aliviado por no tener que fingir que beber me gustaba.

-Sigo sin creerme que Guillermo Díaz esté en un bar – Soltó una carcajada y lo fulminé con la mirada haciendo que sonriera más.

-Hay muchas cosas que cambiaron, Esteban – Me miró curioso y supe que había que ponerse al día.

Hablamos por horas y puedo decir que me sentía muy feliz de que él estuviera conmigo. Siempre fue un apoyo incondicional y por el tema de YouTube y su carrera de periodismo internacional, de a poco nos fuimos distanciando y me arrepentía enormemente. Pero aquí el destino me ponía la oportunidad de retomar contacto y esa hermosa amistad que teníamos.

-Así que… ¿Vives con tu antiguo “casi novio” el que te dijo que ya no siguieran juntos porque tenía miedo por sus carreras. Ahora él tiene novia y quieres convertirte en el asesino de ella porque sigues enamorado de él? – Su mirada confundida me causaba gracia pero no podía sonreír. Asentí triste.

-Lo que más odio de todo esto es que la lleva a casa y es como si me restregara en el rostro lo feliz que está. Más odio aun cuando está con ella y él me mira a mí con esos ojos de pena. Es injusto, es un estúpido, y me cabrea no poder dejar de quererlo – Puso su mano en su barbilla y meditó por un segundo.

-¿Él ya no siente nada por ti? – Me sorprendí y negué rápidamente.

-Tiene novia, la quiere a ella, es casi seguro que ya me olvidó – Tomé el último sorbo de mi jugo y lo miré. Su rostro, como olvidar esa expresión… Tenía una idea.

-¿Confías en mí? –

-¿Qué es esa pregunta? Claro que sí, o no te contaría esto… Tienes mi carrera en tus manos – Amplió su sonrisa y se acercó a mi oído.

-Tengo una buena idea para saber si le gustas aun- Me separé mirándole incrédulo.

-¿Qué dices? Ya te dije que tiene novia, yo no puedo gustarle – Negó con la cabeza parándose de la mesa. Miró su reloj y ya eran las 1 am.

-Vamos, te explico en el camino ¿sí? – Asentí a su locura. No tenía nada que perder y quizá salía algo bueno de esto. Quién sabe…

Me estaba riendo como loco de una de las ocurrencias de Esteban mientras trataba de abrir la puerta sin lograrlo. Mi mejor amigo se posicionó detrás de mí rodeándome con sus brazos intentando abrir él cuando la puerta mágicamente dejó ver a un Vegetta con cara de preocupación del otro lado.

-Willy ¿Dónde leches estab…- Silencio. Miró a mi amigo quien se agarró de mi cintura con una sonrisa juguetona.

-Lo siento, me lo había robado un rato – Besó mi mejilla haciendo que me inquietara y negara con una sonrisa en mis labios.

-¿Y quién eres tú? – levantó una ceja impidiéndonos el paso.

-Digamos que soy su… “amigo” – La cara de Vegetta era para una foto y esta situación me estaba cabreando. Él no era quien para impedirme el paso a mi propia casa.

-¿Quieres moverte? Esta es mi casa también y quiero pasar –

-No dejamos pasar a cualquiera a la casa, Willy – Dijo con cierto ¿enfado? Mirando al de ojos negros.

-Já, si claro. Lucía para mi es cualquier persona y tú la dejas pasar como si esta fuera su propia casa. Conozco a Esteban desde hace más de 13 años, es la persona que más me conoce en este jodido mundo, así que te corres o te moveré yo, Vegetta – Al escucharme hablar así, de mala gana se hizo un lado dejándome por fin adentrarme a mi “hogar”. Tomé a Esteban de la mano y lo llevé directo a mi habitación.

Bufé mientras me dejaba caer recostado en la cama. Mi mejor amigo me miraba divertido y eso solo me cabreó aún más. Se acercó amenazante a mí tumbándose encima. Palidecí ante aquel acto y solo pude susurrar un “¿Qué haces?” Me respondió “Le daremos un espectáculo a tu amiguito”. Sonrió ladinamente y se bajó de encima haciendo que los colores se me fueran al rostro.

-¿Has visto la película “Un pedacito de cielo*”?-Asentí, raramente si la había visto – ¿Recuerdas la escena en la que Kate Hudson y el enano que no recuerdo el nombre fingen tener sexo salvaje?

Sonreí y me relajé al saber cuáles eran sus planes realmente. Asentí y decidí llevar a cabo esa locura. Tendría que fingir bien.
Me lanzó sobre la cama haciendo que esta golpeara la pared. Yo solo quería reprimir mis ganas de reír, algo que era realmente difícil. Comenzó a imitar los sonidos de los besos y jadeos. Esto realmente estaba siendo divertido.

-Esteban – gemí su nombre alto para luego morder mi labio conteniendo una carcajada. Era realmente extraño.

-¿Qué pasa mi Guille? ¿Te gusta esto? – Alzó ambas cejar y yo respondí.

-No sabes cuánto. Ah, sí, así – Había hecho muchas cosas tontas en mi vida pero nada tan bizarro como esto. Volví a reír.

Seguimos así, fingiendo gemidos, golpeando el respaldo de la cama, riendo y diciendo cualquier palabra que recordara haber dicho en alguna situación similar, para finalmente gritar su nombre lo más eróticamente posible, dadas las circunstancias. Terminamos agotados y nos dejamos caer en la cama riendo como idiotas.

-Tenemos que hacer esto de nuevo, no sabes cómo te extrañaba- dije sincero. Soltó una carcajada para mirarme de reojo.

-Sabía que ibas a querer más– Me paré de la cama dispuesto a ir a buscar un vaso de agua a la cocina, pero me detuvo jalándome de un brazo.

-Acabas de tener sexo, Guille – No entendía a que venía ese comentario y él llevó su mano a su frente golpeándose. Me señaló y me di cuenta que tenía aun toda mi ropa puesta. Reí y me quité la camiseta y los pantalones mientras que él me desordenaba el cabello dejando también algunos rasguños en mis brazos. – ¿Y si te hago un chupetón, guapo?

Su falsa coquetería hizo que terminara con un guantazo en toda la cara.

Salí de la habitación un tanto nervioso y lo vi ahí fuera de mi puerta abrazado a una almohada. Me dio un susto que no era ni medio normal.

-¡Leches! ¡Me cago en todo! Vegetta, ¿Qué haces aquí? – Me miró y su rostro estaba distinto, casi se notaba el dolor reflejado en sus gestos.

 -¿Willy? – Se paró rápidamente soltando aquella almohada y me abrazó dejándome absorto en un sinfín de emociones sin poder mover ni un solo músculo. Después de unos minutos, mientras asimilaba la situación, lo separé de mí bruscamente.

-¿Ahora qué te pasa?- Pregunté con rabia. Odiaba que se comportara así, era como si realmente no supiera lo que quería. Detestaba la indecisión y eso era Vegetta en ese momento; Indecisión en estado puro.

-¿De verdad tuviste sexo con él? ¿En esa cama donde yo te hice mío? – Su voz sonaba rota. Quise golpearlo y decirle que sí, lo había hecho para que me dejara de molestar en ese momento, pero simplemente no pude resistirme a devolver su ataque.

-¿Y tú? No seas hipócrita. Tú y tu noviecita lo hacen donde hace tres meses estabas gimiendo mi nombre. Tú y tu noviecita se besan donde me estuviste besando a mi… La trajiste aquí y arruinaste todos los hermosos recuerdos que teníamos juntos. ¿Por qué yo tendría que vivir recordándote a ti en mi cama cuando puedo reemplazar ese recuerdo por uno mucho más agradable? Pírate ya Vegetta –Me había herido y yo iba a hacer lo mismo. No dejaría que pisoteara mi orgullo. Primero me rechaza y cuando hay una señal de que lo estoy superando –Aunque no fuera real- ¿llega a reclamarme? ¡Que le den!

-Yo… Willy yo… -

-No digas nada Vegetta, sigue follándotela donde te dé la gana. Ya no me importa, y yo no debería importarte a ti.

-¡Pero tu si me importas! – Gritó haciendo que mi paciencia se agotara en ese mismo instante. Dejé salir algunas lágrimas que tenía retenidas, pero no era por pena, sino mas bien por impotencia y frustración.

-¿Yo te importo? Por favor Vegetta, si realmente te importo ¿Por qué no te diste cuenta que me dolía verte, aquí, con ella? Si te importo ¿Por qué la trajiste a casa y la besaste frente de mí? Si te importo ¡¿Por qué mierda no te das cuenta que aun te amo maldito gilipollas?!

Lo único que sentí fueron sus labios impactando con los míos en forma casi desesperada. No fui capaz de corresponderle y solo dejé que mis lágrimas empaparan nuestros rostros mientras él hacia su agarre más fuerte. Sentir sus abrazos aferrados a mi piel desnuda me hizo estremecer. Me separé y él cerró sus ojos, supongo que arrepintiéndose, y haciendo el intento de irse.

-¡Claro! ¡Y ahora escapas como un maldito cobarde! – Suspiré y mientras me giraba con todo el rencor que su acto había hecho nacer, le dije – Te odio Vegetta.

Cerré la puerta de mi habitación y no tardé en sentir los brazos de mi amigo rodearme por sobre los hombros tratando de controlar mis sollozos que no tenían ganas de detenerse. Agradecía que estuviera ahí.

—-

Las semanas pasaban. Cada vez estaba más lejos de Vegetta y me acercaba más a mi antiguo amigo. Nuestra amistad crecía a diario. No volvimos a “tener sexo” ni demostraciones afectivas para cabrear a Vegetta pero aun así él era bastante cariñoso y meloso conmigo, como siempre.

-Mi Guille ¿Qué me vas a cocinar hoy? – Dijo a mi lado mientras pasaba un brazo por sobre mis hombros. Rodé mis ojos.

-Espagueti, ya sabes que es mi especialidad –

-¡Wiiii! Comida hecha por Willy – Dijo irónico. Sonreí y él me atrapó entre sus brazos – Lo siento pero hace tanto tiempo no hago esto y ya sabes como me encanta.

Mordió mi mejilla haciendo que me sonrojara. Siempre lo hacía porque decía que eran demasiado achuchables. En eso, la puerta se abrió y un Vegetta que me miraba totalmente enojado se dejó ver. Aparté a mi mejor amigo al instante aunque no sabía bien porqué, -aunque debió ser esa mirada asesina que me dirigió mi compañero de piso-. Hace un mes y una semana que Lucía no se aparecía por la casa, exactamente después de que le confesara que me dolía verla con él y que lo amaba. ¡Joder! De solo recordarlo se me revolvía estomago de la vergüenza. Esteban me miró sonriendo y negando mientras mis mejillas cada vez estaban más rojas.

-Ay Willy, están jodidos y no se dan cuenta – Negó con esa estúpida risa en su rostro– Cual de los dos más tonto.

Terminé de hacer la cena y por cortesía le ofrecí a Vegetta quien al saber que estaría mi amigo, aceptó rápidamente. Fue un momento demasiado incómodo para mí. Mi ex-amante no dejaba de ver a mi mejor amigo con cara de pocos amigos mientras que Esteban no le hacía ni el mínimo caso, pasando completamente de él.

-¿Te quedas a dormir hoy? – Le pregunté con naturalidad a Esteban.

-Ya sabes mi condición, me quedo solo si hacemos la cuchara – Dijo riendo mientras que yo me sonrojaba completamente y le golpeaba el hombro. Miré a Vegetta que estaba a punto de echarse encima y decidí intervenir antes que algo malo ocurriera.  

-Nunca hemos dormido así, ni nunca lo haremos, no seas tonto – Reí nervioso. Aun no me entendía ¿Por qué estaba aclarando eso mientras miraba al castaño?

-Pero con él si has dormido así ¿No? – Dijo Esteban indicando a Vegetta. Me atoré y comencé a toser exageradamente. - ¿Y si duermes con él? Así me dejas tu cama. Es demasiado pequeña para los dos.

Me cago en Esteban, me cago en Vegetta, ¡Me cago en todo!

Estaba más rojo que un tomate, mientras él se descojonaba vivo por la escena que estaba montando.

-Por mí no habría problema – Dijo sorpresivamente Vegetta. Mi corazón se detuvo por medio segundo al oír la seguridad de sus palabras. ¿A qué estaba jugando?

-¡¿Qué dices?! – Me aclaré a voz – A tu noviecita no le gustaría saber que dormiste conmigo.

-No tengo novia, ya no – Dijo bajando la vista avergonzado. Mi boca se abrió e inconscientemente sonreí levemente.

-Oh, lo siento – Dije sin ser para nada sincero, la verdad, muy internamente, me alegraba.

-Gracias – Esteban me pateó bajo la mesa y cuando lo miré sus cejas se alzaron repetidas veces. Es que lo mato.

-Bueno, ya está, yo duermo en tu habitación y tú con tu… “No sé qué será de ti él” – Se paró y se fue corriendo a mi habitación. Se encerró antes de que pudiera chistar. Era un hombre bastante infantil.

Negué y miré a Vegetta que estaba perdido en sus pensamientos. No sabía que hacer pero por razón lógica tendría que dormir en el sofá. No podría llegar y olvidar todo y correr a sus brazos como tanto deseaba.

-No te preocupes, dormiré en el sofá – Sonreí lo mejor que pude y me fui a sentar. Prendí la televisión para ver alguna película. Estiré mis brazos hacían arriba cerrando mis ojos por un momento y sentí como Vegetta se recostaba con su cabeza en mis piernas. Quedé alucinando. Se sentía tan irreal y lejano a que sucediera que tuve que pestañear varias veces para saber si era realidad o un sueño.

-Déjame así solo un rato ¿Sí? Prometo no molestarte – Bajé mis brazos tratando de mantenerlos lejos de él. No pude decirle que se marchara, me gustaba demasiado su cercanía, tanto que me llegaba a doler todo por dentro el ser tan débil a la calidez de su cuerpo.


Estaba aburrido, no había ninguna película entretenida hasta que la imagen de Kate Hudson sentada en el suelo con Peter Dinklage, hizo que sonriera recordando la tontería que había hecho con mi mejor amigo hace un mes atrás. Sin darme cuenta una de mis manos estaba enredada en los cabellos del castaño acariciándolo. Sentí su respiración calmada y noté que estaba dormido.

-En realidad nunca tuve sexo con Esteban ¿Ves esa escena? Pues, hicimos eso – Fue un susurro casi imperceptible, más para sacarme el peso de encima de la tontería que había hecho. Cerré mis ojos y dejé caer mi cabeza en el respaldo del sillón.

-Me alegra oír eso – Dijo aun dormido. Sonreí.

Desperté por el olor a huevos y tocino. Mi estómago rugía y la imagen que vi no podía ser más vergonzosa. Vegetta aferrado  a mis piernas dormido y Esteban preparando el desayuno.

-No los quise despertar, se veían tan monos – Volvió a la cocina para luego comenzar a poner la mesa. Moví levemente a mi compañero y despertó totalmente perdido. Mirarlo así se me hacía tan tierno y las ganas de abrazarlo y besarlo como antes me comenzaron a quemar cada vez más. Tenía que alejarme de él en ese momento o no podría controlarme.

-¿Willy? ¿Me dormí aquí? – Sus ojos aún estaban adormilados y un leve sonrojo se dejaba ver. No podría contenerme mucho.

-S-sí – Estaba nervioso y me maldecía por tartamudear. Mi corazón estaba totalmente acelerado y casi no podía respirar por su cercanía y fue en ese momento que agradecí que no estuviéramos solos.

-¡Listo! – Dijo Esteban apareciendo desde la cocina – ¡A desayunar!

El día pasó lento y yo estaba cada vez más nervioso. Agradecía que mi trabajo requiera estar en mi habitación solo, sin él cerca. Su sola presencia me alteraba y me hacía tartamudear tontamente ¿Por qué tenía que estar tan enamorado? Yo, Willyrex, el hombre que era tan centrado, se estaba dejando consumir por el amor hacia su compañero de piso que ciertamente le correspondía pero que era un cobarde como para intentarlo.

Era tarde y decidí apagar el ordenador para admirar las hermosas vistas desde mi habitación. Miles de recuerdos comenzaron a pasar por mi cabeza como si fuera una película y en menos de lo que pensé, ya estaba sonriendo como bobo por los recuerdos de mi compañero en este cuarto. Me había hecho daño, había herido mi orgullo, me había rechazado y además había sido tan descarado de llevar a la que fue su novia a casa, pero aun así no podía enfadarme con él, por lo menos no de verdad. Negué con mi cabeza. El amor realmente te vuelve un tonto sin remedio.

Unos suaves golpes en mi puerta me sacaron de mis pensamientos. “pasa” fue lo único que se me ocurrió decir. Él llevaba una camisa blanca con esos pantalones negros que tanto me gustaban y esa barba de pocos días que me volvía loco. Su perfume, esa droga que me hacía adicto a esconderme en su cuello. Sus manos que con solo tocarme me hacían perder la noción del tiempo. Podría estar todo el día nombrando las cosas que me parecían malditamente perfectas de él pero su voz me sacó de mi empane.

-Vo-voy a salir – Dijo no muy convencido. Lo supe porque en sus ojos no estaba esa alegría que lo caracterizaba cada vez que salía de fiesta con sus amigos. No le respondí y me senté a los pies de mi cama. Se giró pero no dejé que se alejara demasiado.

-Quédate conmigo – Le pedí. Se volvió y me sonrió como si eso fuese justo lo que estaba esperando escuchar.

-¿De verdad quieres eso? – Intentaba contener su emoción pero no le resultó. Sonreí y palmeé mi cama a mi lado. No vaciló y en menos de un segundo ya se encontraba más cerca de mí de lo que me había imaginado. Jugaba con sus manos y de vez en cuando ordenaba su pelo, que estaba perfectamente ordenado.

-Me encanta sentarme aquí y mirar ¿Sabes? – Suspiré – Me trae hermosos recuerdos.

-Hmm, sí – Dijo con la cabeza gacha mirando el suelo. Yo no podía evitar mirarle de reojo.

<<Coldplay – Sparks>>

-¿Recuerdas cuando llegamos aquí y publicamos que ya estábamos oficialmente viviendo juntos de nuevo? – Mi sonrisa se amplió demasiado que sentía que mi cara dolía, pero no lo podía evitar – Recuerdo el lío que se armó en tumblr y twitter, las historias, los montajes de fotos. Que buen día fue ese. A veces… No lo sé, me gustaría volver a ese tiempo.

-Y a mí – Levantó un momento su vista posándola en el cristal que dejaba ver las montañas – Te extraño, Willy.

Mi corazón dio un salto que hizo que todo mi cuerpo temblara solo por esas palabras. Empuñé mis manos sobre mis rodillas y suspiré. ¿Tendría que ser sincero?

-Yo te extraño más, compañero – Sus ojos tenían ese brillo especial que tanto me gustaba ver. Su sonrisa hizo que esas arrugas al lado de sus ojos se formaran. Apoyé mi cabeza en su hombro con los ojos cerrados, recordando cada cosa que pasé a su lado.

-Perdón Willy – Su mano envolvió la mía y me sentí desfallecer. Su tacto, cálido y tan familiar, hizo que me relajara como antes. Que me sintiera seguro.

-Las cosas no resultaron Vegetta… No tienes que pedir perdón por eso. Lo hecho, hecho está –

-Hay tantas cosas que hice mal que siento que si no te pido perdón voy a morir ahogado en mi propia pena. Willy, siempre, desde que te conocí, fuiste mi persona favorita. La que con solo una sonrisa me hacía perderme en ella por minutos sin importarme absolutamente nada más. La que aunque estuviera maldiciendo e insultándome me parecía lo más tierno de este mundo. Tú eres más que un amigo o un compañero, llegaste a ser todo y tuve miedo… Miedo a que si esto influía en nuestras carreras terminaras colapsando y dejándome. A mí no me importa perder todo pero si te pierdo a ti, moriría. Te juro que trate de no amarte con tanta intensidad como lo hago pero nada me sacaba de la cabeza tus gestos, tus caricias, tu forma de ser y de besarme. Quiero estar contigo pero estoy sumamente acojonado de que reamente llegue a perderte. Fui un tonto, fui estúpido y me centré en olvidarte cuando lo único que hacía era ir descubriendo cada día un nuevo motivo para amarte más.

Si tuviera que describir como me sentí ante cada una de esas palabras no podría hacerlo. Mis ojos se llenaron de lágrimas, aunque no soy de emocionarme, y mi pulso estaba totalmente disparado. Escondí mi cabeza entre su cuello y su hombro aspirando su perfume que me embriagaba. Pasé mi nariz repetidas veces acariciando su cuello mientras que una sonrisa se formaba en mi rostro. Me grabaría cada una de las letras pronunciadas por ese chico y seguramente al otro día las escribiría para jamás olvidarlas.

-Eres un tonto cobarde ¿Sabes? – dije sin poder dejar de temblar – Pero así te quiero, todos los días más.

-¿Me perdonas? – Llevó su mano derecha hasta mis cabellos mientras que con su brazo izquierdo me rodeaba por los hombros. Lo abracé por la cintura acortando toda la distancia entre nosotros.

-No podría no hacerlo – Me separé de él para mirarlo a los ojos – Ya no aguanto un día más sin ti.

Nos acercamos lentamente, disfrutando cada segundo hasta que finalmente sus labios tocaron los míos. Podía sentir como ambos estábamos sonriendo. Atrapé su boca con la mía y así comenzamos a besarnos como hace tiempo no lo hacíamos, demostrando cada uno de los sentimientos que teníamos guardados y que por tanto tiempo tuvimos que reprimir. Era tan de película que no me sorprendería que en cualquier momento todo se fuera a carajo y terminara despertando solo en mi cama, pero no fue así. Sus manos me tomaron por las caderas, sentándome sobre él.

-Te quiero Chiqui, te quiero mucho – Sonrió y volvió a atacar mis labios.

-Y yo a ti – Dije en medio del beso.

*-*-*-*-*

Hola ^^ Espero que les guste. Los quiero mucho <3

* Para los que no conozcan la pelicula y quieran saber cual es la escena está aquí desde el min 4:05 hasta 4:45 :)

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Él era frío y calculador. En sus ojos habitaba un brillo desolador que sabía cubrir con dulzura y sonrisas desprovistas de amor. Su soledad era tal que no toleraba ver a los demás gozar de alegría. Él conocía verdades, él sabía manipular y obtener información. Cual serpiente, sigilosa y paciente, esperaba por el gran momento para su acto principal. Sabía de su habilidad y no la desaprovechaba: Con amabilidad, con una supuesta preocupación y con palabras teñidas de consejo, manejaba a los demás a traves de los hilos de secretos que le confiaban. Él sacaba el temor de las personas para que ellos mismos fuesen los que se rindiesen, se alejasen o, como él, dejasen de amar… Podrían llamarlo egoísta, pero era tan astuto que a ojos ajenos había logrado ser un joven ejemplo. Podrían llamarlo egoísta, pero era tan inteligente que no daba un paso sin calcular los demás.
—  Caras vemos… corazones conocemos de a poco… =_=