fuego en el bosque

Yo estuve enamorada una vez

Hace 3 años atrás específicamente hasta ahora, cuando yo era solo una adolescente, y ese amor me consumió tanto que me perdí a mi misma con el paso de nuestra relación. Mi moral se fue al piso junto con mi autoestima, el me consumió tanto como el fuego y el bosque son consumidos en una gran desgracia, matando todo a su paso. Él me dijo que él no sabía cómo amar, me dijo que no esperara mucho de él, que tuviera paciencia, que él era solo un bebe que daba pasos temblorosos al caminar en el camino de los sentimientos; yo no le creí, pensaba que el intentaba ser ese chico misterioso con el que toda chica sueña, con el que ellas pensaba que con todo el amor y cariño, el aprendería como amar. Que puedo decir, tenía 15 años en ese entonces, y el 20, no sabía cómo sería una relación normal, él fue mi primero en todo, y de eso no me arrepiento en nada.
Lo ame tanto que use mi amor propio para amarlo a él, pero él no me devolvía el cariño, luego empezaron los engaños, y tengo que decir que la culpable fui yo, yo empecé el juego, yo lo engañe primero y el siguió el juego, ya no solo eran peleas de celos tontos, eran peleas reales, diciéndonos cosas que yo me arrepentía decirlas, no sé si él se arrepentiría, pero nunca dejábamos que el otro ganara, hasta que el jugo con mis debilidades, con mis inseguridades, a mí me molestaba que él se acostara con otras, pero tampoco le reclamaba porque yo igual lo hacía como venganza, porque no quería que me viera que él tenía un poder sobre mí, pero el jugo y gano, y yo perdí, con mi reputación que yo misma me hice, al piso, mis morales rotas y también gane un corazón roto. 3 años de juegos de venganza, de celos, de resentimientos, mezclados con amor, cariño y buenos momentos. Hasta que un día el paso la línea y mi corazón se hizo añicos, no por la traición de él, si no la traición de alguien de quien amaba con todo mi ser, aunque nos hayamos alejados por un tiempo, mi hermana mayor.
Cuando éramos pequeñas yo deseaba ser como ella, tan perfecta, inteligente, todos los niños la miraban a ella y a mí me veían como la hermana gordita con la que tenía que pasar el rato, mi mama me decía que tenía que ser como ella, mi papá me decía que tenía que ser como ella. Ella era esa clase de persona que era cómoda consigo misma, que cuando entraba a una habitación todo el mundo la miraba porque era socialmente agradable, mientras yo prefería analizar a las personas, ver cómo eran, si se veían buena gente o no, y me retraía a mí misma.
Cuando él me hizo eso, ya no llore por que el me haya engañado, me acostumbre a ser la que engañaban, pero si llore porque mi temor más grande del mundo, se hizo realidad. Ella no me lo quito, sé que fue la decisión de el para hacerme daño, pero de todos modos le resentí, al igual que él.
Ahora no puedo decir que si lo he superado, solo han pasado meses en el que yo a él lo eche de mi vida, pero el dolor ya no esta tan presente, pero sigue ahí, tampoco tengo deseos de conocer a alguien, no tengo aun mi amor propio devuelta, pero si alguien entro a mi vida, él estuvo presente las veces en las que él me hizo daño, pero nunca lo mire dos veces. Y ahora yo a él le hice daño, necesitaba que alguien me amara, que me aceptara tal cual soy, pero yo aún no estaba lista y le falle. Ahora el me odia y yo lo entiendo, nunca tuve que haber jugado con el como la forma en que lo hice, pero era inevitable y lo hice de todas formas, sin escuchar a mis amigas o a mi conciencia.
Ahora por fin estoy sola, con ayuda de un psicólogo y aun le tengo que ver la cara a mi hermana, las cosas han sido difíciles, pero de todas maneras sigo adelante, porque no soy de las personas que se rinden, porque sé que este es el comienzo de decepciones que tendré en mi vida, puede que sea joven, puede que aún no haya visto todo en la vida, sé que aún me falta por vivirla, pero hay veces que me dan gana de encerrarme en mi cuarto y no salir, porque la vida me ha golpeado tanto que necesito curar mis heridas, pero estoy bien y me estoy recuperando.

#CuentameTusHistorias.

Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria.
En las casas vacías entré con linterna a robar tu retrato.
Pero yo ya sabía cómo era. De pronto
mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida:
frente a mis ojos estabas, reinándome, y reinas.
Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino.
—  Pablo Neruda

Si tú me dices que espere, yo espero
y espero que con los días te fijes en mí.

Por las noches te acompaño a los bosques
y el miedo nos acerca,
parece que algo vamos a descubrir,
tú me cuentas tus sueños que son tan profundos
y ahora creo que en tu reino yo me podría morir.

Yo te entregue en el bosque mi fuego
y tú sin ver te incendiaste sin mí.

Tú me sigues pidiendo que yo te espere,
ya no puedo sumergirme en donde no podría existir.

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