folk chileno

youtube

Demian Rodriguez - Volver a ser

Te quiero rasgueando con el alma incendiada, te quiero distante de estas palabras mojadas… 

Compañera y maestra de todos en el aula cero

External image


Yo era apenas un pendejo, sería el 2006, cuando llegué por primera vez por esos lados, después de esas largas reuniones de los secundarios, amenizaba las tardes el colectivo del aula cero; al entrar esa primera vez, ella, en el mesón empezó a atendernos y conversarnos de donde éramos y de dónde veníamos, yo la miraba con asombro y admiración, era ella, esa mujer, chiquitita, media mañosa, tan consecuente y aguerrida, de tantas hazañas, así tan sencilla y tan leyenda como su nombre y su local.

El local, de hoy es básicamente el mismo, la diferencia es que en ese entonces estaba un poco más vacío, no andaba tanto cabro joven, el folklore o folk, no era algo masivo, ni habían afuera del local esas tremendas camionetas o jeeps, que llegaban ahora, donde un montón de “perritos y nanas”, que sin conocer de la historia, la política o personajes  que cuelgan en el lugar, últimamente arribaban, a gritar, golpear mesas y e incluso hasta reírse de la Tita; subían hasta la Agüita, en una especie de safari, a veces hasta disfrazados de “lanas” o llevando un libro revolucionario, que jamás en su vida terminaran de leer, sólo para ver el local que está de moda, producto de la música de moda, entre curiosidad y la ingenuidad de un niño que juega saltado sobre las tumbas de un cementerio y a veces con la misma brutalidad que se inundan las de nuestros pueblos originarios. La Tita, independiente de estos arrimados, que a veces colmaban su paciencia y terminaba echándolos, para alivio de nosotros. 


En este escrito, quiero destacar la parte de la historia de la que fui testigo, la labor de estos últimos años, el trabajo junto a los  cantautores de la zona, siendo ella responsable de impulsar y ayudar a muchos, quienes no tenían un espacio en la escena de Conce para presentarse, ya sea por la simpleza, rusticidad o poco comercial que resultaban en ese entonces, las cosa era simple, si no tenías banda o equipos, no te pescaban en ningún lado. Amigos como la Chinganera, Mauricio Triviño, el Maxi, Yadira, Frambu, Pancho, Rucitama, Gastón, Gabriel y otros de la zona, los escuché por primera vez allí, sin olvidar tampoco, los maravillosos e íntimos momentos que se dieron escuchando otros tantos de afuera.

 Todos estamos agradecidos de esa gran labor y cercanía con los estudiantes, que siempre tuvo, incluso en otros tiempos, de dolor y persecución, donde en una pequeña puertita tras la estufa, se escaparon de la muerte, la tortura y el exilio, muchos, bajo el resguardo de un corazón aguerrido, combativo e incansable, así, personajes y movimientos de resistencia emblemas de la región, se formaron y pasaron por el local, en distintos momentos y circunstancias, pero creo que serán otros los más indicados, para hablar de estas acciones y momentos, heroicos de la Tita y el aula cero.

Extrañaremos el cariño, las mañas, las palabras y esas manos, esas manos santas, que hacían maravillas del pescado frito solidario, de las sopaipas y los huevos duros, que acompañaban, la malta, la cervecita y el vino.


En estas palabras, sólo he querido despedirme, de quien será por siempre ejemplo, del amor por la vida, la resistencia a la opresión y la lucha interminable, Señora Tita, nosotros seguiremos la lucha, día a día, con su nombre en nuestro corazón, su labor está más que cumplida, con solo decir, AUDITA DEL CARMEN SALAZAR, se enarbolan nuestros corazones, se nos aprieta la garganta, se nos hincha el pecho, pero también nos llenamos de esperanza, porque aprendimos de usted, que el paso de los años, no significaran jamás, el paso de la consecuencia, la resistencia, y la memoria. 

Descansa tranquila, Tita Salazar, compañera y maestra de todos en el aula cero, que nuestro cuerpo y alma ya están satisfechos, por la entrega, tu trabajo y tu legado.