geselles

Diário do Uruguai

“Não sei por que, procurando que mito de origem, vai à montanha a gente que costuma ir à montanha. Sei que nós, os que vamos à praia – a Villa Gesell ou a Cabo Polônio, a Florianópolis ou a Mar del Sur, a Cozumel ou a Goa – vamos sempre mais ou menos atrás da mesma coisa: das marcas do que o mundo era antes que a mão do homem decidisse reescrevê-lo.”

Alan Pauls em A vida descalço

Quando novembro chegou e todos os destinos no Nordeste brasileiro já estavam lotados e inflacionados, decidi que passaria dezembro em coma induzido. Alguns amigos se animaram com a ideia, e paralelamente às minhas pesquisas para descobrir uma clínica que nos aceitasse, Marcelo cismou que tínhamos que ir para uma praia remota no Uruguai. E o Lucas topou. Entre investigações a respeito de Cabo Polônio, San Antonio, José Ignacio e Punta del Diablo, Bruna resolveu desfalcar o grupo e os brunchs pouco produtivos que fizemos para arreglar todos os detalhes. Talvez tenha sido o calor ou o excesso de croissants no sangue, o caso é que, poucos dias antes do Natal, o carro do Marcelo seguiu de carreta até Porto Alegre, onde o resgatei no dia 25 de dezembro, e de onde saímos no dia 26 em direção à casa que nos hospedaria até o dia primeiro de janeiro de 2016. A partir de então, a única certeza era a de que faríamos a rota inversa, do Uruguai até o Brasil, no dia 4, dormindo sabe-se lá onde neste intervalo. Para todos os efeitos, eu dizia a todos, principalmente aos meus pais, que ficaríamos num lugar incrível e descrito como uma Búzios dos anos 1970 por todo o período.

Keep reading

I am Marvel trash, but THIS IS NOT RIGHT and it bothers me a lot more than you can imagine.

Apparently, this is Villa Gesell: 

I’m sorry to say guys, but THAT IS NOT VILLA GESELL AT ALL. Villa Gesell is located in Buenos Aires, a province that doesn’t have mountains, and definitely without snow. Actually, this is what Villa Gesell looks like:

Do you see mountains, snow or even LAKES? 

If you want to go to a place similar to Marvel’s “Villa Gesell”, I recommend Bariloche, 1558 km south :)

(I think that’s actually the same hotel that appears in the first image, the hotel Llao Llao.) 

Like, was it that hard for the producers to google the place they were using as a location in X-Men? The only similarity you are going to find between the two places is the amount of teenagers that go and party in there, literally those two cities have the best places to party and a lot of great activities for young people. 

I know it shouldn’t bother me, but it does, and I wanted to share it with you. Is there another case of cities and towns poorly represented in Marvel? 

Lejos de los padres: las primeras vacaciones solos en la meca adolescente




Lejos de los padres: las primeras vacaciones solos en la meca adolescente
En Villa Gesell, los chicos siguen una rutina que empieza en la playa y termina en los boliches; vivir en espacios reducidos y compartir con amigos, los desafíos





VILLA GESELL.- “Es un ritual. Las primeras vacaciones entre amigos se pasan en Villa Gesell.” Así piensan muchos de los jóvenes que disfrutan del verano en esta ciudad y que se preparan para que nada falle durante estos días en los que sólo tienen en mente dos objetivos: playa y noche.
Poco después de las 15, Ezequiel abre la puerta de la casa. “¡Llegó el «morfi»!”, exclaman sus 10 amigos. El joven trae 48 empanadas. Al menos, cuatro para cada uno. Pero no siempre es así. Alan es el cocinero y una vez más deleitó al grupo con hamburguesas con puré. Todos quedaron satisfechos, aunque él se quedó con una quemadura en su mano derecha por tocar la puerta caliente del horno. Esa marca le recordará una experiencia única: el primer viaje con amigos. Los 11 jóvenes, de 18 años y de la Capital, se conocen desde hace una década.
Hay una rutina. Almuerzan entre las 14 y las 15. Luego disfrutan de la playa donde juegan a la pelota. Matías y Federico acompañan con su guitarra. Cuando la noche cae, los chicos emprenden la vuelta. Un grupo se ocupa de la cena; otro compra en el supermercado, y un tercero va al centro para buscar entradas con descuento para las discos. Con el estómago lleno se lleva a cabo el ritual de “la previa” para luego ir al boliche. “Nos llevamos bárbaro”, asegura Dylan, uno de los jóvenes. Los chicos estaban excitados, hablaban todos a la vez. Era difícil distinguir las voces de Axel, Gian, Nicolás y los dos Kevin.
Los jóvenes disfrutaban de su estada multitudinaria. Como el grupo de 10 chicas que acababa de llegar a esta ciudad. En las caras de estas adolescentes platenses se dibujaban las sonrisas cuando se acercaban a la playa. No les importaba que la casa que habían alquilado fuera más pequeña de lo esperado. Manuela contó: “El comedor es chiquito y sólo hay dos habitaciones”. La vida de las jóvenes durante estas vacaciones se va a resolver con papelitos. Para saber quién lavará los platos habrá un sorteo. Para establecer el orden de la ducha… habrá otro.
Desde la ciudad bonaerense de Mercedes llegaron Lucrecia, Julieta y María Pollero, Macarena y Lucrecia Niz. Hacía sólo siete horas que estaban en Gesell y ya rebasaban de felicidad. “Nos quedamos en la playa hasta que dé”, aseguraban. ¿Y qué harían a la noche? La respuesta no podía ser otra: ir a la disco.
Era casi improbable encontrar jóvenes en horas de la mañana en la playa. Recién después de las 14, los balnearios comenzaron a recibir a cientos de chicas y chicos. “Hasta que no caiga la noche no nos vamos de acá”, dijo Agustina, de 18 años, acompañada de sus amigas de San Pedro.
Cinco adolescentes de entre 18 y 19 caminaban a paso lento. Dos de ellos cargaban la pesada heladera roja. Otro pateaba la pelota. Les llevó ocho minutos dejar las mochilas, acomodar la sombrilla azul y quitarse el calzado. Apenas terminaron, ya estaban en el agua. “Vinimos a pasar el fin de semana”, explicó Nicolás Lazarte, que junto a sus amigos Mariano Méndez, Agustín Gómez, Luis Garmendia y Ayrton Pecci llegaron de Tandil. De la playa a la discoteca y viceversa. Ese era el plan.
La imagen de la ciudad copada por jóvenes se extendía más allá de la costa. En las calles céntricas cientos de adolescentes pululaban por los comercios. Algunos almorzaban en la casa que alquilaban. Como ocho amigos del barrio porteño de Villa del Parque, que disfrutaban de la comida en un pequeño balcón a la entrada del dúplex. Incluso, con lluvia torrencial debían comer ahí. “Nos cobraron 19.000 pesos por la semana y la casa es un desastre. Apenas entran tres personas y la ducha está casi arriba del inodoro”, se quejaban.
Las autoridades locales implementan controles de nocturnidad. A partir de las 6 y hasta las 8 se controla que no haya expendio de bebidas alcohólicas. Después de ese horario, los quioscos y locales de comida rápida deben cerrar sus puertas para liberar de jóvenes la circulación en la avenida 3, el eje comercial de la ciudad.
Como el resto de las ciudades de la costa, Gesell comenzó el año con una temporada floja, pero aseguran que con el cambio de quincena hubo cierta mejoría. Y así lo perciben las inmobiliarias locales. Por ejemplo, Fabián Cattalo, de Czowinski Propiedades, contó a LA NACION que las primeras semanas de enero el mercado “apenas se movía”. Recordó que sólo había recibido unas pocas consultas por inmuebles que estaban a escasos 20 metros de la playa y que en otras circunstancias “se los quitaban de la mano”.



Valeria Musse























2016-01-27 01:47:48


2016-01-27 01:47:48