gochos

anonymous asked:

Como es el comportamiento de cada signo? Lindo blog<3 Saludos

Aries: Líder, impulsivos, enérgicos, dicen lo que piensan y lo que sienten y les da igual si te duele o no ._.

Tauro: Sensuales, elegantes, les gusta el confort y son gochos (es decir que les gusta comer) :v y reeeee TESTARUDOS.

Géminis: Comunicativos, curiosos, inquietos, irritantes y luego se les pasa el mal humor al segundo lol.

Cáncer: Emocionales, sensibles, hogareños pero puede ser tu mayor enemigo si les caes de culo :/.

Leo: Presumidos, sociables, carismáticos y son O-R-G-U-L-L-O-S-O-S osea we tienes que hablar con ellos primero porque sino fus fus.

Virgo: Metódicos, analíticos, generosos, re tímidos osea we la palabra introvertido lo llevan en la sangre y que no os extrañe si os corrige mucho :v.

Libra: Diplomáticos, extrovertidos, muy equilibrados y cambian constantemente de opinión no mames indecisos a tope pero se adaptan a todo.

Escorpio: Intensos, muy apasionados, muuuuuy exigentes consigo mismos y también manipuladores para conseguir algo ya saben, pero no siempre lo malo we.

Sagitario: HONESTOS JODER, optimistas, demasiado confiados y re aventureros , eso sí a mi me sacan mucho de quicio ._.

Capricornios: Responsables pero re vagos cuándo odian algo, ambiciosos, intelectuales, y te expresan sus sentimientos si le das confianza.

Acuario: Originales, re creativos y les encanta la libertad y en algunas ocasiones si que son muy raros :/, pero no les voy a juzgar we.

Piscis: Aunque sea introvertidos siguen teniendo muchos amigos u.u, tienen empatía porque son muy emotivos :v.

Mïsaki.

Especial 100 seguidores :)

¡Hola, hola! Aquí tenéis por fin el especial 100 seguidores. Me ha costado escribirlo más de lo que pensaba; era más fácil en mi cabeza ^^’ Al final creo que ha salido algo guay. Os aviso que es un poco largo, pero quería explicarlo todo bien para que podáis visualizarlo tal y como yo lo veo en mi cabeza :) 

No me juzguéis si algo está mal, ya que es la primera vez que escribo algo así en mi vida ^^’ Me gustaría que me dijerais que os parece para así escribir más o dejarlo por imposible xP

Espero que no se os haga pesado y que os guste mucho, de verdad.

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“DEJA DEPENSAR” - (LEMMON)

Amanecía en Los Ángeles y Willy y Vegetta se habían despertado ya. Tenían los mismos horarios, así que siempre desayunaban juntos. Salieron de sus respectivos cuartos y se sonrieron como cada mañana.

- Buenos días, compañero - dijo Vegetta, alegremente.

- Buenos días, Vegettita - le respondió Willy dándole un golpecito en la espalda -. ¿Qué tal has dormido hoy?

- Pues he tenido un sueño muy extraño, pero por lo demás muy bien, la verdad - le explicó él -. ¿Tú bien?

- No te lo vas a creer, pero yo también he tenido un sueño raro. Aunque bien, bien, durmiendo del tirón.

- Esto tiene que ser por culpa del pastel del restaurante de anoche. Somos unos gochos, no deberíamos habérnoslo comido si estábamos hartos ya. Así tenemos estos sueños tan extraños…

- Puede ser, puede ser… - pensó Willy -. Por ahora yo voy a seguir siendo un gocho y a hacerme un bol de cereales con fresas enorme, tío.

- ¿Pim pam, fresitas? - se rió Vegetta mientras andaba detrás de él por el pasillo hacia la cocina.

- Si es que eres muy tonto… - dijo Willy, resignado ante la tontuna de su compañero de piso.

Llegaron a la cocina, Willy se hizo su esperado bol de cereales con fresas y Vegetta cogió un yogurt natural, le puso azúcar y luego le echó por encima los cereales de Willy. Como la superficie del yogurt era tan pequeña y Vegetta echaba los cereales volcando la bolsa, algunos se desparramaron por la mesa.

- Tú tío - dijo Willy alargando la última palabra -. ¿Ya la estás liando? Es muy temprano para empezar ya, ¿no crees?

Vegetta lo miró levantando una ceja y con una leve sonrisa en los labios.

- Tranquilo, compañero, que los recojo ahora mismo. No sufras.

Cogió uno de los cereales, y sin dejar de mirar a Willy con ojos penetrantes y una media sonrisa provocadora, se lo llevó a la boca despacio, demasiado despacio, dejando que el cereal rozara su labio inferior y acercando un poco la lengua para cogerlo y comérselo.

Willy se había quedado atontado mirando la escena, con la cuchara llena de cereales suspendida delante de su boca un poco abierta. Al no estar prestando atención mas que a la boca de su compañero de desayuno, esta se volcó un poco, haciendo que los cereales cayeran de nuevo al bol lleno de leche y salpicando la mesa como consecuencia.

- Bueno, ¿ahora quién es el que la lía? - rió Vegetta triunfal. Era totalmente consciente de lo que estaba haciendo y le encantaba encontrar justo la reacción que quería en su compañero.

- Eh… Parece que ambos tenemos el pulso un poco jodido esta mañana, sí - dijo Willy nervioso, recogiendo las gotas de leche de la mesa con un paño de cocina que tenía al lado.

< Subconsciente W: ¿Qué mierdas te pasa, Willy? ¡Te has puesto histérico! Pero es que mírale, sabe perfectamente lo que está haciendo. ¿Por qué lo hace? Si fuese capaz de saber lo que me está poniendo la escenita… ¡¡PERO WILLY!! ¡QUE ES VEGETTA! ¡¿Por qué demonios piensas esas cosas?! Es tu compañero de piso, tu amigo, casi tu hermano, ¡y tú eres hetero! ¿Cómo te va a poner que Vegetta, VE-GE-TTA, se coma un cereal? ¿Y cómo va a querer él provocarte? ¡Qué también es hetero! Se te está yendo la cabeza, chaval… Se te lleva yendo todos los meses que llevas pensando cosas así cada dos por tres…>.

<Subconsciente V: Uff, parece que se ha puesto nerviosillo el chaval… Espera. ¡¿QUÉ HACES, QUÉ HACES?! ¿En serio acabas de montar una escenita provocadora a Willy? ¡¿A WILLY?! Uh chaval… Uh, chaval… Tú estás muy mal de la cabeza, chico… Estás exteriorizando cosas que están en tu interior desde hace meses y que se deberían quedar ahí. ¡Qué Willy es hetero! ¡Y que tú también lo eres! ¿Se te va la almendra? Para. Que no se vuelva a repetir…>.

Acabaron de desayunar y se levantaron a fregar sus cosas. Tenían dos fregaderos juntos y en el centro la placa para escurrir los cacharros. Cada uno fregaba en un lado y cuando fueron a dejar sus cucharas a escurrir en el bote correspondiente entre ellos, rozaron sin querer sus dedos, haciendo que ambos soltaran rápido las cucharas y apartaran la mano, como si hubiesen notado una descarga eléctrica. ¿Qué estaba pasando hoy? Cada uno sabía los sentimientos que creía tener (o que tenía) hacia el otro, pero ambos sabían (o creían) que eso no era recíproco; ¿por qué mierdas estaban exteriorizándolo tanto ese día entonces? ¿Se habían levantado con la picha por delante o qué? ¿Sería por los sueños de esa noche? Además, que eran dos tíos; no les podía estar pasando esto. Por nada del mundo.

Pasó la mañana y cada uno grabó sus vídeos, los editó, renderizó y programó para publicarse a las horas correspondientes de España. Después se ducharon, se arreglaron y salieron de sus cuartos para dirigirse al garaje y coger el coche, ya que habían quedado a comer con Luzu y Lana en Beverly Hills.

Willy sacó las llaves y se montó en el asiento del conductor, a lo que Vegetta subió al del copiloto. Salieron del garaje y cuando estuvieron recorriendo la avenida que les llevaba a la vía principal, Vegetta pasó uno de sus brazos por detrás del asiento de Willy y comenzó a acariciarle la parte de atrás del cuello y el nacimiento del pelo. Él no lo sabía, pero a Willy le encantaba eso. Este último se sorprendió al ver lo que su compañero hacía, pero era una sensación tan buena que removió un poco su cabeza cerrando los ojos una milésima de segundo para no perder el control del coche y sonrió levemente. Vegetta sonrió instintivamente también al verlo.

Empezó a hacer un calor terrible con el sol azotando el techo del coche de lleno, así que decidieron quitar la capota para, por lo menos, sentir un poco de aire en la cara. Así iban mucho más cómodos, sino llegaría a ver a Luzu y Lana como si acabasen de salir de una olla express. Vegetta miró a Willy y se quedó embelesado viendo cómo el viento alborotaba su pelo. Tenía que admitirlo, le gustaba mucho el perfil de Willy.

 <Subconsciente V: Mírale, está tan guapo con el pelo alborotado… ¡VEGETTA! ¡¿YA ESTÁS OTRA VEZ?! Pero si es que llevas media hora acariciándole el pelo, colega… Claro, que parece que a él no le molesta mucho; no ha abierto la boca para quejarse. Esto es muy raro… ¿Qué está pasándome? ¿Y qué le está pasando a él? Está algo raro también…>.

 <Subconsciente W: Me está acariciando el pelo y no para de mirarme. ¿Qué está pasando aquí? ¿Va a ser hoy el día en el que de verdad me haya dado cuenta de que puede que me guste Vegetta realmente? ¡NOOOO! ¡¿QUÉ DICES, WILLY?! Es que suena tan raro ya con solo pensarlo… Que no, que no, que no puede ser. Pero, ¿por qué está haciendo esto ahora? ¿Y lo de esta mañana? Esto es muy raro…>.

 Aparcaron donde pudieron y fueron a encontrarse con Luzu y Lana que les esperaban en la fuente de la plaza donde está el cartel de Beverly Hills.

- ¡Vegettoide! ¡Willfred! - gritó Luzu con los brazos abiertos hacia Vegetta.

- ¡Hi, guys! - les saludó Lana lanzándose a darle un abrazo a Willy.

Se abrazaron al contrario y decidieron dónde irían a comer. Lana conocía un restaurante chulísimo muy cerca, así que fueron hacia allí.

Llegaron y entraron al lugar. Era muy bonito, muy Lana. Tenía las mesas y las sillas redondas y de madera clarita, con muchas cosas colgadas por las paredes y muchas fotos de los trabajadores del restaurante con gente famosa que había pasado por allí y que les había firmado algún que otro autógrafo. Pidieron cada uno lo que más les apetecía y se pusieron a comer.

Vegetta se había pedido una ensalada César, y Willy una hamburguesa con patatas. Luzu un bistec con puré de patatas y Lana una ensalada con frutos secos. Cuando Willy vio la ensalada de Vegetta le apeteció un trozo de pollo de los que tenía, así que, sin avisarle, coló una mano en el plato de este y se llevó un trozo.

- ¡Ala! Pero qué chorizo tú, ¿no? - dijo Vegetta con los ojos abiertos y expresión de sorpresa burlona.

- Oye, que me apetecía un trozo de pollo. ¿No puedo? - le dijo Willy con cara de pícaro.

- Sí, sí, siéntete libre de llevarte lo que quieras - respondió Vegetta copiándole la cara -. Pero eh, que ahora soy yo el que se lleva cosas de tu plato - metió la mano en su plato y se llevó dos patatas, comiéndoselas rápido para que a Willy no le diese tiempo a reaccionar.

Willy puso cara de sorprendido y empezó a reírse junto con su compañero a pleno pulmón. Luzu y Lana estaban flipando con la escena. Los miraban con cara de incrédulos, pero como siempre estaban de cachondeo en los vídeos de si “ya voy, cariño”, “si tú eres feliz es lo que me importa” y tal y cual, no les pareció tan raro. Eran unos guasones y siempre estaban haciéndose bromas de ese tipo. Normal que Tumblr se volviera loco con esas cosas y quisieran “Wigetta” a toda costa.

Se pasaron la comida haciéndose bromas entre los cuatro y quitándose cosas los unos a los otros para probar los cuatro platos diferentes. Llegó el momento del postre, Lana y Willy pidieron pastel de chocolate con fresas y Luzu y Vegetta helado de vainilla con nata. Estaban sirviéndoles los postres cuando entró en el restaurante una pareja amiga de Luzu y Lana, así que les pidieron disculpas a sus compañeros y se levantaron a saludar a sus amigos.

Willy y Vegetta empezaron a comerse sus postres, quitándose cucharadas el uno al otro. Seguían riéndose y haciéndose bromas con dobles sentidos; más de lo habitual. En una de esas bromas a Willy se le fue de las manos y le manchó la cara de chocolate a Vegetta. Después de que el castaño le mirase con cara indescriptible, él se rió como un niño y se acercó para darle un beso dónde le había manchado y llevarse el chocolate en sus labios. Cuando se retiró de él, Vegetta se había quedado blanco, y él se relamió los labios para acabar de quitarse el chocolate sin dejar de mirarle a los ojos.

<Subconsciente V: Uh, chaval… Uh, chaval… ¡¿Pero qué hace?! Me parece a mí que este se la está jugando mucho… ¿Será verdad al final que siento algo por él? ¿Y él por mí? No le das un lametazo en la cara cuando manchas de chocolate a alguien si no va la cosa más allá de una broma, ¿no? Las manchas se quitan con las servilletas…>.

<Subconsciente W: ¡PERO WILLY! ¿QUÉ TE ESTÁ PASANDO? Mírale al pobre, se ha quedado blanco como la tiza… Normal, tío, si es que acabas de comerte el chocolate de su cara… Pero no se ha apartado, y me está mirando los labios con una mirada que no tiene nada de broma… Será verdad al final que…>.

En ese momento volvieron Luzu y Lana a la mesa. Miraron a sus compañeros que tenían una expresión rara en la cara, pero no supieron descifrar qué era lo que pasaba. Acabaron de comer, pagaron sus cuentas y salieron del local. Dieron un paseo hasta el coche contando tonterías varias, como siempre, y se despidieron en el mismo sitio donde se habían encontrado.

Willy y Vegetta volvieron a su coche y se subieron. Esta vez conducía Vegetta. Seguían con el coche sin capota porque el calor ambiental no había hecho nada más que aumentar; iban a morir cocidos en Los Ángeles. Ahora era Willy el que se fijaba en Vegetta. El golpe del viento en su cara hacía que arrugara la frente y cerrara un poco los ojos, como si estuviera concentrado. Era gracioso verlo así, ponía una expresión muy tierna. El castaño tenía la mano apoyada en la palanca de cambios todo rato, ya que conducían en recta. Willy no pudo resistirse y despacio fue acercando su mano al brazo de este, rozándolo suavemente en movimientos lineales. Vegetta se puso tenso un momento, miro a su compañero y después a su brazo tocado por este, pero al ver la expresión tranquila que tenía Willy, se relajó y agradeció las caricias. Hacía mucho que no le acariciaban así.

De esa manera acabaron en su casa, metieron el coche al garaje y entraron por la puerta de atrás del bloque de pisos. Era una puerta estrecha y los dos fueron a pasar a la vez, pero no cabían y se chocaron.  Dieron un paso hacia atrás pero no se separaron. Estaban cerca, muy cerca. Se quedaron inmóviles, nunca habían estado así. Sus torsos estaban juntos, los brazos de Vegetta sobre los de Willy y las manos de este en el abdomen del castaño.

Como eran de la misma altura, sus caras habían quedado muy juntas, podían notar la respiración del contrario. Se miraban a los ojos, sin poder moverse ninguno. Vegetta no pudo contenerse y bajo la mirada hacia los labios de Willy, esos labios que tantas veces había mirado en la lejanía y que ahora estaban a cinco centímetros de los suyos.

Cuando pudieron reaccionar y hacer que su cuerpo volviera a hacerles caso, ambos dieron un paso hacia detrás y se separaron un poco, pero sin brusquedad, sólo con un leve movimiento; en realidad ninguno de los dos quería moverse de allí. Willy le hizo un gesto a Vegetta con el brazo para que pasara él primero y este le sonrió haciéndole caso. Estaba claro que Willy iba a aprovechar para volver a mirar una vez más ese culo perfecto de su compañero de piso.

Llamaron al ascensor y no tardó mucho en bajar. Pasaron y pulsaron el botón del piso al que iban.

<Subconsciente V: Mierda, mierda, mierda… ¡Estaba muy cerca, joder! ¡Y lo peor es que no se apartaba! Que día más raro… Y qué calor más tonta de repente, colega… Se me va a salir el corazón por la boca… No es normal lo que provoca en mí el pringao este… ¡Es que está muy bueno, joder! Cálmate Samuel, que te va a dar algo…>.

<Subconsciente W: Joder… ¿Qué mierdas acaba de pasar? Eso ha sido demasiado, ¡se ha acercado mucho! ¿Y por qué no se apartaba? No puede ser que vaya a ser verdad… No puedo aguantar esta tensión, tengo que saber qué siente de verdad y sobretodo qué siento yo. Demasiado tiempo sin respuestas, demasiado… No le mires, Guillermo, no le mires o te vas a lanzar sobre él…>.

Pero le miró, vaya que si le miró, y como era de esperar, en el momento en el que Vegetta cruzó su mirada con él, ambos dieron un paso hacia el otro sin dejar de mirarse mas que para bajar la vista a sus labios, deseándolos con la mirada. Acercaron sus cabezas  hasta que sus narices se rozaban, respiraban uno encima de la boca del otro. Willy se mordió un poco el labio inferior y fue lo que le bastó a Vegetta para destrozar el centímetro que quedaba entre ellos.

Se besaban, como si no hubiese un mañana, como si al salir de ese ascensor no se fueran a volver a ver jamás. Willy tenía una mano detrás del cuello de Vegetta, asegurándose de que a este no se le ocurriera alejarse ni medio milímetro de su boca, y Vegetta cogía con fuerza el jersey de Willy por los costados, impidiendo que el aire pasara entre ellos. Se necesitaban, desde hacía mucho tiempo, y si no se hubieran callado y reprimido tanto, esto habría pasado mucho antes.

Al notar el ascensor frenar un poco, se separaron, no demasiado, simplemente para mirarse con la respiración agitada, las pupilas dilatadas y la cara ardiendo. El ascensor paró del todo y se separaron un poco más, con miedo a quien pudiera haber al abrirse las puertas. Por suerte para ellos no había nadie. Vegetta, que estaba un poco adelantado, se giró, miró a Willy y cuando vio que sus ojos decían lo mismo que él estaba pensando y que empezaba a andar hacia la puerta, sacó las llaves de su casa del bolsillo, de tres pasos llegó a la puerta y abrió con un movimiento rápido y certero de la cerradura. Ambos pasaron y cerraron de un suave portazo.

Vegetta tiro las llaves al suelo de la entrada dándole igual donde cayeran y empotró a Willy contra la puerta. Sus miradas ardían y sus respiraciones no se habían calmado ni un poco.

<Subconsciente V: ¡¿Qué leches está pasándote, Samuel?! ¡Para!>.

<Subconsciente W: ¡¿Qué mierdas te pasa, Guillermo?! ¡Para!>.

Y una mierda, ninguno de los dos pensaba parar. No sabían qué les pasaba. No les gustaban los tíos, pero ellos dos se ponían sobremanera el uno al otro. Ambos pasaron olímpicamente de su subconsciente. Vegetta acercó su cuerpo todo lo que pudo al de Willy, dejándolo entre él y la puerta sin escapatoria alguna, escapatoria que su compañero no quería. El moreno acercó su boca a la de Vegetta sin llegar a besarle, sólo rozando sus labios entreabiertos. Esa situación solo duró unos segundos. Después volvió a poner su mano en el cuello del castaño y le besó de nuevo, un beso con más intensidad incluso que el del ascensor, al que Vegetta respondió con gusto. Se comían, sus lenguas jugaban la una con la otra, sin pedir permiso, parecía que todo estaba permitido en ese beso. Vegetta mordió el labio de Willy justo dónde él lo había hecho en el ascensor, pensando en por qué no se había atrevido antes a todo esto, si no deseaba otra cosa.

Willy se separó de la pared e hizo que Vegetta comenzase a andar hacia atrás. Palpando las paredes para no chocarse contra ninguna esquina, se dirigieron hacia el cuarto de Vegetta que era el más próximo a la puerta. Este abrió la puerta a su espalda y notó como su compañero paraba en seco y se separaba un poco de él sin entrar a la habitación.

<Subconsciente W: Espera, espera. ¿Hasta dónde va a llegar esto? ¿Qué está pasando?>.

- Willy, deja de pensar - le dijo de repente Vegetta con la voz entrecortada y cambiada por la agitación que tenía encima .

<Subconsciente W: ¡No seas imbécil, Guillermo! Quieres hacerlo.>.

- Qué coño… - fue lo único que salió de sus labios antes de empujar a Vegetta dentro del cuarto y cerrar la puerta a su espalda.

A partir de ese punto a los dos les dio igual el mundo, solo pensaban en el cuerpo del contrario y en no parar lo que estaba pasando bajo ningún concepto. En el fondo ambos se morían de vergüenza, pero les podían más las ansias de tocar cada centímetro del cuerpo del otro. Las manos inexpertas de Vegetta se colaron por debajo del jersey de Willy, produciendo que inhalara aire fuertemente entre los dientes. El moreno no se quedó atrás e imitó el movimiento de Vegetta, levantando un poco su camiseta y rozándole la espalda, provocándole un escalofrío. No se quedó ahí, sino que siguió subiéndola y tiró de ella por encima de su cabeza, quitándosela completamente. Había visto el cuerpo de Vegetta mil veces, cuando se levantaba a desayunar algún que otro día, cuando salía de la ducha y se lo cruzaba, en la piscina… Pero ahora era diferente, lo tenía pegado a su cuerpo, podía tocarlo sin obtener rechazo por su parte, cosa que empezó a hacer de manera ya no tan lenta, haciendo que Vegetta tirase fuertemente de su jersey hacia arriba y se lo quitase de un movimiento rápido.

Ambos con el torso desnudo se besaban como jamás habían besado a nadie. Willy empezó a avanzar, haciendo que Vegetta caminase de espaldas hacia la cama. Cuando la parte de atrás de sus rodillas tocó el colchón y sitió que caía, agarró a Willy por detrás del cuello y le hizo caer encima suya. Esa caída hizo que cada uno de ellos notase la creciente erección del contrario en su ingle, lo que acabó de derribar la poca cordura que le quedaba a ambos.

Willy apoyó las rodillas a ambos lados de las caderas de Vegetta y, acariciándole el torso con las yemas de los dedos, bajó hasta su cinturón y lo desabrochó junto con el botón y la cremallera del pantalón. Al mismo tiempo y sin dejar de mirarle a los ojos con mirada lasciva, Vegetta hacía lo mismo con el pantalón de Willy. Este se hizo a un lado para acabar de quitarle la prenda a su compañero, movimiento que él aprovechó para girar y quedarse encima del moreno quitándole a él los suyos. Vegetta volvió a colocarse sobre Willy y, haciendo que sus erecciones claramente evidentes bajo sus bóxers rozasen, empezó a estampar pequeños besos en el cuello de este, ese cuello que le había vuelto loco en la distancia durante tanto tiempo. No pudo resistirse y mordió un poco su trapecio, haciendo que Willy soltara un gemido ahogado. Dios, ese sonido le había puesto demasiado; necesitaba volver a escucharlo, así que  volvió a morder exactamente el mismo sitio pero al lado contrario. Esta vez el gemido de Willy fue más sonoro.  

Si Vegetta creía que iba a ser el único que mordiera lo llevaba claro. En un rápido movimiento, Willy volvió a girar, quedando encima de nuevo y mordiendo rápidamente el lóbulo de la oreja del castaño. Este no pudo contener un pequeño gemido, el cual aumentó de intensidad cuando Willy volvió a morderle, esta vez en mitad de su cuello. Él también quería escucharle disfrutar.

Vegetta ya no era casi dueño de sus actos, e instintivamente empezó a bajar su mano por el abdomen de Willy, llegando a sus bóxers e introduciendo la mano dentro de ellos para rozar su miembro. El moreno no esperaba eso, y arqueó la espalda soltando un intenso gemido. Vegetta se incorporó, dejando a su compañero sentado a horcajadas sobre él y siguió rozando su erección cada vez con más intensidad. Willy no podía dejar de gemir y clavaba sus uñas en la espalda esculpida de este. Vegetta ralentizó el ritmo unos segundo, haciendo perderse a Willy del todo y después comenzó a seguir un ritmo muy rápido e intenso; el moreno no iba a poder contenerse si seguía de esa manera.  

- Vegetta… Para si no quieres tener una sorpresa - le dijo con la voz entrecortada y un tono burlón y sensual a la vez.

- ¿De verdad quieres que pare? - preguntó pícaro su compañero, y al no obtener respuesta se acercó a su oído -. Me gustan las sorpresas - le susurró, haciendo que Willy gimiese una última vez y terminase en su pecho, arañándole el lado derecho de la espalda.

El moreno dejó caer su cabeza sobre el hombro de Vegetta y respiró hondo un par de veces para que su corazón volviera a un ritmo medianamente normal, mientras Vegetta seguía dándole besos y dejándole pequeñas marcas moradas en el cuello. Willy levantó la cabeza, le miró a los ojos y seguidamente a su boca y sonrió maliciosamente.

- Quiero la revancha, chaval.

Le empujó para tumbarlo de nuevo en la cama, bajó sus bóxers un poco y empezó a acariciar con sus largos dedos el miembro de Vegetta, haciendo que este gimiese alto. Después de unos segundo de tortura, lo agarró con toda su mano y empezó con un vaivén lento, matador, que hacía que Vegetta gimiera y se mordiera el labio a cada bajada que él hacía.

Quería torturarlo un poco más y paró en seco en una de esas bajadas, mirándole con esa sonrisa torcida que era tan dulce normalmente, pero que en ese momento era totalmente maliciosa.

- Ni se te ocurra parar - le dijo Vegetta sonriendo levemente con la respiración muy agitada.

Willy sabía lo que estaba sufriendo, así que decidió hacerle caso y empezar con un movimiento más rápido. Vegetta arqueó la espalda echando la cabeza hacia atrás y agarrando fuertemente las sábanas. El moreno siguió unos segundos más y después aumentó la velocidad, haciendo que Vegetta enloqueciera.

- Willy… No voy a aguantar mucho más - dijo entre intensos gemidos.

Este se acercó a su boca y se quedó suspendido sobre ella.

- Deja de pensar - le susurró, haciendo que sus labios rozasen.

Joder, realmente sabía lo que se hacía el maldito. Vegetta solo pudo sonreír, gemir fuertemente y dejarse llevar por ese orgasmo tan esperado, temblando de placer.

Willy bajó de encima suya y se tumbó boca arriba a su lado. Recuperando los dos el aliento y la cordura, se miraron girando las cabezas y después de leer lo que los ojos del contrario decían, no pudieron más que echarse a reír a pleno pulmón. Quizá no era una reacción lógica en ese momento, pero fue lo que les salió. Siempre reían juntos entonces no iba a ser menos.

Sabían que se les había ido la cosa de las manos y no entendían cómo habían llegado hasta ese punto, solo sabían que había sido uno de los mejores momentos de su vida y que, aun muertos de vergüenza y de nervios incluso después de todo eso, se reían como dos niños, cómplices, unidos, como siempre lo hacían.

Cuando consiguieron limpiarse las lágrimas de risa de los ojos y ver algo claro de nuevo, se incorporaron, se miraron, miraron el panorama de la habitación de Vegetta y sonrieron, sabiendo que todo eso se quedaría en esa habitación y que sus vidas iban a cambiar después de esa tarde.

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Pues lo dicho, espero que lo hayáis disfrutado. 

Mil cien gracias por los 100 seguidores y espero seguir viéndoos por aquí y que os sigan gustando mis historias.

Nos vemos pronto. Y como siempre: Wigetta z4.