fotos de bodas

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De la Sierra Morena, cielito lindo, vienen bajando, un par de ojitos negros
cielito lindo, de contrabando. Una flecha en el aire cielito lindo, lanzó cupido
y como fue jugando cielito lindo, yo fui el herido. ¡Vivan los novios! la–negra–tomasa & jerryprieto!

Carta de despedida

Esto sé que ya no lo leerán porque no entran a las redes sociales hace varios meses, pero no puedo no dejar de pensar en lo que pasó, me siento completamente vacía.

Hace varios años comencé a ver sus vídeos, cada uno de ellos me hacían sonreír por más tonto que sea, además que escucharlos era lo único que necesitaba. Conocerlos era un sueño, vinieron varias veces eventos a mi país, y cuando supe que ustedes también vendrían hice lo posible para comprar una entrada y poder conocerlos. La oportunidad no se dio, quizá la suerte no estaba de mi lado, pero nunca pude abrazarlos y decirles gracias por todo.

Pasaron otros años más, ustedes crecían mientras yo lo hacía con ustedes, entré a la universidad, tenía menos tiempo para ver sus vídeos, ustedes ya tenían pareja, ya tenían planes de casarse, querían tener una familia pero no querían dejar de hacer vídeos como nosotros tampoco lo querían. Ya varias personas del fandom se fueron, ustedes dejaron de sentir su apoyo y un día apagaron las cámaras.

Ese día no paraba de llorar, no creí que el momento que iban a dejar YouTube iba a ser tan pronto. Algunos dejaron un vídeo de despedida y otros un mensaje por sus redes sociales, otros ni se despidieron, todos pensamos que era una broma, ¿y la cámara escondida? Lástima que no hubo una y se tuvieran que ir.

Algunos de ustedes nos mantenían al tanto con cosas de sus vidas, subieron fotos de sus bodas, y con su nueva familia. Parecía el comienzo, casi nadie les comentaba sus fotos, sus tweets, además que perdieron millones de seguidores.

Para finalizar todo dejaron de subir fotos, tweets, no entraban a ninguna red social, no daban rastro de vida, pero se supone que así debió acabar, ¿o no? Después de todo, no se les podía exigir nada. Algunos cerraron sus canales, no había rastro de su existencia. 

Parece ser que soy la única que aún lloriquea por su ida, muchas de las cuentas fandom se volvieron personales o se fueron a otros fandoms, o simplemente también se olvidaron de su existencia.

Pero gracias, por las sonrisas y las lágrimas, los momentos y los recuerdos, simplemente por todo. Y escribiendo esto me siento mejor, expresé lo que tenía dentro.

Los quiero y extraño mucho a todos y cada uno de ustedes.

Atte. Una fan más.

Nos vemos pronto compañero. ~Wigetta

Era noche, el aire se metía por la ventana de mi apartamento, camine hacia ella y la cerré. Samuel no tardaba en llegar, hoy era nuestro aniversario, la cena estaba lista, sólo debía llegar.

Escuche unos pasos y después unos golpes en la puerta principal, debía ser el. Acomode mi ropa y mi cabello, abrí la puerta con una gran sonrisa.

-¿Frank?

Mi mejor amigo estaba parado en la puerta con una gran sonrisa, la ropa desarreglada, sin camiseta y un fuerte olor a cerveza.

El se dejo caer a mi, yo lo sostuve en mis brazo.

-¿Estas bien?

-Willy, me han robado -sonrió y le ayude a llegar al sofá.

-¿Te golpearon? -asintió- ¿Dónde?

-No sé -se río- Dos tíos llegaron y me quitaron todo, me golpearon y se fueron.

-¿Duele? -toque un gran moretón en las costillas, el hizo una mueca- Te limpiare eso de la cabeza.

Tenia un gran rasguño en la cabeza, fui al baño por el botiquín y me saqué la camisa ya que olía a cerveza y tenía algo de tierra en ella.

Regrese al salón con el botiquín, lo coloque sobre la mesa de centro y saqué lo necesario para curarlo. Limpie la herida de la cabeza, tuve que sentarme en sus piernas para poderle sostener la cabeza y limpiarle la herida antes de que se quedara dormido.

-Vaya, si fue duro el golpe -mire la heridas de cerca y reí, Frank me secundo la risa.

(Afire love -Ed sheeran) 

-¿Qué esta pasando aquí?

Ambos giramos y encontramos a Samuel en la puerta mirándonos. Oh no, esto se ve mal.

Ninguno respondió, ni nos movimos.

-Guillermo te hice una pregunta.

-Samuel, no es lo que parece.

Me levanté y camine hasta el.

-¡¿No?! -se río sarcásticamente- No parece que mi novio esta sobré su mejor amigo ambos sin camisa.

-Bueno si, eso parece, pero no hacíamos lo que tu crees.

-No soy estúpido Guillermo, no me trates de engañar, lo estoy viendo con mis ojos.

-Pero Samuel, déjame explicarte.

-Vete a la mierda Guillermo.

Se giró y se fue de nuevo a su auto, subiendo en este y comenzó a conducir, yo salí de la casa esperando a que parara y regresara.

En la esquina, un auto salió de la nada y se estrelló con el de Samuel.

[…]

Estaba en el hospital, veía a todos ir de un lado a otro, doctores, pacientes, familias esperando noticias, todo pasaba lento.

Estaba sentado en una silla con la cabeza en mis manos, el estaba bien, el no estaba muerto.

Minutos después, que me parecieron eternos, un doctor apareció y me llamo.

-¿Cómo esta el? -pregunte asustado.

-Guillermo, el esta bien, pero el golpe de que se dio en la cabeza fue muy fuerte, perdió la memoria.

“Las cosas estaban muy bien ayer y entonces el diablo se llevo tu memoria”

Me quede en shock, no, esto no podía estar pasando. Me derrumbe al piso en un mar de lágrimas mientras mi madre se acercaba y me abrazaba.
Esto no podía estar pasando.

“y si el día de hoy mueres, espero que el cielo sea tu lugar de descanso”

Habían pasado unos días, sus padres habían venido, a ellos si los reconocía, pero a mi no. Tenía miedo de entrar a verlo y que me tratara como un desconocido cuando yo lo amaba. Odiaba el hecho de que el no recordara nada de lo que habíamos vivido.


“escuche a los doctores hacer que te doliera el pecho, pero también pudo haber sido la medicina.”

Siempre me quedaba fuera de la habitación en una silla, veía quién entraba y quien salía, pero jamás lo veía a el. Los doctores entraban diciendo que medicinas debía tomar, algunas, según ellos, te causarían fuertes dolores, pero no era su intención, los dolores que tu cuerpo te hacia sentir eran mayores. No soportaba escuchar nada de esto.

“Y ahora estas recostado en la cama otra vez, de cualquier manera llorare junto con el resto.”

Era noche, las visitas ya no estaban permitidas, pero a nosotros nos dejaban dormir aquí, a sus padres en la habitación y yo fuera en una silla, pero no podía dormir, no sabiendo que el estaba ahí y no podía hacer nada para salvarle. Sabía que estaba dormido, así que, como cada noche entraba y lo miraba dormir. Esto era mi culpa, todo estaba perfecto, y tenía que terminar. Era mi culpa. No podía evitar que las lágrimas salieran de mis ojos. Puse mis manos sobre mi cara y solloce en silencio.

-¿Quién eres tú?

Quita mis manos de mi cara y lo vi, era él, me estaba mirando. Estaba despierto.

-Te hice una pregunta. ¿Quién eres?

Eso me había roto el corazón, de verdad no me recordaba.


“Y mi padre me dijo:“hijo, no es tu culpa que no reconozca tu rostro, no eres el único”

Habían pasado unos días en los que no había visitado el hospital, no soportaba la idea de que no recordara quién era yo.
Mi madre había ido a mi casa, suplicándome que regresara a verle, que preguntaba por el chico que estaba llorando en su habitación.

Regrese al hospital, toque la puerta de su habitación y tras un pase de la voz de su madre entre.

-¡Es el! -grito Samuel sonriendo- El chico que estaba en mi habitación hace unos días.

-Hola -salude con una media sonrisa.

-¿Cómo te llamas? -pregunto Samuel mirándome.

-Guillermo. -su madre camino hasta nosotros y se despidió dejándonos solos.

-Guillermo… -toco su cabeza

-No Samuel, no te esfuerces en reconocerme ¿Vale?

-Pero quiero saber quien eres, somos amigos ¿Verdad?

Asentí a duras penas.

-Vaya, pues que amigo más guapo tengo.

Me sonroje al escucharlo decir eso y el soltó en carcajadas.

“cariño sosténme en tus brazos, como lo hiciste anoche, y vamos a mentirnos, un ratito”

Habían pasado ya dos años desde el incidente, Samuel había salido y regreso a casa, donde le tuve que mentir diciendo que éramos mejores amigos y vivíamos juntos.

Todas las noches el me pedía que le contara cosas de su vida y de la mía, en algunas le mentía, no quería que supiera que yo cause el accidente.

“podría mirarte a los ojos hasta que el sol salga y estaremos envueltos en la luz, en la vida, en el amor

Un año más viviendo juntos, Samuel hacia muchas preguntas y no había muchas respuestas, hasta que encontró algo.

-¿Y esto?

-¿El qué?

Camine hasta la habitación y lo vi en su silla sosteniendo un álbum de fotos. Nuestras fotos.

-Samuel yo…

-Me mentiste. -susurro cambiando de página mirando más fotos.

-No.. -me volvió a callar.

-Éramos novios.

-No…

-¿No? -suspire, el cambio de página y las fotos de nuestra boda aparecieron- ¡Estábamos casados!

El me miro, yo no dije nada. Había pasado tanto tiempo queriendo ocultar la verdad y ahora la sabía.

No supe que hacer, no me podía mover. Sólo miraba el suelo. Sentí sus manos en mis mejillas y me alzo el rostro.

-Guillermo. ¿por qué me mentiste?

-No sé, no quería lastimarte otra vez.

-No lo harás. -susurro y acerco más su rostro al mío.- Podemos empezar esto de nuevo.

-Samuel no.

-Guillermo si.

Acerco más su rostro, casi rozando sus labios con los míos.

-Basta Samuel. No lo hagas.

-Basta Guillermo. Lo haré.

Y junto sus labios con los míos.

“Pon tus labios abiertos sobre los míos, y lentamente déjalos cerrarse, porque están diseñados para estar juntos.”

Después de tres años, nos estábamos besando de nuevo, sentir sus suaves labios sobre los míos era como tocar el cielo con las manos.

Cuando nos separamos para tomar aire, junto su frente con la mía y susurro.

-Ya decía yo que te conocía de alguna parte.


“Con tu cuerpo junto al mío, nuestros corazones latirán como uno sólo, y estamos en llamas, somos amor ardiendo.”

Me reí como tonto y volví a unir mis labios con los suyos, sus manos bajaron por mi espalda hasta el borde de mi camisa, lo conocía bien, esto terminaría de buena forma.

*

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Desperté, sentía los párpados pesar y el cuerpo doler, pero estaba bien, estaba feliz, lo tenía a el a mi lado. Me acerque a el y lo abrace, estaba frío. Toma una manta y lo cubrí. Comencé a besar su rostro, esperando a que despertara por mis besos… Jamás despertó.

“Las cosas estaban bien ayer y entonces el diablo te quitó el aliento”

Miraba a las personas entrar y salir de mi casa, doctores, policías, mi familia, su familia.

Mi madre me hablaba, pero yo lo la escuchaba. No quería escucharla. ¿Cómo había pasado esto? Ayer estábamos perfectamente bien, hablamos sobre iniciar una vida juntos, sobre volver a estar como antes, y ahora se había ido.


“Y ahora nos quedamos aquí sufriendo, traje negro, corbata negra, de pie bajo la lluvia, y ahora mi familia es una otra vez, “engrapados” juntos, con desconocidos y un amigo”

Y ahora estábamos en ese lúgubre al que jamas me gustaba ir, al que pensé que no pisaría en muchos años, y ahora estaba aquí. Odiaba el negro, siempre lo he odiado, el peor color del mundo, solo refleja tristeza, al igual que todos los que estábamos aquí frente a ese… féretro. 

Hacia mucho frió, estaba lloviendo, todos tenían su paraguas, menos yo, no lo quería, no lo necesitaba ¿Para qué? Sentía las frías gotas en mi cara mezclarse con las cálidas lagrimas que salían de mis ojos, una sensación extraña que no muchos pueden sentir. 
Mi mamá se acerco a mi y sujeto mi mojado brazo, mientras mi padre y el padre de Samuel se colocaban del otro lado, mientras susurraban algo. ¿Cuando se habían vuelto a hablar? Ellos no se hablaban desde que.. bueno, nos casamos. Ninguno de los dos aprobaba nuestra decisión. Mi madre beso mi mejilla y los cuatro -Mis padres y los suyos- Se fueron. 

Alce la mirada de lo que estaba mirando para verlos a todos, no conocía a la mitad de los que estaban aquí, hipócritas, jamas nos habían hablado y ahora le lloraban, ¿De verdad sienten dolor? No lo creo. 

Sentí un brazo sobre mis hombros, me gire, Frank. 

-Se que necesitas un abrazo, todos necesitamos uno. 

Negué, no quería nada, solo lo quería a el. 

Me acerque el féretro, una rosa blanca coloque en el y sonreí amargamente.

-Nos vemos pronto compañero. 

Celos.

No había mucho que hacer, tampoco estaba Vegetta para iniciar una llamada por Skype, de esas donde hablan tonteras y ocasionalmente que se quieren.
Pero ese día Vege se había ido a una boda, que aburrido estaba todo, por ello, Willy, decidió tumbarse a la cama y ver twitter, comentarios de sus seguidores, Wigetta, cosas graciosas, autos. En fin.
Estaba adentrado en sus cosas cuando nota un twitt de Vegetta. Una foto en Instagram de la boda.
Ni lento ni perezoso entra. Sus mejillas ardían al ver al chico con ese traje azulino.

— Joerh chaval…—

Dice cubriendo su boca con la mano, más y más fotos. Pero vio una que le molestó un poco, más bien varias.

—Su primo dice el parguela.—
Susurra mirando esa mano, no pudo evitar responder el twitt.
—Un golpe en toda la cara, pirata. Eso te mereces.—
Dice con molestia.

Pasó el día viendo conversaciones con su hombre morado.
Volvió a twitter “Son familia" decía el twitt.

—Al fin lo aclaras melón, que si no…—
Se dio cuanta de que hablaba sólo y cubre su cara con la mano. Recibió un mensaje en Line.

“WILLY TIO, NO ESTÉS CELOSO CHAVAL. SON MI FAMILIA, ¿VALE MAJETE? TE QUIERO, TE ADORO Y TE EXTRAÑO CHIQUI PRECIOSO. MUA! 😘"

Willy sonrió con sus mejillas rojizas, no podía evitar quererlo, adorarlo también. Samuel de Luque era la persona de sus sueños… Su forma de cuidarlo y ordenarle esa vida tan desastrosa que llevaba, lo hacía feliz. Responde el mensaje.

“uf chaval, casi te estampo contra la pared ejhé. También te quiero Vegettita. Vuelve pronto, portate bien 😂"

Y se quedó viendo esas fotos.

— Mi Vegetta…—
Susurra con una sonrisa.

[ El lío de las fotos me dejó con esto. ]

El diario de Zeus ~Capitulo 11

(les debo la portada) 

25 de julio de 2027.

“Hola:

Te escribo esto desde afuera de la casa, en una servilleta que llevaba en el buzo.

Me siento sucio, usado, esto no debió ser así, no me gusto para nada. Bueno, solo un poco, supongo que cuando estas ya haciendo… eso, bueno, ya no te importa, pero el sentimiento que viene después es peor.

Recuerdo una vez que papá me dijo como sería mi primera vez con una chica, que yo la invitaría a cenar, le haría su cena favorita, en una mesa con velas lo comeríamos y luego iríamos a la habitación que previamente había decorado con pétalos de rosas rojas que formarán un corazón. Nos besaríamos mientras nuestras ropas desaparecían y pues, bueno, haríamos el amor.

 

Pero no hubo nada de eso.

 

Te seguiría contando, pero las lágrimas no dejan de salir por mis ojos, lo siento.

 

Te quiero. –Zeus.

 

P.D: Es mi cumpleaños”

Habían pasado ya algunos meses desde que Zeus y Sol se habían vuelto a ver, la vida le había cambiado bastante en los últimos meses. Su enamoramiento por Larry no se había ido, o Zeus no quería que se fuera. Sol seguía siendo su novia, pero en ocasiones, sentía que ella le coqueteaba. Y por último estaba Mauro, el pobre estaba enamorado también de Sol.

En fin, las cosas no estaban más raras porque no se podían. Lo único que distraía a los 4 de sus pensamientos era que la fiesta de bienvenida estaba cerca.

Zeus estaba emocionado por ir, irían Sol, Mauro y él juntos, que sintieran una confusión en cuanto a sus sentimientos, no quitaba el hecho de que eran amigos, o algo así.

Sería la primera fiesta de Zeus, Samuel no lo dejaba ir a las de su escuela anterior, y también porque nadie lo invitaba.

Samuel le había dado permiso de ir, con la condición de que regresara antes de las 11. Zeus acepto.

Tenía tanto que hacer, la fiesta seria de gala, necesitaba un traje negro. Samuel lo llevo a comprar uno y a comprar zapatos. A veces, Zeus se preguntaba, por qué Guillermo decía parecer más su madre, si Samuel era más afeminado que él.

Siempre que iban de compras, Samuel se tardaba una eternidad en escoger ropa, zapatos o lo que fuese a comprar.

Aunque estuvo bastante distraído todo el día, se tardó mil años en escoger un par de zapatos negros para Zeus.

Faltaba cada vez menos, la fiesta sería un día antes de su cumpleaños, y eso emocionaba más a Zeus.

Tenía un calendario donde marcaba los días que faltaban. Había tomado esa costumbre de Samuel; todos los días después de levantarse y ducharse, y antes de irse a la escuela, tomaba un boli negro y tachaba el día que era. Faltaban tres semanas para la fiesta. Dos, una.

Cinco días, cuatro, tres, dos, y en un abrir y cerrar los ojos, la fiesta era mañana sábado.

La ultima clase del viernes, matemáticas, había terminado y Zeus esperaba aun lado de la banca de Larry, esperando a que este guardase sus cosas.

-Zeus, ¿Iras a la fiesta verdad?-Zeus asintió-Bien, varios amigos al terminar la fiesta iremos a mi casa a seguir con ella, es nuestro último año ¿Sabes? La queremos pasar bien. ¿Quieres venir?

-Me encantaría, pero debo pedirle permiso a mi padre.

-Vale, espero te deje, tengo ganas… de que vayas.

Larry se colgó la mochila al hombro y se fue. Agradecía que Zeus fuera algo inocente.

Ahora seguía lo más difícil, que Samuel lo dejara ir.

[…]

-No.

-¿Qué? ¿Cómo qué no? –Zeus tenía una mejilla apoyada en la mesa, mientras Samuel preparaba la cena.

-No tienes edad para ir a una fiesta así, Zeus, todos son mayores que tú, probablemente toman, fuman y se drogan. No quiero que tú hagas eso.

Zeus bufó.

-¿Qué hay de malo con tomar? Tú lo hacías cuando estaba pequeño.

Samuel hizo una mueca, recordaba esa noche como si fuera ayer, el borracho en un bar, Zeus pidiéndole que lo llevara a casa, Samuel llevándolo al auto dejándole el móvil y las llaves, él regresando al bar, Guillermo apareciendo por la puerta y llevándolo a casa. Habían pasado 11 años de ese día, y Zeus aun lo recordaba.

-Eso es lo que quiero evitar, que seas como yo. –Samuel le entrego un plato con fruta en cubos. Zeus hizo una mueca.-Come, ya casi termino el resto.

Samuel volvió a lo que estaba haciendo.

-¿Papá?

-Dime.

-¿Sabes cuándo es mi cumpleaños?

A Samuel la pregunta lo tomo desprevenido, no se la esperaba para nada.

-Claro, ¿Qué pregunta es esa?

-Vale, solo preguntaba.

Comenzó a comer la fruta que la habían entregado.

[…]

El día por fin había llegado, la fiesta seria en a las 7 de la noche, pero Zeus desde las 12 del medio día se estaba preparando.

A las 3 de la tarde, mauro llego a su casa con un elegante traje gris con corbata roja.

La corbata de Zeus era verde con morado. Su papá se la había prestado, tenía dos corbatas exactamente iguales, Zeus pregunto por qué y Samuel le mostro una foto de su boda, ellos la traían puesta.

A las 6 de la tarde, Samuel, Zeus y Mauro de dirigían a la casa de Sol para pasar por ella. Zeus aun no le había contado que ella iba a su escuela, no había necesidad, él no sabía lo que había pasado hace 11 años.

Llegaron a casa de Sol, Zeus iba a bajar cuando Samuel bajo.

-¿A dónde vas papá?

-Quiero conocer a la mamá de tu amiga, para decirle que no se preocupe, que la llevare sana y salva a la escuela.

-Vale, Mauro, espera aquí.

Mauro asintió y Zeus bajo con Samuel, ambos fueron a la puerta y tocaron el timbre. Samuel tenía un presentimiento.

La puerta se abrió, una castaña se dejaba ver. La mujer miro primero a Zeus y luego a Samuel. Oh no.

-¿Tania?

Pregunto Samuel sorprendido de volver a verla.

-Hola Samuel.

Samuel la miro, la chica seguía siendo igual de guapa, Samuel debía admitirlo, a excepción de esa enorme cicatriz que pintaba en su mejilla.

-¿Cómo has estado?

Pregunto amable Samuel. No iba a ser un idiota con ella, que al final no había hecho nada.

-Bien, ¿Qué hay de ustedes? Creí que jamás los volvería a ver. –Tania miro a Zeus- Ya eres todo un hombre muy guapo, igual que tu padre.

-¿Cuál de los dos? –Susurro Zeus divertido de ver las expresiones en los rostros de ambos adultos.

-Samuel.

 

-Dime.

 

-¿Cómo esta Guillermo?

 

-Muerto.

Aquello había salido de los labios de Samuel sin antes pensar en ello. Tania se llevó ambas manos a la boca sorprendida. Zeus miraba a su padre sin comprender el motivo de esa reacción.

-Yo sabía que él estaba… -Pero no pudo terminar, una chica con un largo vestido rosa con mariposas se dejó ver.

-Estoy lista mamá. Nos vemos en la noche.

Sol tomo la mano de Zeus y lo llevo al auto, Samuel seguía mirando a Tania.

-Lo siento por reaccionar así, Guillermo me conto lo que…  bueno, algún día hablaremos ¿Vale? –Tania sintió- Nos vemos

Samuel se dio la vuelta, antes de que se fuera Tania lo tomo del brazo y susurro.

-Lo siento tanto Samuel.

-No lo sientas, fue hace mucho tiempo.

Y se fue hacia el auto a llevar a los chicos a la fiesta.

Una vez en el lugar donde se llevaría la fiesta, Samuel le dio indicaciones a Zeus.

-A una calle de aquí pasara el autobús que te dejara fuera de casa, te sugiero que lo tomes 10 minutos antes de las 11 porque después ya no pasara ninguno. Toma las llaves, confió en que llegaras a esa hora, yo probablemente estaré dormido, por que mañana debo trabajar.

-¿Trabajar en domingo?

-Lo siento Zeus, sé que prometí no volver a hacerlo.

-No te preocupes papá, lo comprendo, llegare a esa hora.

-Vale, nos vemos.

Subió al auto y se fue, dejando a los chicos en la fiesta.

La fiesta se llevaría a cabo en un viejo edificio donde se impartían clases de música. Zeus, Mauro y Sol entraron por la puerta principal, caminaron por un pasillo hasta el aula principal, un gran salón decorado con flores, repleto de mesas y sillas, y en el centro una pista de baile. Los tres caminaron a una mesa que estuviera vacía, tomaron asiento y se pusieron a conversar sobre sus cosas.

Pasadas unas dos horas, ya habían cenado, habían hablado y reído, y ahora la música sonaba fuerte y ellos bailaban en el centro. Zeus se estaba divirtiendo, y se sentía feliz por Mauro que cada vez se acercaba más a la chica. A Larry no, o había visto en toda la noche. Suponía que llegaría más tarde.

Comenzó a sonar una canción lenta, Mauro se cómodo el traje y haciendo una reverencia frente a Sol, la invito a bailar. Sol se sonrojo y acepto. Zeus se alejó a la mesa, no quería ser un mal triangulo ahí, además quería algo de tomar.

Desde la mesa los observaba bailar, cuando Mauro volteo a él, Zeus alzo el pulgar en aprobación. Mauro solo sonrió. Les veía futuro a ellos dos, Mauro no dejaba de hablar de ella, que era la chica más inteligente de su clase, y Sol no dejaba de hablar de él, diciendo que era el chico más atento que había conocido. Pero había un problema, y ese problema había llegado.

 

Larry camino hasta la pista y tomo a Sol del brazo con fuerza, comenzando a gritarle, o eso parecía, ya que la música estaba muy fuerte como para escucharles.

Mauro tomo su brazo para que la soltara y este le golpeo en la cara con el puño. Zeus se levantó y fue rápido, Larry se llevó a Sol del brazo. Zeus se acercó a su amigo y lo ayudo a levantarse, la nariz le sangraba.

-¡Te llevare a la enfermería!

Grito para que su amigo pudiera escucharle, Mauro asintió y se lo llevo. Salieron del gran salón, y se fuero por un pasillo hasta la enfermería. Se notaba que era una escuela de música, el sonido proveniente del salón no se escuchaba fuera de este.

La enfermera la pidió a Zeus que saliera en lo que lo revisaba, Zeus salió y se puso a curiosear en los pasillos. Él siempre había sido así, demasiado curioso.

Entro a un salón que estaba abierto, estaba repleto de instrumentos musicales, entro y tomo una guitarra. En casa tenían una, era de Guillermo, muy pocas veces lo había visto tocarla, pero Samuel aseguraba que era el mejor haciéndolo.

Zeus sabia algunos acordes que su abuelo, el padre de Guillermo, le había enseñado.

Toco las cuerdas con sus dedos y antes de tocar la canción que iba a tocar, escucho un llanto que venía fuera de la habitación donde estaba, salió con la guitarra para ver de quien se trataba y se sorprendió al ver a Sol sentada en el piso llorando.

-¿Estas bien? –Sol lo miro y asintió-¿Te hizo algo?

-No, hemos terminado.

Zeus se sorprendió demasiado, no sabía si estar triste por su amiga o feliz porque ella y mauro podían estar juntos. O porque él y Larry podían tener algo.

Zeus se sentó a su lado. Sol lo miro con la guitarra y mientras se limpiaba las lágrimas pregunto.

-¿Tocas la guitarra?

-No muy bien, solo se unos acordes. Mi padre lo hacía bien.

-¿Tú papá Samuel o tú papá Guille?

-Mi papá Guillermo.

-Ah, recuerdo cuando éramos pequeño nos tocó una canción. A mamá le gusto como toco.

-También lo recuerdo.

-¿Cómo está el? –Pregunto Sol. –Escucho que mamá pregunto pero no le escuche la respuesta a tu padre.

-Murió, hace 11 años.

-Lo siento Zeus, de verdad, no debí preguntar.

-No te preocupes.

-A mamá le gustaba.

Zeus la miro y sol asintió riendo.

-Sí, ella decía que era guapo, pero que tenía la mala suerte de que todos los chicos guapos eran gays. –Zeus se rio- Pero yo digo que no es verdad, tú eres guapo, y supongo que no eres gay.

Zeus dejo de reír y miro sus dedos.

-¡Madre mía! ¿Eres gay?

-No.

-Bisexual.

-Sol no…

-No es pregunta, es afirmación, Mauro me dijo que cuando tenías novia te gustaba su hermano.

Zeus se sonrojo.

Hubo un silencio mientras Sol limpiaba una mancha de tierra de su brazo.

-Puedo preguntarte algo Sol.

-Puedes.

-¿Aun sientes algo por mí?

La niña lo miro y negó rápido.

-No, claro que no, eres guapo, y fuiste con el que di mi primer beso pero solo eso Zeus. A mí me gusta otro.

-Mauro.

Sol asintió apenada.

-Igual le gustas.

-¿De verdad? –Zeus asintió y sol sonrió feliz.

-Sol… ¿Por qué se fueron hace 11 años? Me dolió mucho que me dejaras sin decir adiós, eras mi única amiga, y luego vino lo de papá. Fue doloroso.

-Para mí también, mamá solo tomo nuestra ropa, la metió en unas maletas y llamo a una tía diciéndole que después mandara a alguien a por los muebles y nos fuimos.

-¿A dónde fueron?

-No tengo idea, nunca pregunte, o no me quisieron decir. O tal vez eran distintos lugares, viajamos mucho, huyendo.

-¿Huyendo? ¿De qué?

-De mi padre. Pero no funciono, él nos encontró, recuerdo ese día, llego a casa borracho, mama no estaba. No entiendo como entro a casa, pero estaba en mi habitación mientras me miraba, yo estaba asustada y feliz de verlo, sabía que era mi padre, había visto fotos, pero no lo recordaba. Me decía que me quería mucho, que me había extrañado.

Mamá llego, subió a mi habitación y lo vio, ella le grito que se fuera. Papá le dijo que no y la amenazo con una navaja diciéndole que no se iría sin mí, ella se negó. Él le clavo la navaja en la mejilla, rajándole la cara. Mama comenzó a sangrar. Yo estaba asustada. La policía llego y se lo llevaron antes de que le hiciera más daño a mamá.

Desde entonces nos mudamos a mi actual casa, la casa vecina es de un ex militar, el papá de Larry, así que ya no corremos riesgo.

-¿Larry es tu vecino?

-Si, a mamá jamás le gusto que saliéramos, su papa era militar, pero Larry es muy rebelde y nunca le obedece, debió pensar que yo sería como el, pero no fue así.

-¿El termino contigo?

-No, yo lo termine.

-¿Y se lo tomo bien?

-No. Tengo miedo.

-Hablare con él, no dejare que te haga nada, ¿Vale?

-Vale, ustedes se llevan demasiado bien, si supiera que Larry es bisexual, hubiera sentido celos.

-¿No lo es?

-No, aunque lo parezca, es más de mujeres.

-Oh ya. Me alegro, no es mi tipo.

-Lo sé, tu tipo son más como Mauro. Tontos.

-¡Sol! Eso fue grosero.

-Me gusta que sea tonto.

-¿Te gusta mucho?

-Si.

-Ojala terminen juntos, hacen linda pareja.

-Gracias Zeus.

Ambos se dieron un abrazo.

-Disculpa.

Zeus se giró y miro a la enfermera.

-¿Si?

-Tú amigo ya se fue, tuve que llamar a sus padres y vinieron por él.

-Vale, gracias.

La enfermera se fue. Zeus se levantó.

-Llevare la guitarra y te acompañare a tu casa, vale, arriba, las princesas no deben de llorar por sapos.

Sol se rio y se levantó, llevaron la guitarra y se fueron en bus a la casa de Sol. Cuando llegaron a esta, la música de la casa de Larry sonaba algo fuerte. Zeus recordó la fiesta y que él estaba invitado.

-¿Su padre le deja hacer ese tipo de fiestas?

-Su padre no sabe.

-Vale, te dejo aquí, nos vemos el lunes en la escuela.

-Vale. Gracias.

Sol beso la mejilla de Zeus y entro a su casa.

Zeus se fue directo a la casa de Larry.

Si jamás había estado en una fiesta de escuela –A excepción de la de graduación y esa no contaba porque estaban su familia- mucho menos en una fiesta así.

Solo entrar a la casa, la música lo ensordeció. Un fuerte olor a cigarro le revolví el estómago, había poca gente, pero se notaba que ninguna estaba en sus cinco sentidos.

Se adentró más a la casa en busca de Larry, y lo encontró en la barra improvisada en unas mesas.

-Larry.

Este se giró y sonrió al verlo.

-¡Zeus! Me alegra que hayas venido. Te daré algo de tomar.

-No gracias, venia hablar contigo.

-Luego hablamos, soy el anfitrión debo atender deberes del mismo, toma, es vodka con jugo de naranja. No te preocupes si sabe extraño, te acostumbraras al sabor.

Zeus tomo el vaso que Larry le ofrecía y olio su contenido. No olía para nada bien.

Larry se fue dejándolo junto a la barra, yéndose con un chico que Zeus desconocía.

A Zeus le entró la curiosidad de probar que era esa extraña bebida que tenía y le dio un ligero trago, el líquido le quemo la garganta pero le dejo un ligero sabor a naranja. Le había gustado. Aunque Larry tenía razón, sabía algo extraña, había un sabor que no identifico, pero supuso que era el sabor del alcohol.

[…]

Zeus se sentía mareado, la bebida que le había dado Larry lo había dejado así. Se quería ir a casa, no se estaba divirtiendo para nada, el no encajaba allí. Todos eran mayores, todos se drogaban, y no dudaba que una de esas drogas estaba ya en su cuerpo.

Camino a duras penas hasta la primera puerta que abrió, una chica saltaba salvajemente sobre un chico, sus gemidos resonaron en los tímpanos del menor; se apresuró a cerrar la puerta. ¿Dónde mierda estaba la salida? Camino de nuevo hacia la siguiente puerta, iba a caer con algo pero unos brazos lo sostuvieron… Larry.

-¿A dónde ibas Zeus?

-Quiero irme a mi casa, no me siento bien.

-Es normal, es la primera vez que bebes alcohol. Ven, te llevare a mi habitación a que descanses.

Larry pasó el brazo de Zeus por sus hombros y lo llevo a su habitación a cuestas.

-Mis dedos se ven más largos. ¿La droga hace que te crezcan? -Larry negó divertido.- ¿Qué me dieron en la bebida?

-Éxtasis.

-Vale.

Llegaron a la habitación, Zeus se liberó de Larry y camino por si solo a la cama, Larry cerró la puerta y sonrió, esto se iba a poner divertido.

-Debemos hablar. –Hablo Zeus en un balbuceo.

-¿Sobre qué?

-Sobre Sol, ella tiene miedo. –Larry suspiró

-Mira Zeus, ella te dijo que terminamos mal, vale, lo admito, y si tú no quieres que le haga nada a ella o a tu amigo Mauro deberás darme algo a cambio.

-¿Algo? ¿Qué te podría dar yo?

Zeus sentía que la bebida lo estaba durmiendo.

-Zeus, sé que te gusto, no lo niegues, y tú me gustas a mí. Podemos hacer algo que nos guste a los dos.

Zeus entendió a lo que se refería, sintió un escalofrió recorrer su cuerpo y detenerse en una parte de su cuerpo.

Larry se acercó a su cuerpo y lo tomo de la barbilla, obligándolo a abrir la boca.

-Saca la lengua y trágate esto.

Zeus algo nervioso porque le fuera hacer algo de daño, obedeció.

Larry deposito en su lengua una pequeña pastilla, luego le hecho un poco de bebida. Zeus lo trago y tocio después, le quemaba la garganta.

-¿Qué era eso?

-Eso es una droga que despertara tu deseo. Creo que ya está haciendo efecto.

Larry apretó con fuerza el bulto que se le formaba a Zeus en los pantalones, Zeus soltó un quejido combinado con un gemido, la droga había puesto sensible aquella zona de su cuerpo.

-Estás listo. Túmbate en la cama.

-Larry por favor, no es necesario que lleguemos a esto.

Larry se acercó a Zeus y se sentó en sus piernas. De nada iba a servir obligarlo, la droga lo haría por él.

-Mira Zeus, no voy a hacerte nada que te haga daño ¿Vale? –el mayor acaricio su mejilla- Esto es algo que nos va a gustar a los dos. Lo prometo.

-¿Harías lo que fuera para que acepte?

-Claro. ¿Qué quieres?

-Que me beses.

Larry sonrió ante aquella frase y se acercó a los labios de Zeus, uniéndolos con los suyos en un beso lento. Zeus no se lo podía creer, había fantaseado tantas veces con besarlo. Aquel beso había quitado todo miedo de su cuerpo, y parecía que aquel beso no era normal, porque lo estaba poniendo mucho.

Larry torno el beso más rápido, introduciendo su lengua en la boca del menor, saboreando el alcohol y la droga.

Zeus ahogo un gemido en los labios del mayor y se sonrojo. Era la primera vez que alguien lo escuchaba, por dios ¡Era su primera maldita vez! Y se estaba sintiendo jodidamente bien, y eso que solo eran besos.

Larry se separó de la boca del menor, dejándole los labios rojos e hinchados, sonrió de manera coqueta y comenzó a besar su cuello, desde la mandíbula hasta las clavículas, repartiendo suaves besos. Zeus mordía su labio algo fuerte mirándolo como lo besaba. Larry se separó y quito su camisa, dejando ver su algo marcado cuerpo. No era como el de su padre, totalmente ejercitado y musculoso, pero no se podía quejar, no había visto tantos cuerpos masculinos como él quería, solo el de su padre y el de los tipos de los videos porno.

El de Larry era diferente a todos, tenía una ligera línea de vello desde su ombligo que se perdía en su pantalón. Eso lo enloquecía. También su cuerpo tenía tatuajes que su ropa ocultaba, ¿Podía acaso ser más perfecto?

Larry quería escucharlo, tomo el borde de la camisa del menor y la quito, lanzándola por tomar por culo. Bajo por su pecho, su abdomen, hasta su vientre plano blanco y lampiño. Metió la mano por el pantalón de Zeus y froto con la palma el ya marcado bulto producto de sus besos y la droga.

Zeus mordió más fuerte su labio y se sonrojo más. Larry quito el pantalón junto con los boxers del menor y sonrió al verlo sonrojarse más. Se veía tan inocente.

Larry tomo en sus manos su miembro y el menor gimió.

-Mío. Susurro posesivo Larry, Zeus solo asintió.- Y solo mío.

Dijo esto para luego hundirse entre las piernas del menor.

[…]

Zeus despertó, la música ya no sonaba, la habitación estaba a obscuras. Quiso levantarse pero un dolor le invadió todo el cuerpo. Imágenes de hace unas horas le invadieron la mente, se sentía horrible. ¿Cómo había aceptado hacer eso?

Debía admitir que le había gustado, lo había disfrutado, pero ahora sentía un sentimiento de culpa en su interior. ¿Dónde estaban las flores? ¿Dónde estaban las velas? ¿Dónde estaba la cena? ¿Dónde había quedado el amor? Probablemente en la basura. Entonces si le había gustado, ¿Por qué se sentía así?

Se levantó de la cama con cuidado de no despertar a su acompañante, se puso su ropa y salió de casa con las lágrimas cayéndole por sus ojos.

Salió de aquella casa, y comenzó a caminar, su casa no quedaba tan lejos de la de Sol.

Llego a esta y busco las llaves, sabía que Samuel lo iba a regañar, había prometido llegar temprano, pero no lo había cumplido. Decidió sentarse en las escalerillas que había en la entrada, llevo sus manos a sus bolsillos, tenía frio, quería llorar, se sentía sucio.

En sus bolsillos encontró algo, una servilleta y un lápiz, necesitaba desahogarse, su diario le ayudaba en eso, pero no quería que Samuel lo viera y se lo quitara, no quería que supiera que había pasado, sentía que lo había decepcionado.

“Zeus, tú decides con quién y cómo hacerlo, pero recuerda que jamás debes hacerlo donde no haya amor, o será solo sexo”

Zeus escribió en medio de un mar de lágrimas en el pedazo de papel, se limpió los ojos, la guardo, saco las llaves y entro a la casa, estaba en silencio, Samuel debía estar durmiendo.

Se fue a su habitación, se quitó la ropa, se dio una ducha y se puso el pijama, no quería dormir solo, necesitaba dormir con su padre. Camino hasta la habitación y entro en silencio, agradecía que esta vez no se había dormido con la puerta con llave como hace varias noches. Samuel estaba durmiendo, se hizo un espacio en la gran cama que tenía y se acostó hecho un ovillo junto a Samuel. Las lágrimas no dejaban de salir de sus ojos. Samuel estiro el brazo y lo abrazo a la cintura, pegándolo a su cuerpo. Zeus se quedó en silencio, esperando a ver si estaba despierto. Estaba dormido, Samuel lo abrazo con fuerza y sollozo mientras decía.

-No me dejes Guillermo.

Zeus sintió un golpe en el corazón al escucharlo, acaricio su brazo y susurro.

-Déjalo ir.

Hubo un silencio, Zeus cerro los ojos y antes de dormirse se susurró un “Feliz horrible cumpleaños” para finalmente quedar dormido.


4100 fucking palabras D: amen esto y amenme a mi!


awesome-mary-is-here :)