frases para reflexionar

Mamá, papá:


No me grites. Te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas a gritar a mí también, y yo no quiero hacerlo.


No me des siempre órdenes. Si en vez de órdenes a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto.


Cumple las promesas, buenas o malas. 


No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana. Si tú me haces lucir mejor que los demás, alguien va a sufrir, y si me haces lucir peor que los demás, seré yo quien sufra. 


Cuando yo hago algo malo no me exijas que te diga el “por qué lo hice”. A veces ni yo mismo lo sé.


Cuando estés equivocado en algo admítelo y crecerá la opinión que yo tengo de ti y me enseñarás a admitir mis equivocaciones también.


Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con que tratas a tus amigos; porque seamos familia eso no quiere decir que no podamos ser amigos también.


No me digas que haga una cosa y tú no la haces. Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no lo digas; pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.


Cuando te cuente un problema mío no me digas “No tengo tiempo para tonterías” o “eso no tiene importancia”. Trata de comprenderme y ayudarme.


Quiéreme y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas necesario decírmelo.

—  Anónimo.
Quédate con quien te de respuestas y no problemas, seguridad y no temor, que te llene de confianza y no de dudas.
—  Alba.
Si hiciera caso a todos mis impulsos, Hitler estaría orgulloso de mí.
¿Cómo es que tienes derecho a destrozarme la vida pero yo no tengo ningún poder en la tuya?
— 

Yo antes de ti

ludelus