gatitos sonrientes

Te extraño. {Drabble Wigetta}

 Exagerado era una de las palabras que posiblemente más me caracterizan, y es que para que negarlo, con tan solo verme a mi mismo acurrucado en su cama observando detenidamente los vlogs que Frank y Willy habían subido de su estadía en Dubai con el simple motivo de rellenar aquel vacío que sentía por no estar allí con ellos, o más bien, por estar junto a Willy, me sentía patético. Sobretodo molesto por no estar ahí, pero tampoco dependía de mi, me encontraba absolutamente agotado de tanto andar de un lado para otro realmente necesitaba descansar.

  Nada de lo que hiciese lograba distraerme por completo de mis pensamientos, Willy estaba en todos ellos. 
 Detesto pensar en su sonrisa, detesto pensar en sus ojos cristalizados por tanto reír, detesto el calor sus abrazos, detesto su forma de ruborizarse, detesto su voz grave y constante, y sobretodo me detesto a mi mismo por amar ciegamente cada y una de todas esas características suyas que me vuelven completamente loco. 

 Intenté conciliar el sueño, después de todo no tenía nada más que hacer, y si seguía pensando en él terminaría por perder por completo la cabeza. 
 Tomé su almohada entre mis manos y hundí mi cara en esta absorbiendo todo su aroma por mis fosas nasales. Olía a su colonia mezclada con ese aroma tan propio de su pelo, se sentía tan él que no evité tomarla entre mis brazos y abrazarla fuerte como si se tratase del mismo Willy. 

 Cerré los ojos sin soltar la almohada, el silencio era mi única compañía en ese momento, pero no sentía paz, me sentía absolutamente solo. 
 De pronto entre mis brazos no lograba percibir la suave tela de la almohada, como si me la hubiesen arrebatado y en su lugar hubiese algo más. Era suave como la seda, pero no era un objeto. Se sentía frío como la almohada pero la sensación era mucho mejor. Se trataba de una persona. 

 Abrí los ojos como platos y ahí, entre mis brazos, acurrucado como un gatito sobre mi pecho, sonriente como siempre, se encontraba Willy. Intenté articular una palabra pero mi voz no salía, como si estuviese en blanco y mi cuerpo no me obedeciese. Aun así sonreí y comprendí que él no quería que dijese nada. 
 Acaricie su mejilla con delicadeza, aun se encontraba frío como la nieve. Me observo directo a los ojos pero no dijo nada, simplemente se acercó hacía mi con una velocidad lenta y dolorosa hasta que finalmente rozó sus labios con los míos. No dejaba de ver mis ojos ni yo los suyos, se veían oscuros como la noche y brillosos como las estrellas, él para mi es lo más cercano a la octava maravilla del mundo y jamas me cansaría de verlo y sentirme orgulloso de ser el único que podía apreciar aquella maravilla tan de cerca, tristemente no podía hacer alarde de ello en voz alta porque es nuestro secreto. 

 Tomé de su nuca y terminé por sellar nuestros labios en cuanto este cerró los ojos, le imité. 
 Una sensación dolorosa y punzante se situó en mi estomago, no me asustó, siempre sentía eso cuando lo besaba. Quizás se trataba de las odiosas mariposas que todo el mundo menciona. 
 Penetré su boca con mi lengua mientras llevaba mis manos recorriendo su espalda hasta colarlas bajo su remera. Su piel se encontraba suave y peligrosamente helada, pero no me detuve al seguir acariciando cada parte de su ser, todo aquello que es completamente mío y solo mío. 

 Te extraño dije con la mirada una vez nos separamos, aunque no hubiese dicho ni una palabra él me miro y su sonrisa se ensanchó, como si me hubiese entendido a la perfección. “Una sola mente pensante”.
 Se veía como un muñeco precioso que no merecía ser tocado por nadie. Quería hacerlo mío en ese preciso instante pero algo en su mirada me decía que no podíamos ir más allá que ese beso, y no comprendía porqué. 

 Sin previo aviso se aproximó hasta mi mejilla y depositó un pequeño beso allí, pero no logré percibir la humedad de sus labios sobre mi piel, no logré sentir su calor corporal, no logré sentirlo. Y entonces comprendí que se trataba de un sueño. 

 Parpadeé un par de veces hasta que finalmente regresé a la realidad, su almohada aun se encontraba entre mis brazos, me aferre con fuerza a ella temiendo de que se escapase de mi. Reprimí mis lagrimas, pero el estúpido nudo en mi garganta no me ayudaba. Una vez más sentí pena de mi mismo. Me sentía avergonzado por estar en esta absurda situación mientras que Willy se divertía, sin mi. 

 Tomé mi movil con la esperanza de encontrar alguna señal de su parte, y así fue. Mi corazón retumbó fuerte contra mi pecho al ver su mensaje, y una estúpida sonrisa de pringa’o se pintó en mis labios. 

“Willy: Hola! Estoy bien, todo por aquí es muy guapo, casi tanto como tú :P Ya nos hemos lanzado en paracaídas, pronto volveré a casa. Te extraño. z4″ 

 Y yo a ti, no sabes cuanto.