fornido

El resfriado según cada signo del zodiaco

Fiebre, estornudos, dolor de cabeza, garganta u oídos, malestar general… ¿Hay alguien que se haya librado de resfriarse? Hoy vemos con qué peculiar estilo afronta el resfriado cada signo del zodiaco.

Aries:

El primero en la lista y el primero en todo lo demás. Si toca resfriarse, aries lo hará antes que nadie.

Como es un signo de fuego, el resfriado cursará con una fiebre altísima. No es de extrañar que nuestro aries sufra alucinaciones por esta causa. Verá con claridad a una enfermera sexy o a un fornido doctor stripper. Mmmm… No hay que descartar que lo que padezca sea otro tipo de calentura.

Tauro:

Si tauro está resfriado, permanece letárgico, quieto y sereno, preferiblemente en la cama. Aunque, como esto lo hace con frecuencia, es difícil saber si está enfermo.

Además, siendo de naturaleza posesiva como es, su resfriado no lo compartirá con nadie. Muy difícil es que te lo contagie.

Géminis:

Si el resfriado “flota” en el ambiente, géminis lo pescará seguro. ¡No se pierde nada divertido! Afortunadamente, tiene un sentido del humor bárbaro.

Cáncer:

Como es tan hogareño, incluso le puede tomar gusto al resfriado. Eso de tener a alguien que lo cuide, que lo mime y le traiga sopita mientras él se recupera, es demasiado bueno.

Leo:

Es tan dramático y exagerado que todo el mundo se dará cuenta del trance que atraviesa. Le duele todo y nadie, jamás, se ha sentido nunca peor que él. Y es que leo no suele desaprovechar nunca ninguna oportunidad de montar un buen show.

Virgo:

Es el signo más preocupado por la salud y el que más sabe del asunto. Afrontará el resfriado sin escatimar en remedios. Incluso le encantará acelerar su recuperación con un enema a base de hierbas.

Libra:

Es tan buen compañero, que si está resfriado lo compartirá. Posiblemente se haya contagiado a su vez de su compañero, con lo que le devolverá el favorcillo. El asunto del resfriado puede convertirse en un bucle contagioso sin fin.

Escorpio:

Es un signo tan determinante que si dice: “Yo no me resfrío nunca.“, jamás se resfriará. Escorpio sólo atraviesa grandes enfermedades, pero lo hace para demostrar que nada puede con él.

Sagitario:

Es el signo más cosmopolita e internacional. Si va a un país lejano afectado por una pandemia, se contagiará seguro. “¡Hay que probarlo todo!”

Capricornio:

El más profesional, serio y sensato. Si se resfría, va al médico y sigue sus instrucciones con escrupulosa exactitud. 

Acuario:

Es tan moderno, que el virus que le afectará con mayor probabilidad habrá de ser uno informático. Prefiere que sea esto o un resfriado exótico, que no un resfriado común, corriente y moliente.

Piscis:

Es tan sufrido y tiene tanta conciencia de mártir que, cuando se resfríe, exhibirá su nariz enrojecida como un pimiento y sus ojos llorosos en público. Tampoco perderá la ocasión de echarse a sí mismo la culpa por haberse resfriado… “¡Ay! No debí olvidarme de la bufanda…”

Originally posted by sharerz

Pablo.-

El Poder de un Beso

Va por la carretera la caravana de fornidos y bigotudos motociclistas en sus poderosas, enormes y negras Harley-Davidson cuando de pronto ven a una chica a punto de saltar de un puente al río.

Se detienen y el líder, particularmente corpulento y de aspecto rudo, desmonta, se dirige a ella y le pregunta:

-¿Qué diablos se supone que estás haciendo?

-Voy a suicidarme, 

responde suavemente la delicada muchacha con voz cadenciosa y gesto fatal.

El motociclista piensa unos segundos y finalmente le dice:

-Bueno, antes de saltar, ¿por qué no me das un beso?

Ella asiente, se hace a un lado su larga y rizada cabellera y le da un largo, apasionado y sabroso beso en la boca.

Después de esa intensa experiencia, la tribu de motociclistas aplaude, el líder tiene que recuperar el resuello, se alisa la barba y al cabo admite:

-Ése fue el mejor beso que me han dado en mi vida. Es un verdadero talento el que se perderá si te suicidas. ¿Por qué quieres matarte?

-Porque… A mi papá no le gusta que me vista de mujer.


Para Fazer Versos

Tens o direito de vir
Apenas para fazer versos
Não foste chamado para
Os andamentos da vida
Das apólices
Dos inquéritos

Não conhecerás linho
Mas roupas pendidas
Ventando em varais
De céu aberto

Não contrairás matrimônio
Dormirás a cabeça
Nas tetas macias de um cão
De um cão bem fornido
E de semblante austero

Terás laços duradouros
Com mulheres fortes, mulheres loucas
Exuberantes mulheres
São as mulheres que amam aos poetas

E a principal, não se discute
Isso é assim e não muda
Aprenderás a amá-la
E não é precisos dizer, solidão

Terás amigos entre inimigos
E com outros poetas, sim
Terás o sonoro sentido
Que nem exilado que volta

E vocês beberão
E ficarão vermelhos
E se abraçarão
De alegrias desengonçadas

Ah, como tu amarás esse “ah”
Que brota, inelutável, diante
Das coisas mais belas
Essa representação redigida
Do que, na combustão do peito,
Se nominaria fagulha

Pois, ah!
A maneira como tu verás
O sol e a coragem de seus filhos
Ah, Deus meu!
Quase nunca se conseguirá reter em lápis

Cumprirás a vida na tarefa

No, no quiero

Cuentan que estabas tan guapa,
que absolutamente todos
creyeron de nuevo en el matrimonio.

He repasado nuestras fotos,
mi vida lejos de tu piel
es como si alguien de repente
pusiera de fondo mi voz grabada.
No me reconozco sin ti.

Imagino a tu madre sonriendo a las mesas,
a tu sobrina metiendo los dedos en la tarta,
a tu padre borracho buscando un baile
con la chica con el vestido más corto.
Intuyo que no tiraste el ramo,
que la liga te la dejaste arrancar de madrugada,
que has elegido Venecia para que se hunda el pasado,
mientras un gondolero fornido,
te desnuda sin piedad
en un rincón de sus sueños.

Yo, ya un cualquiera,
te acepto a ti como mi mayor fracaso,
echarte profundamente de menos
en lo próspero y en lo adverso,
en la pobreza y en la miseria,
en el dolor de tu ausencia
y en esta enfermedad de mi nostalgia,
todos los días de mi muerte,
hasta que la vida nos separe.

No te recuerdo de blanco,
ni siquiera en lo más intimo de tu piel,
tampoco memorizo que alguna vez me dijeras
que querías ser princesa,
no iba contigo tanta elegancia,
tanto desfile entre lo pasional y lo pactado.
A ti que tenía que llamarte puta tres veces
para que llegaras al orgasmo.
Tres veces, como invocando al diablo
para que aparecieras tú.

He brindado por ti en la terraza,
entre macetas que asocian la primavera
con tus dedos,
al fin y al cabo no puedo reprocharte nada,
la vida está llena de caminos
y yo para ti solo era una isla en mitad de ellos,
un área de descanso,
una gasolinera antes de la autopista.


Tú tenías hambre y yo sed,
tú una colección de  sueños,
yo un aval interminable de promesas,
tu cosquillas en los besos
y yo lágrimas en la lengua.
Estábamos hecho el uno para los otros
y lo otros siempre eran mejores que yo
y las otras nunca han llegado a parecerse un poco a ti.

A ti y a ese corazón que no te cabía en el pecho
y  esos pechos que no te cabían en las manos
y esas manos donde mi vida bailaba
y esa vida que ya no aceptaba otro baile.

Te imagino aceptando el anillo
ante un cura que hubiera cambiado de profesión
por resbalar por tu escote.
Jurando fidelidad como si nunca
me hubieras conocido.
Firmando sin temblar en un libro
que jamás hubiera aceptado mi nombre.

Recibe ese anillo en señal de tu desamor
y mi infidelidad,
en el nombre del padre (que no fui),
del hijo (que no tendremos),
y del espíritu santo.

Supongo que es hora de besar la derrota.

Poeta,
ya puedes olvidar a la novia.    

Masterlist de adjetivos calificativos

Podemos describir a una persona de infinitas maneras. Y en esas descripciones es casi imprescindible el uso de adjetivos. Por ello, a continuación encontrarás una masterlist con +200 adjetivos para describir a un personaje según su aspecto físico y carácter. Los hallarás agrupados en partes del cuerpo humano (cara, ojos, boca, piernas, ropa, etc).

Sugiero usarlos a la hora de rellenar el expediente de personaje (más concretamente los apartados de descripción física y descripción psicológica) que se suele pedir en los foros de rol. También es útil para los propios roles; así como para escribir cuentos y novelas. Descubrirás que puedes sustituir “me topé con X, que parecía triste” por “me topé con el semblante alicaído de X”.

Por último, esta masterlist me ha supuesto bastante esfuerzo, así que, POR FAVOR, no me robes el mérito haciendo copia-pega en cualquier otra parte. Si consideras que este post es de utilidad para otros y deseas compartirlo o vas a utilizarlo, rebloguéalo o haz click en el botón ‘me gusta’. Gracias. 

Keep reading

Touch Me... |Fanfic wigetta |Capítulo uno

Atención (Nota del autor): Este fanfic contiene lemon. Y cabe aclarar que el tema abarcado en éste no es nada bonito o algo parecido. Sí no te gustan algunas de estas cosas o simplemente eres una moja bragas a la cual no le gustan las cosas más tristes o crudas, te invito a seguir bajando el dash. La idea pertenece a Angie ( anwili19) pasen por su tumblr, su blog es bueno, se los recomiendo. Este texto me pertenece a mí, el plagio le resta valor al trabajo de un escritor, dibujante, etc. No al plagio.

—————————————————————————————————

A veces pensamos en como los físico puede afectar tanto el interior de una persona, su forma de pensar, su autoestima, todo. Toda una vida puede cambiar tan sólo con algo físico… algo físico como un golpe, una bofetada, un manotazo, una patada; o algo no tan violento pero no por ello menos brutal como una “corrida de mano”; o tal vez algo que no podemos ver pero si    todo puede cambiar tanto para mal como para bien… aunque muchas veces usamos lo físico para herir o para hacerse notar y sobresalir ante el resto.

Samuel, siempre tan complicado y la vez tan simple como una puta de barrio. Mitad pervertido, mitad chupa-vidas. Con fervientes creencias en el control y hasta en la obsesividad, todo un Christian Grey de clase media alta, y no millonario –Por suerte. El mundo no está listo para luchar contra un Samuel de Luque millonario-. De ojos pardos, tan comunes como las hojas caídas de otoño, pero a la vez tan singulares y cautivadores como la música del mejor concertista.

Capaz de conquistar a cualquiera con solo una mirada y un susurro o quizás con menos, con solo un roce contra su piel. Samuel, Samuel, Samuel, sopesar su nombre es toda una tarea emblemática, agridulce, aunque más dulce.

“Samuel no es un príncipe azul y no te tratará como a su princesa. Él te tratará como a su perra, bueno, cómo a una de todas ellas.” Susurró uno de los chavales de la clase. “Tal vez te trate como a una perra, y no cómo a una princesa, pero sí que es un rey en la cama.” Siseó una chica que particularmente utilizaba su blusa como todo un corpiño, mientras mordía su labio de la manera más guarra que Guillermo hubiese visto en su vida, o bueno, de las que quisiera ver en su vida.“ Es un irrespetuoso hacia la mujer, las trata cómo un objeto.” Chilló otra chica con gafas hipsters y pelo verde azulado.“ No sólo a las chicas, dicen que hace dos años, fijó su mirada sobre Álvaro.” Recriminó un chaval como un llamativo arete en la oreja.

-Pues a mí me suena a que es un cabrón de primera. Y ojala no tenga ni que verle la cara en todo el año escolar.- dijo seriamente Guillermo mientras tomaba su mochila y se iba a sentar a su lugar. Junto a su puesto se encontraba un pequeño chaval, con barba de chivo y temple no muy amigable que digamos. –Hola, soy Guillermo, aunque me dicen Willy.- dijo Guille regalándole una sonrisa aunque quitándole el gusto de verle los ojos –pasaba cada vez que sonreía. Sonrisas amplias + grandes mofletes, es igual a mala combinación, o a una tan buena que puede sacarte una carcajada-.

-Mmm… Hola, me llamo Alejandro, Alejandro Bravo y…- miró cautelosamente a los lados fijándose en que nadie lo escuchara. –Me llaman…

-¡Hobbit!- gritó un chaval mientras pasaba su brazo sobres sus hombros y reía como hiena en pleno estado de ebriedad, a punto de llegar a un coma etílico, diría yo.

-Podrías dejar de interrumpir a la gente cuando habla, ¿No crees?- bufo Alejandro quitando la mano del chico de sobre su hombro como una expresión algo asqueada. Bueno, que se puede pedir de los clase alta. Pensó Guillermo al comparar la reacción reacia de su compañero de puesto con el carácter amigable de sus amigos del barrio. Las desventajas de un becado… Suspiró para sus adentros.

-Vamos, Alex. No seas amargado. ¿No ves que nos dejas mal con el becado?- sonrió la carismática hiena que tan mal le estaba cayendo a Guillermo.

-Ahí, mejor vete a molestar y coquetear con algunas chicas de por ahí con “De Luque”, que tan bien se les da eso.- Exclamó con la paciencia casi agotada peor con una sonrisa socarrona en el rostro. La hiena parlante sólo bufó y sonrió marchándose del lado de Alex.

-¿Todos aquí saben lo de mi beca? Pero… los de allá no me trataron distinto ni nada- susurró tomando asiento al lado de Alex y dejando su mochila sobre la mesa.

-No, no lo saben. Si Frank sabe cosas de más, es porque su padre es parte del área de becas y Frank… bueno, digamos que no sabe dejar las manos quietas… ni la lengua tampoco. Aunque no te preocupes, no dirá que eres beca, es oportunista, guardara el secreto y cuando le convenga lo usara en tu contra.- Alejandro se veía tan tranquilo hablando del tema, como si fuera lo más común del mundo hablar de ello. –De seguro ya sabe todo sobre ti y lo tiene agendado todo en su libreta de cuero que guarda en el bolsillo interior de su bestón.- Vale, esto no era normal, ¿Cómo alguien puede saber tanto?

-¿Cómo…

-“¿Cómo lo sé?” no hablo mucho, prefiero observar, y no es muy difícil ver como Frank toma su libreta cada día, la hojea, la devuelve a su lugar y luego se acerca a alguien, y con susurrar algo en su oído, obtiene algo a cambio. Como por arte de magia, aunque es por el arte de la estafa.-

-Ah… Vale, entonces… ¿debo temer? No tengo nada que le pueda llamar la atención a la hiena alcohólica…-

-¡¿“Hiena alcohólica”?!- rió Alejandro y por primera vez desde que había comenzado a hablar, Alex miró a Guillermo sonriendo los dos cómo si las sonrisas se contagiasen, cómo un efecto dominó. –Aunque… tienes razón, no tienes nada que llame la atención de Frank… pero sí la de Samuel…-

-¿La de quién?-

“De él…” susurró haciendo que Guillermo volteara la mirada observando a un chaval fornido sentado sobre el marco de una de las ventanas del salón, su mirada lo devoraba haciendo que todo su interior se estremeciera, no de deseo, como ocurría con todos, sino de terror, puro y fino que corría por sus venas. No era un adonis lo que veían sus ojos, era más como ver a un fantasma, un fantasma que creyó, nunca volvería a ver. ¿Quién mierda es ese? Susurró con voz temblorosa pero aún sin apartar la vista de él.

“Es… Samuel De Luque…”

¿Qué es el amor?/drabble wigetta

¿Qué es el amor? Esa pregunta es un enigma, pues cada quien se enamora a su manera y lo vive a su manera, por ejemplo Samuel, salía con un chico distinto cada semana y cuando se le antojaba terminaba con el, o por ejemplo Guillermo el cual había tenido una sola relación en toda su vida. La diferencia entre estos dos es que Samuel simplemente sentía atracción física hacia sus “parejas” y Guillermo se había enamorado profundamente de Alonso, pero este por desgracia sufrió un accidente de auto junto a sus padres, esto causó que Guillermo se mudase a otra ciudad pues sus padres sabían que cada detalle de su pueblo natal le recordaba a Alonso y eso lo deprimía más, el pueblo al que se mudó guille fue precisamente al de Samuel.
-Guille, despierta-susurro su hermana-tenemos que ir al instituto.
-Joder, si recién llegamos ayer.
-anda, vístete ya.
Guillermo se cambio de ropa, aunque no con muchas ganas precisamente, él era realmente tímido y él mismo lo sabía, y le daba temor hacer nuevos amigos, pero tenía que hacerlo sino quería quedarse solo.
-¡conducid con cuidado, y no te olvides de tu hermana cuando terminen las clases guille!
Aunque su madre sabia que desde el accidente de Alonso, el ser humano más cuidadoso al conducir era Guillermo, no quería más desgracias.
-te veré aquí mismo cuando terminen las clases Karol, anda suerte en tu primer día-dijo besando en la frente a su hermana menor-te quiero.
Su hermana le sonrió y le lanzó un beso mientras corría a su aula.
-que sencillo sería tener diez años de nuevo. Pensó Guillermo, pues su hermana siempre lograba tener mil y una amigas y el tenía unos cuantos solamente y por desgracia estos estaban a kilómetros de él.
-¿dis..disculpa? En que aula van los de último grado-pregunto a un chico más bajo que él.
-subes las escaleras, y al fondo a la derecha, ¿así que tú eres el chico nuevo?-Guillermo asintió nervioso-perfecto, soy Alejandro pero todo el mundo me llama Alex, vamos en el mismo curso, puedo llevarte.
-¡claro!-exclamó Guillermo-muchas gracias-sonrió tímidamente-por cierto soy Guillermo aunque me decían guille.
-anda guille, que te presento a mis amigos.

La mañana había tomado color para Guillermo gracias al pequeño chaval del pasillo, Alex le contó un poco de sus amigos y demás compañeros de clase mientras llegaban al aula. -hombre Alex, ¿este quien es? -es el chico nuevo, Guille te presento a Mangel, Frank y Rubén. Estos tres saludaron a su nuevo amigo, y cada uno se sentó en sus lugares cuando entró el profesor, por desgracia el único lugar libre era al lado de un chico alto, fornido y con una barba creciente;este era Samuel. -bueno clase, a pesar de estar a mitad de semestre tenemos un alumno nuevo, Guillermo Díaz, ¿podría ponerse de pie? Y así hizo, todos se presentaron y la clase continuo. Pero algo había captado la atención de un chico del aula y ese chico era Samuel, había encontrado a su siguiente conquista. -iremos a la cafetería, ¿vienes?-pregunto Mangel con su adorable acento. -denme un momento para guardar mis cosas, los veo allá. Sus amigos se marcharon del aula, y fue el momento perfecto para Samuel para acercarse. -hombre hola, ¿que tal Guillermo? -hola, ¿Samuel?-asintió él joven-¿que tal? -¿tienes pareja?-Samuel iba directo al grano. -no. Se limitó a decir Guillermo, no estaba listo para contar lo de Alonso, si lo hacía rompería a a llorar. -tengo que irme-se apresuró a decir-te veo después del receso, al fin de cuentas estoy sentado al lado tuyo. Guillermo corrió en busca del baño de hombres, y en cuanto lo encontró se metió dentro de un cubiculo, y rompió el llanto, Alonso le hacía tanta falta, tres allá de relación a la basura por culpa de un estupido borracho que los mato en la carretera, y después de semanas, Guillermo liberó las lágrimas que estuvo aguantado, y cuando notó que no le quedaban más lagrimas, se dirigió a la cafetería con sus amigos. -hombre tardaste mucho, ¿venías gateando?-bromeó frank. -no hombre, este…Samuel me detuvo y me pregunto si tenía pareja. Todos cruzaron miradas, aunque Guillermo no entendía nada, hasta que Alex le explico. -Samuel es un todos míos, tiene una pareja nueva cada semana, y quiere que seas su siguiente víctima. -no saldré con el jamás, además no me siento listo para otra relación. Ninguno se atrevió a preguntar, pues aunque Guillermo no lo hizo a propósito, sus ojos se volvieron a cristalizar. Cambiaron el tema haciendo lo posible por sacarle una sonrisa a guille y lo lograron, aunque Guillermo afirmaba que no saldría con el joven, Samuel ya tenía planes. -ya veras como le tendré a mis pies, primero seré romántico y pum, estará enamorado de mi, ya me desharé de él cuando me aburra o cuando haya alguien más guapo. -pues espero que tengas suerte-afirmó Borja, su amigo-pues por como dices que te hablo, no estaba muy emocionado. -dale tiempo al tiempo, que estaba nervioso el chaval, yo sé lo que hago. Al volver al aula, Samuel no despego la mirada de Guillermo, analizó cada detalle de el, principalmente su sonrisa y la forma de sus ojos cuando sonreía, y estaba casi seguro de jamás haber visto una sonrisa tan hermosa como la del chico, aunque por lo contrario Guillermo intentaba concentrarse en clase y no pensar en Alonso. Finalmente el timbre sonó, y guardo sus cosas apresurado pues no quería dejar mucho tiempo sola a su hermana. -te veo mañana guille-grito Rubén mientras salía del aula. -hasta mañana chicos. Camino de manera apresurada por el pasillo, entre los jóvenes que agradecían que al fin acabarán las clases. -espera guille-dijo Samuel tomándolo del brazo-te apetece salir mañana conmigo. -no gracias. Se limitó a decir, le sonrió tímidamente y se despidió con la mano, y busco a su hermana para volver a casa, para los hermanos Díaz fue un Buen Día, aunque Samuel estaba ardiendo de rabia, jamás en la vida un chico le había negado salir y Guillermo era el primero, pero el no aceptaba un NO por respuesta, jamas. - - - - ¿Les gustaría que lo continuará? Me gusta escribir y tengo muchas ideas, espero les haya gustado y si recibe apoyo quizá suba una segunda parte.

No soy de esas personas que inventan HC a diestra y siniestra, y es muy pronto para estas pendejadas, pero estoy segura de que Red fastidia a cada rato a Blue con el hecho de que ahora es más alto y fornido que el.

Los misterios de Snowy Hills| Fanfic| Varios ships

Capitulo I: Bienvenido a Snowy Hills

Despierto y este no es mi lugar. No puedo. Camino pero no hay caminos. Busco la salida desesperadamente. ¿Qué es este lugar? ¿Dónde estoy? ¡Quiero salir! Al fin lo he logrado… He hallado la salida de este infierno lleno de voces y murmullos de ultratumba. Ya soy libre, al fin puedo ser yo. El hermoso elixir color carmín fluye por mis manos tiñendolas delicadamente. Ay que bello es esto… Te extrañé tanto, amor mío, estrañaba sentirte acarisiando mi piel como sólo tú sabes hacerlo, estrañaba tu hermosa fragancia embriagadora y la adrenalina que corre por mis venas al sentirte. Te extrañaba, extrañaba la sangre.


                                                 ❅❅❅❅❅

-¡Guille! ¡Guille! Esperame, joder.- Gritaba a viva voz mientras corría animado hacía Guillermo. Cuando al fin llegó al lado de su amigo, su pulmones no podían más. No es que Frank no acostumbrara correr sino que… Había corrido en esa mañana lo que nunca había corrido en toda su vida. Empezando por casi ser atrapado fisgoneando en el patio de los Bravo hasta casi ser atropellado por: Un coche, una bicicleta, un camión y hasta por un monociclo, UN MONOCICLO. Guille sólo lo miraba divertido mientras trata de recuperar el aire que le faltaba. –Ah, ah que no adivinas lo que te tengo que contar.-
-No soy adivino, pero supongo que tiene que ver con el misterioso y cosmico Alejandro Bravo.- hizo comillas en “misterioso” y “cosmico”. No es que a Guillermo le cayera mal Alejandro sino que ya estaba hasta los cojones de la obsesión de Frank con este. Él sólo veía a un chavalín común y corriente, algo callado y cerrado con sus cosas, pero nada del otro mundo, no como Frank que había un universo de probabilidades alrededor de Bravo.
-¿Cómo lo sabias?-
-Estás obsesionado con él desde que entramos a la escuela. No es dificil deducir que tiene que ver con él, toda tu vida está enlazada a él, y lo peor es que jamás has hablado con él.-
-No estoy “Obsesionado” como dices, lo hago por la ciencia y el descubriento.- Espetó enfadado. Era ya la quincuagésima que se lo explicaba.
- Si tu lo dices… Venga, ahora dime que sabes de él, bueno, algo que acabas de saber porque toda su vida la sabes de memoria.-
Guille y Frank iban caminando por el lado del bosque camino a la escuela. Era su primer último día de escuela y Guillermo ya estaba agradeciendo a los dioses que Frank por primera vez en meses no estaría hablando de Bravo durante todo el día.  
-Bueno. Después de meses de recopilación de información.- Frank acomodó su chaleco de uniforme y Guillermo se preparaba mentalmente para ida de olla que le iba a escupir en toda la cara.- He deducido que Alejandro Bravo… Es un hombre lobo.- La seguridad en sus palabras era tal que por un segundo Guillermo pensaba que le estaba diciendo un hecho cientifico pero después de prosesar la información no hizo más que reír a carcajadas.
-Venga, Frank. Eso es imposible.-  Una lagrima de risa acompañada de las carcajadas que parecián mas bien un tipo ahogandose eran el espectaculo que Guillermo ofrecía a la gente que pasaba en coche a su lado y que más de un se quedó mirando.
-Tal vez ahora te rias de mí pero luego me agradeserás de rodillas en el piso que te haya salvado de Alejandro con mi espada de cobre.- Frank se sentía de lo más ofendido, ¿Cómo era capás de reírse así de una investigación tan sería como la suya? ¡Imperdonable!
-Ahí si que te he visto, Fran. Los hombres lobos no se matan con espadas de cobre sino con balas de plata.-  La risa de Guille aumentaba al igual que el enojo de Frank.
-Tengo pruebas, ayer por la noche, cuando fui a ver a las afueras de su casa.- Guillermo le interrumpió.
-¿Ayer fuiste a ver su casa a la noche?-
-Como todos los días, chaval. Me sorprende la poca atención que pone, señor Diaz.- La cara de Frank estaba plasmada con una expresión de “Dah, o sea en qué mundo vives, Diaz” mientras Guille debatía una batalla interna de si llevar a Frank a un psiquiatra o directamente al hospital psiquiatrico para que lo encierren por obsesivo, pero ojo, todos lo días iba a meterse a su casa. –Bueno, como te iba diciendo, ayer cuando fui a ver su casa de noche, ¡Él no estaba!.-
-Frank, lamento decirte que la gente a veces tiene mejores cosas que hacer que asomarse a la ventana a ver al loco obsesivo que los vigila todas las noches y salen a fiestas o van a casas de amigos.-
-Sí, pero ayer ¡Había luna llena!-  
-Frank, da igual que haya luna llena o no, la gente sale.-
Después de una larga charla explicando que la gente también sale en luna llena mientras Frank refutaba todo con uno que otro argumento algo perturbador, al fin dijo algo que dejó a Guillermo boquiabierto.
-E-espera, respite lo que acabas de decir.- Eso no podía ser cierto, era algo perturbadoramente imposible.
-¿Qué cosa? Ah, “Ayer cuando llegó, venía en un coche completamente negro de la policia y con los vidrios polarizados. Cuando bajó, un chaval alto lo sostenía fuerte del brazo como para que no huyera y lo llevó adrento. Después de media hora el coche seguía ahí pero las luces de la casa se había apagado asía que decidí marcharme pero cuando iba camino a mi casa, encontré un animal completamente destripado, tanto que ya no era reconosible que animal era. Y hoy en la mañana cuando vi las noticias decían que hallaron el animal y a menos de 100 metro hallaron un cuerpo.” Eso era, ¿No?- Guille sintió que se caería del espanto, no era posible que Alejandro fuera un hombre lobo. Esas cosas no existen. 


                                                   ❅❅❅❅❅

Alejandro tenía su oscura y fría mirada sobre la pantalla de las televisión cuando escuchó lo que parecían ser unos platos cayendo y estrellandose contra el piso seguidos de un agudo y nada varonil grito. Rapidamente se levantó del sofá cama de su habitación y corrió escaleras abajo para ver que había sucedido.
-¡No entres! Estás a pies descalzos.- Samuel sostenía la repisa con unos 5 o 6 platos sobre su cabeza los cuales iban cayendo uno a uno al piso, no sin antes golpearse con los cabellera del pelirrojo provocando en este un leve dolor, más que por los golpes, por el hecho de que iba a tener que emprender un largo viaje al pueblo para comprar una nueva vajilla.
Alejandro pasó monumentalmente de la advertencia del mayor y entró tranquilamente a la cocina esquivando los trozos de vajilla rota desparramados por todo el suelo de la cocina. –Esa vajilla tenía más de cien años…- Musitó tranquilamente.
Samuel sólo cerró los ojos algo avergonzado. –Pues al parecer la repisa también tenía cien años, porque esa manera de ceder de la nada no es ni medio normal.-
Cuando Alejandro tomó la escoba y pala Samuel rapidamente se las quitó de las manos.
-Ve a darte un baño y te llevaré a la escuela, ¿Vale?
Los ojos chocolate del moreno podrían derretir a cualquiera menos a Alejandro quién sólo asintió y subió devuelta a su cuarto y tomó una ducha para luego colocarse su uniforme escolar.
Ultimamente Samuel pasaba mucho tiempo junto a Alejandro. Aunque le conociera desde hace más de 5 años, Alejandro siempre lograba sorprenderlo con sus desobediencias y su fría manera de ser. No es que Alejandro no posea sentimientos ni mucho menos pero desde que sus padres fallecieron ya nada era igual, se sentía solo en una casa tan gran y por eso siempre agradecía que Samuel lo visitara todos los fin de semanas y casi pega un salto de alegría cuando al fin después de años, le asignarón un caso en Snowy Hills.
Al rato bajó por las escaleras un chico que –según Samuel- no se parecía al chico que bajó hace un momento. Se había colocado el uniforme que le quedaba a la perfección, era algo simple, un polo blanco con un chaleco sin mangas encima y con una corbaja con frangas grises y azules, también llevaba un pantalón gris y unas zapatillas negras.
-Notarán que llevas zapatillas y no zapatos de escula.- le regañó.
-Nadie se fija en mí, menos aún en lo que llevo puesto.-
Los dos subieron al coche de Samuel y este condujó todo el camino hasta la escuela. En el trayecto Alejandro cayó dormido, algo bastante obvio en alguien que nunca ha dormido lo suficiente. Samuel sólo le miraba de reojo mientras bajaba un poco el volumen a la radio para no molestar el sueño del menor que ya estaba completamente en otro mundo.
Al llegar a la escuela Samuel dio unos suaves toques en su hombro y le ofreció un café que había parado a comprar en el trayecto. Alejandro se lo tomó tranquilamente y luego de eso se bajó entrando a la gran institución. Samuel lo miraba entrar y como todos lo miraban cual bicho raro. Odiaba a todos esos chavales odiosos que se dedicaban a prejuzgar a Alejandro sin siquiera haber converzado con él alguna vez así que cuando vió a que Alejandro ya había entrado sin problemas, puso marcha al motor y condujo camino al centro de la ciudad a su oficina. 


                                                      ❅❅❅❅❅

Al momento de entrar al cuarto Rubén aún tenía un sueño de los mil demonios. No había podido dormir mucho la noche anterior, el hecho de saber que al día siguiente tendría su primer día de trabajo en Snowy Hills lo mantenía muy inquieto. Snowy Hills tenía la fama de ser un lugar muy misterioso y con muchas cosas para investigar, también tenía la biblioteca más grande del país lo cual era mucho mejor que la atracción de su ciudad natal la cual poseía la colección de estatuas de plastilina más grande.
Al entrar observó a un chico alto y fornido que le estaba dando la espalda, al parecer estaba ordenando unos libros de una estantería en la pared. Sobre su escritorio había una foto de un joven moreno y fornido que supuso que era él y a su lado un chiquillo de tez pálida y palo azabache que sonreía para la foto, era una foto muy linda a decir verdad. Cuando Rubén subió la mirada se encontró con los ojos chocolate de Samuel.
-Buenos días, tú debes ser Rubén Doblas, ¿No? Toma asiento en el escritorio de allá. Yo soy Samuel de Luque, un gusto.-
-Buenos días, Samuel. Sí, soy Rubén. ¿Esta es el área de investigación?- Samuel dudó un segundo en contestar.
-En realidad no, todo el edificio es el área de investigación de Snowy Hills, sólo que esta es la de investigación policial. El resto es investigación privada o de asuntos estatales.-
-Wow… Nunca pensé que el lugar sería tan grande.- Samuel sonrió ante la impresión de Rubén y luego arregló algunos papeles desparramados en su escritorio.
El resto de la hora Samuel y Rubén se mantuvieron charlando mientras desempacaban la caja con artículos de oficina de Rubén. Hablaron de todo, del trabajo, del lugar, del bosque y de los casos que cada uno había investigado a lo largo de su carrera hasta que Rubén aprovechó para preguntar quién era el chaval de la foto.
-Linda foto, ¿Se puede saber quién es el otro chico?- preguntó suavemente.
-Ah, es Alejandro. Él es algo así como mi hermano pequeño, aunque en verdad no tenemos ningún lazo familiar. Yo investigué el asesinato de sus padres y no me he ido de su lado desde entonces. Cambió mucho después de la muerte de sus padres, ahora es alguien bastante más frío aunque por dentro sigue siendo el mismo niñito de 12 años que yo conocí.- Samuel tomó la foto entre sus manos y sonrió volviéndola a dejar en su lugar.
-Bonita historia.- Sonrió y se apoyó en la orilla de su escritorio.
De pronto la puerta se abrió de golpe y un hombre entró rápidamente y con miedo a flor de piel.
-¡Rápido! ¡Se han escapado los presos del hospital estatal de Snowy Hills para criminales sicóticos!
Samuel se levantó de su escritorio de golpe sorprendido tanto porque los peores criminales habían escapado como porque aquel hombre había recitado de memoria el largo nombre del lugar.  El castaño salió del cuarto a paso rápido y firme sacando de debajo de su chaleco un arma y cargándola. Rubén quien no entendía nada de lo que estaba pasando sólo seguía a Samuel cual perro faldero hasta llegar fuera del edifico y subir al coche de Samuel.
Ya adentro Samuel sacó una pistola de la guantera y se la entregó, puso en marcha el coche viendo a Rubén nervioso de portar un arma de fuego.
-¿Nuca has usado una? Pues hoy aprenderás a utilizarla y la ocuparás en más de una ocasión, no tienes idea del tipo de asesinos que se encontraban encerrado ahí.- Dicho esto Rubén sólo pudo tragar pesado a la vez que Samuel aumentaba completamente la velocidad del coche superando el límite de velocidad y prendiendo las sirenas para que los otros vehículos abrieran paso. 


                                             ♛ ♚ ♝ ♞ ♜ ♟

Bueno, este es el comienzo de una larga historia que venía pensando desde ya un tiempo atrás. Como verán, no hay shipps en específico sino los que vayan surgiendo lo cual –para mí- es más divertido que saber quiénes terminarán juntos desde un principio. Bueno, eso era todo así que… “Bienvenidos a Snowy Hills”.

Magic Circus 2 (1/2)

¡ALTO AHÍ! Quiero que sepáis que llevo mucho tiempo escribiendo esto y que aún no lo he terminado y llevo 15 páginas, como es demasiado largo he decidido partirlo en dos partes. Hace tiempo que escribí la primera parte de la historia, por si veis cambiada mi forma de escribir, es normal. El caso es que la historia no termina de convencerme, cuando llevas tanto tiempo haciendo algo una cosa puede parecer una maravilla y luego la lees unos días después y piensas.. “me gustaba esta caca?” me ha pasado con muchos trozos del texto, todo depende de como te sientas cuando escribas algo. Quizá escribo una frase estando triste y me parece una frase capaz de hacer llorar a alguien pero la leo feliz y me parece un ñordo. Pues eso, que aunque no estoy muy convencida con el texto he invertido  bastante tiempo en él así que he pensado que podría hacer lo siguiente: Como no sé si mi opinión negativa sobre el texto es objetiva, ya que me pasa mucho como ya sabéis los que me seguís desde hace tiempo xD He pensado colgar esta primera parte y si os gusta a muchos publicaré la segunda, si veo que no gusta quizá no la publique o borre esta, no sé lo que haré. Espero que los que lo leáis me dejéis vuestra opinión en los comentarios, un saludo :)

Samuel escuchó las palmadas de un desinteresado público desde la lejanía. Siempre era así, puesto que su función era la más aclamada los aplausos que recibían los demás sonaban pobres, a premio de consolación. No sentía ningún tipo de lástima hacia sus compañeros, era consciente de cuán superior era su carisma al del resto y de que ninguno de los trabajadores del circo, incluyéndose a sí mismo, estaban ahí por talento sino por necesidad. Aún con ello le estremecía notar cientos de miradas puestas sobre él, se henchía de amor propio cada vez que veía los carteles promocionales del circo, con su sonriente imagen impresa como principal atracción. Samuel era muy consciente del halo de misterio y peligro que el ser un apuesto e itinerante domador generaba en sus espectadores. Ese peculiar atractivo le aseguraba noches de entretenimiento y placer, no podría ser de otra manera. Tener un pasado lleno de incógnitas y el no poder permanecer dos noches seguidas en el mismo lugar eran dos de las características esenciales que un perfecto amante esporádico debía tener, y él poseía ambas.

Seguía sentado en las escaleras metálicas de su caravana, aún vistiendo el uniforme, esperaba pacientemente a que los clientes del circo se marcharan del descampado para así dar oficialmente por terminado el último espectáculo que darían en aquel desafortunado pueblucho. El espectáculo del día anterior resultó ser mucho más fructífero. No sólo asistió más gente a la función sino que además el domador tuvo la suerte o la desgracia de conocer a uno de sus mejores líos. Se trataba de Guillermo, un chico orgulloso y peculiar, al igual que su encuentro, habiendo tenido éste lugar por estar buscando el menor a uno de los payasos del circo culpable de haberle dado un buen susto durante la función. Claramente su fogoso hallazgo se dio de la manera más absurda, pero bien pensado, las historias verdaderamente memorables deben tener ciertas excentricidades para que uno las guarde para siempre en su memoria, haciéndolas destacar así sobre el resto. ¿Era entonces la peculiaridad de su historia la culpable de que Samuel no pudiera quitarse a aquel chico de la cabeza? El mismísimo domador fue incapaz de dar con otros motivos, no había hecho nada con aquel joven que no hubiera hecho antes con otras personas. ¿Qué le hacía entonces sobresalir por encima del resto? Hacía ya veinticuatro horas desde que Samuel y Guillermo se acostaron en la caravana del primero, disfrutando de escasos minutos juntos antes de despedirse sin intercambiar siquiera un mísero número de teléfono. El menor no era el primero ni sería el último que desvestido veía temblar el techo de la caravana del domador, pero sin duda era el único que había conseguido permanecer en la cabeza de Samuel aún al día siguiente de haberse acostado con él.

Mas aún con la poderosa curiosidad que el desconocido le producía, Samuel sabía que había obrado bien negándose a conocerlo, pues en cuestión de horas dejaría el pueblo donde vivía para seguir con su espectáculo. Arriesgarse a encariñarse con aquel orgulloso chico sería demasiado masoquista, y el mental no era el tipo de masoquismo que Samuel podía llegar a disfrutar.

Cuando los espectadores dejaron la zona y sus compañeros empezaron a recoger, Samuel se levantó de las escaleras y entró en su pequeña caravana. El domador maldecía mentalmente que sus pensamientos se hubieran desviado una vez más hacia Guillermo, recreándose en su encantadora sonrisa y en como el sudor humedeció su frente mientras le hacía gritar de placer. Cerró la puerta y caminó hasta un viejo baúl de ébano, preciado obsequio adquirido durante uno de sus múltiples viajes, situado justo frente a su estrecha cama. Dejó caer el látigo en su interior, y ésa sólo fue la primera parte de su indumentaria que entró en el baúl. Lo siguieron sus botas encueradas, su levita roja, sus guantes y pantalones negros.. hasta que no quedó más que la ropa interior. Realizó algunos estiramientos, como acostumbraba a hacer cada noche antes de acostarse, procurando librar a su musculosa espalda de un exceso de tensión.

Terminados los estiramientos, Samuel se asomó por el empañado cristal de la caravana, desde donde observó al descampado en el que se hospedaban todos los miembros del circo. La carpa blanca y roja ya no ocupaba la mayor parte del lugar, debía estar plegada y guardada en algún lugar seguro. Luces amarillas se reflejaban desde el resto de caravanas, dando por hecho que sus dueños aún no acudían a la nocturna llamada del sueño. El domador sabía que todos estaban preparándose para dormir después de una larga noche de espectáculo. Al igual que él se desvestirían, desmaquillarían y descansarían para afrontar un nuevo viaje lejos del pequeño pueblo. El castaño dotó a su vivienda sobre ruedas de un ambiente más íntimo cubriendo la ventana con unas cortinas granate, transformándose a él mismo en una difusa silueta para quien observase el vehículo desde el exterior. Se tumbó sobre la cama aún deshecha, las sábanas quedaron arrugadas bajo sus pies mas no se molestó en cubrirse con ellas, acostumbrado a la falta de calefacción sencillamente cerró los párpados y dejó que el gélido ambiente besara y se asentara sobre la piel de su cuerpo semidesnudo.

Soñó con un prado de hierba azul en el que un corro de niños alegres danzaban mientras canturreaban canciones infantiles populares. Dependiendo de la localización la letra de esas canciones varía, Samuel tenía tanto mundo que confundía las canciones típicas de unos lugares con las de otros, formándose un embrollo de letras en su mente que carecía de significado. En su sueño ocurrió lo mismo, pero nadie pareció darse cuenta. Las ensoñaciones del domador eran siempre absurdas, plagadas de colores en primer lugar y después invadidas por sombras. Aquella noche pudo haber sido distinta, pero decidió seguir al rebaño, así que las sombras no tardaron en llegar a su sueño. El cielo se nubló repentinamente, acarició cada recoveco con su oscuridad e hizo que los niños abandonaran el prado corriendo mientras despedían alaridos de terror. Samuel, entre ellos, miró confuso a su alrededor. Sintió el miedo presionándole los pulmones, oprimiéndolos, aplastándole la caja torácica y arrebatándole el oxígeno. Intentó coger aire pero lo único que consiguió fue acumular la inmensa frustración de cerciorarse de que no podía respirar. “Me muero” pensó, y echó un último vistazo al prado en busca de ayuda. Ya no quedaba nadie más que él, pero aún así sentía una presencia, sabía que su último aliento estaba siendo custodiado. Aguardó, pero nadie acudió en su ayuda, por lo que termino por resignarse. Bajó los brazos y fue arropado por recuerdos de su niñez: una melodía de cuna, risas y luces parpadeantes. Sus ojos se cerraron, pensó que para siempre, mas cuando creyó que ya no quedaba nada por lo que luchar escuchó una voz abriéndose paso entre los helechos azules. ¡SAMUEL! ¡SAMUEL! Alguien gritaba su nombre desesperadamente con una entonación firme y familiar. Samuel abrió los ojos esperando encontrarse con Guillermo ya que no tardó en asociar aquella voz con la del chico que conoció la pasada noche. Él no estaba ahí, pero su voz no cesaba. El grito que llevaba su nombre se tornó a cada instante más enérgico, penetró con fuerza sus oídos e hizo vibrar los tímpanos, pero fue incapaz de responder el llamado. Por mucho que abriera la boca ningún ruido salía de su garganta, trató de gritar pidiendo auxilio pero sus cuerdas vocales no dejaron de fallar hasta que la frustración le despertó.

El primer síntoma de su brusco despertar fue la abertura de sus ojos, seguido de los espasmódicos movimientos de su fornido torso. Amaneció empapado en sudor, confuso y sobretodo asustado. Atrapado una vez más entre las peligrosas fauces de una pesadilla, el lado oscuro de toda ensoñación. Samuel era frecuentemente protagonista de pesadillas por el estilo, pero aún cargando con un arsenal de sueños oscuros durante años, jamás terminaría de acostumbrarse a ello. Prefería enfrentarse a un peligro real, donde aunque no conocía las consecuencias sabía que intentaría salvarse con garras y dientes. Sin embargo, el Samuel de su subconsciente era muy distinto, jamás se enfrentaba al peligro, permanecía quieto, inmovilizado por el miedo, indefenso.. y no poder manejar a esa cobarde proyección de sí mismo era para él lo peor de cada pesadilla. El domador se incorporó para sentarse sobre la cama tanto como la escasa altura de su vivienda permitió. Rememoró su sueño con gran inquietud, en su mayoría era reciclaje de otros sueños exceptuando una nueva incorporación. Sin lugar a dudas era la voz de Guillermo, el muchacho de la vez pasada, primero susurrando su nombre para después gritarlo con anhelo, casi desesperación. Exasperado se llevó las manos a la cabeza y las enterró entre sus cabellos. ¿Qué demonios le ocurría con ese chico? ¿Acaso no había tenido suficiente protagonismo ocupando su mente durante todo el día, que ahora tenía que colarse en sus sueños y hacer de ellos una pesadilla? Mientras se formulaba más incógnitas, el castaño fue interrumpido por un estridente sonido procedente del exterior de su caravana.

-¡Samuel! ¡Samueel!.-Oyó, justo como en el sueño. El nombre que sus padres le dieron exclamado por una voz grave pero sin desarrollar que delataba que su poseedor era un chico joven con todo un crecimiento por delante. Dos reacciones inmediatas golpearon a Samuel. Entendió que Guillermo estaba realmente fuera gritando su nombre y que por ese motivo él despertó con semejante sobresalto. Pero la segunda reacción, más importante, eclipsó a la primera: Samuel se dio cuenta de que tener a un chico gritando su nombre entre todas las caravanas a las tantas de la mañana no haría más que traerle problemas con sus compañeros de trabajo.

Se irguió enseguida y al hacerlo su frente se golpeó contra el techo.-Mierda.-Maldijo entre dientes y se llevó la diestra al golpe donde más tarde aparecería un hematoma. Su nombre se repitió una vez más en boca del intruso, así que se obligó a superar velozmente su lesión para abrir la puerta de la caravana. El arrepentimiento llegó tan presto como el frío del exterior, que azotó su cuerpo casi desnudo sin ninguna consideración. Por otra parte Guille se posicionó frente a la puerta en cuanto escuchó que ésta se abría. Hasta el momento se dedicaba a dar vueltas al vehículo mientras gritaba el nombre de Samuel y de vez en cuando golpeaba con los nudillos su ventana. El domador no escondió lo furioso que se sentía, bajó las escaleras y asió al joven por la muñeca, tirando de él con violencia, exento de cariño.-¿Qué haces aquí gritando cómo un loco?.-Increpó brusco, volcando sobre él toda la ira que le provocaba estar muriéndose de frío, sueño, angustia e incluso sintiendo el escozor de un golpe en la frente.-¿Tienes idea de qué hora es?.-Insistió Samuel, esperando ser el único perjudicado por los gritos del otro. La reacción del menor a las recriminaciones se hizo esperar, pues le pilló de improvisto la gran antipatía del que había sido su amante, esperaba un mejor recibimiento tras su pasional encuentro y su melancólico final. Claramente Guille no esperaba que Samuel le diera un beso de película nada más verle, ni que le dijera que echaba de menos su presencia.. pero semejante ataque de violencia era un contraste demasiado radical.-Déjame.-Masculló molesto, se deshizo del contacto con un certero forcejeo y se acarició la zona aprisionada para aliviar su dolor. Samuel reculó, retrocedió un paso y sintió la fría maleza del descampado bajo sus pies desnudos. El domador se sintió perturbado ante la presencia del menor, la noche anterior se despidió de él para evitar desarrollar una especie de romance y ahora éste se presentaba en su casa justo antes de tener que marcharse del pueblo. Desconocía que era exactamente lo que aquel joven le provocaba, pero seguir alimentándolo sería una mala idea. Esa perturbación había hecho perder a Samuel su postura habitualmente cordial, pero no tardaría en volver a ella para evitar perder el pulso al que el otro estaba retándole. El domador carraspeó, y la hilera de sus dientes se puso de acuerdo para fingir la más encantadora de las sonrisas.-¿Qué haces aquí? ¿Qué quieres?.-Insistió en preguntar, sin duda más calmado que al inicio, pero aún así impaciente. Mientras le interrogaba procuraba no recrearse observando esos excéntricos ojos rasgados que nada tenían que ver con el resto de sus facciones. Guillermo, que seguía molesto por la brusquedad de su recibimiento, ignoró ambas preguntas mientras lo escudriñaba con la mirada, casi asesinándolo con la oscuridad de su iris. Ya que el menor no respondió a ninguna de sus preguntas, Samuel no tardó en añadir una nueva al repertorio.-Daré por hecho que te quedas callado porque sigues siendo un orgulloso. Me imagino que vienes porque no tuviste suficiente con lo de anoche..-Empezó a decir el domador, con fastidiar al chico como única intención.. pero a medida que pronunciaba las palabras se percató de cuanto deseaba él mismo una repetición de lo ocurrido la noche anterior. Pensó en la inmensa cantidad de perversiones que no tuvieron tiempo de poner en practica y que se moría de ganas por hacerle. Imaginó una noche más con el chico a su merced, y otra rápida despedida con excusa de un nuevo viaje.-¿Vienes buscando más?.-Añadió, comenzado a desarrollar un hambre feroz, un apetito vehemente de su cuerpo. Enrolló entre sus dedos la sudadera del menor y de un tirón seco lo atrajo peligrosamente hacia él. En esta ocasión no fue brusco como al principio, se mostró elegantemente rudo, como siempre que adoptaba un carácter seductor. Ahora próximo a él contuvo las ansias de devorarle y esperó a que Guillermo aceptara su propuesta, a que le correspondiera con más de lo mismo. Aunque anoche Samuel no quisiera pasar mucho tiempo con él por miedo a llegar a desarrollar una especie de dependencia sentimental.. no podía contenerse y no desear librar otra sesión de sexo sin compromiso. Su deseo era mayor que su uso de la lógica, por lo que estaría dispuesto siempre y cuando el acto fuera algo meramente físico, y nada más allá de eso. La cinemática de las practicas sexuales que acontecían comenzó a emitirse en su mente hasta que la voz de Guillermo intervino rallando la cinta.-No vengo buscando más.-Aclaró el menor, cogió la mano de Samuel y la devolvió al aire para alejarla de sí. Le costó rechazar al domador, pero esas no eran las razones que le habían empujado a buscarle.. por tentadoras que le parecieran.-He venido porque quería hablar contigo, que pasáramos el rato junto..-Comenzó a decir con sinceridad. Guillermo no pudo dejar de pensar en Samuel durante todo el día, no dejaron de rondarle las mil incógnitas con las que se marchó tras despedirse de él. El menor necesitaba saber más cosas acerca de él, más cosas además de las cicatrices en su cuerpo y lo mucho que sus pupilas se dilataban en mitad del orgasmo. Quería conocer detalles menos físicos y más históricos. Samuel no le permitió terminar. Comprendió que Guillermo debía haberse enamorado de él, no sería la primera vez que le ocurría ¡Y encima ahora quería que pasaran tiempo juntos! En su afán de evitar a toda costa pasar una noche romántica con el chico que ocupaba sus sueños y pensamientos sin consentimiento previo, optó por ponerse a la defensiva.-No.-Intervino al instante. Normalmente el domador medía cada acto con meticulosidad, se desenvolvía con soltura para evitar actuar como un loco bipolar.. a diferencia de como estaba comportándose en aquel momento.. por culpa del recién llegado.-Si no quieres repetir lo de anoche entonces vete, no me interesas de ese modo.-Añadió. Retrocedió, subió las escaleras de la caravana y dio un portazo que hizo temblar la casa.

Fuera, Guillermo estaba perplejo. Se había tragado su orgullo y presentado en un descampado en mitad de la madrugada sólo para verle, estado media hora gritándole como un demente para hacerlo salir, le había seguido hablando tras un recibimiento tan desagradable y aún después de todo él le cerraba la puerta en las narices. Se preguntó si estaría drogado, un comportamiento tan estúpido e inestable no era normal, no se parecía al hombre de la pasada noche. El Guillermo de hace tan sólo dos días se hubiera marchado más que indignado, pero no podía dejar de pensar en lo que Samuel le había dicho sobre tragarse la vergüenza y el orgullo para permitirse disfrutar. El menor sabía que si no contenía esas dos barreras en este momento, si decidía marcharse.. se arrepentiría después, cuando el circo ya no estuviera en el pueblo y él no pudiera ir a buscarle aunque así lo quisiera. Pateó la caravana y le gritó a su propietario.-¡¿Qué estás haciendo!? No entiendo qué te pasa.-Samuel asomó media cara por la ventana, su imagen desapareció de ésta cuando comprobó que el intruso seguía fuera, esperó unos segundos y volvió a asomarse por la ventana para reafirmar que Guillermo insistía en seguir ahí parado. Al menor le resultó hasta cómico ver a un adulto comportarse de una manera tan esquiva. Se cruzó de brazos aguardando por una respuesta que se hizo esperar.-Sé lo que quieres y ya te he dicho que no me interesa.. tú te has pillado.-El domador alzó la voz a través de la ventana y enseguida corrió las cortinas. Al oírle Guillermo entornó los ojos y dio un enérgico pisotón.-Que no me he pillado.. creído, no me gustas. Sólo quería hablar.-Aclaró, dirigiéndose a la oscura silueta de su cabeza que se distinguía tras las cortinas. La silueta asintió.-Ya ya, sólo quieres hablar.. eso dicen todos, primero querrás hablar y después mudarte y tener hijos conmigo..-Contestó con una mueca de burla, o eso creyó Guillermo, ya que ni podía verle el rostro.-¡Pues claro que no!.-Contestó con impaciencia. No tardó en sentirse ridículo, hablándole a un tío que estaba escondido dentro de una caravana y que no quería ni verle. Guillermo había ido al descampado buscando conocer más a Samuel, y aunque al parecer éste no quería ningún trato con él al menos pudo descubrir su faceta más infantil, su peculiar manera de no querer enfrentarse al compromiso y lo que parecía una fobia a las conversaciones profundas. Pensó en rendirse y volver a casa, no sin antes hacer su último intento. Golpeó la caravana con los nudillos y murmuró.-Me voy a casa, pero que sepas que no me gustas.. sólo he venido porque tenía curiosidad sobre ti, sobre qué hacías aquí.. sobre todo eso.-Declaró, se giró sobre sus talones y emprendió el camino de vuelta hacia su casa.

Samuel volvió a asomarse al cabo de un rato, observó la figura del muchacho alejándose en la oscuridad y sintió una punzada de dolor en el pecho. Empezó a encontrarse mal y confuso, no comprendía porqué le entristecía ver al joven marcharse cuando precisamente su objetivo al esconderse era que se fuera y lo dejara en paz. Quizá lo que dijo antes de irse le había afectado, sus palabras sobre hablar con él sin segundas intenciones le parecieron sinceras. La realidad era que al domador le asustaban tanto sus sentimientos como la probabilidad de librarse de ellos. La certeza de un nuevo pensamiento fue lo que terminó de alentarle: Si Guillermo se marchaba, quizá no volverían a encontrarse. Con esto en mente se vistió de manera apresurada con el primer conjunto de ropa informal que encontró en su armario y salió de la caravana caminando a toda velocidad para así alcanzarle. Su aliento sufrió una fría agitación y casi abandonó su cuerpo para cuando hubo alcanzado al menor. Mientras trataba de regular su respiración, Samuel se detuvo junto a él, pero Guillermo continuó caminando sin opinar nada sobre su regreso. Aún cansado el domador siguió los pasos de Guillermo para así poder caminar a su lado. Se colocó la capucha de la chaqueta, ocultó sus magulladas manos en los bolsillos de la misma, y caminó. Y el otro caminó junto a él. En principio ninguno dijo nada, el silencio sólo fue interrumpido por los armoniosos pasos de ambos, que caminaban al unísono hacia ninguna parte. En mitad de esa absurda caminata sin rumbo, sus ojos se hallaron al mismo tiempo, al igual que el ritmo de sus pisadas. Se miraron intensa y atentamente, como lo hacen dos desconocidos que se atraen, que se deshacen de ganas por conocerse y que tienen muchas posibilidades de empezar a gustarse. Samuel se detuvo, Guillermo lo imitó. El primero rompió el silencio para así poder excusar su cambio de opinión respecto a la presencia ajena.-Me lo he pensado mejor, y tienes razón. Es normal que tengas curiosidad.-Se excusó, una mentira, o más bien una verdad pobre en detalles relevantes sobre lo que verdaderamente le había empujado de vuelta hacia él. Guillermo ladeó una sonrisa victoriosa. La sonrisa del menor se reflejó en los labios de Samuel, que continuó hablando algo más motivado.-La verdad es que me ha sorprendido que vengas hasta aquí tú solo.-Confesó una de las muchas cosas que pensó al saber que Guillermo había ido en su busca. Éste se volteó y empezó a caminar de nuevo hacia el lugar del que habían venido. Al verle Samuel entreabrió los labios algo sorprendido pero enseguida hizo lo mismo que él.-No pensaba venir..-Contestó Guillermo.-Estaba intentando pensar en otra cosa que no fueras tú para evitar venir a verte. Pero hasta cuando salía a dar una vuelta el pueblo entero estaba lleno de carteles con tu cara y bueno.. aquí me tienes. Al final me ha podido la curiosidad.-Evidenció. Justo cinco segundos después de que Guillermo pronunciara su última palabra, la opinión del domador al respecto fue dada.-Já. Para que luego digas que no te gusto.-Ironizó altanero. Esta vez el menor no se molestó por sus acusaciones, sabía por experiencia que su único objetivo era fastidiar.-Repito que no me gustas, pero no puedo evitar preguntarme cómo terminaste trabajando en el circo. Llevo pensándolo desde ayer, me gustaría saber la historia.. si no te importa.-Dijo Guillermo y se encogió de hombros temiendo estar entrometiéndose en un tema delicado. Sin embargo Samuel no aparentó molestarse, sólo sonrió.-Está bien, ya pensaré que puedes darme a cambio.-Concedió el domador. El menor se paró en seco preparado para oír el relato, pero Samuel indicó que no moviendo el dedo índice de un lado a otro.-No no, no te quedes ahí parado.-Ordenó, para sorpresa de Guillermo.-Supongo que nunca te habrán contado una historia, yo he oído muchas y nunca deberían escucharse de pie.-Explicó Samuel con cierta teatralidad. Observó el ambiente entorno a ambos, un descampado desolado excepto por la concentración de vehículos en el centro que lo conformaban caravanas y dos camiones blancos inmensos. Le cogió la mano a Guillermo para guiarle y por el placer de sentir su calidez al estrecharla. El tocón de un árbol que sobresalía del terreno fue su objetivo, le llevó hasta el mismo e hizo una reverencia frente al trozo de tronco como si fuera el más elegante de los asientos.-Señor Guillermo, siéntese usted.-Indicó Samuel galantemente, esperando que el chico obedeciera mientras empezaba a organizar palabras en su mente.-Guille.-Le corrigió el joven y una mueca contrajo su rostro al ver la incómoda silla que estaban ofreciéndole. Aún con ello decidió sentarse, la dureza de la madera haría que más tarde le doliera el trasero.

Shuu: -Da un suspiro pesado, rascandose la cabeza con un poco de fastidio.- …. Más les vale haberse cuidado. Y si no lo hicieron, despídete de tu novio. No. No te voy a hacer terminar con él… voy a hacer que lo maten hoy mismo.

Reiji: Oye señorita, aguarda un segundo. -La llamó cuando la chica iba a levantarse de la mesa al terminar su cena.- Quizá crees que me engañaste al decirme que irías a estudiar para la olimpiada del conocimiento hoy en la tarde, pero quiero que sepas que soy un vampiro muy astuto y no debes subestimarme. No hueles a ser una persona virgen y no, ni siquiera lo intentes negar que soy bastante inteligente como para percatarme de ello. Sht. Castigada. Dos meses. Y ahora, a tu habitación.

Ayato: -Poco después de que su hija se fuera al instituto, había encontrado su diario y había leído que su novio le había quitado su virginidad a su preciosa princesa. Ahora, el chico había traido a su hija de vuelta a la mansión, y el pelirrojo apareció en la puerta de la misma.- …. ¡Tú! …. ¡MALDIIIIIIIIIIIIIIIIIIITOOOOOOO! ¡VOY A MATARTE, DESGRACIADO! -Dijo esto mientras salía corriendo tras él, ignorando las súplicas a su hija de no hacerle nada a su novio.-

Kanato: -Estaba esperando a su hija, sentado en la cama de la habitación de la adolescente con Teddy en brazos, apretándolo con mucha fuerza contra su cuerpo. Su hija acababa de llegar de una fiesta, considerablemente tarde y se sorprendió al ver a su padre en su habitación.- Teddy quiere hablar contigo. Siéntate. -Comenzó a decirle con tono calmado y entonces sus manos comenzaron a temblar mientras que sus ojos se abrían como platos y se puso de pie.- ¡ME HA DICHO QUE LO HAZ HECHO HOY CON UN CHICO! ¿¡ES ESO CIERTO!? ¡NO! ¡TEDDY NO MIENTE! -Solloza.- ¿¡POR QUÉ ME MIENTES ASÍ!? ¿¡POR QUÉ LE MIENTES A TEDDY!?

Raito: -Como era de esperarse, Raito y su hija mayor tenían mucha confianza entre ellos. La adolescente decidió contarle a su padre que había tenido su primera experiencia sexual ya que pensó que lo entendería, y justo cuando ella terminó aquella temible frase para el castaño, éste escupió la leche que tenía en la boca y se manchó toda la barbilla.- ¿¡Q-qué!? ¿Q-quieres decir… que de verdad.. lo hiciste? ¡No, pero si tu eres taaaan inocente! ¿¡Por quéeee!?

Subaru: -Su hija acababa de llegar a la mansión y justo en ese momento, Subaru salió por la puerta principal, pasando por al lado de ella. Cuando su hija le preguntó que a dónde iba, se detuvo en seco y se giró para verla con sus imponentes ojos rojos.- Sé lo que hizo el b*stardo de tu novio. Felicidades, esa fue y será la última vez que podrá hacerlo, me encargaré de eso. -Gruñó, muy furioso, su hija se acercó de inmediato, intentando tranquilizar al impulsivo albino.-

Ruki: -Su hija pasaba por la biblioteca de la mansión cuando el Mukami pelinegro la llamó.- Detente ahí. Ven y sientate enfrente de mí. Sí, es una orden. -Apenas su hija le obedeció, Ruki cerró el libro que tenía en manos y se inclinó hacia enfrente con las manos entrelazadas.- Recibí una llamada de tu instituto; las cámaras de seguridad revelaron que te vieron manteniendo relaciones sexuales en los vestidores. Así que, de una vez te aviso, no tienes permiso de rezongar al respecto: estás castigada. Todo lo que te falta del semestre seguirás las clases en la mansión con maestros particulares, no puedes salir si no es con tu madre o conmigo y por favor, evítame la pena de asesinarlo y deja de hablarle al inútil con el que te acostaste. Es todo. Vete. 

(Kachiku, luego de que hayas visto mi reacción, te complaceré mandándole el saludo a tu amiga Lovinelle.)

Kou: ¡Heeeeey~! -El rubio se acercó a su hija con los brazos cruzados y un ligero puchero en los labios Detrás de él, estaba un hombre considerablemente alto y fornido.- No quiero que preguntes por qué, pero él estu nueeevo~ guardaespaldas. Nadie se te puede acercar a ti, en especial ese amiguito tuyo. -Su hija estaba asombrada por esa decisión tan de repente.- “¿Por qué”, preguntas. -Su voz se volvió baja y lúgubre, amenazante.- Porque sé lo que hiciste con él y no. Me . Agrada. 

Yuma: -Apenas su hija entró a la mansión, el castaño se estaba tronando las manos con una fiereza impresionante.- Tu novio te trajo, ¿verdad? -Al recibir un “sí” cómo respuesta proveniente de su hija, el Mukami gruñó por lo bajo.- Ese maldito…. -Masculló.- Dile que pase. Quiero hablar muy seriamente con él….

Azusa: -El menor de los Mukami estaba escuchando con mucha atención a su hija adolescente quien después de tener mucho valor, le contó a su padre por qué había llegado tan tarde la noche anterior.- Ya veo… Así que, es eso…. Bueno, me alegro de que hayas tenido la confianza, para contármelo… Pero…. Más importante… ¿Se cuidaron? …. No quiero que vayas a contagiarte de nada…. Si algo te pasara, no sé que haría…. -Dijo Azusa, más preocupado por el bienestar de su hija que por la situación en sí.- 

Carla: -Su hija subió furiosa a la habitación de Carla. Al notar que ella había entrado sin llamar a la puerta, alzó una ceja y suspiró con pesadez.- ¿Qué se te ofrece? -Su hija estaba furiosa, había escuchado un ruido proveniente del calabozo de su castillo y al bajar a ver qué era, se encontró con el chico con el que había salido hacia un par de noches, amarrado, sedado e inconsciente.- Ah, eso. Sí. Le pedí a Shin que lo trajera. -Escuchó con paciencia las quejas de su hija y luego bufó, regalándole una sonrisa burlona y retadora a la adolescente, como si no le importara en lo más mínimo.- Bueno, ahora pensarás dos veces antes de acostarte con cualquier persona sin tomar en cuenta consecuencias antes. 

Shin: -Pateo la puerta de la habitación de su hija sin avisar y tiró con brusquedad una prueba de embarazo que había encontrado en el cesto de basura del baño.- ¿¡PUEDES EXPLICARME QUÉ SIGNIFICA ESO!? -Gruñó con fuerza, furioso.- ¡NO! ¡Ni se te ocurra darme excusas tontas! ¿¡Cómo te atreviste a tener sexo con esa gente tan baja!? ¡Me decepcionas! -Salió sin más, estaba bastante enojado y en su mente, ya comenzaban a formarse ideas maquiavélicas acerca de una venganza contra el “desgraciado” chico que había osado llevarse la virginidad de su preciada hija.-

El cumpleaños de Acuario...

Noche de viernes, casa sola en la casa de Acuario. Sería una noche demasiado silenciosa y pacífica si en la acera solitaria no se escuchara a todo volumen el último sencillo de los Arctic Monkeys.

En la habitación, con apenas una lamparita de noche encendida iluminando la penumbra del ambiente, está Acuario tumbado boca arriba ignorando todo a su alrededor para concentrarse únicamente en sus cantos a todo pulmón de la última estrofa de Alex Turner.

Con los ojos cerrados, Acuario ignora que en la calle donde vive ha entrado un Mustang clásico haciendo rugir su motor tanto que es un milagro que la vieja amargada que vive a dos casas de la suya no haya salido a callar las risotadas que salen del automóvil rojo cereza. Aries que va conduciendo detiene el auto y se gira para chocar su cerveza con Leo, Capricornio y Escorpio que no han dejado de beber desde hace un par de horas.

Escorpio mensajea a Libra, está seguro que si no llegan los amigos de Leo, Libra se encargará de llenar la casa en menos de diez minutos.

Libra no tarda en responder el mensaje a Escorpio. Con Libra se unen Piscis, Cáncer y Géminis que estaba pasando una noche de videojuegos con Sagitario y viendo ánime. Libra solo tiene en mente pasar la noche con alguien aunque no está muy segura de con quién podría tener suerte.

Virgo en su casa no deja de gritarle a Tauro desesperado - ¿cómo puedes comer a estas horas? Estás por dormirte y… ¿no vas a contestar tu celular?.

Tauro solo rueda los ojos masticando con la boca llena y toma la llamada sin fijarse en la pantalla - ¿diga? - se atraganta cuando escucha la voz de Escorpio con esa maldita voz sexosa que tiene - ¿una fiesta? ¿Acuario está de cumpleaños? Ahí estaré - asegura con las mejillas sonrojadas  cortando la llamada.  

Escorpio sonríe triunfante al imaginar la vestimenta sexi con la que vería a Tauro esta noche. Suspira tomando una cerveza al recostarse en el sofá tratando de hacer sus fantasías algo más realista al tratar de adivinar qué color de tanga estaría usando Tauro. 

En el otro lado de la habitación se escuchan gritos ensordecedores que asustan un poco a Cáncer. Leo, Sagitario, Aries, Géminis y Acuario están discutiendo - ¿saben qué? Solo hay una forma de saberlo - los calla Virgo y les muestra la botella de tequila - yo empiezo - dice Acuario con decisión abriendo la botella comenzando a beber directamente de ella.

Capricornio solo los observa en silencio cruzado de brazos y rodando los ojos.

Piscis bailotea en la puerta de baño, ahí solo escucha ruidos raros pero no contestan ni Escorpio ni Tauro. Rendido, resopla y regresa a la fiesta encontrando a Libra apartada de la multitud mirando en silencio con su vaso en mano - creo que ya se salió esto de control, ¿no crees? - Libra asiente y acepta salir de ahí con Piscis.

Géminis, ya un poco borracho toma asiento en el sofá de cuero al lado de capricornio para darle una fuerte palmada en la espalda despertándolo. - ¿Ya terminaron su jueguito infantil? - Cuestiona enarcando una ceja sin poder evitar fijarse en el fuerte aliento a alcohol de su amigo Géminis. - En realidad, quisiera otro juego… contigo - Sus manos terminan en la pierna de Capricornio tensándolo al instante ante la repentina acción de su amigo.

A la mañana siguiente…

Con las pocas fuerzas de su cuerpo, Cáncer logra despertar encima del alfombrado al rededor de los cuerpos dormidos de Acuario, Virgo, Aries, Leo y Sagitario con un montón de botellas vacías de alcohol encima. -¿Dónde están todos? - Pregunta para sí misma al darse cuenta que faltaba parte de los invitados y algo le dice que el resto debió haberla pasado muy bien anoche en la fiesta.


Mientras tanto… Piscis y Libra continúan riendo y apagando velitas de cumpleaños entre pequeños y cómplices besos. Seguramente no se han dado cuenta ya que era de madrugada.

Tauro despierta bajo los brazos fornidos de Escorpio frotando sus ojos al percibir la figura de dos personas a los pies de la cama. - ¿Y ustedes?… ¿Qué estaban haciendo? - Se sorprende al ver a Capricornio desnudo arriba de Géminis durmiendo.


Duraznito&Galaxia-


“Descuido”~Drabble Wigetta

-Como aquella vez que fuimos a las vegas y Frank casi se apuesta hasta el alma —Se mofo Luzu, provocando que todos los que estábamos en aquella sala rieran a carcajadas por la exageración de este.

-Hostias tio— Dijo Frank tratando de calmar su risa — Pero como eres de mentiroso, apenas y jugué en el casino esa noche — Se defendió

Después de haber dado un largo recorrido por afueras del hotel para tomarnos fotos y apreciar la vista de la zona en la que nos encontramos, decidimos reunirnos todos en el mini-bar del lugar donde nos hospedamos.

Era increíble como todos nos encontrábamos ahí, hablando de trivialidades con luzu y lana, haciendo bromas con rubius y mangel, riendo a carcajadas con frank por todo y nada, platicar con alex acerca de mis nuevos proyectos, soportar los chistes de Samuel y reír a causa de lo malos que son. Extrañaba todo esto, hacia meses desde la ultima vez que estuvimos todos juntos. Era bueno que volviese a pasar.

-¿A que si Willy? — Me pregunto Frank, sacándome de mis pensamientos,

-Ah si, claro —Conteste distraído, realmente no tenia ni idea de que hablaban.

-Pero que dices chaval!, andas empanao’  —Se quejo Frank

-Deja al Willyreh, — Dijo mangel — No ves que esta pensando en su vegetita, hace mucho no se veían —Se burlo haciendo que toda la sangre se alojara en mi rostro en menos de un segundo

-Ya dejen a mi chiqui — Contesto Samuel a mis espaldas, sentí como se acercaba a mi y rodeaba mi cintura con uno de sus fornidos brazos. Los demás alzaron drámaticamente los brazos en señal de paz. Yo solo me limite a reír y negar con la cabeza.

Siguieron hablando de todo un poco después de lo acontecido, Samuel no se había alejado de mi ni un centímetro, tenía poyada su barbilla en mi hombro, desde que llegado a Chile no nos separábamos, había pasado tanto sin verle. Le extrañe demasiado.

Poco a poco, el sueño estaba llegando, por lo que veía era al único que le estaba afectando realmente el viaje,todos seguían hablando y haciendo bromas estúpidas. 

-Bueno, yo me retiro a dormir —Dije interrumpiendo a Rubius el cual contaba una de sus anécdotas — Descansen parguelas — sonreí — y lanita.

-Descansa Willy —Dijeron al unisono.

Una vez dentro de la habitación me dirigí al cuarto de baño a lavarme los dientes. El pensar que en unos días estaré en un show con todos mis amigos, conocer a subscriptores y demás. me ponía nervioso, y un brote de ansiedad nacía dentro de mi, era algo nuevo que haría y sin duda no me arrepentiría de tal experiencia.

Al acabar me dirigí al balcón, apreciando la vista de una parte de la ciudad, que a decir verdad era muy bonita. De repente sentí que unas manos me tapaban los ojos, conocía el tamaño y la textura de aquellas manos por lo que al segundo conteste.

-Samuel

-No, te equivocas soy un secuestrador—Contesto con la voz grave, rompiendo a reír después de unos segundos de haberlo dicho.

-Es que es tonto—Contesté tomando sus manos para quitarlas de mis ojos. me giré sobre mis talones para poder verlo de frente.

Nos miramos por unos segundos, que a mi parecer fue una eternidad, podía perderme en aquel café profundo por siglos, y no me importaría en lo absoluto, amaba contemplarlo, sus grandes ojos cafés, sus cejas arqueadas, su nariz respingona y su barba abultada, he de admitir que al principio odiaba aquella barba, pero me fui acoplando ya que el castaño es un cabezota de lo peor,

Samuel tomo mi barbilla y unió nuestros labios, los tomé con delicadeza, saboreandolos, con toda la paciencia y tiempo del mundo, nuestros labios se movían al compás del otro, era como si estuvieran hechos para encajar el uno con el otro, era perfecto

-Te extrañe tanto guille —Dijo Samuel una vez que separamos nuestras bocas y juntábamos nuestras frentes. Podía sentir su respiración irregular.

-Y yo a ti samu.—Tomé una de sus manos y aumentamos la distancia, del uno con el otro, para así contemplarlo mejor.

-Ya pronto estaremos juntos, y podremos dormir en la misma cama. podre abrazarte y besarte cuantas veces quiera —Dijo haciéndome sonreír mientras dibujaba patrones imaginarios en su mano. Tomo mi mentón y alzó mi rostro para verle, tenia esa mirada con la cual me hacia desfallecer, sentía que me atravesaba, me sentía tan pequeño y vulnerable cuando me miraba de aquella forma.

-Te amo— me susurro

-Te amo más —Le conteste de igual forma.

-WIGETTA — Oímos a lo lejos, haciendo que por inercia separáramos nuestras manos y volteáramos hacia el balcón. Se encontraban unos pocos fans observándonos desde lo bajo.

-Buena trabajo Willy, Tumblr explotará por tu culpa —Me dijo Samuel soltando una risotada mientras entraba a la habitación —Lo que nos esperaba…

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

OMG, hace mucho no escribía, se siente tan bien *-*

Pues con todo este lío de que dicen que se tomaron de las manos y la wea, se me ocurrió esto.

Que tengan un excelente día z4…

'BRING YOUR BODY' Parte Uno -Completo-

Nota: Este fic no me pertenece, todos los créditos para su autora, pueden leer el fic original aquí xxxxx

Sumario: Louis es un estudiante de universidad que trabaja como stripper para pagar por su cuenta. Una noche, su profesor de Inglés, Harry, está ahí y Louis entra en pánico, porque no quería que nadie se entere de lo que hace. Él está de acuerdo de hacer lo que sea para que Harry no diga nada.

Etiquetas: Estudiante/Profesor, Consentimiento Dudoso, Universo Alterno.

Notas: Como les había prometido, aquí esta la primera parte de esta secuela, espero que les guste :) xx

Leer más →

dibujantederaresas  asked:

Ennard porque parece que tuvieras cara de bebe o de niño chico? Sin ofender ni nada :3, en serio te veo como un niño y eres tan alto y fornido o como se diga

-Spoiler?-

parece que ennard tiene la voz de la hija de william

Jack y Rose (# Willy pasado de copas)

Cuando Samuel entró en casa esa noche,  pensando en darle una sorpresa a su compañero, jamás pudo saber lo que se encontraría.


No habían hombres desnudos corriendo por todo el salón y eso lo hizo suspirar de alivio. Tampoco había algún cadáver y mucho menos ancianas raptadas para ser sacrificadas en algún ritual.


…¿O tal vez eran vírgenes las que se sacrificaban?


Sacudió la cabeza. Eso no era lo importante. Guillermo estaba solo y sin manchas de sangre. ¿Entonces qué era lo que sorprendió a Samuel?


Simple: 4 botellas de Whisky vacías junto al cuerpo, medio desnudo y tirado en el suelo, de Willy.


Y eran solo las 9 de la noche. Pensó frustrado.

¿Dónde demonios estaban las supuestas 12 uvas? Se acercó silenciosamente y se agachó hasta la altura del menor, sacudiendo su hombro en un intento desesperado de despertarlo.


- Willy- Lo llamó con voz suave.- Despierta cabezón-


Guillermo dio un respingo en su lugar antes de sonreír - Hola amor…- Lo saludó, con una sonrisa boba en los labios.


Samuel pestañeó varias veces. ¿Amor? ¿Qué mierda era eso?


- ¿Willy?-


- No, soy Rose.- Exclamó enojado.- ¿Quién es ese Willy? ¿Me estás engañando con alguien más?- Y abrió los ojos, mostrándole a Samuel un brillo desconocido.


Estaba borracho. No, borracho era poco. Estaba borrachisimo.


Samuel suspiró resignado. No le quedaba de otra. - Claro que no cariño, tú eres el único amor de mi vida.- Respondió, estrangulándose con su propia saliva.


Guillermo se echó a reír. - Oh, gracias tesorito. Yo sé que soy lo mejor que te ha pasado en la vida. - Le dio 3 palmeaditas en el rostro, sonriendo satisfecho.


El mayor tuvo que contenerse lo mejor que pudo para no lanzarlo por la ventana. Se agachó y lo cogió entre los brazos.- Claro mi amor, pero vamos a dormir ahora. Toda tu belleza necesita descansar.- Espetó jocoso e irónico.


- ¡Que detalle de tu parte, mi Jack!- Samuel ahogó una maldición.


Cuando llegaron al cuarto, el mayor lo puso sobre la cama y lo arropó de mala gana. Mañana se las pagaría todas.- Ahora duerme.- Le ordenó, con cansancio.


- Hasta mañana amor…- Susurró Guillermo. Su voz suave provocó un sonrojo en el rostro de Samuel, que sentía el corazón bombearle con fuerza en el pecho.


Se dio la vuelta, dispuesto a irse, pero Guillermo lo jaló del brazo y le estampó un beso muy breve en los labios. Samuel permaneció inmóvil, con los ojos abiertos hasta más no poder. Cuando los labios de Guillermo se separaron, el menor soltó un suspiro muy enamorado. - Oh Jack cuanto te amo…- chilló con voz aguda. Y Samuel despertó de su sueño, recordando lo qué estaba pasando.


Se levantó de golpe y sin decirle nada se fue al salón. Dormiría en el sofá, no le quedaba de otra. Porque dormir con Willy borracho…


NI HABLAR, pensó furioso.


No sabía por qué estaba furioso. No le había hecho nada. Sabía que Willy estaba borracho y no sabía lo qué hacía. ¿Entonces qué? Le preguntó una vocesita en su cabeza.


Suspiró, masajeando su cara para aliviar el estrés. En verdad no sabía que le pasaba y eso lo molestaba aún más.

Tropezó con una de las botellas en el suelo y se agarró a la mesa para no caer. Al hacerlo, sus manos dieron con algo liso y delgado. ¿Una carta? Se preguntó, pasando sus dedos sobre la hoja de papel. ¡Es la letra de Willy! Reconoció y, con la curiosidad haciendo mella en él, empezó a leer lo que estaba escrito.


“ Querido 2016, estos son mis propósitos para ti:


1. Nadar con las tortugas.


2. Convenser a mi madre, mi hermana y todo el mundo que NO SOY CHINO.


Samuel no pudo evitar reír ante ese propósito. Hasta se sintió un poco en culpa por formar parte del grupo de personas que se burlaban de él por eso.

Bueno solo un poquito en culpa.


Siguió leyendo.


3. Tener el honor de hacer un vídeojuego todo mío.


4. Ir al gimnasio.


Vegetta se río otra vez. Parecía el típico chico flaquito que quería parecer más fuerte con un poco de musculatura en los brazos. Pero Willy no lo necesitaba. Willy estaba bien así. Estaba… Perfecto. Pensó sonrojándose al instante. Joder, estaba pensando tonterías.


5. Dar lo mejor de mi, siempre y siempre, para mis suscriptores. Sin faltas.


Y es que ya lo hace. Vegetta no pudo evitar pensarlo.


6. Lanzarme con paracaídas con Vegetta.


7. Seguir escribiendo otros libros con Vegetta.


8. Aprender a decir algo al respecto cuando algo no me gusta o me hace daño.


Sintió un nudo en la garganta. Los últimos propósitos lo habían dejado sin aliento, totalmente. ¿Qué tan poco conocía a Willy para qué esas lineas lo sorprendieran tanto? Él sabía que Willy había tenido que pasar por muchos problemas, pero cuando lo llamaba el menor siempre sonaba alegre, tal vez un poco borde, pero eso era normal.  Mentalmente se prometió tener más cuidado con los sentimientos del menor. Luego, siguió con la lectura.


Había solo una última cosa y, para su sorpresa, estaba tachada y manchada. Reconoció en algunas manchas el claro olor del alcohol y en las restantes pudo distinguir un olor muy común.


Lágrimas…


9. Quiero que Vegetta sea mi Leonardo Di Caprio.   


Bajo la línea, había escrito algo en letras grandes “ Y SER SEME”. Por mala  escritura  dedujo que esas últimas líneas las había escrito ya borracho.


Sintió algo sobre su espalda y dio un respingo, dando al mismo tiempo un salto que lo hizo caerse de la silla.


- ¿Vegetta?- Preguntó la voz adormillada y ronca del menor.


Samuel se levantó de golpe y se sacudió como pudo. - Willy, compañero… ¿Qué horas son? ¿No estabas dormido?- Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo y Willy lo notó, algo extrañado.


- ¿Qué estabas haciendo?- La mirada de Willy estaba llena de desconcierto y Vegetta entendió que la borrachera se le había bajado.


- ¿Yo?- Preguntó, fingiendo demencia.


- No, Luzu.- Dijo irónico y Samuel soltó una risita. - ¿Qué hacías y sobre todo… Qué haces aquí?


Samuel empezó a caminar por el salón, haciéndose el interesante.- Bueno Willy… Existe una respuesta para todo. ¿Quieres saberla?-


Le sonrió con malicia, a lo que Willy no pudo evitar sonrojarse.- ¿Estás borracho Samuel?-


Otra risa escapó de los labios del mayor.- Curioso que me lo preguntes  señor “ Me tomo 4 botellas de whisky, aunque sea cabeza de pollo, porque ya tengo 22 años y es Año Nuevo.”-


El sonrojo en el rostro de Willy aumentó. Agachó la cabeza, dejando que las sombras de la noche lo cubrieran.- No lo entiendes…- Susurró, con las lágrimas amenazando salirle de nuevo por los ojos. Y la risita de Samuel lo obligó a apretar los puños, dispuesto a reventarle la cara con todas sus fuerzas.


Pero no le dio tiempo. Vegetta lo cogió entre sus brazos y lo abrazó con dulzura, provocándole casi un infarto. - Tienes razón.- Le susurró al oído con voz queda - Pero tenemos todo el 2016 para entendernos… Ojitos chinos.-


La cara de Willy se puso rojisima - ¡Leíste mis propósitos! ¡Vegetta eres una mierda! ¡Como puedes burlarte así de mi! - Le gritó, empezando a pegarle en el pecho en un vano intento de alejarse.


Vegetta lo apretó más fuerte.- Malcriado.-


- ¡Déjame! ¡Imbécil!-


- Venga amor…-


- Y no me llames… ¿Amor?- Los recuerdos le llegaron a la mente como un balde de agua fría en pleno invierno.- Oh mierda…- La vergüenza lo pudo tanto que dejó de pegarle.


El aliento de Vegetta sobre su oído le provocó un escalofrío. - ¿Sabes Willy? Eres un pésimo bebedor y una pésima Rose… Rose no le pega a Leonardo Di Caprio.- Le reprochó divertido.


Escondió la cara en el pecho de Samuel y se sintió protegido, como nunca antes. - Pues tú tampoco eres Leonardo Di Caprio… Idiota.-


Vegetta le cogió el mentón con los dedos y lo obligó a mirarlo a los ojos.- Pero puedo intentarlo…-


Y lo hizo. Le dio un merecido beso en los labios, un beso de película, con el sonido del reloj cubriendo el gemido ahogado en los labios del mayor. Se aferraron como si la vida se les fuera en ello y continuaron a besarse con pasión, devorándose los labios como quien acaba de descubrir por primera vez el agua.


El mejor beso de su vida…


- Feliz año nuevo…- Le susurró el mayor - ¿Vamos al coche?- Le preguntó con voz suadente. La camisa se le pegaba seductoramente al pecho bien fornido.


- ¿Al coche?- Repitió incrédulo el menor, que se moría de ganas de hacer de todo menos que ir a quien sabe donde con el coche.


- Si, hombre. Ahí hicieron el amor Jack y Rose. Uff, todo te tengo que enseñar.-


Willy le dio otro golpe.- Imbécil…-


Samuel sonrió, adentrando las manos por debajo de su camisa, provocándole un suspiro.- Pero me quieres…-


Se volvieron a besar, con ganas de consumir sus vidas de esa manera. Caminaron hasta el cuarto y cuando Vegetta empezaba a desvertirse…


- ¿Vegetta?-


- Dime, cariño.-


- ¿En los propósitos no estaba escrito… Otra cosa? Digo, algo que hace rima con Semen…-


Samuel tragó seco.


Mierda.


________________________________________ 

Ultima  vez que uso la computadora, va como el culo TnT

Dedicado con mucho amor a mi hermosa @guijeta​, porque ella sabe que Leonardo Di Caprio es el amor platónico de Willy z4

Ultimo fanfic del ano… ( No me deja poner la “gne cosa esa” este aparato >8C )

2016, sé bueno con los youtubers y el fandom.

Z4

No acepto| One Shot| Wigetta

El Sol brilla irradiando su luz, en lo más alto del cielo azul, los pájaros cantan creando una hermosa melodía, todo a tu alrededor está lleno de alegría y armonía. Pero no te haz dado cuenta que en una iglesia de aquel lugar se esta llevando a cabo una boda ¿Quieres ir? Pues acerquemonos. Recorremos calles y barrios, vemos niños jugando, parejas conviviendo y familias disfrutando.

Entonces finalmente paramos…

Una construcción se alza ante nuestros ojos, hecha de tabiques de piedra de distintos orígenes y kilos de cemento, sus cristales son mosaicos bañados en diferentes colores con el propósito de crear aquellas imágenes religiosas, está rodeada de árboles grandes y pequeños y unos cientos de arbustos que toman diferentes formas, como cisnes, corazones, un sinfín de objetos o animales.

Ahora veamos más de cerca…

¿Que es lo primero que vez? Exacto, docenas de personas vestidas con los mejores vestidos y trajes que pudieron encontrar, peinados extravagantes, copetes de lado bañados en goma de peinar, olores dulces y penetrantes, gente bañada en la mejor joyería, pero lo que más destaca en ese lugar es un joven, su cuerpo es fornido, su altura rebasa a la mayoría de los invitados, porta un traje negro azabache, su camisa blanca, y una corbata de un morado para nada hostigoso a la vista. Su castaño cabello está muy bien peinado, sus manos le sudan y su semblante detona nerviosismo y ansias, la gente se saluda y lo saluda dándole las felicitaciones, sonríe nervioso y busca con la mirada a su mejor amigo.

Las campanas se hacen sonar, interrumpiendo la búsqueda del castaño, los nervios se elevan, está seguro que si no se controla, todos y cada uno de los invitados verían su desayuno en el suelo, la frente le brilla, gotas de sudor frío se dejan ver, las piernas le tiemblan siente que va a desfallecer.

Finalmente el sacerdote se digna a salir, junto con su monaguillo. Da la señal para que el novio y las familias pasen. Todos se ubican según su decisión pero el novio se para frente al altar. Aprovecha eso para seguir con su búsqueda, la noche anterior no le pudo decir todo y poco a la vez a su amigo.

Las campanas suenan de nuevo, las esperanzas se acaban, no hay vuelta atrás. La típica música que se escucha  para dar la bienvenida a la novia se escucha, las puertas de madera de roble se abren dejando ver a una bella mujer, su cuerpo es cubrido por un bello y largo vestido de un blanco muy puro, el velo le cubre la cara dejándonos difícil la tarea de ver su rostro,  su peinado consta de un chongo despeinado dejando a simple vista sus rizos castaños, en sus manos lleva un ramo de rosas blancas con brillos en ellas, en su cuello porta el collar de su madre que ha pasado de generación en generación y en su dedo anular se muestra un anillo de plata con un diamante rosado incrustado en su centro, seguramente un bello pero costoso anillo de unos cuantos millones de dólares.
Las lágrimas no se hacen esperar, todos son felices -bueno…casi todos- los aplausos y sollozos de felicidad retumban en toda la iglesia.

La novia recorre la alfombra roja -que fue puesta únicamente para ella- para posarse alado del castaño. Una lágrima cristalina recorre su mejilla, ella sabe mejor que nadie, que el brillo en los ojos del fornido no es para ella y esta triste  por interrumpir en un amor tan puro y único. La limpia rápidamente para no arruinar su maquillaje y en sus labios se forma la mejor y más falsa sonrisa que tiene.

La boda continua, esta vez con un pelinegro con ojos rasgados que esta a punto de romper en llanto por la escena que se encuentran ante él, no de felicidad, sino de impotencia, desagrado y tristeza. Sus ojos pican, se encuentran un poco hinchados y debajo de estos se encuentran las notorias marcas que dan a entender que no tuvo la mejor noche de su vida, sus mejillas abultadas están de un rojo carmín, su nariz despide mucosidad que rápidamente limpia con un pañuelo, mantiene la vista caída, no quiere alzarla, en lo más recóndito de su interior sabe que si la alza romperá en llanto liberado millones de emociones contenidas y creando una escena que ni él mismo quiere ver.

Finalmente el momento que todos han anhelado llego, Samuel voltea su vista hacia el público, primero fija su mirada en la persona que le roba cada suspiro, cada palabra, cada asoñación, ve que en su mirada el brillo desaparece cada vez más volviéndose casi tenue, su corazón se rompe en millones de pedazos difíciles de unir y pegar sabe muy bien que  Guillermo es la persona más dulce y tierna que ha conocido en el mundo y que no merece pasar por aquel sufrimiento, seguido de él se dirige hacia su madre, ella sabe lo que pasa por la cabeza de su hijo “¿En verdad estoy haciendo lo correcto? ¿Que siento realmente por Guillermo? ¿Es amor?¿Qué estoy dispuesto a hacer para poder estar con Guillermo? ¿Renunciar a mi fortuna?“  ella solo quiere que su hijo tenga lo que cualquier persona desea: felicidad y también sabe, que casando a su hijo solo por negocios departe de su padre nunca la alcanzará, ella solo aciente indicándole que cualquier decisión que tome, estaria de acuerdo y conforme.
De nuevo su vista se posa en él culpable que le arrebato el corazón, en él que a susurros dejo ir cada una de sus emociones en una simple palabra te amo, en él único culpable de tener en este momento una lucha interior. Al ver que no se había dado cuenta que lo estaba mirando volteo su vista hacia la bella mujer que sabia muy bien en lo que pensaba. Y las palabras que Guillermo nunca quiso escuchar salieron del sacerdote con la seriedad a tope.

–Estefanía Elizabeth Marqués García, acepta como esposo a Samuel De Luque como tú legítimo esposo, para respetarlo y amarlo en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y la pobreza?- todos atentos a su repuesta se llevaron una gran sorpresa, cuando la novia soltó las manos -que anteriormente sujetaba- de su futuro esposo, y en un simple susurro que fue casi inaudible dio su repuesta

–No- muchos se sorprendieron formando con sus labios una perfecta "o”, otros mostraban en su rostro una notable desilusión y inconformidad, los padres del novio y de la novia se mostraban tristes y enojados -exceptuando por uno- que tenia una gran sonrisa pintada en sus labios, Guillermo quien esperaba un “Si” por respuesta y que se mantenía hasta el momento con la mirada cabizcaida la alzó rápidamente topandose con las orbes chocolate que tenían una notable confusión pero también tenia un toque de felicidad. En su interior todo se revolvió dejando que las molestas mariposas se desataran en una estrepitosa tormenta. Sus labios tomaron una forma curvada hacia arriba se mordió su labio inferior para no dejar a la vista su notable felicidad y alegría.

–Estefanía ¿Acaso te has vuelto loca?- el padre de la novia se levanto repentinamente, tomando él brazo de su hija con fuerza, ella hizo una mueca de dolor pero pudo decir las palabras que llevaba pensando desde que se puso aquel vestido.

–No estoy loca y nunca lo estaré, solo que yo no me puedo casar con un hombre al cual su corazón no me pertenece, el cual nunca me querrá o amara, además yo no puedo destruir una hermosa relación solo porque tu tengas problemas, padre- la última palabra la escupía con rabia y odio, por culpa de su padre, tuvo que dejar a su primer y único amor. Se soltó de su agarre y camino con toda seguridad hacia las últimas bancas de la iglesia en donde el pelinegro se encontraba, tomo su mano y lo arrastro por la alfombra ya que no se dignaba a caminar. Cuando llegaron a donde se encontraba Samuel, lo tomo de la espalda dando pequeños empujones para que se acercará a él, lo dejo a una considerable distancia en donde ellos se miraban a los ojos perdiéndose en los del otro. Los colores se le subían a Guillermo, Samuel solo sonreía con ternura por la imagen que le ofrecía el de ojos rasgados. No aguantando la distancia el castaño tomo las riendas y de un rápido movimiento envolvió los labios rosados del menor en un dulce beso, todo lo que los rodeaba desaparición quedando solo ellos en su burbuja, perdidos en el sabor del otro.

–Él si merece su amor, así que dejen de joder y déjalos ser felices- tomo los extremos de su vestido y salio corriendo de la inglesa, se sentía libre, no importaba si quedaban en la pobreza, solo quería ser feliz.

Y es así que en un dulce beso, una novia libre y una amor unido termina esta boda.

Sin duda alguna, la mejor boda a la que asistí….

———————————–
¡Hola! ¿Que tal?, bueno les traigo un nuevo shot, se que me he encontrado algo inactiva, pero he tenido problemas familiares y lo único que ocupaba mi mente eran problemas y más problema 😡. Tome como inspiración un corto, si salio feo, lo siento. Espero que les guste la forma de narrar.
Por el momento me despido, los quiero mucho y les quiero agradecer a las 260 pandicornias y pandicornios, ya somos una gran familia.
De todo corazón les envío abrazos de oso y besos de miel.

Atte: Pandicornio-suave 💕💕

One-Shot – Wigetta (LEMMON) : Tarde calurosa…

Tenga linda dropstriangle xD a su bello pedido… me salio al pim pam, pero espero que le guste de todas formas XD

—————————————————————–

Era una tarde de calor en L.A. Tanto Willy como Vegetta se encontraban cada uno en su habitación grabando unos gameplays para luego editarlos.

La temperatura se empezó a hacer insoportable por lo que Vegetta decidió sacarse la remera y asi grabar más cómodo. Por su parte, Willy solo daba suspiros y trataba de soportar el calor.

Había la suficiente confianza entre ellos para andar casi sin ropa por toda la casa, Willy ya se había acostumbrado a ver a Vegetta de esa forma, aun asi a veces no podía evitar cuando el no lo miraba, quedarse embobado mirándole y aveces hasta morder su labio inconscientemente. Es que ese cuerpo era para morirse.

Esa tarde Willy había terminado de grabar y estaba por empezar a editar, cuando por la puerta aparece Vegetta sin remera.

- Willy, ¿quieres jugar? – pregunta Vegetta allí desde la puerta mientras intentaba secarse con la remera el sudor que corria lentamente por su pecho.

Willy se queda unos segundo embobado a esa imagen y logra reaccionar.

- Si, ¿Qué quieres hacer? – le miraba aun sentado.

- Ven a mi habitación. – vegetta se da la vuelta y se va.

Willy se levanta un poco nervioso sin saber porque y lo sigue, ambos se sientan uno al lado del otro viendo a que podían jugar.

El sudor seguía corriendo por el cuerpo de Vegetta y por la frente de Willy del cual ya comenzaba a sentirse mas incomodo por el calor que hacia.

- ¿Por qué no te sacas la remera? – Vegetta le mira de arriba abajo notando lo incomodo que se veía.

- Que me da vergüenza… - solo contesta con una sonrisa tonta.

- Pero que dices, todo este tiempo y no me tienes confianza ya! – Vegetta le agarra de su remera y comienza a sacársela el.

- Espera! Vegetta? – Willy avergonzado queda sin su remera.

Vegetta se le queda mirando fijamente. Willy tenia confianza en el, pero era muy timido para andar de esa manera, creo que desnudo solo estaba cuando tenia que ducharse.

- Deja de mirarme  o devuélveme la reme.. –

No termina de decir esto que siente unos suaves labios con los suyos y se separan segundos después viéndose a los ojos.

No sabían si era el calor del momento, el tenerse semidesnudos uno frente al otro, pero ambos sin timidez alguna vuelven a unir sus labios esta vez de manera más apasionada. Willy puso su mano en los cabellos de Vegetta, pasando sus dedos lentamente, y Vegetta pasa sus manos por sus caderas, subiendo lentamente hasta sus pezones, aun sin separar sus labios mientras sus lenguas seguían danzando entre ellas.

- Mhh… - Willy da un leve gemido entre sus labios, mientras que Vegetta masajeaba y pellizcaba sus pezones.

Entonces separando ahora sus labios, Vegetta lo sostiene levantándole y acostándolo sobre la cama. El queda allí recostado mientras que el fornido mayor al borde de la cama se despoja de sus pantalones y acto seguido, toma de los pantalones de Willy y con un rápido movimiento los baja por completo.

Se detuvo unos segundos a apreciar aquella imagen y con una sonrisa gatea lentamente acercándose a el.

- Vegetta… -

- Shh… dejame a mi… vamos a jugar -  

Entonces vuelven a fundirse en un beso, mientras que la mano de Vegetta baja hasta su miembro.

- Ah… -

Su mano comienza a masajearle suavemente aumentando sus movimientos. Vegetta coloca un beso en su mejilla y baja hasta su cuello donde comienza a dejar suaves y delicados besos mientras sigue masturbándole con su mano.

- Ah… Vegetta – Este se aferra a sus hombros mientras no puede evitar sonrojarse por completo y sentir un cosquilleo en todo su cuerpo.

El sudor recorría sus cuerpos. Vegetta sigue bajando sus labios hasta llegar a sus pezones y comenzar a mordelos.

- Ahh!! – sentía demasiada calor, era insoportable y exitante. – Vegetta…

Las manos de Willy acariciaban su cabellos mientras este seguía jugando con sus pezones y su mano seguía haciendo su trabajo.

- mmh.. ah! – Willy se sentía extasiado de calor pero no quería ser el único que disfrutara, entonces baja su mano hasta tomar el miembro de Vegetta. Este para y lo mira de manera lujuriosa.

- Hagámoslo más divertido. – Agarra del brazo a Willy y lo levanta, esta vez Vegetta se recuesta y coloca a Willy encima de el, este mirando a su miembro mientras que Vegetta masajeaba las nalgas de Willy.

- Ah!! Espera.. esta posición… - no podía evitar sentirse avergonzado.

- Vamos Willy, no querías que también yo disfrutara? – Samuel abre el cajón que se encontraba al lado de su cama, sacando una crema.

Willy sostiene el miembro de Samuel y lentamente comienza a meterlo en su boca.

- mmh.. asi Willy… - Vegetta mientras muerde su labio, coloca un poco de esa crema en su mano y luego comienza a introducir sus dedos en la entrada de Willy.

- Aaah!.. – tomándolo por sorpresa suelta un gemido aun sosteniendo el miembro de Vegetta en sus manos.

- Sigue Willy… - Este comienza a mover lentamente sus dedos mientras Willy intenta seguir introduciendo el miembro de Vegetta en su boca.

Sentia cosquilleo y una electricidad inexplicable en su cuerpo.

- Mmhh… ah.. – entre ruidos lujuriosos seguía Willy, mientras que Vegetta ya con tres dedos en el interior de Willy seguía masajeando.

- Mmm.. Willy… eres bueno.. ah.. –

- Aah!! – Willy se detiene en una electrizante sensación mientras se corria en el torso de Vegetta. – Ah… ah… - suspiraba completamente exitado.

- ¿Estas bien? – se detiene Vegetta mientras Willy lentamente le mira con un hilo de saliva desde su boca hasta el miembro de el.

- Tengo demasiada calor… -

Este le mira por unos segundos, mientras una gota de sudor cae lentamente por su frente y tuvo una idea. Se levanta sacándolo de encima a Willy le sostiene de las caderas, colocándolo arriba de el y lo levanta para sacarlo de la habitación.

- ¿Qué haces?! – Willy sorprendido ve como lo lleva al baño metiéndolo en la ducha para luego abrir el agua fría – aah! Esta fría!

- Mmh… - Vegetta lo calla de un beso mientras el agua ahora recorre sus cuerpos refrezcandolos.

Willy se apoya contra la pared mientras ahora Vegetta lo agarraba de sus caderas levándolo para lentamente irse introduciendo en el interior de Willy.

- Aaah!… – Este agarra con fuerza a Vegetta abrazandolo mientras sus uñas se clavan en la piel de su espalda.

- Relajate Willy… - le susurra en un oído.

Este se tranquiliza y comienza a dejar pequeños besos en su cuello, mientras Vegetta sigue introduciéndose mas y mas.

- Mmm.. Ah..! –

Logra introducirse por completo. Willy lo abrazaba con fuerza con brazos y piernas . Se veía realmente adorable.

- ¿Estas mas refrescado? – le vuelve a susurrar en el oído.

- Ya.. estoy bien… -

La ducha fría podría enfriar sus cuerpos, pero el calor interior que tenían ambos no podría enfriarse tan fácilmente.

- Muevete… - le susurra Willy en el oído, haciendo que este se sorprenda.

- Ya no estamos tan timidos parece… - suelta una sonrisa.

- Callate…

Y obedeciendo a sus demandas comienza a hacer lentos movimientos y cada vez comienza a acelerar la velocidad.

- Ah… ahh!! – Willy se sostiene con fuerzas con un placer nunca antes sentido en su vida.

- Mmh.. ah – Vegetta muerde su cuello mientras sigue moviéndose, dando fuertes estocadas tocando los sitios mas sensibles de Willy.

- Ahh!! Veg… Vegetta!! Aaah! –

Sus movimientos seguían, ambos estaban en completa sintonía sintiendo un calor que los quemaba por dentro.

- Willy… mmh –

- Aaah! Aah!! Me.. vengo… Vegetta!! – Este le abraza con mas fuerza.

- Juntos.. Willy..! –

Y sintiendo el orgasmo se terminan viniendo juntos…

Ambos ahora con una toalla en la cabeza estaban sentados en el sillón.

- Refrescado? – Pregunta Vegetta con una sonrisa tonta en su rostro.

- No se si con eso alguien puede refrescarse tonto… - le tira la toalla y se levanta para irse a su habitación.

- Esperame que aun tenemos que grabar un gameplay… - se levanta para seguirlo.

Mi nuevo vecino | Wigetta

PARTE 1 

-¡Guille! – La madre del aludido gritaba desde el piso inferior a su asocial hijo que estaba encerrado, como todos los días, en su habitación “Haciendo cosas en la web” como lo llamaba ella- ¡Ven! ¡Mira! ¡Hay nuevos vecinos!

Guillermo rodó los ojos y suspiró pesado. Estaba harto que su madre lo obligara a socializar con cada nuevo vecino que llegara ¡Que tenía 20 años! Él podía hacerlo solo, pero no quería, ese era el problema… La gente, las conversaciones cara a cara, desde hace un tiempo, que no eran lo suyo.

-¡Tienen un hijo, Guille! – Reprimió un bufido y se mantuvo viendo video en internet - ¡Que guapo es! ¡Como a ti te gustan!

Sus sentidos se activaron y su curiosidad pudo con él, aunque seguramente era una de sus artimañas para que acudiera a ella. Se asomó a la ventana temeroso y con mucho sigilo comenzó a recorrer cada rincón de la calle buscando al supuesto muchacho. Botó el aire de sus pulmones cuando no encontró lo que buscaba. Frunció el ceño decidido volver a su entretenida labor de ver a su youtuber favorito, pero entonces lo vio. Era castaño, musculoso, con una sonrisa de lo más hermosa, sus piernas largas, de buen porte y efectivamente, su madre tenía razón, era de todo su gusto. Sacudió su cabeza alejando sus pensamientos e intento sumergirse de nuevo en el mundo virtual pero no pudo contra su voluntad de mirar a aquel chico y se quedó en la ventana hasta que terminaron de entrar cada una de las cosas que habían en ese camión.

-¿Me acompañas a saludar? – Dijo su madre observándolo desde el marco de la puerta. Pegó un brinco porque no la había escuchado entrar y no sabía desde hace cuánto lo observaba con esa pícara sonrisa en sus labios. Su corazón comenzó a latir más rápido que de costumbre y la posibilidad de hablar con él, lo tentaban de sobremanera a acceder a la petición de su madre.

-Yo… - Lo pensó un segundo. Quizá si iba y lo conocía, podrían ser amigos… En el peor de los casos sería un arrogante que lo asqueara en el primer minuto. No perdía nada con arriesgarse ¿No?- Está bien, voy.

-Arréglate un poco, y me avisas cuando estés listo – Sonrió nuevamente. Se fue dando saltitos y cerrando la puerta detrás de ella. Sin duda su madre no parecía tal.

Corrió de un lado a otro. La ropa volaba por todos lados y ya se comenzaba a impacientar por no encontrar nada de su gusto, ya que, por más que fuera con la intensión de ser su amigo, si podía lograr algo más no se iba a negar. Cuando estuvo a punto de rendirse vio esos pantalones negros apretados que tanto le gustaban y tan bien le sentaban. Tomó una camiseta azul que se veía perfectamente bien en conjunto y sonrió victorioso. Fue al baño a arreglar su pelo y mirarse por última vez al espejo encontrándose con una grata imagen ante él.

Bajó las escaleras para toparse con los ojos orgullosos de su madre.

-Que hijo más guapo tengo- Dijo una vez estuvo a su lado.

-Por favor, no trates de hacerme ligar con el vecino…- Su madre frunció el ceño en señal de desaprobación –Si quiero algo con él, ya lo intentaré yo – Aplaudió satisfecha y se dirigieron a la casa del frente.

Cruzaron la calle y en seguida ya estaban en la puerta de sus nuevos vecinos. Guillermo trataba de esconder su nerviosismo pero solo lograba que su madre se burlara de él haciendo diversos comentarios con respecto al sexy vecino. Por fin, después de divertirse un rato con las reacciones de su hijo, la mujer, tocó el timbre.

La puerta de abrió luego de unos segundos, mostrando a un apuesto joven con una sonrisa en su rostro. Guillermo comenzó a subir su mirada lentamente recorriendo cada parte del cuerpo ajeno para finalmente encontrarse con los ojos del chico castaño. Una corriente eléctrica recorrió su cuerpo cuando finamente le dedico una sonrisa solo para él. El pelinegro mordió su labio inferior mientras que esbozaba una tímida sonrisa bajo la atenta mirada del contrario. Se quedaron unos cuantos minutos solo observándose hasta la madre del castaño apareció por detrás preguntando quien era.

-Disculpe, vivimos al frente– dijo la madre de Guillermo apuntando en dirección a su hogar –Quisimos venir a saludar a los nuevos vecinos.

-Oh, sí, claro, mi nombre es Clara, y este muchacho es mi hijo, Samuel – El aludido por fin prestó atención a la compañía de aquel joven tan hermoso a sus ojos.

-Hola – Le dedico una sonrisa pero sus ojos volvieron a enfocarse en el pelinegro en cuanto la respuesta fue recibida.

-¡Hola! Bueno, yo soy maría y este es mi hijo…

-Guillermo, mucho gusto – Dijo estirando su mano, lo que sorprendió absolutamente a la mujer que fue interrumpida “¿Guillermo siendo sociable? Parece que si le gustó este muchacho” pensó.

El musculoso recibió gustoso el gesto y apretó con fuerza la mano contraria, sonriendo. La verdad no sabía que pasaba o que tenía aquel hombre, pero por primera vez sus ojos se fijaban así en alguien.

Clara los hizo pasar para que conocieran a su esposo y hacer las presentaciones necesarias. Guillermo escuchaba atento como su madre le decía como era el barrio, y unas cuantas curiosidades de la zona, pero no perdía oportunidad para dedicar una sonrisa traviesa a aquel joven. Samuel por su parte desviaba la mirada del pelinegro solo cuando este le correspondía haciendo que su lado tímido, que ni él sabía que tenía, saliera a flote. Sin darse cuenta, ambos estaban siendo observados por una tercera persona que veía con cierta incredulidad la imagen que se le estaba presentando ante sus ojos… ¿Será verdad lo que estaba pasando por su cabeza?

Las presentaciones acabaron, y como es de costumbre, se dijeron que podían visitarse cuando quisieran y que cualquier cosa que necesitasen ya sabían dónde vivían. Sin duda había sido un comienzo especial para los dos ya que Guillermo fue, extrañamente, adorable, como no lo era desde hace mucho tiempo y Samuel, fue extrañamente tímido, algo muy impropio de su personalidad.

                                              ——***——

Era domingo, un día sumamente aburrido par Guillermo. Se levantó de su cama, dispuesto a abrir las cortinas para que la luz entrara y que los rayos de sol dieran en su rostro, era lo que más le gustaba de las mañanas. Estiró sus extremidades y luego de abrir, quedó totalmente congelado ante las hermosas vistas que tenía el día de hoy. Al otro lado de la calle, un fornido y semi-desnudo cuerpo se dejaba ver caminando de un lado a otro moviendo algunas cosas en su habitación. El pelinegro recorrió con sus ojos lo más que pudo, deleitándose con el castaño y lo guapo que era. Apoyó sus manos en el marco de la ventana mirando descaradamente sin importarle ser descubierto ¿Por qué no había rastro del Guillermo callado y que odia el mundo cuando veía a aquel muchacho? No tenía idea, pero algo tenía que lo hacía querer conocerlo más. Estuvo alrededor de 15 minutos observándolo, lo que le bastó para darse cuenta de lo detallista y perfeccionista que era Samuel. Rió cuando vio que pasó a llevar un objeto moviéndolo ligeramente de su lugar y que se tomó más de un minuto arreglando para que volviera a la posición exacta de antes.

En la otra casa, Samuel, sentía que alguien lo miraba pero no quería darse vuelta y encontrarse con él, sabía que era él. Cuando terminó de ordenar, decidió girarse con cierto “temor” y efectivamente lo vio. Sus mejillas se calentaron cuando notó que el contrario solo llevaba unos pantalones de dormir y que su torso estaba totalmente descubierto, era realmente hermoso. Sus cabellos estaban totalmente desordenados y su sonrisa seguía ahí, tentándolo. Guillermo, su vecino, levantó una mano saludándolo y tímidamente correspondió el gesto. El pelinegro se dio media vuelta dejando ver su espalda bien formada, y sí, estaban a unos cuantos metros de distancia pero no los suficientes como para que no pudiera notar lo bien que le sentaban esos pantalones. Se quitó esos pensamientos de la cabeza cuando se vio a sí mismo solo en ropa interior, sus mejillas se sonrojaron de sobre manera… ¡El vecino lo había visto caminando de un lado a otro y solo en ropa interior!

El día estaba siendo aburrido, había ido a correr y al gimnasio pero ya estaba de vuelta en la casa sin nada que hacer. Decidió dar una vuelta por el barrio para conocerlo mejor.

Las calles eran tranquilas y había pequeños arbolitos adornando los costados de las mismas. En realidad habían elegido un buen lugar para vivir, estaba feliz de haber cambiado de ambiente. Seguía caminando sin prestar mayor atención a la gente hasta que cierto pelinegro apareció del otro lado de la acera. Su corazón comenzó a palpitar más de lo que debería, y sus manos comenzaron a sudar… ¿Tanto le afectaba solo verlo? ¡Claro! La razón; lo había estado mirando mientras solo llevaba ropa interior ¿Qué se supone que tiene que hacer? ¿Preguntar si le quedaba bien? Naturalmente hubiera hecho eso, pero como se trataba de aquel hermoso muchacho, no hizo más que salir corriendo cuando Guillermo comenzó a caminar hacia él.

Y así estuvo toda la semana siguiente, escapando del menor, quien solo quería hablar con su sexy vecino nuevo.

                                              ——***——

Hace más de una semana que no volvía a escuchar la voz de aquel hombre de bellos ojos achinados, que, cabe decir, no salía de su cabeza. Observaba por su ventana su figura que se movía de un lado a otro al ritmo, supuso, de una canción. Se imaginaba como sería ser su amigo pero toda la timidez que no tenía con otra gente se acumulaba para salir justo cuando pensaba en hablarle.

Su móvil lo sacó de sus pensamientos y un mensaje lo hizo volver a la realidad, muy a su pesar.

Resopló. La verdad es que con su vecino rondando en su cabeza había olvidado completamente que tenía una novia con la que hablar. Su nombre era Camila, su pareja hace ya 3 años y medio. Una adorable morena de ojos verdes y piel de porcelana. Bellísima, como nunca antes había visto antes, claro, hasta cambiarse de casa y conocer a su lindo vecino. Ella era alta, esbelta y una sonrisa que tenía embobado a la mayoría de sus antiguos compañeros de facultad. Siempre había sido cariñosa rozando lo empalagoso. Todo entre ellos estaba estupendo hasta que sus celos comenzaron a hacerse excesivos hasta el punto de no dejarlo ir ni a una fiesta, alegando que era demasiado guapo para andar con sus amigos por ahí. Y claro que él le decía que no tenía esas facultades sobre él pero sus problemas al corazón eran una excusa de lo más efectiva alegando que no podía angustiarse o podría colapsar. La quería, mucho, pero la verdad es que la única razón por la que no terminaba con ella era por sus problemas de salud, eso ya no era amor, esa más bien una rutina de la que quería escapar. Se hizo los ánimos para responder el mensaje sin que notase lo ausente que estaba en realidad.

Lanzó su móvil en su cama sin esperar respuesta y cerró sus ojos. Estaba rendido, no quería seguir con esa farsa pero… ¿Había algo que pudiera hacer? No se arriesgaría a que algo le pasara a Camila, después de todo la consideraba una gran amiga y compañera. Fue hasta su ventana y la abrió para tomar un poco de aire llevándose una hermosa sorpresa… Guillermo estaba sentado en el marco de su ventana mirando las estrellas con unos cascos puestos y por como movía los labios, estaba cantando. Samuel sonrió ante la hermosa imagen que veían sus ojos, parecía uno de esos galanes de película de los que todos se enamoraban y tan inalcanzable como las estrellas que observaba. No lo dejaba de mirar y es que no entendía como una persona podía ser tan encantadora ¿Era incluso legal? Le parecía perfecto y casi podía asegurar que se había enamorado de él solo con verlo ¿Amor a primera vista? Quizá sí o quizá no, pero tenía la necesidad de saber más de él, de conocerlo y saber que pasaba por su mente, a veces tenía ganas de achuchar sus mejillas y besarlas.

“¿Pensará en mí como yo pienso en él? ¿Por qué me causa tantas sensaciones?” Otra vez sus pensamientos fueron interrumpidos pero esta vez de una manera sumamente agradable. Guillermo lo miraba con su cabeza ligeramente inclinada y sonriéndole. Su corazón comenzó a latir sin control cuando vio que con mucha agilidad bajaba por el tejado de su casa y caminaba hasta un árbol para luego llegar al suelo sin mucho esfuerzo. Siguió sus pasos hasta que lo tuvo a metros mirándolo desde abajo pidiendo permiso para subir.

-Hola – Dijo el castaño bajando al tejado tal como había hecho su vecino. Guillermo tomó eso como luz verde para escalar el árbol y llegar a donde estaba el sexy castaño.

-Hola, Samuel – Sonrió mirándolo. Ambos se sentaron sobre el tejado en completo silencio Se estaban mirando hasta que el pelinegro desvió sus ojos hasta el cielo

-¿Estabas viendo las estrellas? –Preguntó Samuel tratando de controlar sus nervios.

Sí, me encanta mirarlas ¿Sabes? Siempre me he preguntado si algún día podré ver una de cerca…

Samuel estaba fascinado con su voz, sus gestos, sus ojos, su nariz y sus labios, su todo. No dejaba de verlo prestando mínima atención a lo que decía. Sabía que tenía que dejar de mirar su boca pero le era imposible. Mordió su mejilla interna y se sintió avergonzado cuando fue descubierto.

-Hey, ¿Escuchaste algo de lo que dije? – Interrogó sonriente mientras que agitaba su mano delante de él haciendo que el mayor perdiera su capacidad de pensar racionalmente de a poco.

-¿Eh? Sí, las estrellas son bonitas… - Rascó su nuca quitando por fin sus ojos de esa tentación y sintiéndose estúpido por decir aquellas palabras.

-Vaya, que empane chaval… Vamos, entonces si no quieres hablar de las estrellas háblame de ti… ¿Samuel, Verdad? Ese día apenas conocí tu nombre y desde entonces no hemos hablado, además siento que me has estado evitando ¿Por qué?

-Yo… Yo, no lo sé – Suspiró y se dio por vencido. Por fin lo tenía al frente debía dejar de ser así. Se pasaba días pensando en conocerlo y mejor no desaprovecharía esta oportunidad– Simplemente hay algo en ti que me hace ser así, ser tímido, no sé… -El castaño se volvió loco cuando las mejillas del contrario se tiñeron de rojo y trató de esconder su sonrisa mirando el suelo. No se explicaba que se sintiera así de embobado por él sin conocerlo siquiera. -Y tienes razón no conozco nada de ti, ¿Qué te parece hacer una presentación rápida cada uno y después preguntar las dudas que tengamos del otro? – Lo miró sonriendo mientas que el pelinegro asentía. – Tú empiezas.

-Vale… - Respiró hondo y comenzó a hablar – Me llamo Guillermo Díaz, pero mis amigos me dicen Willy. Tengo 20 años, estoy estudiando para ser diseñador de videojuegos, vivo solo con mi madre porque mis padres se separaron cuando tenía 5 años. No me gusta la gente, la verdad no suelo hablar con casi nadie excepto con mis amigos de la Universidad, pero mayormente me la paso en internet… Me gusta mirar las estrellas, mucho. No sé qué más contarte la verdad… No soy una persona muy interesante. Ahora te toca…

-Bueno, yo soy Samuel, Samuel de Luque, 23 años, y aun no sé qué haré con mi carrera porque estaba estudiando allá donde vivíamos, pero pedí un traslado. Es medicina, pero no lo sé, ya no me emociona tanto como antes. Eh, ya conociste a mis padres… Suelo ser muy social, pero no confío mucho en la gente a decir verdad. Voy al gimnasio todos los días y los que no, salgo a correr, o a veces, cuando estoy muy estresado hago las dos cosas. Me gusta mirar por mi ventana – Miró de reojo a Guillermo quien seguía sonrojado. – Tenía muchos “amigos” allá, pero la verdad es que no extrañaré a ninguno.

-Vaya… ¿Cómo es eso de tu carrera? – Preguntó curioso. Era al primero con quien iba a hablar de eso.

- Es que desde siempre me dije a mi mismo que debía estudiar algo para ayudar y medicina me gustaba, mucho, pero últimamente solo quiero salir de ese ambiente, no me llena, no me siento feliz… Y no quiero decirles a mis padres, es algo confuso. – Rascó su nuca e hizo una mueca. Guillermo se quedó pensando unos segundos y luego habló.

-Creo que debes dejarlo – Dijo seguro.

-¿Qué dices? –

-Tu carrera… Si no te llena, si ya no te hace feliz, deberías dejarlo. Se supone que harás eso por el resto de tu vida, y si no te hace sentir completo no tiene sentido que sigas con ello… - Lo miró despreocupado inclinándose ligeramente hacia atrás, apoyándose en sus manos.

-No es tan fácil, ¿Sabes? A veces tenemos que dejar nuestra felicidad de lado por el bien de los que quieres…- Instantáneamente por su cabeza rondó su relación con Camila… ¿Y si le preguntaba qué opinaba?

-No creo que eso esté bien… ¿Por qué alguien más tendría que ser feliz a costa de que yo sea miserable? Además, si realmente ese alguien me quisiera ¿Sería feliz al saber que yo estoy mal?- Sus palabras de repente le sonaron coherentes – La gente tiene un mal concepto de querer…

-¿Para ti que es querer? – Sonrió como si estuviera esperando para responder esa pregunta.

-¿Se puede definir siquiera? Es muchas cosas; Felicidad, emoción, tristeza, esperanza, confusión… pero creo firmemente que si dos personas se quieren ninguno debería sacrificar su felicidad por el otro porque si, ejemplo, yo me entero que a costa de mi felicidad esa persona que quiero está siendo desdichado, me sentiré peor, porque por mi culpa una persona que aprecio está mal, triste o lo que sea… Creo que sería mejor buscar la felicidad juntos y que ambos sacrifiquemos cosas… ¿Qué crees tú?

-Bueno, viéndolo así tienes razón… - Dijo agachando la cabeza. No sabía qué hacer con su vida amorosa, y las palabras del menor lo confundían más.

Siguieron hablando por horas hasta que la madre de Guillermo apareció por la ventana viendo a su hijo del otro lado de la calle. El menor sonrió avergonzado y se despidió de Samuel bajando por el árbol tal y como había subido. El castaño se levantó y lo siguió porque quería saber su número de móvil. Una vez abajo un avergonzado Guillermo le entregó su móvil para que registrara su número telefónico, ya que Samuel había olvidado que el suyo descansaba en su cama.

-Me envías un mensaje para poder guardar tu número ¿Vale? – Guille asintió caminando en dirección a su casa. Su pulso estaba acelerado y por un impulso se detuvo en medió de la calle y volvió a donde estaba parado el castaño. Le plantó un suave beso en la mejilla y arrancó del lugar a toda leche mientras que Samuel quedaba totalmente embobado por la infantil acción del menor. Definitivamente no era normal lo que le pasaba con él.

Y esa noche, sería una de las tantas que pasarían juntos.

*-*-*-*-*-*

Three shot (? La verdad no sé que es xD pero espero que les guste ^^

Un besito grande, mañana la segunda parte :)

los quiero mucho <3    

 Wattpad: HanJi_In  

MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA PADRES -MINI FANFIC - WIGETTA

CAPITULO 10 

Narrado por Willy

¡MADRE MÍA! ¿Que es esto que esta en mi trasero? ¡ESTE TÍO ESTA LOCO!

 -¿¡Qué haces!?

- Willy… sácame el calentón…- Le escuche susurrarme, claro que con esa voz de ebrio cachondo era completamente sabido que este tío estaba queriendo tener sexo-

¿Es que es tonto? ¡Que yo no le voy a eso!

-¿¡Que dices!?- Conteste rápidamente mientras que me giraba para mirarle, notando ahí mismo como si estuviera delirando en parte y como también pareciera que estuviera plenamente cociente-

En esos momentos no supe que mas hacer, sabia que había bebido algo y la verdad que ya sospecho que tipo de cosas le habrán puesto a este tonto para ponerlo así…. el pensar que ahora, los disfraces y la situación, pintaban muy bien como para ligar aquí mismo, pues no me era cómodo, pero no se porque no me desagradaba del todo ¡QUE ESTA MAL EN MI!

-Willy…- Volvió a llamarme y cuando menos me di cuenta, lo tuve encima de mi, uniendo nuestros labios en un beso, que de primera me costo corresponder pero luego, por extraño que pareciera, le fui tomando gusto-

El único inconveniente de todo, es que claramente el miembro de Vegetta ya se estaba haciendo notar encima del mío, además de que estaba en desventaja ahora ¡Maldita falda!

Flash back

Esto es el colmo, chaval.

Primero vengo con la mejor intensión de que debemos ligar, convencido de que debo también darle una oportunidad a Vegetta como para que ambos también salgamos delante de nuestra ¨soltería¨ por así decirle ¡PERO MIRA LO QUE SACO POR HACERLE CASO!

Encima de eso el chaval se le ocurre venir a equivocarse y dejar de paso que nuestros hijos disfruten de esto, ostras ¿Por qué las cosas no pueden salir bien alguna vez? ¿Acaso todo lo que nos rodea últimamente tiene que ver con ser gay?

Es decir, no tengo nada en contra de estas personas y no es que me incomode el hecho de que mas de uno nos esta observando con cara de querer sacarnos la ropa o algo, no, a decir verdad mientras que me miren y no me hagan nada estoy contento… solo que el aguantar el teatro de Samuel enfrente de el bar no es de los mas sensatos, pues digo ¿Quién inventa que somos pareja solo para conseguir algo de beber? ¿Y como es que termino siendo el malo en esto?

Aun asi, pese a mi enojo por este teatrito, algo bueno se sacaba de esto y era que teníamos las bebidas gratis, por lo menos algo bueno debo decir que teníamos en este lugar.

-¿Bailamos?- Escuche de repente, haciendo que me volviera hacia donde aquella voz-

Fue en ese entonces cuando al ver bien, era un hombre que tenia un buen aspecto, era de cuerpo fornido, así como Vegetta pero esta no tenia cara de tonto, por suerte. Tampoco había captado bien el hecho de que a quien le preguntaba era a mi y pues, no sabia como reacciona, jamás había recibido este tipo de propuesta, y era obvio que estábamos aquí para disimular por nuestros hijos.

-Em…-Murmure, esperando un milagro para salvarme o aunque sea una idea inteligente para salir de esta - Yo…

-Esta conmigo- ¡Brillante! Ahora la empeoramos mas y este tío cree que si soy gay ¡Que no me sale nada bien hoy!-

-Aun así ¿Quieres bailar?-  –

-Que dije que…

-Claro…

-¿¡Que!?- Dije, claro que sorprendido ¿Acaso Willy no sabe donde se esta metiendo?- ¿Enserio, Chaval?

Era obvio que lo estaba haciendo por que este tonto se creía mi dueño y eso no es así, yo soy libre, ni necesito hacerle entender a Samuel que las cosas no son como el cree entonces mejor me arriesgo a salir a bailar con este tipo. Aunque tengo muy mal presentimiento de todo esto.

No falto mucho cuando decidimos irnos hacia aquella pista y en medio, solo nos dispusimos a bailar. Al comienzo sentí como si esto fuera un baile normal entre dos amigos que salen y eso, por que nos manteníamos muy alejados el uno del otro, además, debo agradecer que este tío respetaba mi espacio pues cuando el se solía acercar a mi, yo me alejaba un poco mas, por lo que no decía nada, solo se quedaba aun en su lugar.

Entre las canciones y eso, creo que habremos tomado dos vasos , no tome tanto como para decir que estaba ebrio, pero digamos que últimamente estoy pésimo con esto de la bebida, pues ya me sentía algo alegre y creo que fue tan obvio, que necesite que me sostuviera por la cintura , sintiendo los brazos de aquel por mi cintura mientras que nos poníamos a bailar en son de la música, en plan parejas que ligan, por que así era, estábamos mirándonos mientras que bailábamos.

-¡ESTO NO ESTA BIEN!- Me repitió un voz en mi cabeza, pero cuando quise darme cuenta de ello, sentí como se acerco a mí para robarme un beso-

¿Qué si flipe con eso? Pues si, bastante.

No puedo creer que esto me este pasando a mi, mas que nada porque no me espere que el beso que fuera robado esta noche seria viniendo de un tío que apenas conocí en una noche ¡Que esto no es normal!

-Eh.. –Reí, intentando sonar lo menos borde posible- Eso no esta bien…

- ¿Por qué? -  Murmuro cerca de mi  rostro, lo que me hizo permanecer alerta- ¿Por el tío de antes?  

-¿Samuel?- ¿Qué tiene que ver en esto?

-Así que así se llama – Volvió a comentarme, sabiendo llevarme entre la música- ¿Es tu novio, no?

-¿¡Novio!? -¿¡Qué dice!? ¿Desde cuando me había ligado con el y no me di cuenta?-

Entonces, después de analizar eso unos segundos recordé perfectamente que antes el había hablado de que estábamos ¨intentándolo¨, tal vez este chaval escucho algo de aquella conversación y esta armando sus conclusiones de todo esto… ya me lo puedo imaginar.

¡Vegetta después de esto te estampare contra la pared, chaval! ¡Lo juro!

-Si… El es mi novio pero…

-Pero ninguno es fiel ¿No? – Me respondió, haciéndome sorprender. No pensé que así nos viéramos con el-

-¿Qué quieres decir? ¿Qué no nos amamos? –No se porque no estaba muy contento con imaginar que la gente nos veía como si no nos quisiéramos o algo-

Digo, no es que nos amaramos ni nada pero tampoco es que no le tuviera aprecio por el o algo, no es tan difícil el decir que nos queremos, son mas de 18 años que nos conocemos, ni hablar que estuvimos al lado del otro cuando la paternidad nos llego y siempre hemos tenido apoyo mutuo, en el buen sentido, eh.

-No es que no sea amen, pueden amarse pero sus ganas de estar con otros son obvias

¡Vaya tela, así que ahora somos unos jodidos infieles de la hostia! ¿Qué buen concepto tienen, no?

-Además el parece que se olvido de ti –Y fue ahí cuando me señalo hacia atrás de mi , haciendo que me volviera, notando claro como aquel chaval de la barra estaba llevándose a Samuel hacia quien sabe donde-

-¿¡QUE ES ESTO!? – Grite de pura sorpresa, además de que no podía entender como es que el tío era tan tonto de dejarse llevar por el- ¿En que cosas esta pensando?

-Quizás vayan a follar

-¿¡Follar!? – Volví a sorprenderme, pero esta vez mirándole- ¿Cómo pueden follar en un lugar como este?

-¿Acaso no sabes que al lado de esto hay un motel? – Me dijo, notando seguro en ese momento que yo era turista, pues mi cara pintaba miles de colores-  Al lado de esto, digamos que abriendo una puerta vas directamente hacia aquel motel, todos los que frecuentamos este lugar nos ayudamos mucho con eso, creo que ya sabes de lo que hablo

-Demonios…

No se porque pero ahora mismo estoy cabreado y no logro entenderme, ni porque el hecho de pensar que el insuficiente mental de Vegetta esta ahora mismo disfrutando mientras que yo me tengo que quedar aquí ¿¡ACASO NO SE SUPONE QUE ESTAMOS EN ESTO JUNTOS!? ¡EL NO VA A DISFRUTAR NI DE COÑA!

-¿Dónde es esa puerta? – Dije rápidamente, sorprendiendo claro a aquel tío-

-¿Quieres ir? –Me pregunto, a lo que no dude en contestar con un asentir de mi cabeza-

En ese momento no iba a dudar en nada, menos aun en encontrarme con el y poder cortarle su rollo. Además no puedo creer que Samuel se muestre dispuesto a este tipo de cosas y más aun con un tío, joder ¿Acaso se volvió gay?

Aunque, si me pongo a pensar en todo y en la situación de este día,  era como decir que esto me afirmaba claramente mis sospechas… Vegetta también es gay y jamás me lo ha dicho.

-¡Ahora entiendo porque acepto tan fácil lo de nuestros hijos!- Dije, claro que pensando en voz alta. Otro error-

-¿Tienen hijos?- Me pregunto, haciendo que obviamente negara-

-Es una manera de decir- No iba a explicarle a un desconocido lo que era y que era mi vida. Preferí solo omitir el tema-

Sin mas, solo me deje guiar por aquel sujeto hacia donde supuestamente seria ese motel, encontrándome con la puerta y claro que al abrirla, lo primero que note fueron los pasillo, donde casualmente pude divisar cuando entraron Vegetta y aquel sujeto a la habitación.

-¡Pringao!- Grite, pero no pudo escucharme al parecer-

Me quise encaminar hacia el lugar, pero fui detenido por un guardia que me devolvió rápidamente a donde ingrese, junto con aquel tío que me había guiado hasta aquí en primer lugar.

-¿Qué hace’?- Le pregunte, mientras que soltaba mi brazo-

-No puedes entrar aquí- Fue lo único que me contesto ese hombre serio y con un cuerpo claramente mayor que el mío-

- Uno, tienes que estar disfrazado y dos, tienes que venir con pareja – Me recalco, como si estas fueran las reglas del lugar-

Es que nada en este lugar podía ser normal ¿Verdad?

Por eso y aprovechando a aquel tío, solo dije que nosotros veníamos juntos, entonces claramente fuimos guiados a dos camarines donde al entrar había ya dos disfraces colgados, en el mío, lastimosamente para mi desgracia, había un disfraz de mucama y en el otro de enfermera

-¡ES QUE ESTOS CHAVALES NO PIENSAN! –Reproche con todo el enojo posible, además de que no quería ninguno de los dos-

Pero bueno, termine de optar por la primera por que ni de coña me elegiría el segundo, tenia apenas el suficiente largo para cubrirme el bóxer, en cambio el de mucama por lo menos lograba darme mas seguridad de que no se me vería nada.

No me tarde mucho en vestir, por que mi plan en primer momento era correr rápidamente antes de que el otro tío saliera e irme a buscar a ese tonto y gracias a dios cuando abrí mi cambiador no estaba fuera, ni tampoco logre divisar al guardia

-Esta es mi oportunidad- susurre en voz baja, saliendo de aquel sector rápidamente para llegar a la habitación donde supuestamente estaría esos dos. Primero dude mucho que hacer, pero cuando pensé que toda la culpa de que este así era de Vegetta, no dude en patear la puerta y abrirla-¡VEGETTA!- Grite claramente para hacerme presencia en la habitación y también para que fuera lo que fuera, al abrir, se terminara ahí mismo. Por suerte no vi mucho o por lo menos todos los presenten tenían ropa gracias a dios- ¿Se puede saber que haces, Chaval?

FIN DEL FLASH BACK

Y así es como todo esto comenzó ¿Cómo es que termine con este tío encima de mí?

Mientras que lo analizaba mas me llenaba de preguntas sin sentido pues a veces era complicado el respirar entre aquellos firmes labios que me besaban y mordían, Samuel estaba poniendo tanto ímpetu mientras que disfrutaba al parecer de nuestros roces de pelvis, que se iba haciendo intensos en cuestión de segundos.

¡No me quiero poner palote! ¡Dios mío que alguien me saque de esta situación!

-Ve…Veg…-Tratarte de articular mientras que con mis manos, empujaba su pecho que parecía ser firme, porque no lograba hacer mucho-

En este momento es cuando odio decir que el maldito chaval tiene un cuerpo de envidia, tener músculos y pesar más que yo me estaba jugando en contra ahora ¡Porque no fui al gimnasio!

Sinceramente no sabia que hacer, no se que hacer mejor dicho, estoy consternado mientras que puedo saborear sus labios y presenciar como sus manos se deslizan en mis piernas ¡EH! ¿¡EN MIS PIERNAS!? ¡Que me esta tocando!

-Vege…-Trate de volver a interrumpir esto pero nada, el seguí empecinado en comerme y mas que nada por sus labios que seguro me dejarían con la boca completamente hinchada-

Fue ahí cuando comprendí que debía hacer, por fin. No perdí mucho tiempo como para morderle con fuerza uno de sus labios haciendo que claramente se separara de mi y se quejara, había logrado aunque sea respirar…eso es un progreso.

-¡Willy! ¡Tío!- Me reprocho, en lo que limpiaba el poco sangrado en su labio inferior-

- ¡Te lo mereces por tonto!- Dije, moviéndome para que callera a un lado de la cama-

Al fin de cuentas lo había desconcentrado y eso me permitió, claro,  que agregado a su borrachera, termine por quitarlo de encima. Por fin con un poco de aire y con mi cuerpo completamente entumecido aun por las sensación extrañas que estaba sintiendo hace un momento, solo me gire para lograr mirar a aquel tonto, dándome cuenta con claridad como estaba sudando mas de lo normal.

-¿Vegetta?- Le llame pero no tuve respuesta, el se quedo en silencio mientras que sonreía-

Si me tuvieran que decir que lo viera por primera vez, pues diría que fijo el tío estaba ebrio pero ese sudor no era normal y mucho menos con ese calentón que se le notaba hasta por dentro de los pantalones. A demás se que sin tocarlo el ya estaba así y tampoco es que le di tanto tiempo como para que aquel otro sujeto lo toqueteara o algo ¿O es que esos dos ya se andaban acariciando antes?

-Vegetta ¿Qué te hizo ese tío? – Pregunte, acomodándome para acariciar su mejilla, la cual ardía- ¡Ostras! Estas ardiendo

-Por ti…- Me susurro, mientras que reía. Este tío se estaba burlando y no esto de coña-

-¡Que te reviento!- Le advertí, haciendo que riera nuevamente –

-¿Qué haces conmigo, Chaval? – ¿Eh? ¿Esta hablando de mi?-

-¿Qué dices?

-Me estas… me estas…

-Anda hombre- lo empuje, haciendo que abriera los ojos y me mirara-

-Me estas gustando…

-¡Eh! ¿Yo? - ¿Cómo? ¿Yo? ¡Es que esto debe ser una broma!-  Deja ya las coñas, Chaval… No es gracioso.

-Willy, ayúdame –Me suplico, empezando desprender su chaleco. Creo que estaba entendiendo la indirecta, quería que lo ayudara a sacarse ese calor de su cuerpo-

Obviamente, como hombre entiendo el hecho de que si tenemos calor, debemos hacer algo o nos pondremos insoportables, así que también por ello es que con cuidado trate de desprender su camisa y quitarla, mostrando con claridad su cuerpo semi bañado por el sudor.

-Madre mía, estas muy mal- Murmure, claro que mas preocupado que antes por que jamás me habían pasado este tipo de cosas y esto tenia toda la pinta de ser mas que una simple fiebre- ¿Enserio no te dieron alguna droga?

-¿Droga?- A lo que a mi concierne y con la cara que me puso, supuse que ese era un si completo- Ash

-¡QUE TONTO ERES! – Le reproche, claro que un poco mas aliviado de que no fuera nada tan grabe- ¡Es que te dejo un momento y ya te pasan estas cosas, tío!

-Ayúdame, Willy…

Sinceramente y con esa suplica, no sabia como decir no y menos cuando el siempre había ayudado en el pasado ¿Era justo que le ayudara, no? Es decir, porque no debo hacerlo o bueno, si se porque no, pero… ¡QUE  NO QUIERO!

-¿Qué quieres que haga?- Pregunte, con la esperanza de que Samuel me contestara algo sensato-

-Ayúdame con esto- Susurro, abriendo la cremallera de su pantalón y como era de esperarse, dejar un claro mensaje de que quería lo que yo no-

El claro mensaje que me dejaba esta situación y la solución, era algo que en mi vida ¡En mi vida! Lo hubiera pensado hacer y menos con una persona que prácticamente es como un hermano para mi. Claro que somos hombres, sabemos diferenciar con facilidad que esto es para ayudarle y hacer que este mejor, pero… ¿¡Por qué es que tengo que entregarme para esto!?

Fue ahí cuando, de nuevo y sin esperarme lo sentí encima de mi, pero esta vez ya con menos prendas. Esta vez era menos pesado pero a diferencia de antes parecía mas decidido a hacérmelo y eso, por mucho que quisiera decir que no, me acojonada

-Eh… espera, Samuel- Dije, tratando de removerme mientras que su mano se deslizaba por debajo de mi traje, llegando a sentir como estaba pasando por mi abdomen- Dios… para…

Pero por más que decía que se detuviera la cosa seguía y aun podía presenciar su manera de tocarme, como en un momento su mano se detuvo por encima de mi pecho para acariciarlo, cosa que en principio fue raro, era como rechazo pero al otro lograba sacarme un jadeo, que no se si eso era por el placer o por todo lo que sabia que vendría después de esto.

Todo era como una neblina de cosas y pensamientos, también de sensaciones locas que se pasaban por mi cabeza mientras que Samuel disfrutaba al parecer, por que le escuchaba jadear mientras que pasaba sus labios por mi cuello y lo mordía, como si fuera una carne o algo, no se ¿Acaso no piensa que también me duele?

-¡No muerdas!- Grite, pero poco caso me hizo. En respuesta de eso solo logre que me mordiera un poco mas y luego sentir como sus labios se encajaban perfectamente para succionarme. Claro, para hacerme una marca-

Mañana lamentare esto y creo que será mas evidente que mi cuerpo también sufrirá si no encontraba una solución ya ¡PERO YA! ¡Piensa Willy, piensa! ¿Qué debo hacer para que el calentón se baje?

Entonces como algo fugaz encontré la solución llegando a mi mente, fue como un impacto repentino por la imagen algo fuerte, pero era la única manera de sacar eso y que también mi trasero no sufriera de alguna situación de invasión o algo.

Sin dar mucha queja, aproveche que Vegetta aun se concentraba en tocarme y en mi cuello, así que deslice mi diestra por su espalda hasta llegar a su cintura donde baje esta lentamente, como si fuera una caricia, pero claramente que cuando llegue a tomar su miembro por encima del bóxer, indique que esto era mas que una caricia, y creo que di un buen mensaje, porque sin duda le escuche gemir.

Ya dado el paso uno, no pude echarme a tras y cole mi mano por debajo de esa tela, atrapando entre mi mano su pene, que madre mía, estaba mas caliente que lo normal. La primera sensación de verdad fue extraña, pues no puedo decir que estoy acostumbrado a esto y tampoco es que yo en mis momentos de soledad no lo hiciera mucho, pero esta es mi primera vez en todo este lio. Además la sensación de tocar a otro es completamente distinta a estar acostumbrado con uno mismo.

-Willy…- Le escuche susurrar, indicándome claramente que estaba teniendo lo que buscaba. Placer-

Seguido de eso, solo lo sentí removerse y acercarse a mi oído para morderlo, como también jugar con el, no se si con el objetivo de excitarme pero lograba algo con toda la tontera, por lo menos una sensación eléctrica se estaba volviendo en mi cuerpo, haciendo que tuviera mas ímpetu de apretar su miembro, empezando a mover mi mano de arriba hacia abajo mientras que era guiado por las palabras lujuriosas que soltaba.  Principalmente eran jadeos pero luego se escuchaban uno que otro ¨sigue¨, ¨mas rápido¨ o lo que me hacia estremecer, sin razón ¨me encantas, Willy¨… eso ultimo cada vez que lo escuchaba no podía evitar sonrojarme como imbécil ¡Es que tío! ¡Este hombre no se da cuenta de que no es normal decir eso!

Aun así, con esas palabras, fui moviendo aun mas rápido mi mano, haciendo semi caricias de vez en cuando por sobre el glande y luego bajando por toda su extensión así varias veces, rapidez en momentos e intensas, logrando que a los minutos de sentir como su respiración se entrecortaba, Samuel se terminara por venir en mi mano.

Ahora si, definitivamente se lo que mi hijo debe sentirse cada vez con Samu… Satisfecho, aunque le debo agregar que me siento extrañado.

-¿Vegetta? – Murmure cuando su cuerpo cayó encima de mí después de haber gemido por venirse-

Minutos pasaron y lo próximo que escuche en mi respuesta fue un leve ronquido, que obvio, me hizo entender que el chaval se había dormido. Menudo imprudente, es.

-Mañana cuando me acuerde de esto te revierto la cara, Chaval-  Fue lo ultimo que susurre, para apartarlo y hacer que callera hacia el lado vacio de la cama –

Por mi parte, no estaba de humor como para andar pensando ahora, estaba cansado y mi cuerpo, aunque no hubiera hecho nada, también se había estresado de estar siempre alerta por si me fueran a clavar algo, ya saben. Creo que por ello y más, cuando me gire para acomodarme, es que me dormí tranquilamente.

————————————

Anteriormente llegamos a las 154 notas en el capitulo 9

dlajkdakldkadja Es que no me lo creo!

si que les gusta las cosas perver, eh t(¬u¬)♥

Como digo siempre, gracias a todos, por esperar , por mandarme sus mensajes de apoyo y gracias por darme siempre el aliento de seguir con esto, por que como digo, sin ustedes no soy nada y tampoco lo seria esta historia♥

Perdon por tardarme tanto D:

el internet , ya saben

Bueno, sin mas, ojala les guste el capitulo de hoy,  si tienen algo que decir siempre esta el sensual ask para que me encuentren, los veo pronto, mientras tanto regalen su amor y sus reblog a la historia si os gusta. Os quiero ♥