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12 errores del cine que nunca deberían haber ocurrido: ¿te habías dado cuenta?

Todos cometemos errores, incluso los grandes directores y estudios de Hollywood, aunque es verdad que algunos de los que hemos recopilado en esta publicación se podrían haber evitado con un poquito de sentido común y/o revisando otra vez la cinta. Y es que hasta las mejores películas de la historia del cine están llenas de sorprendentes gazapos. Seguro que la próxima vez que las veas, te fijas más en los pequeños detalles.

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‘Argo’ (2012) se llevó tres Oscars, incluyendo el de ‘Mejor Película’, pero Ben Affleck no se libró de cometer uno de los grandes errores del séptimo arte: lucir un reloj demasiado moderno para los 70, que es la época en la que está ambientada la exitosa cinta. (Foto: Warner Bros).

Aunque mucho peor fue lo que (quizás) no viste en ‘Gladiator’ (2000), ya que alguien le debería haber dicho a Ridley Scott que en la época de los romanos, los carros de combate no funcionaban con bombonas de gas. ¡Épico! (Foto: Universal Pictures).

Tampoco entendimos muy bien que apareciera un cowboy (lo puedes ver a la izquierda de la imagen) en una escena de ‘Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra’ (2003). A lo mejor consiguieron viajar en el tiempo. (Foto: Walt Disney Pictures).

Si te fijas bien en la mítica escena de ‘Pulp Fiction’ (1994), cuando Vincent y Jules se libran milagrosamente de una lluvia de balas, te darás cuenta que los agujeros de la pared ya estaban antes de que empezara el tiroteo. (Foto: Miramax Films).

En ‘Pretty Woman’ (1990), otro clásico del cine, nos quedamos boquiabiertos cuando vimos que el croissant que se estaba comiendo Vivian se convertía en una tortita a los pocos segundos. ¡Menudo truco de magia! (Foto: Touchstone Pictures).

Seguramente, los fans de ‘Notting Hill’ (1999) ya habrán descubierto la camisa ‘mágica’ de William que se limpia sola y estén buscando la marca para comprarla. LOL! (Foto: Polygram Filmed Entertainment / Movie mistakes).

No sabemos de dónde sacaría Alfred Hitchcock al niño que se tapa los oídos antes de tiempo en esta escena de ‘Con la muerte en los talones’ (1959), pero está claro que no fue muy profesional. (Foto: MGM).

¿En qué estaría pensando este soldado imperial para golpearse contra la puerta en esta otra secuencia de ‘La guerra de las galaxias: Episodio IV (1977)? (Foto: 20th Century Fox).

Lo que ves a la derecha de la imagen no es otro robot asesino de Michael Bay, sino un cámara que sorprendentemente se convirtió en extra por accidente de ‘Transformers’ (2007). (Foto: Paramount Pictures).

Viendo estas dos imágenes podríamos pensar que Rose, el personaje que interpreta Kate Winslet en ‘Titanic’ (1997), tiene dos lunares en la cara. Sin embargo, todo es fruto de un error que cometió el equipo de maquillaje. (Foto: Paramount Pictures).

Lo del traje del Capitán América que se arregla solo en ‘Los vengadores’ (2012), en cambio, fue un gran despiste que cometió otro departamento. ¿Te habías dado cuenta de este fallo cuando viste la película? (Foto: Paramount Pictures / Movie mistakes).

A juzgar por esta imagen de ‘Abre los ojos’ (1997), parece que el protagonista de la película de Amenábar no estaba tan solo como nos hicieron creer. ¡Mira a tu derecha! (Foto: Escorpión S.L. / Sogetel).

Banqueros maltratan el idioma

Luego de estériles reclamos telefónicos ¿qué esperamos cuando acudimos en persona ante el asesor bancario para que solucione el lío por el saldo que se evaporó de nuestra cuenta? ¿O cuando cobraron por un servicio que no solicitamos y mucho menos usamos? Que sea él quien nos resuelva el problema, ¿cierto?

Pero los gurús que modernizaron el concepto del trato hasta acuñar el ‘servicio al cliente’ esquematizaron la atención con una pregunta: “¿En qué le puedo colaborar? Esta última palabra rechina porque significa que mi reclamo lo tenemos que solucionar entre los dos, cuando está en manos del asesor del banco. Qué ironía.

¿Adónde se fueron atender, ayudar, asesorar e incluso servir? ¿Será porque esta última se asimila a épocas de esclavitud superada? Pero los banqueros lo resolvieron dándole un giro inapropiado. Y se propagó cual virus informático.

¿Por qué será que esa colaboración arroja siempre un saldo a favor de los bancos? A tal extremo que hasta sobre el lenguaje pontifican. Cómo se explica que la única vez que se muestran interesados es cuando preguntan: ¿Viene a aperturar una cuenta? Me estremecí al escuchar esta palabreja.

Empiezo a comprender por qué las condiciones en los bancos cambiaron. Las palabras son la manifestación de una conducta, en este caso de los banqueros, no del cliente.

Cuando abrí mi primera cuenta, los empleados del banco al que acudí me atendieron bien y lo hicieron igual por varios años. Nunca me tocó colaborar en sus tareas al solicitar cualquier servicio y menos me lo pidieron, era impensable.

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Pillote máximo a una mujer por denuncia falsa de violencia de género.

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Enviado por @el_Gazapo.