Formas de conquistar a un hombre (que no acepta que le gustan otros hombres). One-shot. Mohim

1. Flirtear 

—Mahim, hoy estás especialmente encantador —Momo sonrió de medio lado y le guiñó un ojo—. Esa camisa te queda espectacular, aunque quedaría mejor en el piso de mi habitación.

—¡ALÉJATE, GUARRO! —le gritó—. ¡QUE NO SOY GAY! 

Y se fue. Momo frunció el ceño. Tendría que esforzarse más. 

2. Que un amigo le hable bien de ti.  


—Michael, por favor. Te lo ruego. 

—No, Momo. Me niego. Tengo suerte de que Mahim no me odia y prefiero que siga siendo así —repuso cruzándose de brazos—. Además, ¿por qué no tratas de hablar tú con él? 

—Porque no acepta que me ama y siempre que me acerco a él, se aleja —explicó—. Michael, sólo tienes que hablarle bien sobre mí. Decirle que soy un buen partido y esas cosas. Por favor, por tu amigo.

Michael lo miró con los ojos entrecerrados por un momento y suspiró.

—Está bien. Lo haré. 

—¡Gracias, Michael! ¡Eres el mejor! 



—Hola, Mahim —sonrió— ¿Cómo estás? 

Tomó asiento al lado del chico y lo miró. 

—¿Hm? Hola, Michael —respondió— Pues, estoy bien. Quiero de dibujar algo, pero no sé qué hacer. 

—Oh, podrías dibujar a Momo —se aventuró a decir—. Es muy buen tipo, ¿Sabes? El otro día me hizo un favor y…

Calló. Mahim lo miraba furioso. 



—¿¡EN SERIO TE GOLPEÓ!? —preguntó exaltado.

—No, Momo. Perdió el control de su puño y me acarició la mejilla un poco fuerte—dijo—. ¡POR SU PUESTO QUE ME GOLPEÓ, IDIOTA! 

—¡Oh, Dios! ¡Lo siento muchísimo, Michael! 

Meter a otras personas en sus intentos de conquista claramente no había sido una buena idea.


3. Obsequios 

Mahim observó la pila de objetos que se encontraban justo frente a la puerta de su habitación. Cajas de diferentes chocolates, muchas flores, uno o dos peluches y hasta una caja de lápices de dibujo. Arqueó una ceja y se inclinó para levantar el pedazo de papel doblado a la mitad que se balanceaba sobre uno de los ramos de flores. 

“Desearía ser el mar y que tú fueras la roca, para que cuando suba la marea, poder besarte en la boca. 

Att: Momo <3”

Sintió el rubor subir a sus mejillas y frunció el ceño. No recordaba haber estado tan furioso y confundido en su vida. 



Momo salió a tomar aire fresco. Estaba completamente seguro de que Mahim estaría loco por él cuando viera todos los regalos que le había dejado. 

Se aproximó a la casa del grupo y su boca se abrió por la sorpresa. Por un instante, uno muy pequeño, quiso llorar de frustración. Todos los obsequios estaban en la basura. Quizá sus planes no habían ido del todo bien. 

Quizá no se puede comprar el amor de la gente con obsequios. 

4. Drogas.


—No. 

—Pero, Lans… 

—No. 

—Pero yo sólo… 

—¡QUE NO, HOMBRE! ¡NO PUEDES HACER QUE UNA PERSONA SE ENAMORE DE TI DROGANDOLA!

—¿Y qué tal algo de vodka? 

—¡TAMPOCO!

—Aaayyy.

Iba a necesitar otro plan.

5. Psicología (Tercer principio rector del cerebro)

"…El cerebro también copia los comportamientos de manera inconsciente. Cuando interactuamos demasiado con una persona, el cerebro inconscientemente detecta las acciones y el comportamiento de este. Sin siquiera darnos cuenta, empezamos a imitarlo, copiando ciertos rasgos de su conducta.

Momo levantó la cabeza del libro y observó hacia la pared. Pensó que la psicología lo ayudaría con sus problemas de conquista, pero no había encontrado ninguna forma de emplearla.

Sintió como alguien le abrazaba y apretaba fuertemente por los hombros

—¡Hola, Momo! —exclamó un sonriente y radiante Milo—

Momo lo observó. Había encontrado la pieza faltante de aquel rompecabezas. 



Había pasado una semana desde su charla con Milo y este había accedido, sin entender muy bien, a pasar todo el tiempo que pudiera con Mahim. Por supuesto, no le había dicho que quería que Mahim llegara a ser tan uke y afectuoso como él. Eso era algo que claramente debía guardarse.

Esperó con paciencia a que Milo abandonara el salón y cuando esto sucedió, entró. Mahim estaba de espaldas a la puerta, sentado en la mesa, probablemente dibujando, y con los auriculares puestos. Se acercó a él y lo envolvió en un sorpresivo abrazo. 

—¡Mahim! —exclamó con una sonrisa. Besó la comisura de los labios del chico rápidamente. Tampoco era su intensión presionarlo.

Y todo pasó increíblemente rápido. Mahim se soltó de su agarre, se levantó de la silla y asestó varios golpes a la cara y el abdomen de Momo. Estaba furioso. La piel que la máscara no ocultaba estaba completamente sonrojada. Salió del salón y unos instantes después el sonido de una puerta azotándose retumbó en toda la casa. 

Momo se quedó paralizado y adolorido. 

La maldita psicología de mierda.

6. Ir directo al grano. 

Después de las semanas en las que había estado intentando conquistar a Mahim, estaba harto. Nada funcionaba con ese chico. No importaba lo mucho que se esforzara, lo mucho que quisiera estar con él, nada parecía dar resultados. Le había declarado su amor decenas de veces, y aun así Mahim seguía rechazándolo sin siquiera la menor sutileza. No era de los que se rendían fácilmente, pero aquella situación le hacía considerar aquella posibilidad.

Suspiró. Quizá era verdad que Mahim no era el indicado.

—Hm. ¿Momo? ¿Por qué estás tirado en el piso? Tenemos sofá, ¿sabes? 

—Déjame en paz, Richard —dijo tapándose la cara con el brazo—. No estoy de ánimos. 

—¿Qué te pasa, Momo? —preguntó Sai.

—No importa lo que haga, Mahim no quiere nada conmigo. Le he comprado regalos, Michael ha tratado de ayudarme hablándole bien de mí, use hasta la puta psicología y no sirvió de nada. 

—¿Y por qué simplemente no vas directo al grano? Tendrías mejor resultado si le dejaras bien claro lo que sientes y, más que eso, se lo demostraras —aquellas palabras tenían sentido.

Sólo tenía que demostrarle a Mahim que lo quería. Y lo haría de la manera en la que mejor sabía hacerlo. 

—¡MAHIM!

Escuchó a Momo gritar su nombre y gruñó. ¿Acaso jamás se cansaba? Momo se acercaba a él con pasos decididos. Se le notaba molesto y por un segundo Mahim se preguntó cuál sería la razón.

—¿Qué carajos quieres aho… ¡HM!

Momo sujetó con fuerza las muñecas de Mahim y se abalanzó contra él, presionándolo contra la pared y su cuerpo. Se lanzó a los labios del chico y los devoró con ferocidad. Mahim trató de zafarse pero Momo apretó con más fuerza sus muñecas y subió sus brazos hasta su cabeza, uno a cada lado, impidiéndole escapar. Momo mordió el labio inferior de Mahim, arrancándole un gemido y logrando así colar su lengua dentro de la cavidad. Al ver que el chico continuaba resistiéndose tomó otras medidas. Dejó de besarlo y bajó sus labios a la piel sensible del cuello. Comenzó a repartir besos y chupetones por toda la extensión. Un nuevo gemido se escapó de los labios del contrario. Sonrió. Música para sus oídos.

—Así que… este es… tu punto débil —dijo entre beso y beso.

—Callate… Y apártate de mí. Maldita sea —no podía controlar los gemidos que salían de sus labios y sabía que su entrepierna lo estaba traicionando.

—Mahim…—susurró— yo estoy seguro de lo que me gusta… —mordió suavemente el lóbulo de la oreja y luego lo chupó— pero parece que tú necesitas ayuda para saber qué te gusta —

Presionó su pelvis contra la dura erección del chico y ambos gimieron ante el contacto. Y entonces perdieron el control. La resistencia de Mahim fue nula cuando Momo levantó su cabeza para volver a besarlo. Mahim respondió el beso con las mismas ansias que él. La máscara cayó al suelo. Le soltó las muñecas y, para su sorpresa, las manos del chico comenzaron a recorrer su torso bajo la camiseta. Una de sus manos bajó por la trabajada espada y se detuvo en su trasero. Sonrió dentro del beso cuando Mahim lo apretó. Separó sus cuerpos unos centímetros y desabotonó la camisa del chico, quien la arrojó cuando el último botón fue soltado. Se sintió satisfecho al ver como Mahim colaboraba. Sus respiraciones estaba agitadas y la excitación era más de la que podían maneja en ese momento.

Mahim no podía creer lo que estaba haciendo. De verdad tenía ganas de hacerlo, quería besar los labios de Momo y memorizar cada detalle de su cuerpo. No se había fijado en qué momento había perdido el control, o cuando las manos de Momo acariciando su cuerpo se habían vuelto una necesidad. Mandó todo a la mierda. ¿Para qué negarlo? Aquello le estaba encantando.

—Habitación… Ya… —Momo le tomó de la mano y lo llevó casi corriendo hasta su habitación. Una vez dentro, se deshizo de su camiseta y volvió a besarlo— No te vas a arrepentir de esto.

Momo lo tumbó en la cama y se posicionó entre sus piernas. Los pantalones quedaron en algún lugar de la habitación cuando se hicieron innecesarios. Movían las caderas en busca de más roce mientras se besaban. Ambas erecciones palpitaban con deseo. Momo se levantó y retiró los boxers de ambos, dejándolos completamente desnudos. Admiró el cuerpo desnudo de Mahim y regresó a sus labios. Le dio un rápido beso y bajó hasta su pecho, dejando un recorrido de besos y saliva mientras bajaba. Momo deseaba marcarlo, hacer saber a cualquiera que lo viera que Mahim ya tenía dueño, y era él. Chupó varios puntos de su pecho y dejó marcas rojas y moradas en la piel. Hizo lo mismo en el cuello.

Sin avisarle, tomó a Mahim y lo volteó, dejándolo boca abajo. El chico se apoyó cómo pudo en sus codos y rodillas. Elevó la cadera, dándole la vista más excitante de su vida a Momo. Nunca pensó que Mahim pudiera ser tan… pasivo. Alargó su mano hasta la mesita de noche y tomó un paquetito cuadrado. Lo rompió con los dientes y colocó el preservativo en su erección.

Mahim se alarmó cuando escuchó el sonido del plástico romperse. De verdad iba a tener sexo con un hombre, y no con cualquier hombre. Iba a tener sexo con Momo. Cerró los ojos al sentir el líquido viscoso y frió en su entrada.

Momo derramó el lubricante en la entrada del chico y seguidamente insertó un dedo. Mahim gimió incómodo. Era una sensación extraña, pero curiosamente placentera. Un segundo dedo se insertó en su entrada y volvió a gemir. Ese si había dolido. Momo los movió circularmente y luego insertó un tercer dedo. Mahim se desesperó por el dolor y se agitó tratando de expulsar aquellos intrusos de su interior.

—Shhh…—siseó Momo. Con su otra mano comenzó a masturbar la erección del chico, procurando mantenerlo concentrado en el placer y no en el dolor.

Después de unos segundos, retiró sus dedos del interior de Mahim y dejó de masturbarlo, ganándose una queja.

—Calma. Ya tendrás más —dijo—. ¿Listo? —preguntó Momo.

Mahim no respondió. Sólo asintió y respiró profundo cuando sintió el duro miembro de Momo en su trasero. Gimió de dolor cuando Momo entró lentamente en él. Era mucho más grande que sus dedos y le dolía muchísimo más. La sensación de que lo estaban partiendo en dos lo invadió.

—NO. No. Sácalo. Ya —suplicó jadeando— Maldita sea. Me duele.

—Mahim… no he metido ni la mitad.

—¿¡QUÉ!?

—Lo haré rápido.

—¡NO! ¡ESPE…AHG!

La palabra quedó en el aire al sentir todo el miembro de Momo dentro de él. Respiraba con dificultad y luchaba para contener aquella lágrima que amenazaba con salir. Momo notó la tensión en el cuerpo del chico y con cuidado de no moverse empezó a repartir besos por su espalda y cuello. Cuando sintió que Mahim se relajaba, se movió. Entraba y salía del chico con un ritmo lento que lo volvía loco. Moría de ganas por ir más rápido, pero no quería lastimar a Mahim, quien pareció leer sus pensamientos.

—Más… rápido…

La voz de Mahim suplicando por más le hizo perder el control. Incrementó la velocidad y la fuerza de las embestidas mientras los gemidos de ambos llenaban la habitación. Envolvió el miembro del chico con su mano y comenzó a masturbarlo con rapidez. Mahim se retorcía de placer bajo su cuerpo, gemía y jadeaba cada vez que Momo subía y bajaba su mano por su miembro o cuando tocaba aquel punto que le hacía liberar pequeños gritos cargados de placer.  Al poco tiempo llegó al orgasmo con intensidad y el líquido blanquecino cayó sobre las sabanas. Momo se corrió segundos después al sentir cómo su miembro era apretado por el interior de Mahim. Salió del chico jadeando y se echó a su lado. Permanecieron en un tenso silencio hasta que Mahim lo rompió con un bostezo.

Momo lo tomó con cuidado y lo abrazó. El chico, sorprendentemente, devolvió el abrazo y dejó caer su cabeza en el pecho de Momo, para después caer profundamente dormido. Una sonrisa entre satisfecha y cansada se hallaba pintada en su rostro

Quizá todos los intentos anteriores habían valido la pena.

—¿Esa que está ahí no es la camisa de Mahim? —señaló Milo.

—Eh… Sí. Debe de haberla olvidado —Richard no sabía que decir.

—Que raro. Nunca anda sin camisa —el menor ladeó la cabeza —. Hm, debe ser que tenía calor.

—Sí. Eso. Tenía calor —afirmó Richard.

Vaya, al parecer Momo lo logró” pensó. “Por lo menos no dijo nada de la máscara”.

Le dio una patadita disimulada al objeto y este quedó escondido detrás del sofá. 

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¡Bueno! Este es un Mohim que se me ocurrió hace unos días, así que decidí preguntarle a las chicas si podía publicarlo. ¡Y aquí esta! ¡De verdad que me gustó bastante escribirlo y espero que les guste a ustedes también! Y (obviamente) esto está dedicado a:

❤ generismomo
❤ mahiestufa
❤ misakifirestormbyakko
❤ lanstiel
millaii​
susywestt
okamisai

Chicas, espero que les haya gustado también ❤. Y si les parece, también me gustaría escribir sobre otros ships :3 

Y si le han encontrado algún error, o tienen algún consejo para ayudarme a mejorar, ¡recuerden que siempre será bienvenido!

¡Un beso enorme a todos! ¡Nos leeremos después! Byeee