futuro viaje

Quiero salir contigo, irnos a cualquier lugar, quiero que nos perdamos en otra ciudad, que caminemos por horas hasta que nos duelan los pies, que comamos cosas que ni sabíamos que existían, que cantemos a media noche, que nos emborrachemos hasta el punto en que conozcas mi lado más vulnerable, ese que te dirá el te amo más sincero, que pensará en ti incluso cuando no se pueda pensar. Quiero nadar contigo, en el mar, en una alberca, o incluso bañarnos, lo que sea, que mires mi rostro en la manera más natural que exista; y si hace frío quiero que nos acostemos juntos con una manta y contemos historias de cuando éramos pequeños. Quiero que nos tiremos en el pasto escuchando música, que me muestres tus canciones favoritas y me expliques por qué lo son. Quiero pasar todo el tiempo posible contigo, que todos esos viajes, fiestas, días y noches estés ahí.
Te voy a tratar tan bien , nunca seré cruel, vivamos el momento al cien por ciento. Sin atamientos, ni argumentos llenos de lamentos. Sólo quiero pasarlo bien.
—  La vida es una sola.
Carta a mi yo futura

Hola tú/yo/nosotras/ella… Carolina.

Te escribo desde un lindo escritorio que alguna vez fue tuyo, ubicado en una hermosa casa en la que elegiste vivir con un amor de la vida.

Todo lo que quiero decir está cargado de expectativas y hago frases en mi mente con palabras como: “Espero que”, “Ojalá que” ,”Deseo que”; y no debería ponerme ese peso.

Me gustaría ser leída con inocencia y con una sonrisa dibujada en la boca. Con los ojos bien abiertos, con brillo. Me gustaría ser leída con la curiosidad de siempre, ese motor que me trajo hasta acá y que te llevo a donde ahora estás, estés donde estés.

En este momento el mapa me espera, ancho y con los límites necesarios para mantenerme a salvo. Faltan dos meses para el futuro, dos meses para emprender un viaje. Así que al momento de leer esta carta ese viaje ya será pasado o quizá será presente continuo… lo cierto es que los primeros recuerdos de la aventura, emergerán.

Léeme.

Toma el libro que escribiste… que escribiré.  Huélelo, dime cómo es, dime que te gusta, que fue nuestro primer hijo. Dime que nunca escribiste para agradarles a los demás. Dime que la lluvia de tu libro, moja.

Dime que continúas siendo locamente amada, empezando por mí.

Tócate. Dime que has cuidado tu cuerpo. Que tus piernas continúan firmes, que el electrocardiograma baila a buen ritmo y que tú estómago, criadero de mariposas, está sano y liviano.

Dime que ya no te impones cargas sociales con una imagen de mujer estereotipada, que amas y aceptas tu cuerpo. Dime que corres, nadas, bailas, dime que tienes una bicicleta y que meditas como te enseño mamá. Dime que mamá es feliz y libre. Dime que sigue siendo tu mejor amiga y que aún cumplen un ritual para el café. Dime que ya salieron a viajar en una travesía de ensueño, al Tíbetquizá.

Dime que te rebelas y  ante cualquier injusticia o humillación has tenido la palabra precisa. Dime que tienes memoria, que la dignidad humana y el sentido común aún te importan.

Dime que escribes, que tecleas con fuerza. Dime de qué color es tu libreta, dime que llenas una al mes. Dime que te ganas la vida haciendo lo que amas. Dime que sobreviviste a esa extraña habilidad para reconocer en qué no eres buena y enumera cuántos talentos nuevos te has descubierto.

Cuéntame de las casas en las que has vivido, cuéntame de aquello que has perdido. Háblame del significado de la palabra evolución, háblame de la muerte, cuéntame historias de amor, de humor, de sexo. Háblame del precio de la cobardía. Cuéntame si ya has dictado alguna clase, cuéntame de lo que has aprendido.

Dime que aún tienes la costumbre de nacer con frecuencia. Dime que aún ves lo mejor detodo el mundo. Dime que eres la mejor hermana, dime que siguen riendo y almorzando juntos. Háblame de Nico, háblale de mí. Cuéntame de las navidades, cuéntame si la familia ha crecido.

Dime cuántos nuevos mantras te ha regalado el camino. Cuéntame de aquellas cosas a las que has sido siempre fiel. Dime si conservas los verdaderos amigos, cuéntame de los nuevos que la ruta te ha traído.

Dime que tuviste reencuentros. Dime que volviste a Londres, que le rendiste homenaje y acariciaste cada acera de esa ciudad. Dime a quién llevaste, dime que le hablaste de la fui y ya no soy, de la que soy y ya no eres.

Dime cuáles son los mejores lugares que has conocido. Cuéntame de los sueños que te faltan, dime para cuándo son.

Dime que confiaste, que confías, que cada reto ha sido “la oportunidad de la vida”.

Dime que no hubo tiempo para la ambición porque solo hubo tiempo para lo importante. Dime que eres feliz, dime que todos son felices.

Dime que has vivido frente al mar. Dime que aprendiste a pescar.

Dime que das tu mejor versión y que el saldo de remordimientos está en ceros. Dime que no tienes deudas y que tienes un andar ligero.

Dime que sabes más de la tierra, que nombras más árboles y más pájaros. Cuéntame si aprendiste a bucear. Dime que tus pisadas no contaminan. Dime que de nada dependes, que a nadie has lastimado ni ofendido, que cometes errores con valentía, que practicas el presente, que navegaste el sudeste asiático, que te tocas menos el pelo y que las uñas por fin crecieron. Dime que duermes por las noches. Dime que lo has logrado todo, todo. Dime que no te arrepientes de nada, de nada pero sobre todo, dime que ya no le tienes miedo a la muerte.



Escribí esta carta, como un ejercicio de escritura creativa con dos amigas más, Laura y Elisa. Ambas escriben, ambas dibujan. Haciendo click sobre los nombres, están sus blogs. ¡Vamos por más!

No sé si es importante, pero nunca es demasiado tarde para ser quienes queremos ser.
No hay límite en el tiempo, puedes empezar cuando quieras. Puedes cambiar o seguir siendo el mismo. No hay reglas para tal cosa.
Podemos aprovechar oportunidades o echar todo a perder. Espero que hagas lo mejor.
Espero que veas cosas que te asombren.
Espero que sientas cosas que nunca sentiste antes.
Espero que conozcas a gente con un punto de vista diferente. Espero que vivas una vida de la que estés orgulloso.
Y si te das cuenta de que no es así…
espero que tengas el valor de empezar de cero.
—  El curioso caso de Benjamin Button

Todavía hoy un atlas es mi lectura favorita. Siempre los mismos puntos, siempre distintas fantasías. Un día estaría realmente en todos los lugares que señalaba con el dedo. Seguir el mapa con el dedo no era para mi una frase pronunciada irreflexivamente, sino un sentimiento exultante. Soñaba con mis viajes futuros y con cuándo y cómo los haría.

Thomas Bernhard. Un niño

Foto: Estación de Waterloo, 1924

youtube
Así es Hyperloop, el transporte supersónico de Tesla: De Madrid a Barcelona en media hora.
La terrible historia de un dramático y real amor.

No digas nada, solo siéntate. Siéntate a mi lado y dame la mano, prometo contarte nuestra historia.

Esta es la historia de dos adolescentes que se encontraron por casualidad cuando ya habían perdido la esperanza después de muchos fracasos. Todo fue rápido, sentían el vínculo, ese vínculo que te hace sentir que es la persona correcta, que es hogar, un refugio seguro.

Después comenzaron a salir, estaban locamente enamorados el uno por el otro. Hablaban con el otro y del otro la mayor parte del tiempo. Hicieron planes, promesas de futuros viajes y cosas que creían que cumplirían.

Y ahora, después de tantos momentos, uno mira al otro a la cara y ya no sonríe, ya no sonríe su mirada al verle. Ya no quiere pasar las tardes acurrucado junto a su cuerpo, contando las veces que se han dicho te quiero o todas las guerras de cosquillas que acaban a carcajadas.

Así que ahora te cojo la mano, y sé que estamos rotos, destinados al abismo y el olvido. Porque, joder, te cojo la mano y no me aprietas como si estuviera colgando de un precipicio.

Me dices que te vas, ¿y qué hago yo? ¿cómo le pides a alguien que se quede cuando ya no quiere quedarse?

Pero así es la vida, el amor sigue siendo ese jodido tren en el que piensas que subirás a diario, te sabes de memoria sus horarios y hasta el nombre del conductor, y cuando vienes a darte cuenta, el tren se ha ido y tú vuelves a estar solo, llorando en una estación donde nadie te abraza y cayendo de cabeza al precipicio, porque ya no hay manos que te sujeten.

Algunos años después del derrocamiento de Vladmor, Annabelle y James contrajeron matrimonio y tuvieron tres hijos. 

Julliette Ginevra: Es la mayor de sus hijos, lleva el nombre de la madre de Annabelle y el nombre de la madre de James. Es la dulce niña de risos alborotados a la cual Annabelle conoció durante el viaje al futuro que la castaña realizo con Scorpius cuando eran jóvenes.  

Derek Alaric y Jared Caleb: Son sus hijos gemelos a los cuales nadie esperaba mas que Annabelle, ella sabia que sus pequeños nacerían puesto que durante el mismo viaje en el que conoció a Juliette, logro verse a ella misma en una edad adulta y embarazada. 

Sentimientos Latentes || Cap 15 (Fic Wigetta)

4 Día : Nuestra Semana Perfecta.

 -Narra Vegetta-

Anoche cuando terminé de subir el vídeo consideré que era demasiado tarde para despertar a Willy. Aún con el sueño que había acumulado mientras esperaba pacientemente la subida y lo exhausto que aún estaba por la excursión el día anterior, había sentido imperiosas ganas de hacerlo. El cansancio no era suficiente para retener la tentación de ir hasta su habitación y meterme en su cama. Pero aunque la imaginación era un poderoso recurso, siempre nos jugaba malas pasadas en su encarnizada lucha contra la realidad. Despertarlo no sería tan maravilloso cómo yo lo imaginaba, probablemente me recibiría con malhumor o se pasaría el día siguiente echándome en cara haber interrumpido su sueño.. seguramente estaba en lo cierto, le conocía cómo si le hubiera parido. Así que decidí descansar, elección que mi cuerpo agradeció. Dormí como un lirón durante toda la noche, y me levanté una hora más tarde de lo que hacía habitualmente, pues siempre había sido un hombre madrugador. Nada más levantarme fui hasta el salón mientras me cubría la boca con un bostezo. Descubrí a Willy sentado en la mesa, desayunando un cuenco de leches con cereales cómo acostumbraba a hacer. Era una novedad encontrarme con el chico desayunando antes de que yo lo hiciera, pues normalmente para cuando él desayunaba yo ya había vuelto del gimnasio e incluso me había dado tiempo a ducharme.-Hombre Vegetta.. hoy se te han pegado las sábanas.-Me saludó en un tono burlón, y yo sonreí todavía adormilado. Fui hasta la cocina de donde cogí un paquete de galletas y un zumo.-Aquí uno que tenía que trabajar hasta tarde.-Respondí con cierta arrogancia, dejando ambas cosas sobre la misma mesa donde Willy comía y sentándome a su lado. Tenía tendencia a desayunar cosas ligeras, aún consciente de que el desayuno era la comida más importante del día para tener energía.-No viniste.-Sonreí para mis adentros ante la recriminación del menor. Su voz sonó entre recriminadora y quejicosa, cómo si realmente le hubiera molestado el hecho de que no lo hubiera despertado en mitad de la noche. ¿Se habría quedado mucho tiempo aguardando mi llegada? No lo creía posible, cuando lo hice irse a su habitación fue porque estaba quedándose dormido en el sofá. En cualquier caso, su inseguridad y necesidad de mi presencia era muy dulce.-Estaba cansadito.-Me excusé, haciendo un pequeño puchero antes de llevarme una de las galletas a la boca. Eran dulces sin llegar a ser empalagosas.-Ya, ya lo he visto.-Añadió muy secamente, recogiendo más cereales con el cucharón y comiendo. Yo hice lo mismo con varias galletas más, mientras lo miraba risueño sin motivo aparente.-Que raro, Willy en plan borde por la mañana, anonadado me hallo.-Murmuré socarrón, con toda la ironía del mundo, pues él acostumbraba a ser bastante antipático cuando tenía todavía sueño.-Que raro, Vegetta sonriendo por cualquier cosa hasta a primera hora del día.-Me reí al escucharle decir eso. Parecía un viejo gruñón de esos que echan a los niños pequeños que están jugando en su jardín. Ya había mencionado en otras ocasiones lo mucho que le molestaba mi alegría por las mañanas, puesto que él no la tenía, aunque a medida que avanzaba el día y para las cosas que le convenían se volvía de lo más risueño. Ya había comido varias galletas más cuando bebí un buen trago de zumo para bajar la comida, miré la hora en la cocina con cierta impaciencia.-¿Hoy te quedas?.-Preguntó, y juraría que sonó más a petición que a pregunta. Percibí decepción en su rostro tras oír mi respuesta.-No, ya falté al gimnasio ayer. Tengo que irme enseguida, quiero llegar a casa y ducharme antes de comer para que grabemos el nuevo capítulo y por la tarde he quedado con Luzu. Uff… estoy a tope eh.-Presumí, mientras me levantaba de la mesa, sin poder dejar la comida donde estaba tuve que colocar cada cosa en su lugar. Me agobiaba tener la agenda tan apretada pero al mismo tiempo me resultaba mucho más gratificante que no tener nada que hacer. Puesto que Willy hizo un directo el día anterior capaz yo hacía también uno por la noche, todo dependía de lo cansado que estuviera.-Pero entonces..-Lo oí quejarse y suspiré, él también debería llevar una vida más activa, casi siempre que salía de casa era conmigo. Mira que yo era el tipo de persona que estaba mejor en casa y que rara vez la abandonaba por mucho que insistieran sus amigos, pero había veces que Willy era incluso peor. Otras, en cambio, se volvía muy callejero.-Voy super justo, me cambio y salgo.-Fui a mi habitación para ponerme la ropa que solía usar en el deporte, me peiné como pude y me dispuse a salir de casa.-Enseguida vengo y grabamos.-Le di un corto beso en los labios, cogí la bolsa y salí de casa en dirección al gimnasio más cercano, en el que estaba anotado. 

Solía estar como mucho una hora y media en el gimnasio diariamente. Cuando llegué a casa decidí darme una ducha fría y justo después nos pusimos a grabar nuevo episodio de nuestra serie. El día anterior ya había estado pensando lo que haría durante este nuevo episodio, así que me centré en mis mods o eso intenté, pues siempre era difícil estando grabando junto a mi eterna distracción: Willy. Pero nos echamos unas buenas risas la media hora de episodio, siempre lo hacíamos y teníamos mucho aprecio a la serie. Cuando terminamos iba con el tiempo justo, pues había quedado con Luzu por lo que tenía que comer rápidamente. Ya había dejado algunos vídeos subiendo. Comí un plato de ensalada, pues todavía tenía que perder peso antes de proceder a muscular el cuerpo. Me despedí de Willy, que estaba apunto de ponerse a grabar unos vídeos con Frank y fui hasta casa de Luzu.

Habíamos quedado en ir a dar una vuelta y jugar a algo, pues nos parecía mal que viviendo ambos en el mismo sitio no nos viéramos con más frecuencia de la que hablábamos vía skype. La tarde fue extensa aunque el tiempo pasó deprisa, hablamos de muchas cosas sobre diversos temas. La variedad estuvo más que presente en la conversación: Youtube, Los Angeles, El gimnasio, Futuros Viajes, Familia, Karmaland (Mencionamos algo sobre aliarnos contra el resto de ciudadanos de nuestro pequeño mundo en minecraft) y finalmente Willy. Ya serían las siete cuando llegamos a este tema, habíamos caminado mucho durante nuestras charlas e incluso nos habíamos parado en un bar a tomar algo mientras conversábamos e intercambiábamos opiniones. En un alarde de sinceridad, había confesado a Luzu lo que estaba sucediendo con mi compañero de piso, que aún éramos únicamente amigos pero que habíamos acordarnos no reprimirnos y algo extraño sucedía entre nosotros. Increíblemente, mi notificación de los acontecimientos no le sorprendió en lo más mínimo. Se mantuvo sereno y comprensivo, su tolerancia siempre era algo de agradecer.-Sinceramente ya se os notaba hacía tiempo.-Me encogí de hombros, sin terminar de comprender a que se refería Luzu.-¿Hace tiempo? Que dices tío.. si hará como mucho un mes que me di cuenta ¿Porqué lo dices? .-Pregunté, mientras me recostaba en el asiento del local dónde estábamos. Había sido una semana rara aunque llena de emociones, me venía bien tocar el tema con alguien.-Pues eso. Desde que os conocéis se os nota. Willy, por ejemplo, le conozco desde hace un tiempo y nunca le había visto tan así con ninguno de sus amigos. No hay más que ver como se empeñó en integrarte en nuestro grupo al principio, a nosotros no nos importaba en absoluto pero siempre estaba preocupado por que te sintieras cómodo y eso.-Yo asentí con la cabeza, aunque nunca me había dado cuenta de semejante hecho, y me llevé el refresco a los labios para dar un buen sorbo.-La verdad me sorprendió que me hiciera tanto caso.-Confesé, pero en aquel momento estaba encantado de que WillyRex, un youtuber tan “grande” al que yo veía incluso antes de tener un canal me hiciera caso, que nunca me habría detenido a pensar en esas banalidades.-Y por ejemplo, en los eventos. Cuando tú no solías venir a ellos, como te insistía y hasta se disgustaba porque no fueras.. que sí, que siempre queremos estar todos juntos, pero contigo era diferente.-Yo era analítico con otras cosas, pero no con el comportamiento humano ni mis relaciones, así que no me había dado cuenta de nada de lo que ahora estaba mencionando Luzu. En cambio él, cómo había dicho, conocía a Willy desde hacía tiempo y ese tipo de cosas le habían llamado la atención.-Me dejas de piedra tío.. ¿Quiere decir que desde el principio..?.-Me interrumpió negando con la cabeza.-A ver.. no digo que le molases desde el principio, pero está claro que le calaste de una manera distinta que el resto de sus amigos. No sé porqué.-La conversación me dejó pensativo, pero cambiamos tema y seguimos con otras cosas. Aún así no podía dejar de pensar en el pasado, quizá Willy sí se había obcecado conmigo al igual que yo lo había hecho con él, y aún después de un año no nos habíamos cansado el uno de la compañía del otro. Cuando terminamos las bebidas fuimos a casa, Luzu no dejaba de repetir “Wigettaaa…” en un tono burlón para picarme, mientras yo le repetía lo tonto que era.

Cuando llegué a casa fui directo a su cuarto, pero escuché como reía a carcajadas y supuse que estaría grabando con alguno de nuestros amigos. Me encerré en mi habitación, todavía pensativo, y me dediqué a subir vídeos mientras grababa otros. Dos horas después, cuando ya no estaba grabando pero sí editando, tocaron a mi puerta.-Adelante.-La cabeza de Willy asomó por la puerta, fijándose este en lo que yo estaba haciendo.-Oh, estás editando.-Observó, con cierta decepción en su voz.-Sí, pero en un momentito termino.-respondí sinceramente, pues lo único que tenía que hacer era añadir algunas transiciones al vídeo.-He llegado antes, pero estaba partiéndote de risa ¿Y eso? .-Comenté sin apartar la vista de la pantalla, para sacar un tema de conversación y hacerle ver que no tenía porque marcharse.-Ah na, Frank que es un pringao.-Dijo riéndose, seguramente por haber recordado aquello que tanto les había divertido.-Hm.. pues esto ya está.-Exclamé, ultimando algún que otro detalle. Él había permanecido hasta el momento en el umbral de la puerta, se adentró en el cuarto tímidamente.-Oye.. ¿Harás directo esta noche? .-Me dirigió una mirada significativa, y yo sospeché que él no quería que yo lo hiciera.-Eh.. no pensaba, he tenido un día muy movido y tengo la voz super gastada.-En realidad habría hecho un esfuerzo, pero la conversación de Luzu se repetía en mi mente y me arrepentía de no haber prestado atención a Willy en todo el día. Sonrió tras mi respuesta, pero no dijo nada. Era típico de él, siempre esperaba que yo propusiera las cosas o lanzase las indirectas, aunque diese pie a ello o me siguiera la corriente nunca era capaz de lanzarse el primero. Aún así no me costaba ningún trabajo, así que guardé el vídeo que acababa de editar.-Podemos ver una película aquí en mi cuarto, si quieres.-Propuse, a lo que asintió con la cabeza. Cerré los programas y puse una película de comedia. No eran mis favoritas, pero tampoco le gustaban las de terror y ya habíamos ido al cine para ver las nuevas de acción. Lo preparé todo de modo que pudiéramos ver la película en la pantalla de mi ordenador desde la cama. Me acosté sobre el colchón y Willy se tumbó justo a mi lado, ambos de perfil para poder mirar el film. Tal y cómo había hecho la otra noche, lo abracé por la cintura y pegué su espalda contra mi pecho mientras que me alzaba un poco por encima de él para que su cabeza no me impidiera ver la pantalla.-Espera, espera.-Añadió súbitamente, y antes de que pudiera pestañear ya se había ido de mi habitación. No tardó más de veinte segundos en volver con una bolsa de almendras en la mano. Yo me reí, pues hasta el momento no había comprendido su desaparición.-Que tonto eres.-dije negando con la cabeza, mientras que él volvía a colocarse en la misma posición que antes. Vimos aproximadamente media hora de la película, de vez en cuando él cogía una almendra y me la metía en la boca ya que mis brazos estaban ocupados rodeándolo. Nos reímos en varias ocasiones, pero de lo mala y patética que era la película.-Madre mía niño.. este es el peor chiste, mejor la quitamos.-No pudo negarse a ello, así que se levantó y apagó el ordenador antes de volver a tumbarse junto a mí, esta vez mirándome a la cara.

-Y bueno, que tal con Luzu? .-No consideré adecuado mencionar que habíamos estado hablando de él, aunque quizá si me convenía contarle que había confesado a Luzu que éramos algo más que amigos, o que estábamos intentando comprobar si convenía que lo fuéramos.-Genial. Pero.. le he comentado lo nuestro, ya sabes, lo que está pasando.-Pensaba que Willy tomaría a mal semejante atrevimiento por mi parte, pero más bien fue todo lo contrario.-¿Y qué te ha dicho? ¿Se lo ha tomado bien? .-Preguntó con cierta preocupación, pero yo asentí con la cabeza y eso hizo sonreír al menor.-Yo he hecho algunas maldades en Karmaland.-arqueé una ceja, escrutando al chico con la mirada.-No habréis entrado en mi muralla..-Espeté, cabreandome un poco. Que sí, que era un juego.. pero me reventaba que no respetasen las normas que habíamos impuesto en el mismo.-Aaah.. Vegetta, eso es información privilegiada. Si.. si te la dijera tendría que matarte.-No me gustó nada la forma en la que habló, titubeando en sus palabras e incluso teniendo que repetirlas, eso era típico de él cuando se ponía nervioso. Y uno no se ponía nervioso si no ocultaba nada.-Wiiilly.. chaval, que te destrozo.-Le amenacé como acostumbraba a hacer en este tipo de situaciones.-Destrózame.-Su respuesta me pilló desprevenido, ya fuera por la forma seria en la que pronunció la palabra o la connotación sexual que en aquel momento pareció tener. Pero el más sorprendido no fui yo, pues Willy asombrado por su propia contestación, la cual parecía que había pronunciado sin pensar, se puso repentinamente alterado.-A ver.. no, que..-Empezó a balbucear, queriendo explicarse, a lo cual ambos reímos nerviosos. No era la primera vez que nos ocurría algo similar, ya había pasado infinidad de veces en vídeos, pero no era lo mismo cuando estábamos tumbados en la misma cama, era sin duda mucho más violento.-Bueno..-Empleé la voz más seductora que pude, pero tuve que interrumpirme porque me reí sin poder evitarlo.-Si insistes..-Susurré, en voz baja. Pude notar como él se ponía tenso, aún cuando todavía estábamos bromeando. Yo busqué sus labios, los cuales besé con mimo mientras acariciaba de forma distraída su espalda. Al principio me había costado pero ahora que habíamos acordado no reprimirnos lo hacía con más frecuencia, aunque nunca llegábamos más lejos. Él me correspondió. Su forma de besar había mejorado considerablemente, pues ya no intentaba hacer movimientos extraños ni apoderarse del beso, ahora correspondía pero esperaba pacientemente a que yo llevara el control. Era mucho más cómodo para mí, pues así solía ser cuando uno besaba a su chica. Aún así esperaba dar algunos trucos a Willy en el futuro, cuando el tema no fuera tanto tabú como delicado, yo no era un experto pero todos necesitábamos hablar del tema nuestras primeras veces. Cuando nos separamos sus labios se posicionaron sobre mi cuello, besándolo torpemente. Pero su desorientación no quitaba que aquella fuera una zona muy delicada, que la atracción por mi compañero fuera descomunal y que llevase mucho tiempo sin aquel tipo de atenciones. Sus besos me enardecían pero dudaba que estuviera dispuesto a apagarme, así que lo aparté de mi cuello con delicadeza y le acaricié los cabellos.-Es tarde, será mejor que descansemos.-Pareció molesto, suspiré. No sabía bien como explicarle nuestra situación respecto a eso. No creo que ninguno de los dos estuviéramos listos para hacerlo con un hombre, y por mucha atracción que sintiera hacia él, por muy tolerante que fuera.. a nadie que se hubiera considerado siempre heterosexual le hacía gracia imaginarse repentinamente manteniendo relaciones con alguien de su mismo sexo. Ambos éramos igual de inexpertos en aquel aspecto, y aunque Willy esperaba que le alentase en todo lo que hiciéramos y llevase las riendas, en este aspecto estaba tan inseguro como él. Tampoco creía que él buscase exactamente eso, pero si seguía calentándome yo no podría contenerme, pues no estaba hecho de piedra. Resumidamente, era un tema delicado que prefería dejar aparte aunque fuera por esta noche.-Buenas noches chiqui.-besé su mejilla y me reacomodé en la cama. No me importaba si dormía conmigo durante la noche, pero se levantó y se marchó. Suspiré.. jamás entendería a Willy, ni a las personas en general.

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Listo <3 Dejadme vuestras opiniones. Quien pensáis que tiene razón? :3 Yo pienso que Vege me sale medio frío pero la verdad que nadie lo comprende al pobre, oins </3