flores de loto

Hasta que ella se aburra de mí
Mantoi
Hasta que ella se aburra de mí

San Carlos de noche es un misterio como tus emociones,
Ladran los perros, huyen los malhechores,
Los portones de fierro esconden sus intenciones,
Pero yo miro al cielo y te quiero sin condiciones,
O bueno no es pa’ tanto, sueño con tu cuello cuando…
Despierto: Veo en cambio,
Destellos de plancton en el cenicero brillando,
En serio, puedo hallar imperios que llevan milenios esperando,
Un metro bajo el suelo al fondo de un lago en tu llanto,
O puedo rimar truenos en tu oído
Y ser un velero antiguo para llevarte conmigo
Por el seno de los buenos compañeros matutinos
Hasta un país vecino, todavía desconocido
Donde crecen zarzamoras a un lado del camino
En fin puede que cambie, no lo sé en verdad
Supongo que esta es la parte en que odio tu celular


Voy a robarte la pena a ti
Voy a bajarte una estrella hasta aquí
Voy a buscar la manera intentar por la buena
Hasta que ella se aburra de mí
Y mientras eso no suceda haré lo que pueda…
Canciones de amor tan serias como un niño cuando juega…


A aceptar lo que viene sin porfía
O mejorar la realidad con fantasía
Si encontrar un más allá y lo tuviera acá hoy día
Sentirías la eternidad ¿Dime cuanto duraría?
Ven, sabes bien que tu piel me comprende
Solo podemos ser lo que somos por suerte
Nosotros, no otros te enfoco, yo loco de a poco aprendo a conocerte
Entre flores de loto, con ojos devotos, te hice una foto el viernes
Son sonrisas que guardo en la memoria
Deprisa, lo canto si no, se borra
Si te dijera cuanto ahora (¿Ahora?)
Hola, seria harto, coma
En fin, voy a dejarlo hasta aquí no más perdona
El micrófono está grabando y ya no estoy pasando piola…


Voy a robarte la pena a ti
Voy a bajarte una estrella hasta aquí
Voy a buscar la manera intentar por la buena
Hasta que ella se aburra de mí
Y mientras eso no suceda haré lo que pueda…
Canciones de amor tan serias como un niño cuando juega…

Voy a robarte la pena a ti
Voy a bajarte una estrella hasta aquí
Voy a buscar la manera intentar por la buena
Hasta que ella se aburra de mí.

Hace un buen rato tomé una decisión agridulce que me ha demostrado ser mejor amante y a la vez un lugar no tan deseado: La soledad. No me refiero a esa sensación de estar solo por la vida sin rumbo, me refiero a esa soledad poco explorada de estar sentada en el sofá sin pensar en las últimas palabras antes de terminar una conversación importante o amorosa. Tener una tarde fría con un libro, perderse en la fantasía y a la vez, recibir unos cuantos putazos por las cosas que no dices, las que se quedan en la garganta para quemarte en los momentos menos importantes.
No te niego que a veces huyo en bocas agresivas, cargadas de placer y cólera; pero retorno a mi libertad, al placer de levantarse en las mañanas liviano de sentimientos y pensamientos, cocinar una rica tortilla con música, bailar por toda la casa, no pensar en la espera de ese tren que la gente llama felicidad. No, no he vuelto a esperar flores de cumpleaños o propuestas indecentes. Me centré más en la sonrisa que evoca un buen café a cualquier hora, los cantos ensordecedores de mi vecina cuando llega el lunes. Sí, me dediqué a la tranquilidad y ha sido la mejor aventura de estos últimos veces.
Hay errores que besan, abrazan, hacen el amor, te llaman amor y tal vez te quieren mucho mejor que esta soledad; pero me cansé de esperar lo que alguna vez juré darle alas para volar conmigo. A veces se aparece para robarme una sonrisa; al final sólo le gana la cobardía y termina de la misma forma, huyendo, creyendo que su pasado aún tiene fuego: Pero sólo quedan cenizas y a esas hay que temerles más.
He cambiado, para mejor o peor gusto. Sin embargo, me gusta el reflejo de mi espejo, una acumulación de polvo de estrellas, historias con sabor a nostalgia, marcas de guerra, flores de loto en la espalda, y por encima de todo: Una nueva oportunidad para mí.
Por último, sin ser menos importante: Te quiero, es agradable tu recuerdo porque también has sido parte de este pequeño triunfo.
Un abrazo en esta jodida distancia y ausencia. Te extraño.
—  Cartas al adulto de 22, Daniela Arboleda.
Y mientras paseaba junto a la poca profunda corriente de cristal, vi ondas inesperadas, rematadas en luz amarilla, como si esas plácidas aguas se vieran arrastradas, por irresistibles corrientes, rumbo a extraños océanos que no pertenecen a este mundo. Silenciosas y centelleantes, brillantes y funestas, esas aguas condenadas se dirigían hacia no sabía yo dónde, mientras que, en las riberas de verdor, blancas flores de loto se abrían una tras otra al opiáceo viento nocturno y caían sin esperanza a la corriente, arremolinándose en forma horrible, yendo hacia delante, bajo el puente arqueado y tallado, y mirando atrás con la siniestra resignación de las fuerzas calmas y muertas.
—  What the Moon Brings, H.P. Lovecraft (1890-1937)

No es tan bonita como aparenta, pero es muy divertida la mayor parte del tiempo. Le gustan los animales y escuchar poesía, aunque suene cliché aún cree en el romance a la antigua. Le gusta peinarse con el viento y los columpios en días de lluvia. Le gustan las flores de loto y los colores oscuros. Le gusta cantar y baila en cualquier parte pero le encantaría que cantaras con ella. Le gustan las faldas largas y las blusas pequeñas. Cree en los defectos propios y las virtudes ajenas. Le gusta el cielo y siente tristeza por aquellos que ni siquiera lo notan. Le gusta hablar de la vida y sus libros favoritos, cree en el amor de toda la vida y en los ojos de las personas. No es tan inteligente ni tan interesante pero le gusta pensar que si. Le encanta gritar cuando algo la hace feliz pero le encanta que compartan su felicidad. Le encanta dormir pero le gusta mas desvelarse y hablar de lo curiosa que es la vida. Ella no es muy especial pero si aún te faltan motivos para quererla, olvídalo, no es para ti.